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Freno de disco cerámico ventilado |
Porsche AG instala de serie en el Porsche Carrera GT2 y opcionalmente el 911 Turbo su sistema frenos cerámicos
Porsche Ceramic Composite Brake (PCCB)
. Este revolucionario sistema de frenos consta de un disco
cerámico perforado dotado de conductos de autoventilación internos
Aún cuando los frenos convencionales de disco utilizados por Porsche de
fundición gris , caracterizados por su color plateado, proporcionan
incomparables valores de deceleración, hecho que ha quedado probado en
las innumerables pruebas comparativas realizadas por diferentes entidades
independientes, la utilización de un nuevo material compuesto ofrece una
capacidad y una eficacia mayores y marca un nuevo punto de referencia en el
campo de la tecnología de los frenos.
La rendimiento se establece basándose en criterios primordiales,
como la capacidad de respuesta sobre las superficies secas o
húmedas, propiedades antifading, estabilidad en la frenada, el
peso del conjunto y la duración de los discos. Los frenos
Porsche PCCB
establecen además una nueva marca en las distancias de frenado, si bien el sistema
no podrá aprovechar todo su potencial hasta que la industria no disponga de unos compuestos de caucho
apropiados para los neumáticos y de un ABS desarrollado específicamente.
Los expertos en el campo de los sistemas de frenos auguran que los frenos
PCCB
pueden tener un futuro prometedor, ya que al margen de las
ventajas ya citadas, permiten su montaje sobre el sistema previo sin
ningún tipo de problemas. Sólo es necesario sustituir los discos
y las pastillas de freno, sin que los pistones, el mecanismo de servo y otros
componentes del sistema de frenado requieran modificación alguna.
Un coeficiente de fricción veinticinco por ciento más alto
El sistema de frenos
Porsche Ceramic Composite Brake
proporciona una respuesta más efectiva y un coeficiente de fricción más alto (el
coeficiente de fricción es de aproximadamente
0,5
, lo que representa un incremento en la fase inicial de la frenada de un
25%
con relación a los discos convencionales de fundición). Esta capacidad adicional marca una
clara ventaja en situaciones críticas. Una frenada de emergencia con los frenos
PCCB
no implica la necesidad de ejercer una mayor
presión sobre el pedal de freno ni requiere ningún otro sistema
de asistencia que ayude a generar la máxima presión de frenado en
ambos trenes de rodaje en fracciones de segundo.
Los frenos
PCCB
proporcionan , de inmediato y sin ningún
cambio en el tacto del pedal, la más alta efectividad de frenado. Esta
cualidad excluye, además, el riesgo que se produce al efectuar un
frenado a fondo con el sistema de discos convencionales, con el que muchos
conductores ejercen una presión máxima sobre el pedal al iniciar
el frenado, que reducen en cuanto se activa el
ABS
, creyendo que ya han alcanzado la máxima capacidad de deceleración. De hecho,
desaprovechan unos valiosos metros de frenado, porque el antibloqueo
ABS
sólo está actuando, en ese momento puntual, sobre los frenos delanteros.
Una excelente estabilidad "antifading"
La temperatura de operación un factor determinante en las distancias de
frenado con discos de freno metálicos no es un elemento prioritario en
el caso de los frenos PCCB. Las pastillas y los discos de freno siempre proporcionan un óptimo coeficiente de fricción,
con independencia de la temperatura de operación.
En la severa prueba "antifading" de Porsche, que consta de
25
frenadas consecutivas
desde el
90 por ciento
de la velocidad máxima hasta los
100 kilómetros por hora
, con una relación de deceleración establecida de
8 m/s
2
, el coeficiente de fricción de los frenos cerámicos se mantuvo
en
0,45
después de la undécima frenada. Esta excelente
estabilidad puede ahorrar a un conductor una sorpresa desagradable al tener que
frenar, por ejemplo, desde una velocidad alta hasta la detención total.
