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Al ir finalizando la contienda, los jerarcas nazis, con una sensación de urgencia, convocaron concursos para aviones propulsados a reacción que pudieran hacer frente a las oleadas aliadas.
Aunque los diseños aeronáuticos alemanes se contaban por cientos, entre ellos no sólo de hélices, sino reactores y turbopropulsores, no fue hasta los años 1944-1945 cuando la imaginación se desbordó dando lugar a diseños extravagantes algunos, poco realizables en aquel momento otros, y a ingeniosos y sorprendentes los muchos 
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