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DICHO - REFRAN |
SIGNIFICADO |
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A brazo
partido |
Locución utilizada
-especialmente- en compañía de los verbos
«trabajar» y «luchar». Expresa que una
acción ha sido realizada con mucha intensidad, debido a que
«brazo partido» literalmente significa «con los
brazos solos, sin armas». |
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A buen
entendedor, pocas palabras |
La persona inteligente
comprende rápidamente lo que se le quiere decir, sin necesidad
de que las cosas le sean dichas con muchas palabras. |
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A buen puerto
vas por leña |
Expresa la idea de acudir
al lugar menos indicado en busca de ayuda, comparando la acción
con la de los antiguos navegantes que acostumbraban a arribar a los
puertos donde se los proveía de madera. |
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A caballo
regalado no se le miran los |
Cuando alguien recibe
cualquier tipo de regalo o presente, debe hacerlo sin cuestionar el
obsequio y limitarse a aceptarlo tal como es. La parte final de la
locución proviene de la antigua costumbre de revisar la
dentadura de los caballos para conocer el estado de salud del animal. |
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A cada cerdo
le llega su sanmartín |
No hay persona a la que no
le llegue el momento de padecimiento. El origen de este proverbio tiene
relación con la fecha del 11 de noviembre, día en que se
celebra la festividad de San Martín de Tours, taumaturgo y
milagrero francés, elegido por sorteo patrono de la ciudad de
Buenos Aires. Ese día, con motivo de la celebración, la
tradición indicaba que se comiera cerdo. Otra versión,
afirma que «sanmartín» era el nombre dado a cierto
cuchillo que se usaba para trocear a los cerdos. En cualquiera de los
casos, la palabra "sanmartín" se escribe con minúscula
inicial por tratarse de un sustantivo común y así aparece
en todos los diccionarios. |
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A capella |
Equivale, literalmente, a
decir a la manera de la capilla (igual que se hace en la capilla) y se
aplica a toda obra escrita para coro y cantada sin
acompañamiento musical o con instrumentos que ejecutan la
partitura al unísono. |
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A
confesión de partes, relevo de pruebas |
Cuando alguno admite su
error o falta, no es necesario indagar acerca del error cometido basta
con que lo haya reconocido. |
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A Dios
rogando y con el mazo |
No solamente hay que rogar
y pedir a Dios que nos ayude; también debemos poner todo de
nuestra parte. |
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A falta de
pan, buenas son tortas |
No siempre tenemos todo lo
que deseamos, por eso, muchas veces debemos conformarnos con lo que
tenemos, aunque sea menos de lo deseado o merecido. |
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A grandes
males, grandes remedios |
Cuanto mayor sea el mal,
mayor deberá ser la solución que se propone y mayor el
esfuerzo de nuestra parte para conseguirlo. |
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A la buena de
Dios |
Algo hecho sin cuidado,
así no más, sin orden ni organización, confiando
en la "buena" voluntad de Dios, sobre quien se hace caer toda la
responsabilidad. |
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A la primera
de cambio |
Frase proveniente del
ámbito bancario, que equivale a "de buenas a primeras", "en la
próxima oportunidad que se presente". |
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A la suerte,
hay que ayudarla |
Dicho que nos invita a
trabajar con esfuerzo para obtener logros en la vida, sin esperar que
la buena suerte nos acompañe. La acción de la buena
fortuna es siempre bien recibida, pero no debemos recostarnos solamente
en ella. |
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A la vejez,
viruela |
Las cosas suceden en el
debido momento cronológico. Por lo general, la viruela era una
enfermedad propia de la infancia o adolescencia, de manera que era casi
excepcional que un anciano la padeciera. Trasladada la frase a
cualquier ámbito, puede aplicarse a las personas mayores que se