Ya que, a diferencia de los sistemas convencionales que pierden efectividad a
medida que aumenta la temperatura de los discos, lo que ha de compensarse con
una mayor presión sobre el pedal, los frenos Porsche están
diseñados para decelerar desde unas elevadas velocidades.
En unas condiciones de acción tan exigentes como las que plantea la
mencionada prueba que realiza Porsche, así como en los puertos de
montaña o en competición, los discos de freno cerámicos
llegan a alcanzar temperaturas de hasta
800 grados
, muy por encima de la temperatura de los discos convencionales. Claro que los cerámicos
PCCB
se "hornean " al alto vacío a más de
1.700
grados y soportan sin problemas elevadas temperaturas.
Los discos de fundición, en cambio, se dilatan a alta temperatura y su
superficie se ondula. Estas deformaciones impiden que las pastillas de freno
"apoyen" sobre los discos en toda la superficie de contacto y, en
consecuencia, producen unas molestas vibraciones en el volante de
dirección al frenar. Estos movimientos recortan de forma notable el
confort de conducción ya que transfieren las vibraciones a todo el tren
delantero, provocando una cierta sensación de desequilibrio.
Ventilación interior: un diseño patentado por Porsche
Los discos cerámicos
PCCB
son capaces de soportar tan altas temperaturas
debido al bajo peso específico de su material, que dispersa de un modo
más eficaz el calor acumulado. De todas formas, la temperatura
podría aumentar en determinadas condiciones de frenado hasta superar un
valor crítico para los sensores del
ABS
o para el líquido de frenos, si los especialistas de Porsche no hubieran aplicado la inmensa
experiencia tecnológica adquirida durante décadas en sistemas de
ventilación de frenos. Los discos cerámicos
PCCB
incorporan unos conductos de autoventilación envolventes que ofrecen la máxima
eficacia en la ventilación interior e incorporan además taladros
transversales que refuerzan los efectos de ventilación en las mismas
superficies de rozamiento.
Las perforaciones en las superficies de rozamiento aseguran además un
comportamiento de frenado más efectivo que los discos convencionales de
fundición gris sobre superficies húmedas. Esta ventaja se debe
en parte al hecho de que, dada la más alta densidad del compuesto de
fibra orgánica de nuevo desarrollo de las pastillas, éstas no
absorben tanta humedad como los sistemas convencionales.
La razón primordial, sin embargo, es que Porsche ha utilizado en los
discos cerámicos el mismo diseño patentado que ofrecen sus discos
de frenos metálicos perforados, con una mayor evolución.
La patente nació del simple objetivo de capitalizar las leyes
físicas en el auténtico sentido de la palabra: la
aplicación de los frenos en una carretera mojada produce que la humedad
acumulada entre el disco y el forro de las pinzas se evapore de forma
instantánea, lo que provoca una fina capa de vapor de agua entre ambos
elementos de fricción, lo que impide que el freno actúe con la
máxima efectividad. Porsche ha solucionado este problema por medio de la
utilización de discos de frenos perforados. Las aberturas permiten
dispersar inmediatamente el vapor de agua acumulado de manera que los cilindros
puedan transmitir a las pinzas plena potencia de fricción en los discos.
Máximo control en los discos de freno
Los frenos de las ruedas direccionales en el tren delantero cuentan con pinzas
de seis cilindros, en tanto que los posteriores utilizan la ya clásica y
efectiva solución de cuatro pistones. Los pistones son de diferente
diámetro para compensar el desgaste tangencial oblicuo del material. Un
sistema de aislamiento térmico de nuevo desarrollo asegura que las
elevadas temperaturas que pueden producirse al frenar no sean transmitidas de
algún modo al líquido de frenos.
Este novedoso sistema consta de un elemento termoaislante ubicado entre las
pastillas y los cilindros de freno de cada pinza. Es una pequeña pieza
de cerámica, cuyo factor de aislamiento es
2,5 veces
más alto que el del titanio que se suele utilizar en los sistemas de freno de los monoplazas
de Fórmula 1 para impedir la transmisión del calor. Las pinzas
de aluminio utilizan el tradicional diseño "Monobloc" de
Porsche, con las pastillas montadas con pernos para prevenir la
corrosión y la línea de conexión montada en el exterior
para una óptima refrigeración del líquido de frenos.
