LA NAVAJA DE OCCAM

LA NAVAJA DE OCCAM

En una tenida pasada, se discutía sobre las definiciones dadas por un H.·. sobre lo que existe y lo que no, este es un problema eminentemente metodológico que nos lleva a la reflexión sobre la validez de los modelos con los que pretendemos explicar la realidad.

Durante la primera mitad del S. XIV, en el punto central del oscurantismo medieval, un monje franciscano, Guillermo de Occam (u Ockham) encendió una pequeña luz que marcó el camino a seguir, con una idea simple pero filosa como una navaja separó a la ciencia de la teología e inició el camino de una filosofía libre y abierta a la razón, esta idea es conocida como el "Principio de economía de pensamiento de Occam" o "La navaja de Occam" y durante cinco siglos y medio ha sido un pilar de la metodología científica demostrando su valor metodológico.

"Entia non sunt multiplicanda sine necesitate" (los entes no deben multiplicarse sin necesidad o no expliques por lo más lo que puedas explicar por lo menos) en una traducción un poco menos literal "es soberbia hacer con más lo que se puede hacer con menos", en términos más actuales podíamos decir que de las explicaciones posibles la más simple es la correcta.

En términos de creación de modelos para explicar fenómenos, es decir de modelos científicos, no es necesario demostrar que un modelo es incorrecto, sino que basta con explicar el mismo fenómeno de una manera más simple o un conjunto más amplio de fenómenos con un modelo igual de complejo, veamos un ejemplo.

Los antiguos alquimistas explicaban la pérdida de peso de las sustancias que se quemaban con la existencia del "flogisto" que era como el "alma" de dichas sustancias y que visiblemente se desprendía durante la combustión en forma de humo, pero como los metales ganaban peso, entonces se justificaba diciendo que el flogisto de los metales tenía peso negativo. Antoine-Laurent de Lavoisier (francés 1743-1794) padre de la química, aceptó los resultados de los experimentos, pero no la explicación y propuso un modelo que definía toda combustión como una oxidación, el humo como bióxido de carbono, y en el caso de los metales se produce un óxido metálico que desde luego pesa más que el metal puro.

En este ejemplo podemos apreciar el valor de un modelo más simple para explicar un fenómeno, en este caso la oxidación y cómo un solo elemento, el oxígeno sustituye a un ente complejo como es el flogisto que en unas ocasiones tenía un peso positivo y en otras negativo. El modelo de Lavoisier, hasta hoy vigente es un ejemplo de la aplicación de la navaja de Occam.

Es importante comprender que el principio de economía de pensamiento o navaja de Occam es un principio filosófico que debemos aplicar a nuestro proceso de razonamiento de una manera permanente para lograr un razonamiento más lógico y con una mayor probabilidad de acierto es decir de acercarnos más a la realidad objetiva que es la que conforma el universo en el cual vivimos.

En muchas ocasiones nos enfrentamos a fenómenos que aún no podemos explicar de manera satisfactoria con los modelos científicos existentes, debemos resistir la tentación de aceptar modelos pseudo científicos que proporcionan explicaciones satisfactorias a estos fenómenos, pero nos alejan de la objetividad científica que debe regir nuestro pensamiento.

 

"El respeto al derecho ajeno es la paz"

I.·. y P.·. H.·. Benito Pablo Juárez García

 

Es cuanto

 

Fausto A. Sánchez Rosa M.·. M.·.

 

Ote.·. de Mérida, Yucatán. junio 10 de 1998 E.·. V.·.

 


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