atreven con actividades propias de la juventud. La expresión 'a
la vejez, viruelas' es el título de una comedia escrita por el
dramaturgo don Manuel Bretón de los Herreros, en 1817. Se trata
de una obra en prosa que narra las vicisitudes de dos viejos enamorados
con su correspondiente quid pro quo. Algunos autores creen que el dicho
surgió a raíz del estreno de la comedia en 1824. De
hecho, la frase alude a quienes se enamoran tardíamente y a
quienes acometen aventuras no usuales para su edad y más propias
de la juventud. |
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A lo hecho,
pecho |
Ante la adversidad y luego
del hecho consumado, poner el pecho, como cuando alguien se enfrenta
con un peligro, admitiendo su responsabilidad en él. |
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A llorar, a
la iglesia |
Invitación burlona
a quienes se están quejando de algo que no admite reclamos o ya
ha pasado el momento de hacerlos. Se usa, generalmente, en
relación con juegos y enfrentamientos deportivos. |
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A mal tiempo,
buena cara |
Hay que saber sobrellevar
los reveses de la suerte, tratando de poner de nuestra parte el
máximo esfuerzo para superar los malos momentos. |
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A mi juego me
llamaron |
Frase de júbilo con
la que, quien la dice, festeja la oportunidad de desarrollar su
actividad preferida. Puede estar referida a la práctica de
algún juego, un deporte, una comida, leer, viajar. |
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A ojo de buen
cubero |
Expresión campestre
que equivale a «aproximadamente, al tanteo». El cubero era
el encargado de fabricar cubas para la contención de
líquidos y debía tener buena vista para elaborarlas
perfectas. |
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A ojos vista |
Algo evidente, que
está a la vista y no hace falta explicarlo. |
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A otra cosa,
mariposa |
Frase familiar usada para
descalificar el tratamiento de un tema, debido a que ya está
superado. Equivale a "demos vuelta la página". |
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A palabras
necias, oídos sordos |
No hay que hacer caso del
que habla sin razón u ofende a las personas que tiene en su
alrededor. |
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A rey muerto,
rey puesto |
Habla de la necesidad de
reemplazar inmediatamente a la persona que no está o ha
fallecido. Tal como sucede en la realeza -en la que cuando acaece la
muerte de un monarca, automáticamente es ungido su sucesor- en
la vida, las personas buscan sucederse unas a otras constantemente. |
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A río
revuelto, ganancia de pescadores |
Cuando se viven momentos
de inquietud y zozobra, siempre hay alguien que se beneficia. La
expresión reproduce la situación real de los pescadores
que, cuando comprueban que el agua produce movimientos bruscos, saben
que se les facilitará la pesca. |
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A tal
señor, tal honor |
Reconocimiento para quien
admite sus errores públicamente y pide perdón por sus
equivocaciones. |
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A troche y
moche |
Indiscriminadamente, de
manera disparatada. La comparación surge de la acción del
leñador chapucero que, en muchos casos, no respeta las normas de
la poda y troncha los árboles, o sea, los corta de raíz. |
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Abrir la boca |
Estar muy distraído
o pensando en algo distinto de lo que nos corresponde en determinado
momento. |
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¡Adelante
con los faroles! |
Originariamente, la
expresión completa habría sido ¡Adelante con los
faroles, que atrás vienen los cargadores!, al parecer,
relacionada con las antiguas procesiones religiosas, en las que era
usada a manera de estímulo para que los encargados de
transportar faroles, antorchas y cirios -que precedían a los que
llevaban las imágenes (cargadores)- no cejaran en su esfuerzo. |
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Adonde fueres
haz lo que vieres |
Es una sugerencia para que
a la persona le resulte fácil la adaptación a un lugar.
