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| ¿Estás pensando en
hacerte tu primer tatuaje? ¿A última hora te abordan montones
de dudas, pues crees no haberlo pensado bien y la hora se acerca? En esta
sección voy a intentar echarte un cable para que no estés
tan nervios@ las horas antes de clavarte la aguja, basándome sobre
todo en mi experiencia personal, y relatándote todo lo que pienso
y creo acerca de los tatuajes. Bien, empecemos:
¿Para qué un tatuaje? ¿Por qué un tatuaje? Has de tener en cuenta que un tatuaje es algo personal e intransferible (si, como las tarjetas de crédito), y por lo tanto, debe ser llevado por una motivación propia. No permitas que nadie te influya. Pensárselo mal o poco antes de hacerte un tatu puede llevarte a decepciones una vez lo tengas hecho, por lo tanto, lo primero, antes, incluso, de elegir el motivo es PENSARLO muy, muy bien, y no hacértelo porque se lo ha hecho fulano, o porque quiero ser como mengano, o por pertenecer al grupo de zutano, tómate tiempo en pensarlo, un mes, dos, un año... Los hay locos, a los que les entra la paranoia y aparecen de buenas a primera con un tatuaje. Precisamente una buena amiga mía es una muestra de ello. Se lo hizo un mes antes que yo, así, sin pensarlo. A ella la cosa le ha salido bien, porque su tatuaje le gusta, y si tú lo haces, puede que también, pero también puede que no, así que mi consejo ya te lo he dicho: PIÉNSALO MUCHO. Podrías, por ejemplo, imaginarte dentro de unos años: ¿Dónde estarás? ¿Qué estarás haciendo? ¿Puede perturbar de algún modo a tu actividad el hecho de llevar un tatuaje? O piensa dentro de más años todavía: ¿Qué ocurrirá cuando envejezca? ¿Me mirarán de distinto modo los míos, o la gente? Estas preguntas deberían figurar entre las primeras en el proceso de decidir si hacerte o no un tatuaje. Eligiendo el motivo Motivos hay millones. Imagino que lo que elijas será algo que
refleje un pensamiento tuyo, un gusto, un rasgo de tu personalidad. Una
vez que hayas decidido firmemente hacerte un tatuaje, te digo lo mismo
de la elección del modelo: No te dejes influir por nada ni nadie.
Por ejemplo: Si decides tatuarte una rosa porque tu actual novia se llama
Rosa, deberías pensar que dentro de un tiempo podrías no
estar con ella, y lo que fue un símbolo de amor podría convertirse
en un amargo y vergonzoso recuerdo. Lo mismo digo de los nombres: un tatuaje
es para siempre, y la persona cuyo nombre te tatúes también
debería ser para siempre (a no ser que encuentres otra con el mismo
nombre), porque también podría resultar un problema si os
separárais. Eligiendo el sitio Algunos podrían pensar que la elección del sitio donde
va a ir emplazado un tatuaje es algo trivial. Yo diría lo contrario:
es una de las cosas más importantes. Colocarte un tatuaje en una
determinada zona de tu cuerpo podría ocasionarte algún problema
en algún momento de tu vida, por ejemplo: Si vas a ser un policía
no te convendría hacerte un tatuaje en un sitio visible, pues a
estos no se les permite levar tatuajes. Debes tener en cuenta las posibilidades
de ocultarlo cuando sea necesario, si te lo haces en el brazo, lo puedes
ocultar llevando mangas largas, pero piensa en si te será necesario
ocultarlo en verano. Si decides hacértelo en la muñeca,
ten en cuenta que en la izquierda se podría ocultar llevando un
reloj. Si te lo haces en el tobillo, por lo general sólo será
visible en verano. El lugar con menos problemas en cuanto a ocultarlo
es en la cadera, en culo o los genitales, pues estos lugares de por sí
siempre están ocultos (si lo tuyos no lo están es cosa tuya). ¿Dónde voy? Casas de tatuajes hay muchas. No es difícil localizarlas, pero
una vez te decidas a hacerte un tatuaje, has de buscar una casa buena,
esto es, en la que tú puedas estar seguro y confiado de que quedarás
satisfecho con el trabajo. Seguramente, al entrar encuentras en las paredes
fotos y posters con trabajos realizados en esa casa. Fíjate muy
bien en cómo están hechos los dibujos, en la jerarquía
de líneas, los contornos, las sombras, los colores, y sobre todo
asegúrate de que en verdad han sido realizados por ellos y no copiados
de ninguna revista ni página web. Un consejo: la experiencia de
un buen tatuador se ve sobre todo en las caras de los dibujos. Si tu tatuaje
va a tener cara (una mujer, un hombre, elfos, diablos...), fíjate
en las caras de las fotos. Es muy fácil meter la pata tatuando
una cara, y, desgraciadamente, es el rasgo más bello del dibujo.
