Jabberwocky
Genero creado por Lewis Carroll, con gran cantidad de palabras maleta.
Galimatazo
Jaime de Ojeda
Brillaba,
brumeando negro, el sol;
agiliscosos giroscaban los limazones
banerrando por las váparas lejanas;
mimosos se fruncían los borogobios
mientras el momio rantas murgiblaba.
!Cuídate
del Galimatazo, hijo mío!
!Guárdate de los dientes que trituran
y de las zarpas que desgarran!
!Cuídate del pájaro Jubo-Jubo y
que no te agarre el frumioso Zamarrajo!
Valiente
empuñó el gladio vorpal;
a la hueste manzona acometió sin descanso;
luego, reposóse bajo el árbol del Tántamo
y quedóse sesudo contemplando…
Y así,
mientras cavilaba firsuto.
!!Hete al Galimatazo, fuego en los ojos,
que surge hedoroso del bosque turgal
y se acerca raudo y borguejeando!!
!Zis,
zas y zas! Una y otra vez
zarandeó tijereteando el gladio vorpal!
Bien muerto dejo el monstruo, y con su testa
!volvióse triunfante galompando!
!¿Y haslo
muerto?! !¿Al Galimatazo?!
!Ven a mis brazos, mancebo sonrisor!
!Qué fragarante día! !Jujurujúu! !Jay, jay!
Carcajeó, anegado de alegría.
Pero
brumeaba ya negro el sol;
agiliscosos giroscaban los limazones
banerrando por las váparas lejanas;
mimosos se fruncían los borogobios
mientras el momio rantas necrofaba…
Francisco Torres Oliver
Cocillaba
el día y las tovas agilimosas
giroscopaban y barrenaban en el larde.
Todos debirables estaban los burgovos,
y silbramaban las alecas rastas.
"Cuídate,
hijo mío, del Jerigóndor,
que sus dientes muerden y sus garras agarran!
!Cuídate del pájaro Jubjub, y huye
del frumioso zumbabadanas!"
Echó
mano a su espada vorpal;
buscó largo tiempo al manxomo enemigo,
descansó junto al árbol Tumtum,
y permaneció tiempo y tiempo meditando.
Y, estando
sumido en irribumdos pensamientos,
surgió, con ojos de fuego,
bafeando, el Jerigóndor del túlgido bosque,
y burbulló al llegar!
!Zis,
zas! !Zis, zas! !Una y otra vez
tajó y hendió la hoja vorpal!
Cayó sin vida, y con su cabeza,
emprendió galofante su regreso.
"!Has
matado al Jerigóndor?
Ven a mis brazos, sonrillante chiquillo,
!Ah, frazoso día! !Calós! !Calay!"
mientras él resorreía de gozo.
Cocillaba
el día y las tovas agilimosas
giroscopaban y barrenaban en el larde.
Todos debirables estaban los burgovos,
y silbramaban las alecas rastas.
Jabberwocky
Mirta Rosenberg & Daniel Samoilovich
Asardecía
y las pegájiles tovas
Giraban y scopaban en las humeturas;
Misébiles estaban las lorogolobas,
Superrugían las memes cerduras.
!Con
el Jabberwock, hijo mío, ten cuidado!
!Sus fauces que destrozan, sus garras que apresan!
!Cuidado con el ave Jubjub, hazte a un lado
Si vienen las frumiantes Roburlezas!
Empuñó
decidido su espada vorpal,
Buscó largo tiempo al monxio enemigo -
Bajo el árbol Tamtam paró a descansar
Y allí permanecía pensativo
Y estaba
hundido en sus ufosos pensamientos
Cuando el Jabberwock con los ojos en llamas
Resofló a través del bosque tulguiento:
!Burbrujereando mientras se acercaba!
!Uno,
dos! !Uno, dos! !A diestra y siniestra
La hoja vorpalina silbicortipartió!
El monxio fue muerto, con su cabeza en ristre
El joven galofante regresó.
"!Muchacho
bradiante, mataste al Jabberwock!
!Ven que te abrace! !Que día más fragoso
!Me regalas, hijo! !Kalay, kalay, kaló!"
Reiqueaba el viejo en su alborozo.
Asardecía
y las pegájiles tovas
Giraban y scopaban en las humeturas;
Misébiles estaban las lorogolobas,
Superrugían las memes cerduras.