Conviene observar cómo actúan los que allí viven y
tratar de hacer lo propio. |
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Afortunado en
el juego, desafortunado en el amor |
La fortuna suele
acompañar a algunos en el juego; a otros, en el amor, aunque
todos sabemos que, a algunas personas, la diosa de la suerte suele
acompañarlas en ambos casos. |
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Agachar el
lomo |
Ponerse, materialmente, a
trabajar, concentrarse en una tarea. La expresión es en sentido
figurado, pero lo mismo es una exhortación al trabajo
físico. |
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Agarrar para
el lado de los tomates |
Interpretar mal alguna
explicación o respuesta, irse por las ramas. El origen se
relaciona con la planta del tomate, que es propensa a contraer pestes,
por lo que es necesario plantarla en un lugar alejado. Otra
versión asegura que la frase se origina en la facilidad con que
esta planta se desarrolla hacia cualquier sentido si no se la
guía en su crecimiento y entonces, "agarra" para cualquier lado. |
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Agua que no
has de beber, déjala correr |
No debemos acaparar cosas
que no necesitamos. Retengamos todo aquello que nos es imprescindible
para la vida y no nos quedemos con lo superfluo. |
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Ahí
está la madre del borrego |
Expresión que se
utiliza como interjección, para dar a entender que, finalmente,
la persona que la exclama ha comprobado una verdad o ha descubierto un
hecho. Podría equivaler a ese es el quid de la cuestión. |
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Ahí le
aprieta el zapato |
La expresión ha
sido sacada de un simpático cuento castellano protagonizado por
un cura y un zapatero. Este último, muy apesadumbrado, fue a
visitar al párroco para contarle que quería separarse de
su mujer. En un intento de disuadirlo, el cura comenzó a
relatarle las cualidades de su esposa "Es bella, es buena cocinera, es
una cristiana modelo..." Entonces, el zapatero mostró sus
zapatos al cura, y le dijo ¿Qué le parece este par? El
párroco respondió "Me parecen unos hermosos zapatos,
hechos con una piel muy buena y parecen cómodos". Y el artesano
replicó "Así es, padre, pero usted no puede saber
dónde me aprietan". La frase ha quedado para ser utilizada
cuando se descubre el punto débil de una persona, o algo que le
molesta o duele sobremanera. Un dicho muy parecido a éste es 'yo
sé dónde me aprieta el zapato' y proviene de una
anécdota que cuenta Plutarco en sus Vidas Paralelas. El
filósofo griego cuenta que un patriarca romano tenía por
esposa a una hermosa y fiel dama, y, sin embargo, la repudió.
Los amigos, que no daban crédito a la decisión del
patriarca, reprobaron su postura, pero él les contestó lo
siguiente "¿Veis mi calzado? ¿Habéis visto otro
mejor trabajo, ni más elegante? Sin embargo, yo sé en
dónde me lastima el pie". |
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Ahogarse en
un vaso de agua |
Rendirse ante la primera
dificultad, sin intentar sobrellevar el inconveniente. |
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Ahuecar el ala |
Literalmente, significa
«partir, irse de un lugar» y la expresión
está tomada del movimiento que hacen las aves cuando vuelan,
luego imitada por los aviones, que ahuecan el ala para controlar la
dirección del viento. |
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Al enemigo
que huye, puente de plata |
Debemos facilitarle la
huida o la retirada al que nos molesta u ofende. En las guerras de |
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Al mejor
cazador se le escapa la liebre |
Habla de la falibilidad
del hombre, por más destacado que sea en su actividad. Todos
cometemos errores alguna vez. |
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Al pan, pan y
al vino, vino |
Llamemos a las cosas por
su nombre, sin eufemismos. Una empresa elaboradora de vinos
parafraseó esta expresión, hace algunas décadas,
con el eslogan al pan, pan y al vino... Toro. |
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Al pie de la
letra |
El verdadero sentido de
esta frase expresa que se transcribe fielmente un texto, aunque entre
nosotros, encierra la idea de la repetición literal de una orden
o mandato. |
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Al que Dios
no le da hijos el Diablo le da sobrinos |
Hace referencia a la
naturaleza inquieta y traviesa de los niños que suelen molestar
a los mayores. Si alguien no tuvo la dicha de recibir hijos, se supone
que Dios lo proveerá de sobrinos para que sienta «en carne
propia» lo que es «padecer» a los chicos. |
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Al que nace
barrigón es al ñudo que lo fajen |
Frase tomada del
Martín Fierro, de José Hernández, en la que se
hace referencia a lo vano e inútil de los intentos por ocultar
las verdaderas características de la personalidad humana. La
expresión al ñudo -que no debe ser pronunciada como si
fuera añudo- que lo fajen es propia del Río de |
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Al que le
quepa el sayo que se lo ponga |
Es una frase que suele
aplicarse en el momento en que se hace una reprimenda o llamado de
atención, sin mencionarse quién es el destinatario, por
eso se la deja «flotando» en el ambiente para que el
«interesado» la interprete. El sayo era un vestido sin
botones que cubría desde el cuello hasta las rodillas. |
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Al que
madruga, Dios lo ayuda |
Cuanto más pronto
hagamos las cosas, mejor nos irá en nuestros emprendimientos. |
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Al
tun-tún |
Esta expresión,
para algunos proviene de la locución latina "ad vultum tuum",
luego llevada al latín vulgar con el valor de "al bulto". Para
el etimologista Joan Corominas, es una voz expresiva creada para
sugerir una acción ejecutada de golpe tun... tun.... De
cualquier forma, llegó a nosotros con el valor de algo hecho al
bulto, sin diferenciar ni discriminar. |
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Al voleo |
Locución adverbial
que se origina en la acción de sembrar, cuando se arrojan las
semillas a puñados, esparciéndolas en el aire. Por
comparación, se usa la expresión para calificar actitudes
arbitrarias y desmedidas. |
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Ancha es
Castilla |
Obrar con total libertad.