Un cincuenta por ciento más ligero
El diámetro de los frenos de disco cerámicos utilizados en el
911 Turbo
es de 350 milímetros. Un disco cerámico pesa en definitiva
alrededor de un
50 por ciento
menos, debido a la menor densidad del material
que lo compone, lo que supone un ahorro de peso del
16,5
kg en el tren de rodaje del modelo.
Este importante ahorro de peso supone un progreso tecnológico
increíble en el desarrollo de chasis y suspensiones. Los ingenieros
especializados tienen como uno de sus principales objetivos la reducción
en el peso de las masas no suspendidas. El sistema de frenos
PCCB
ofrece
excelentes posibilidades para mejorar el confort de rodaje, el comportamiento
de suspensión de las ruedas y la precisión de la dirección
de un vehículo de estas características
Un sofisticado sistema de fabricación
Comparado con los discos de freno, cuyos procesos de fabricación y
mecanizado consumen nada más que un par de horas, los nuevos discos de
cerámica
PCCB
requieren un sofisticado sistema de producción
superior a un día. Desde el principio, se requiere una selección
y tratamiento previo adecuados de la fibra de carbono que se va a utilizar en
el compuesto de la fibra con carburo de silicio.
Las posteriores operaciones de cocción en un horno de alta temperatura y
la silificación en una atmósfera de alto vacío exigen
muchos años de experiencia en este tipo de producción. Para poder
satisfacer las más exigentes pautas de calidad, Porsche ha seleccionado
un proveedor con más de cien años de experiencia en el campo de
los procesos de horneado de materiales a alta temperatura: SGL Carbon en la
localidad alemana de Meitingen, cerca de Augsburg. Porsche ha concentrado en
esta empresa de alta tecnología toda la cadena de fabricación de
sus discos
PCCB
, partiendo de la producción inicial de la fibra de carbono.
El proceso de producción comienza con una mezcla de una cantidad exacta de
fibra de carbono
con
polímeros líquidos
, entre ellos resinas, para formar un compuesto tipo pegamento de
fibra de carbono
. Posteriormente se realiza una compresión termal del compuesto dentro de los moldes de
los discos que incluyen los circuitos de ventilación interiores. Con
el endurecimiento del polímero, se consigue un disco de
fibra de carbono
listo para el tratamiento posterior.
Los discos son trasladados a continuación a un horno de
pirólisis. Todos los componentes polímeros se transforman en
carbono durante esta cocción que se efectúa a más de
1.000 grados
en una atmósfera de nitrógeno. Este proceso de
fabricación daría como resultado un disco de fibra de carbono
como los que incorpora un vehículo de competición de
Fórmula 1.
La última operación, muy importante, es la que marca la
diferencia y proporciona un disco cerámico altamente estable. Requiere
una inmensa experiencia en el tratamiento de los materiales de alta
temperatura, ya que la cantidad de
silicio
en la fase de
silificación
en
el horno de alto vacío debe ser exacta, al igual que la temperatura del
proceso, ligeramente por encima de los
1.420 grados
, punto de fundición del material. A esta temperatura el
silicio
fluye como el agua y es absorbido por el
disco de carbono
provisto de las perforaciones transversales, como si éste fuera una esponja.
Tras el proceso de enfriamiento, el disco de freno es casi tan duro como el diamante. El grado de dureza del
carburo de silicio
sometido al proceso de conversión química equivale a
9,7
. El material cerámico ofrece una elevada capacidad de resistencia a los impactos.
Una duración superior a la de la vida útil del vehículo
Los discos de freno cerámicos presentan, debido a su alto nivel de
resistencia y dureza, una resistencia a la abrasión notablemente
superior a los convencionales. Su vida útil es muy prolongada: en los
múltiples ensayos realizados los discos cerámicos ofrecen una
duración similar a la que puede ofrecer el vehículo, de hasta
300.000 kilómetros
.