Pide un libro de arte del local. Si no lo tiene, no te fíes, y
sal de la tienda, pues todo tatuador que se precie debe de tener un libro
en el que reflejar sus trabajos cara al público. Sobre todo pide
profesionalidad, hay locales donde los tatuadores son yonkis que lo hacen
a cambio de drogas. Te aconsejo que pases de ellos. Otra consideración:
las academias, donde los alumnos aprenden a tatuar son mucho más
baratas, pues te suelen cobrar sólo el material, y no el trabajo,
pero por lo general son gente inexperta y es impredecible lo que puede
ocurrir con tu piel. Para tribales, siluetas y figuras sin mucha definición,
puede ser un alivio para tu bolsillo acudir a una academia, pero no lo
hagas si tu dibujo es complicado, y, sobre todo, si tiene cara, pues recuerda:
siempre es posible añadir tinta a tu dibujo, pero no es posible
borrarla una vez puesta, y una mujer bizca o una boca demasiado grande
puede ser el resultado de ahorrarse unas pelas. ¡AY, QUEDAN POCAS HORAS! ¿Llega la hora de tu cita con el tatuador? ¿Nerrrrrvios? ¿Ya estás pensado en echarte atrás? No te preocupes, esto es un síntoma normal. Es la inseguridad ante un cambio venidero en tu cuerpo. Recuerda: hace días tenías muchas ganas de llevar un tatuaje, y pensaste que nunca te ibas a arrepentir, y que estabas dispuesto a ello. Ahora la inseguridad mancha estos pensamientos de decisión y determinación. Si te ocurre esto, te diré que permanezcas muy relajado, pues la decisión la tomaste tú, y la forma de pensar que tenías antes de hacerte el tatuaje será la que tengas una vez hecho, luego, si has dedicado bastante tiempo en decidirte y has concluido un sí, después no te arrepentirás, así que no hay motivo para estar nervioso o indeciso las pocas horas antes de la cita. Y supongo que en este punto te abordarán todo tipo de ideas descabelladas: "¿Y si sale mal?", "¿Y si no me gusta después?", "¿Y si..?" Nada de "ysis". Si le das vueltas al coco, solo conseguirás sentarte en la silla del la casa de tatuajes hecho un flan, y entonces, los nervios pueden ocasionar que te muevas cuando el tatuador esté trabajando sobre tu piel, y esto podría no resultar placentero. Así, que, ya sabes, si eres una persona nerviosa, antes de la cita, una o dos valerianas y ánimo, ¡que no pasa nada! Y un último consejo a este respecto: es mucho mejor ir acompañado de un amigo que solo, pues calmará más tus nervios, ¡y evitará que te escapes antes de entrar en el local! ¡¡VOY A ENTRAR, VOY A ENTRAR!! ¡Tranquiiiilo! Te diré el procedimiento general de realización de un tatuaje, una vez te hayas aventurado a entrar al local, venciendo a tu subconsciente. Bien, seguramente te habrán pedido a la hora de pedir cita que lleves dos o tres fotocopias invertidas del motivo a escala real. Lo que harán será fijar el dibujo sobre tu piel, y acto seguido tatuar encima. Es el procedimiento empleado por lo general, pues son pocos los tatuadores que trabajan "a ojo", directamente, pues han de ser muy buenos, ya que es bastante difícil y delicado. Pero antes de ello, te depilarán la zona, o pueden haberte dicho que te hicieras la cera el día o dos días antes. Para fijar el dibujo te pondrán ante un espejo, y tú lo situarás (si es una zona inaccesible, como la espalda, obviamente necesitarás la ayuda de algún amigo o del tatuador), y aplicarán acetona, o algo similar, para despegar la tinta del papel y