En los tiempos de |
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Andá a
cantarle a Gardel |
Expresión muy
propia de los argentinos y particularmente de los porteños, que
se usa para descalificar a alguien invitándolo a que vaya con su
«canto» a otra parte. Podría equivaler a la
locución a otro perro con ese hueso (ver). |
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Andar de capa
caída |
Estar desanimado, abatido,
como quien no se preocupa en aparecer aliñado, bien vestido. En
la época en que los hombres usaban capa, tenerla caída
hacia un costado, era síntoma de mal gusto. Por
extensión, se usó la frase para aplicarla en quien se
mostraba desesperanzado. |
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Andarse con
chiquitas |
Buscar pretextos,
subterfugios; usar contemplaciones o rodeos para eludir medidas u
obligaciones. En este caso, chiquitas equivale a "menudencias". |
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Ande yo
caliente y ríase la gente |
Se aplica al que prefiere
su gusto personal ante la opinión de la gente o el bien parecer.
El origen puede estar en la persona que, ante el clima excesivamente
frío, se abrigaba hasta parecer ridículo, lo que
provocaba la risa de quienes lo veían. La frase existía
en la época de Luis de Góngora (siglo XVI), quien compuso
un pequeño poema que terminaba con la frase ...Y ríase la
gente. |
|
Ante la duda,
abstente |
Cuando se tiene una duda
ante un hecho trascendente, es aconsejable no hacer nada, para evitar
cometer un error irreparable. |
|
Antes que te
cases, mira lo que haces |
No es una
afirmación en contra del matrimonio, sino una advertencia para
aquellos que deben tomar alguna resolución importante. |
|
Apartar el
grano de la paja |
Saber distinguir lo bueno
de lo que no lo es, como cuando se selecciona el buen cereal de la
hierba inútil. |
|
Aquí
estoy y aquí me quedo |
Respuesta del general Mac
Mahon, durante la guerra de Crimea, al oficial inglés que le
advertía los peligros a que estaba expuesta |
|
Arma de doble
filo |
Expresión que se
aplica para calificar un método o argumento que, al ser
utilizado, puede dar un resultado distinto del que se pretende o que
produce efectos secundarios inesperados, como quien utiliza un arma
blanca que posee realmente dos filos y puede lastimar a quien la
manipula. |
|
Armado hasta
los dientes |
Estar alguien
excesivamente armado, tanto que lleva armas incluso en los dientes, a
la manera de los antiguos piratas y corsarios que, durante el abordaje
a las naves enemigas, y para tener las manos libres, llevaban
puñales en la boca. |
|
Armarse el
tole tole |
Expresión utilizada
para indicar que un conflicto alcanza un importante grado de
confusión, sobre todo cuando se trata de alboroto popular. El
origen del dicho sería el desorden provocado por los
judíos ante Poncio Pilatos, pidiéndole que crucificara a
Jesús, gritando "¡Tolle, tolle, crucifige eum!"