Otro factor que contribuye a esta durabilidad es la cualidad anticorrosiva del
material compuesto. Los discos cerámicos son absolutamente inmunes al
salitre que se utiliza en los sistemas de irrigación automáticos
para las superficies nevadas durante el invierno. Tanto el soporte del disco
como los elementos de conexión, por su parte, ofrecen una
duración similar, ya que los ingenieros de Porsche los han realizado en
acero inoxidable, para que el sistema de freno
PCCB
disponga de una máxima vida útil en todos sus componentes. Las pastillas de
freno, finalmente, permiten realizar un kilometraje que llega al
doble del que ofrecen las pastillas convencionales.
Hitos en el desarrollo de los frenos Porsche
La técnica de la competición en los productos de serie
Una capacidad de frenada que es referencia de la industria del automóvil
La empresa Porsche AG es uno de los pocos fabricantes de automóviles del
mundo que no ha cedido el desarrollo de sus sistemas de freno a la industria
auxiliar. Desde hace décadas ha encarado este importante aspecto de
seguridad como una de sus competencias prioritarias. Sobre la base de la
excelencia adquirida por Porsche en la tecnología de frenos a lo largo
de tantos años, los deportivos de la frenan de forma más
rápida, más segura y más efectiva que cualquiera de sus
rivales.
El estricto compromiso de utilizar la más alta tecnología que
mantiene Porsche para proporcionar a los clientes de sus vehículos de
serie unos sistemas de frenos de más alta calidad y una óptima
efectividad se remonta al año 1977. Porsche presentó en aquella
época su modelo
911 Turbo
como el primer vehículo de serie equipado con un sistema de frenos desarrollado a partir de los
sistemas utilizados en competición. El sistema de frenos provenía concretamente del
Porsche 917
.
Por medio de unas pinzas fijas de freno construidas en aluminio con cuatro
pistones, discos autoventilados y perforados, el sistema de frenos
permitía controlar sin ningún problema los
300 CV
de potencia que entregaba el motor de 3,3 litros del Turbo. De hecho, la potencia de frenado
disponible doblaba con holgura la capacidad necesaria.
El diseño de pinzas fijas fue desarrollado por Porsche especialmente
para la competición y ofrece, desde hace mucho tiempo, numerosas
ventajas con relación a los sistemas de frenos utilizados en los
vehículos de producción masiva:
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Los frenos deben soportar altas temperaturas |
Una efectiva dispersión del calor, utilizando aleaciones de aluminio de
alta resistencia térmica en la carcasa de las pinzas y sus pistones,
así como la incorporación externa de los conductos del
líquido de frenos en la misma corriente del aire de ventilación.
Este diseño reduce la temperatura del líquido de frenos, lo que a
su vez disminuye el desgaste de las pastillas y prácticamente elimina la
posibilidad de la formación de burbujas en el fluido de frenos.
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La rigidez es máxima, y como consecuencia, las dilataciones son
mínimas, lo que es un requisito ineludible para una rápida
respuesta del freno, un óptimo tacto y recorrido corto del pedal de
frenos.
-
Un retroceso homogéneo de las pastillas de freno asegura una
óptima refrigeración de los discos, evitando así todo tipo
de ondulaciones y rugosidades en las superficies de los discos así como
cualquier vibración al efectuar una frenada.
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La ligereza de todos los elementos del sistema contribuye a la
disminución del peso de las masas no suspendidas, lo que favorece un
calibrado más efectiva de los muelles y sus amortiguadores en la
suspensión.
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El sistema de fijación de las pastillas de freno proviene de la
competición y ha sido desarrollado para proporcionar una larga
efectividad y vida útil.