pegarla en tu piel. Seguidamente te pedirá que te sientes, o te tumbes, dependiendo de la zona, y que no te muevas. Te colocarán papeles protectores, para no manchar la ropa, te aplicará vaselina en la zona para facilitar la penetración de la aguja, colocará la necesaria en la máquina, y la encenderá. Personalmente: si no has escuchado nunca el sonido de una máquina de tatuar, te digo que asusta bastante, pues suena algo parecido a una línea de alta tensión, y parece que te va a electrocutar. Y bien, el momento culminante: ¡empieza el trabajo! Ves que la aguja está a punto de tocar tu piel, y.... la toca, y te das cuenta de que no es tanto. Podrían haberte dicho que es un dolor insoportable, no lo es. Es más bien como si te arañaran, duele, por supuesto, pero no es algo infrahumano. Depende mucho de la zona: en zonas con más nervios y menos acumulación de grasa suele doler bastante más, la cadera, el omóplato y el tobillo son buenos ejemplos de ello. En las zonas con "chicha" el dolor es mucho más soportable, por ejemplo, el culo, la pierna, el estómago... Las zonas rellenas de tinta del dibujo también duelen más, pues ya no es una línea, sino una superficie lo que se tatúa, y sobre todo, si tu dibujo tiene sombra, también te dolerá un poquito más. Bien, ¿ya está terminado? No ha sido tanto, ¿no? Ahora te darán instrucciones: echarte una crema cicatrizante (que seguramente te venderán allí), no lavarte con jabones ácidos, no usar esponja, aplicar una gasa... Sigue estas instrucciones bien, para evitar infecciones y problemas, pues ten en cuenta de que lo que tienes es una herida que ha de curar. Ten en cuenta que una vez cicatrizado, el tatuaje se ve menos denso, las líneas se vuelven menos gruesas, la tinta se aclara, y esa sensación de relieve sobre tu piel desaparece, por si a primera hora te parece feucho. Queda mejor. ¡AY! ¿QUÉ HE HECHO? Podría pasarte que... ¡justo cuando te lo has hecho te empiezas a deprimir! Y otra vez te abordan las dudas: "¿Qué he hecho?" "¡Esto es para toda la vida!" "¡Ya no me lo podré quitar!" "¡Qué loc@ estoy!" "¡Diosssss!" Nuevamente esto vuelve a ser normal, pues has realizado un cambio permanente en tu cuerpo y necesitas acostumbrarte. Una o dos semanas creo que serán suficientes para que te acostumbres, después de eso, volverás a tener la ilusión de llevar un tatuaje, y volverán a ti todos los pensamientos e ideas que tenías una semana antes de hacértelo, cuando estabas tan decidid@. Definitivamente... no me gusta Podría pasar, esperemos todos que no ocurra esto. Pero no te
ates todavía una soga al cuello, quizá la cosa tiene solución.
Existen métodos de encubrimiento de tatuajes. Si lo que precisa
son retoques, no hay problema. Los buenos tatuadores son gente cualificada
y preparada para afrontar este tipo de inconvenientes. Seguramente, te
hará los retoques pertinentes y dejará tu tatuaje perfecto.
Si la cosa es más complicada, y quieres borrar las letras del nombre
de tu ex, o un dibujo que te ha dejado de gustar, tendrás que ir
a una buena casa de tatuajes. Para ello, el tatuador, además de
ser bueno, ha de ser un buen artista, pues él diseñará
un dibujo que pueda no sólo ocultar el antiguo tatuaje, sino hacer
sobre él una auténtica maravilla. http://www.vigonet.com/tatuajes/#
(informacion, foros, consejos) Bastante buena
por Mandukero |
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