("¡Quítalo, quítalo, crucifícalo"!). |
|
Armarse la de
Dios es Cristo |
De este modo se expresa el
desencadenamiento de un gran escándalo donde todos los
participantes gritan y ninguno se entiende. La mayoría de los
autores coincide en afirmar que la frase proviene de las controversias
y violentos enfrentamientos surgidos en el transcurso del primer
concilio ecuménico de Nicea, al discutirse la doble naturaleza,
humana y divina, de Jesucristo. Iniciado en el año 325 bajo el
pontificado de Silvestre I, el concilio fue presidido por el obispo de
Córdoba, con la presencia del emperador Constantino. Éste
había promovido su celebración para resolver la crisis
desatada dentro de |
|
Armarse la de
San Quintín |
Formarse una gran
riña entre varias personas. La comparación surge con la
batalla de San Quintín (10 de agosto de 1557) festividad de San
Lorenzo, por la que los españoles aniquilaron a los franceses,
aun a costa de grandes bajas. |
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Armarse un
Tiberio |
Claudio Tiberio fue el
segundo emperador romano. Hijo de Claudio Nerón y de Livia, se
distinguió pronto por sus sobradas dotes militares. A la muerte
de Augusto, se apoderó del Imperio, al que gobernó con
acierto al principio. Pero más tarde, tras el fallecimiento de
su hijo adoptivo Germánico, se convirtió en un
déspota despiadado. Hizo ejecutar a tal cantidad de senadores,
amigos y parientes cercanos y lejanos que no había familia en
Roma que dejara de contar entre sus miembros con alguna víctima
sacrificada por este emperador cruel. De la infausta memoria de
aquellos años de reinado abominable procede la expresión
'armar un Tiberio', que se emplea como sinónimo de
confusión y alboroto. |
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Aunque la
mona se vista de seda, mona se queda |
Habla de la
condición natural de las personas que, por más que traten
de disfrazar su actitud, no logran despojarse de sus
características. La frase está tomada de la fábula
XXVII del escritor español Tomás de Iriarte. |
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Aunque vengan
degollando |
No importa el riesgo que
se corra en una actividad, debemos seguir adelante con nuestro
emprendimiento. |
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Ave de paso |
En comparación con
las aves que, siendo migratorias, sólo se detienen en un pueblo
o en una ciudad para descansar y comer, se aplica a las personas que no
permanecen mucho tiempo en un sitio. |
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Ayúdate
y Dios te ayudará |
Es una frase similar a a
Dios rogando y con el mazo dando, por la que se aconseja no esperar
todo del Creador y poner el máximo esfuerzo de nuestra parte. |
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A otro perro
con ese hueso |
La expresión se usa
como una forma de desanimar a quien quiere hacernos creer una mentira o
bien nos ofrece algo cuya calidad es inferior, invitándolo a que
lo intente con otra persona, aludiendo de esta forma a la ingenuidad
del perro, que corre detrás de cualquier cosa que se parezca a
un hueso, sea una piedra o un hueso de plástico. Respecto de la
versión en inglés -tell that to the marines!, algo
así como "anda a contárselo a los "marines"- está
basada en la proverbial integridad que caracterizaba a los integrantes
de ese Cuerpo de la marina de los EE.UU., célebres por su fama
de incorruptibles, particularmente, durante la guerra fría, a
partir de los años 50. En esa época, era poco probable
que los "marines" aceptaran la imposición de una orden, sobre
todo si esta vulneraba su integridad moral. Con el tiempo, y en la
misma medida en que decayó la popularidad de los "marines", esa
interpretación dejó de ser corriente en los Estados
Unidos y entonces comenzó a usarse con idéntico valor- la
expresión I am from Missouri (yo soy de Missouri), en
alusión a la característica seriedad y poca credulidad de
los habitantes de ese estado. Hoy en día, la locución a
otro perro con ese hueso -que muy bien parece ser propia del Río
de |
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A seguro se
lo llevaron preso |
Es un dicho que, en su
origen español, habría sido a Segura lo llevaron preso,
en el que se produce un juego de palabras entre el apellido Segura y el
adjetivo seguro/a. Aparentemente, se referiría al castillo de la
villa jienense (de Jaén) de Segura de |
|
Abrir los ojos |
La expresión
está basada en el origen de la palabra abrojo, que aunque muchos
suponen que es una palabra propia del Río de |
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Al freir
será el reir |
Existen varias versiones
para justificar el origen de este dicho, utilizado generalmente para
