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El Santísima Trinidad, perdido ya pero irritado,
se mide a siete navíos ingleses a la vez. Desde
el inglés África se manda a un oficial para que
los españoles acepten la rendición, pero estos
devuelven educadamente al oficial a su barco, en
un bote. Y se siguen su lucha durante una hora.
Ya no queda nadie apenas que siga disparando o
que achique agua, y el barco se rinde. Hasta
tres días están los británicos, desde el Ajax y
el Revenge, tirando muertos por la borda, en
medio del temporal que barrió el Golfo de Cádiz
después de la batalla. El 24 se rompen las
amarras y el Santísima Trinidad se hunde.
Cuentan que se escuchó el último grito de los
que quedaban abajo agonizantes... |