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Historia
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Las culturas que se desarrollaron en el territorio del antiguo Perú desaparecieron o fueron sometidas por el imperio incaico que emergió alrededor del año 1000 de la era cristiana y se caracterizó por su alto grado de desarrollo en los distintos campos de la ingeniería. Muestra de ello son las ruinas de edificios, caminos, puentes y acueductos así como los monumentales restos de la Fortaleza de Sacsayhuamán y la Ciudadela de Machu Picchu, entre otros.
Los conocimientos de ingeniería hidráulica de que dispusieron hicieron posible que la hoy árida costa peruana fuese cultivada extensamente poseyendo incluso una
tecnología que permitía convertir la neblina en agua para la irrigación.
Su idioma fue el "quechua" considerado hoy, junto con el español, idioma oficial del Perú y su escritura los "Quipus", un sistema de hilos anudados que hasta ahora espera ser descifrado.
En su organización política, dividieron la administración en sectores de diez, cien, mil y diez mil habitantes, cada uno de ellos a cargo de personas nombradas por el Inca. Esto comprueba que los incas conocieron y aplicaron el sistema decimal desde el siglo XI de la era cristiana.
El área geográfica donde emergió el Imperio incaico se sitúa en las cuencas del lago Titicaca y del río Urubamba. En la sección media del valle de este último, lo que se conoce como el Valle Sagrado o Valle del Cuzco, es donde se asentó el dominio incaico y la sede del Imperio. Sobre la fundación del Imperio los españoles recogieron de los quipucamayos (funcionarios del Imperio adiestrados en la lectura de los quipus) una serie de tradiciones y leyendas, siendo la más difundida la que relata Garcilaso en su libro "Comentarios Reales" y que a continuación resumimos: Compadecido el Sol del estado de salvajismo en el que vivían los hombres ("Comían como bestias yerbas del campo y raíces de árboles , y la fruta inculta que ellos daban de suyo, y carne humana. Cubrían sus carnes con hojas y cortezas de árboles, pieles de animales y otros andaban en cueros") envió a una pareja "un hijo y una hija de los suyos" para que implantasen la religión y el culto solar, los preceptos y leyes humanas, y enseñasen a los hombres las artes de cons-truir sus casas y pueblos, de cultivar las plantas y criar los animales y de gozar de ellos y de los frutos de la tierra. El Sol puso a esta pareja en el lago Titicaca para que saliese a bus-car el lugar donde habían de asentarse y les dio una barra de oro para que allí donde se hundiese, fundasen un nuevo reino. Tratando de hundir la barra por donde pasaban, se detuvieron en el cerro llamado Huanacaure, al Sur de la ciudad que fue después, donde al tentar con la barreta se hundió fácilmente "al primer golpe que no la vieron más.
Entonces dijo el Inca a su hermana y mujer: "En este valle manda nuestro padre el Sol que paremos y hagamos nuestro asiento y morada para cumplir su voluntad, por lo tanto, reina y hermana, conviene que cada uno por su parte salgamos a convocar y atraer gente para los doctrinar y hacer el bien que nuestro padre el Sol nos manda". Tomando uno la dirección Norte y la otra el rumbo del Sur salieron a convocar a la gente.Al ver aquellas dos personas tan hermosamente vestidas y adornadas con los ornamentos que el Sol les había dado, las orejas horadadas y con grandes orejeras y viendo "que en sus palabras y rostros mostraban ser hijos del Sol" les dieron entero crédito y obediencia como a reyes, convocándose los mismos salvajes unos a otros se juntaron en gran número hombres y mujeres y se fueron con los reyes siguiéndoles a donde les llevaron. "De esta manera se empezó a poblar esta ciudad dividida en dos medios que llamaron Hanan Cozco, que como sabes, quiere decir Cozco el alto, Hurin Cozco y por eso le llaman el bajo. Los que atrajo el rey quiso que poblaran a Hanan Cozco y los que convocó la reina Hurin Cozco y por eso le llaman el bajo. Esta división no fue para que los de una mitad se aventajasen a los de la otra en exenciones y preeminencias, sino que todos fueran iguales como hermanos, hijos de un padre y una madre. Sólo quiso el Inca que hubiese esta división para que quedase perpetua memoria de que a los unos había convocado el rey a los otros la reina..." ). Manco Cápac enseñó a los varones las artes y los oficios propios de su sexo, como sembrar las mieses, cultivar la tierra y conocer las plantas, cuáles eran de provecho y cuáles no: los instruyó para hacer arados y cómo sacar acequias de los arroyos y fue tanta su enseñanza que llegó a indicarles cómo fabricar su propio calzado. Por su parte Mama Occllo instruia las mujeres en los oficios femeninos de hilar y tejer lana y algodón y en hacer vestidos para sí, su marido y sus hijos. "En suma, ninguna cosa de las que pertenecen a la vida humana dejaron nuestros príncipes de enseñar a sus primeros vasallos, haciéndose el Inca rey, maestro de varones y la Coya, reina, maestra de las mujeres". (Comentarios, Lib. Primero. Caps. XV-XVI En total los incas, cuyos nombres han quedado registrados para la historia fueron catorce y la duración del imperio alcanzó cerca de quinientos años. La siguiente es la relación de los incas:
1. Manco Cápac
2. Sinchi Roca
3. Lloque Yupanqui
4. Mayta Cápac
5. Cápac Yupanqui
6. Inca Roca
7. Yahuar Huaca
8. Viracocha
9. Pachacútec
10. Inca Yupanqui Cápac
11. Túpac Inca Yupanqui
12. Huayna Cápac
13. Huáscar
14. Atahualpa El principal de éstos, Pachacútec, extendió el Imperio a sus máximos confines, abarcando lo que hoy es la República del Perú y parte de las actuales Repúblicas de Ecuador, Colombia, Bolivia, Chile y Argentina. Unificó el Imperio a través de la adopción de una lengua única: el quechua y la construcción de una imponente red vial - los caminos del Inca - que hicieron posible una rápida comunicación entre los principales puntos del Imperio.
Durante el gobierno de este Inca se organizó por el Príncipe Inca Túpac Yupanqui, una expedición marítima que llegó hasta la Polinesia, según recogió en sus relatos el cronista Sarmiento de Gamboa y confirmó, siglos después, la expedición Kontiki del navegante escandinavo Thor Heyerdahl, que partió del Perú en 1947 con una embarcación similar y siguiendo la misma ruta de los antiguos peruanos.
Maravillosos edificios hicieron los Incas, reyes del Perú, en fortalezas, en templos, en casas reales, en jardines, en depósitos y en caminos, y otras fábricas de grande excelencia, como se muestran hoy por las ruinas que de ellas han quedado; aunque mal se puede ver por los cimientos lo que fué todo el edificio. Cuzco: pietra dei dodici angoli
Cuzco: calle incaica La obra mayor y más soberbia, que mandaron hacer para mostrar su poder y majestad, fué la fortaleza del Cuzco, cuyas grandezas son increíbles a quien no las ha visto, y al que las ha visto y mirado con atención, le hacen imaginar, y aun creer, que son hechas por vía de encantamiento, y que las hicieron demonios y no hombres; porque la multitud de las piedras, tantas y tan grandes, como las que hay puestas en las tres cercas (que más son peñas que piedras) causa admiración imaginar, cómo las pudieron cortar de las canteras de donde se sacaron, porque los indios no tuvieron hierro ni acero para las cortar ni labrar; pues pensar cómo las trajeron al edificio, es dar en otra dificultad no menor: porque no tuvieron bueyes, ni supieron hacer carros, ni hay carros que las puedan sufrir, ni bueyes que basten a tirarlas... Las que llevaron de más cerca fueron de Muyna, que está cinco leguas del Cuzco: pues pasar adelante con la imaginación y pensar cómo pudieron ajustar tanto unas piedras tan grandes, que apenas pueden meter la punta de un cuchillo por ellas, es nunca acabar. Muchas de ellas están ajustadas, que apenas se aparece la juntura: para ajustarlas tanto era menester levantar y asentar la una piedra sobre la otra muy muchas veces; porque no tuvieron escuadra, ni supieron valerse siquiera de una regla para asentarla encima de una piedra, y ver por ella si estaba ajustada con la otra... Los edificios y fábricas que los Incas hicieron en fortalezas, en templos, en caminos, en casas de campo y otras, fueron muchos y de excesivo trabajo, como lo manifiestan el día de hoy las ruinas y pedazos que han quedado, como se ven en el Cuzco, y en Tiahuanaco, y en Tambo, y en otras partes, donde hay piedras de inmensa grandeza, que no se puede pensar cómo se cortaron, y trajeron, y asentaron donde están; para todos estos edificios y fortalezas que el Inca mandaba hacer en el Cuzco, y en diversas partes de su reino, acudía grandísimo número de todas las provincias; porque la labor es extraña y para espantar, y no usaban de mezcla, ni tenían hie-rro ni acero para cortar y labrar las piedras, ni máquinas, ni instrumentos para traerlas; y con todo esto, están tan pulidamente labradas, que en muchas partes apenas se ve la juntura de unas con otras. Y son tan grandes muchas piedras de éstas, cómo está dicho, que sería cosa increíble si no se viese. En Tiahuanaco medí yo una piedra de treinta y ocho pies de largo y de diez y ocho de ancho, y el grueso sería de seis pies; y en la muralla de la fortaleza del Cuzco, que es de mampostería, hay muchas piedras de mucho mayor grandeza: y lo que más admira es que no siendo cortadas éstas que digo de la muralla, por regla, sino entre sí muy desiguales en el tamaño y en la facción, encajan unas con otras con increíble juntura, sin mezcla..