pronosticar el cumplimiento de algún hecho adverso, o bien para
reprobar la escasa prudencia en la ejecución de cierta tarea. La
versión más probable dice que en |
|
Apaga y
vámonos |
Para explicar el origen de
este dicho, debemos relatar un original desafío sostenido hace
siglos por dos sacerdotes del pueblo de Pitres, en Granada. Sucede que
ambos clérigos eran aspirantes a una capellanía castrense
y decidieron un día apostar a cuál de los dos
sería el que dijese la misa más rápidamente, es
decir, en menos tiempo. Una vez dispuesto el día de
realización del original "duelo", el primero de ellos
subió al altar y dijo "Ite, misa est", forma que hoy
equivale a lo que los sacerdotes católicos expresan cuando dicen
"Hemos celebrado |
|
Armarse un
tiberio |
Claudio Tiberio fue el
segundo emperador romano. Hijo de Tiberio Nerón y de Livia
-después esposa de Augusto-, se distinguió muy pronto por
sus dotes militares. Cuando murió Augusto, se apoderó del
imperio, el que gobernó con todo acierto en sus decisiones. Pero
más tarde, luego del fallecimiento de su hijo adoptivo
Germánico, se convirtió en un déspota cruel y
despiadado que recelaba de todo el mundo. Hizo ejecutar a gran cantidad
de amigos y parientes, entre quienes se contó a su esposa Julia,
ejerció un poder arbitrario y sus desmanes sembraron el terror y
la confusión por toda Roma. Tan así fue, que en Roma se
decía que no había familia que no tuviera que lamentar la
muerte de algún familiar a manos de Tiberio quien, finalmente,
murió supuestamente envenenado por su sucesor Calígula,
otro personaje digno de cuidado. De la triste memoria de aquellos
tiempos procede la expresión armar un Tiberio, con la que se
expresa cualquier situación de desorden, alboroto o ruidosa
pelea. |
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Así me
las den todas |
El origen de este dicho
está basado en un hecho muy directamente relacionado con el
accionar de |
|
Atar los
bártulos |
¡Cuántas
veces habremos mencionado los bártulos, sin saber realmente a
qué clase de elemento aludíamos!. En realidad,
Bártulo o Bártolo de Sasso-Ferrato (que posteriormente
dio origen al popular nombre Bartolo) fue un eminente jurisconsulto
italiano que vivió en la baja Edad Media, profesor de Derecho en
las universidades de Pisa, Bolonia, Padua y Perusa y cuyas obras
-contenidas en trece volúmenes- sirvieron de base de estudio
durante tres siglos a los alumnos de Derecho de toda Europa. Los
estudiantes españoles tomaban nota de las obras del ilustre
tratadista y, una vez concluida la clase, ataban los apuntes por medio
de cintas o correas. Al conjunto de estos apuntes se los conocía
familiarmente por el nombre de bártulos, de donde, en la jerga
estudiantil, la tarea de reagruparlos y atarlos una vez utilizados, dio
origen a la expresión atar (o liar) los bártulos.
Así, por extensión, el dicho terminó por aplicarse
también a toda disposición o preparativo que, por lo
general, hace referencia a una mudanza, cambio de domicilio o traslado
de utensilios. |
|
Atar los
perros con longaniza |
Este dicho nos remonta a
los principios del siglo XIX, más precisamente al pueblo
salmantino de Candelario, cercano a la ciudad de Béjar, famoso
por la calidad de sus embutidos, en el que vivía un afamado
elaborador de chorizos llamado Constantino Rico, alias el choricero,
cuya figura sería inmortalizada por el artista Bayeu en un
famoso tapiz que hoy se exhibe en el Palacio El Pardo. Este buen hombre
tenía instalada la factoría en la que trabajaban varias
obreras en los bajos de su propia casa y en una oportunidad, una de
éstas, apremiada por las circunstancias, tuvo la peregrina idea
de atar a un perrito faldero a la pata de un banco, usando a manera de
soga, una ristra de longanizas. Al poco tiempo, entró un
muchacho -hijo de otra operaria- a dar un recado a su madre y
presenció con estupor la escena e inmediatamente se
encargó de divulgar la noticia de que en casa del tío
Rico se atan los perros con longaniza. La expresión, no hace
falta decirlo, tuvo inmediata aceptación en el pueblo y desde
entonces, se hizo sinónimo de exageración en la
demostración de la opulencia y el derroche. |
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Bailar en la
cubierta del Titanic |
Es una locución de
uso internacional, por la que se censura a la persona que, ante una
situación de inminente grave peligro, opta por hacer caso omiso
de las advertencias del riesgo y asume una actitud de indiferencia,
como si realmente estuviera a bordo del célebre barco que se
hundió en 1912, bailando al compás de la orquesta
mientras se desencadenaba la tragedia. Bailar con la más fea
Expresión propia de los argentinos que alude a la desgracia de
tener que soportar lo más desagradable de una situación,