El Jabberwocky
Adolfo de Alba
Era la
asarvesperia y los flexilimosos toves
giroscopiaban taledrando en el vade;
debilmiseros estaban los borogoves;
bramatchisilban los verdilechos parde.
¡Cuidado
con el Jabberwocky, hijo mío!
¡Cuídate de las mandíbulas que muerden.
de las garras que apresan!
Cuídate del pájaro Rapiña y del altanero Halcón.
Empuñó
él su tajante espada,
y contempló a su terrible enemigo largo rato.
Se puso a la sombra del árbol tumtum
y duró un rato cavilando.
Luego,
de un brinco, púsose presto,
y la mala bestia, con ojos fulgurantes
llegó resoplando por el sombrío bosque,
y al acercarse aullaba.
¡Uno,
dos! ¡Uno, dos! Sin cesar
la filosa espada daba tajos.
Muerto lo dejó, y, cortándole la cabeza,
de allí se alejó presto.
--¿Mataste
al fin a la mala bestia, al tremando Jabberwocky?
¡Ven a mis brazos, niño querido!
¡Hermoso día! ¡Hurra! ¡Hurra!
--gritaba con alegría.
Era la
asarvesperia y los flexilimosos toves
giroscopiaban taledrando en el vade;
debilmiseros estaban los borogoves;
bramatchisilban los verdilechos parde.
Chacaloco
Erwin Brea
'Era
brilligio, y los rebalosioso mocasos
Giraban y Girareon en las ondabolsciabo:
Todo debilirana estaban las ramianandos
Y los momiasera ratianeras fuerandabando.
"Tenga
cuidadao del Chacaloco, mi hijo!
La quijadas que muerden, las garras que cojen!
Tenga cuidado del Jubojubo - ese monstro pajaro
y evite el furiaboso murcielageren!"
El cogio
su voraciabada espada en la mano:
Mucho tiempo el manfiamado adversario busco--
Asi descanzo por el arbol Tumtumano
Y se paro un tiempo en pensamiento.
Y, como
en pensamiento estaba parado,
El Chacaloco, con ojos de llama,
vino pistandabondo por la selva disturbiamoso.
Y orrutabilaba como venia!
Uno dos!
Uno dos! Y a traves, a traves
la voraciabada espada fue 'snecke-snak!'
El lo dejo muerto, y con la cabeza
El se fue gallardio para atras.
"Y
has matado usted el Chacaloco?
Venga a mis brazos, mi bellariazon hijo!
O fantilimandeza dia! Callaya! Calluso!"
El sotociamanado en su alegria.
'Era
brilligio, y los rebalosioso mocasos
Giraban y Girareon en las ondabolsciabo:
Todo debilirana estaban las ramianandos
Y los momiasera ratianeras fuerandabando.
El Dragobán
M. Manent
Llegaba
ya el hervín. Blendes casquines
huldeban y jarcían en el gardo.
Calígonos estaban los cibines
y venía el verdal con paso tardo.
¡Hijo
mío, cuidado! ¡El Dragobán!
¡Esas fauces y garas espantosas!
¡El pájaro Yubyub! ¡Oído! ¡Van
por el bosque las Negras Mariposas!
Mas la
espada de bronce él empuñó
y buscó al enemigo largamente;
bajo el árbol Tuntún se cobijó
y, pensando, frunció la tersa frente.
Y mientras
meditaba, el Dragobán
llegó, con ojos de terribles llamas,
lanzando vaharadas de alquitrán,
de azufre y de betún, bajo las ramas.
Pero
¡zis, zas! ¡zis, zas! el bronce duro
carne y huesos destroza a su sabor.
Bien muerto lo dejó, y, con su cabeza,
traspuso galopando el negro alcor.
«¿Has
muerto al Dragobán? ¡Ven a mis brazos,
oh doncel de cien glorias! ¡Ven a mí!
¡Día feliz! ¡Ohé! ¡No más zarpazos!»
Y de alborozo casi enloquecí.
Llegaba
ya el hervín. Blendes casquines
huldeban y jarcían en el gardo.
Calígonos estaban los cibines
y venía el verdal con paso tardo.
Gracias a la página de Jabberwocky translations