Un detalle adicional que proporciona una excelente capacidad de
deceleración se refiere fue desarrollado por los ingenieros de Porsche a
finales de los años sesenta, durante las pruebas "antifading"
para los discos de freno de competición. Los probadores comprobaron, en
los "tests" de estabilidad de frenos, que la temperatura de los
discos autoventilados disminuía alrededor de
40 grados
utilizando conductos envolventes en vez de radiales. Posteriormente lograron reducir la
temperatura otros
60 grados
perforando los discos de forma transversal. Porsche
patentó los discos autoventilados con conductos envolventes con
perforaciones transversales en 1967.
Desde 1960, Porsche ha registrado más de 300 patentes a través
del desarrollo propio de sistemas de frenos. Cinco de los hitos
tecnológicos más importantes son los siguientes:
1962: discos de frenos de sujeción al interior de la llanta
Este disco de freno de sujeción al interior de la llanta fue
desarrollado por Porsche y debutó con gran éxito en el monoplaza Porsche 804 , Fórmula 1
. Posteriormente se desarrolló para su utilización en el modelo de serie
356B 2000 GS
. La principal ventaja de este sistema respecto a un disco de freno convencional es su
diseño compacto, que permitía que el vehículo incorporase
discos y pastillas con una superficie entre un
20 y un 25 por ciento
más amplias, sin necesidad de cambio en la medida de las llantas.
1976: pinzas fijas de aluminio de diseño "Monobloc"
El
Porsche 935 fue el primer vehículo de competición que
incorporó pinzas fijas de aluminio de diseño
"Monobloc" con pastillas de freno fijadas mediante pasadores. El
entonces innovador desarrollo ofrecía una rigidez excepcional de todos
sus componentes y una máxima fiabilidad. Esta fue también la
primera vez que se montaron los conductos del líquido de frenos en la
parte exterior de la pinza con la finalidad para una mejor refrigeración
del fluido hidráulico.
1977: el primer sistema de frenos de competición en un vehículo
de serie
Para la presentación del
Porsche 911 Turbo de 3,3
litros, la firma de Stuttgart tomó la decisión de dotarlo con un sistema de frenos
procedente de un prototipo de competición para equilibrar los 300 CV de
potencia del modelo. En ese momento nació la tradición de
equipar a todos los vehículos Porsche de serie con sistemas de frenos
de desarrollo propio. Los frenos del modelo
911 Turbo
eran una evolución del sistema que utilizó el laureado
Porsche 917
, con
innovadores detalles como las pinzas fijas de aluminio y los discos de freno
perforados y autoventilados con conductos envolventes en vez de radiales.
1982: frenos de disco con doble pinza
Este sistema de frenos provisto de doble pinza de aluminio en cada rueda fue
desarrollado especialmente para competición y fue una importante
contribución para que los
Porsche 956/962
consiguieran cinco victorias consecutivas en el circuito de Le Mans. Un disco de freno con dos pinzas fijas
de aluminio duplica la superficie de las pastillas y, en consecuencia, su
duración, siendo los períodos de sustitución
también dos veces más largos. El diseño técnico de
las mordazas fijas de una pieza dotadas de unas pastillas fijadas mediante
varios pasadores constituye la base para la actual generación de los
frenos de mordaza fija Monobloc incorporados en las series
Boxster
y
911
.
1996: concepto innovador de frenos para la nueva generación de
deportivos Porsche
Toda la experiencia obtenida por Porsche en competición con sus vehículos
935
y
956/962
en el terreno de los frenos de pinza fija de aluminio "Monobloc" ha sido aplicada a los sistemas
de freno en la nueva generación de deportivos de serie, con especial énfasis en
los siguientes puntos:
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Los pistones de freno tienen diferentes diámetros para compensar el
desgaste oblicuo tangencial de las pastillas.
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El diseño "Monobloc" proporciona una extremada rigidez de
todos los componentes.
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La refrigeración del líquido de frenos en las pinzas se mejora a
través de la utilización de conductos exteriores enfriados por el
flujo de aire.
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La pinza de una sola pieza ("Monobloc") asegura una importante
reducción de peso.
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