como sucedía en los bailes en los que las chicas más
lindas habían sido sacadas a bailar e iban quedando las
más feas. La versión en inglés -"sacar la pajita
más corta"- alude al juego consistente en cortar pequeños
trozo de madera o paja y hacer sacar una a cada participante; el que
sacaba la más corta, perdía. |
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Bajar la
guardia |
Relajar la
precaución, ceder la atención, considerando que ya no es
necesario ser tan cuidadoso. La frase está tomada de la
práctica de algunos deportes como el boxeo y la esgrima, en los
que se enfrentan dos oponentes y se aplica en la vida cotidiana a la
persona que ya no se esfuerza en sus tareas o profesión como lo
hacía antes. |
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Bajarse los
pantalones |
Transigir en algo,
deshonrosamente; claudicar, como si realmente uno se bajara los
pantalones para quedar a merced de otro, sin poder movilizarse. |
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Basta la salud |
Frase de consuelo,
utilizada para justificar la falta de cualquier otra cosa, aludiendo a
que, mientras una persona esté sana, podrá acudir siempre
a sus fuerzas para trabajar y lograr lo que desee. Existe entre
nosotros una locución derivada de esta -la plata va y viene, lo
que importa es la salud- que, a 12 causa de los tiempos
difíciles que les toca vivir a las personas, se ha deformado en
la irónica variante la salud va y viene, lo que importa es la
plata. |
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Batir el
parche |
Literalmente, equivale a
"tocar el tambor" y se usa para dar a entender que alguien está
alardeando de alguno de sus actos. |
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Boccato di
cardinali (bocado de cardenales) |
Expresión de origen
italiano que se aplica a todo aquello que se destaca por su
óptima calidad, particularmente, en lo que se refiere a
alimentos exquisitos. |
|
Borrar con el
codo lo que se escribió con la mano |
Es una referencia a las
contradicciones de las personas, que suelen afirmar o sostener algo y
luego, se manifiestan en sentido totalmente opuesto. |
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Borrón
y cuenta nueva |
Locución aplicada
en los casos en que se decide olvidar deudas, errores, enojos,
discusiones, etc., y continuar como si nada hubiese ocurrido. |
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Bueno es
hablar, pero mejor es callar |
Es un consejo para
aquellas personas que hablan demasiado, sin reparar en las
consecuencias. |
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Buscar cinco
(o tres) pies al gato |
Equivale a buscar
soluciones o explicación sin fundamento a cosas reales y
proviene de la antigua costumbre de agarrar a los gatos de su cola, que
era considerada el "quinto pie". |
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Buscar el
pelo en la leche |
Ser excesivamente
detallista, meticuloso, como quien realmente pretende hallar un pelo
oscuro en la blancura de la leche. |
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Buscar una
aguja en un pajar |
Es la
representación más notable de las empresas
difíciles nada hay más dificultoso que tratar de
encontrar una aguja en un pajar. Brillar por su ausencia Entre los
romanos, existía la costumbre de exhibir en los actos
fúnebres los retratos de todos los antepasados y deudos del
difunto. Por eso, el célebre historiador Tácito, al
relatar en el libro III de sus "Anales" las honras fúnebres de
Junia -viuda de Casio y hermana de Bruto (el asesino de Julio
César)- cuenta que todo el mundo se daba cuenta de la ausencia
("brillaban" por ella) de la efigie de los dos criminales.
Posteriormente, en el siglo XVIII, el gran poeta francés
André de Chenier puso de moda la expresión brillar por su
ausencia que todo el mundo usa hoy, a veces con mala intención,
para resaltar la falta de algo o alguien en determinada circunstancia. |
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Cabeza de
turco |
Es la persona a la que se
hace blanco de acusaciones por cualquier motivo. La expresión
alude al tiempo de las Cruzadas, en el que los turcos eran
víctimas del odio de todos los cristianos, que sentían
una especial preferencia por cortar sus cabezas. |
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Caérsele
los anillos |
Ser poco afecto a
colaborar con los demás, sobre todo en el trabajo físico,
eludir la responsabilidad. |
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Cada loco con
su tema |
Frase que sirve para
explicar el apego que cada uno tiene por su propio parecer, al igual
que los locos que, por lo general, disparatan sobre un tema que es su
obsesión. Antiguamente, solían terminar la frase con ...