Quipu ("nudo" o "cuenta por nudos"): es un instrumento mnemotécnico empleado por los Incas para llevar la cuenta de los tributos, la estadística demográfica, el recuerdo de sus hechos pasados, así como la razón de sus leyes y ordenanzas, ritos y ceremonias. Según la descripción de Garcilaso, que manejó los quipus llevados por los indios pertenecientes a la encomienda de su padre, cuando acudían al Cuzco para pagar sus tributos: "Hacían los indios hilos de diversos colores: unos eran de un color solo, otros de dos colores, otros de tres y otros de más, porque los colores simples y los mezclados, todos tenían su significación de por sí: los hilos eran muy torcidos, de tres o cuatro liñuelos y gruesos como un huso de hierro y largos de a tres cuartas de vara, los cuales ensartaban en otro hilo por su orden a la larga, a manera de rapacejos. Guaman Poma: quipucamayoc Por los colores sacaban lo que se contenía en aquel tal hilo, como el oro por el amarillo y la plata por el blanco, y por el colorado la gente de guerra. Las cosas que no tenían colores iban puestas por su orden, empezando de las de más calidad y procediendo hasta las de menos, cada cosa en su género, como en las mieses y legumbres... Algunos destos hilos tenían otros hilitos delgados del mismo color, como hijuelas o excepciones de aquellas reglas generales, como digamos en el hilo de los hombres o mujeres de tal edad, que se entendían ser casados, los hilitos significaban el número de los viudos o viudas que de aquella edad había aquel año, porque estas cuentas eran anuales y no daban razón más que de un año solo. Los nudos se daban por su orden de unidad, decena, centena, millar, decena de millar y pocas veces o nunca pasaban a la centena de millar: porque, como cada pueblo tenía su cuenta de por sí y cada metrópoli la de su distrito, nunca llegaba al número de estos o de aquellos a tanta cantidad que pasase la centena de millar, que en los números que hay de allí abajo tenían harto". Hubo depósitos de quipus en Cuzco, pero fueron destruidos: primero, por los generales de Atahualpa, que no sólo saciaron su crueldad con la estirpe de Huáscar, sino que aun pretendieron borrar la memoria de sus hechos pasados; y más tarde por los oficiales reales a quienes el virrey Francisco de Toledo encomendó tal tarea, para sofocar las tradiciones que podían alentar entre los indios el afecto hacia sus antiguas instituciones. Hubo otros depósitos de quipus en las provincias, bajo la custodia de los caciques o de los sacerdotes que oficiaban en las huacas; pero con ellos se avivaron las hogueras encendidas por los extirpadores de idolatrías, para incinerar los ídolos y cuanto estuviera vinculado a los cultos y las creencias de los tiempos prehispánicos. Quipu
De modo que al morir los ancianos quipucamayocs (a quienes pudieron interrogar en su tiempo algunos cronistas o los funcionarios instruidos por gobernantes como Vaca de Castro y Toledo), se perdió el conocimiento de la significación asignada a los nudos y los colores de las cuerdas integradas en cada quipu: y si han llegado hasta nosotros algunos ejemplares de ellos, es fácil comprobar que en su mayoría se los ha obtenido en las exhumaciones funerarias.
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