y cada lobo por su senda. |
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Cada
maestrito con su librito |
Frase usada para
justificar la disparidad de criterio en el cumplimiento de un mismo
objetivo. En la vida, todos tenemos un método para desarrollar
nuestras actividades. |
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Cada muerte
de obispo |
Muy
esporádicamente, de vez en cuando, en alusión a la
longevidad de los prelados, que suelen vivir muchos años y, por
otra parte, los obispos no suelen ser jóvenes, de ahí lo
de su larga vida. |
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Caerse del
nido |
Descubrir una verdad a
destiempo; ser ingenuo, como los polluelos que por inexperiencia,
suelen caer de lo alto, al desprenderse del nido. Caerse la venda de
los ojos Desengañarse, descubrir la verdad acerca de una persona
o situación, sobre todo cuando lo que se descubre es negativo
para uno. Caiga quien caiga Es una de las frases más amenazantes
que existen en todas las lenguas. |
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Calavera no
chilla |
Significa que la persona
que gusta de la diversión exagerada y la vida disipada no debe
quejarse de las consecuencias de su forma de vida. "Calavera", en
sentido figurado, es el hombre de poco juicio dado al libertinaje.
Calumniad, calumniad, que algo quedará Frase que algunos
atribuyen a Voltaire y que el escritor Beaumarchais habría
incluido en su obra El Barbero de Sevilla. La expresión sostiene
que cuando se insiste en la difamación, con el tiempo se logra
instalar la duda en la sociedad. |
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Cambiar de
chaqueta |
Algunos adjudican el
origen de este curioso dicho al duque de Saboya, Carlos Manuel I, quien
solía alternar sus simpatías por Francia y por
España usando un jubón (prenda antigua ajustada que
cubría desde los hombros hasta la cintura) de color rojo de un
lado y blanco del otro. Pero lo cierto es que, con motivo de las
guerras de religión promovidas por |
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Cantar las
cuarenta |
Desahogarse con alguien,
diciéndole lo que piensa, aun cuando moleste al destinatario. El
origen es el juego de naipes conocido con el nombre de "tute", en el
que se llama las cuarenta al número de puntos del que
reúne el caballo y el rey de un mismo palo, lo que motiva que su
poseedor esté obligado a "cantarlas". |
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Cargar con el
mochuelo |
En los últimos
años, se han difundido en |
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Cargar con el
muerto |
Según las leyes
medievales, cuando en la jurisdicción de una localidad era
hallado el cuerpo de alguna persona muerta en circunstancias
extrañas, si no era posible determinar la identidad del
homicida, el pueblo donde había sido encontrado el cuerpo estaba
obligado a pagar una multa llamada homicidium u omecillo. A causa de
esto, y con el fin de eludir el pago de la multa, cuando se hallaba un
muerto en las calles, los habitantes del pueblo en cuestión se
apresuraban y, de común acuerdo, levantaban el cuerpo y lo
trasladaban a alguna localidad vecina, de manera que la responsabilidad
del crimen recayera sobre ésta y, en consecuencia, fuera ella la
que debiera hacerse responsable de pagar la multa correspondiente. Con
el tiempo, el dicho comenzó a aplicarse -en sentido figurado-
como equivalente de la pretensión de descargar sobre otro la
culpa por algún delito o falta cometida. En la actualidad, el
dicho cargar con el muerto conserva el mismo valor, aunque suele
aplicárselo, preferentemente, para referir a la responsabilidad
que le cabe a alguien en el pago de alguna deuda, sobre todo cuando se
trata de cuentas impagas o difíciles de saldar, como cuando
solemos decir -luego de una reunión de numerosos comensales- "Y
ahora... ¿quién levanta este muerto? |
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Caro como
aceite de Aparicio |
Todo aquello cuyo coste es
muy subido de precio o abusivo se dice que es caro como aceite de
Aparicio. El aceite de Aparicio es una preparación medicinal
para curar las llagas y heridas inventada en el siglo XVI por Aparicio
de Zubia. El alto precio de esta pócima no se correlacionaba con
el coste real ni la dificultad para hallar sus ingredientes aceite de
oliva, hipérico, romero, lombrices de tierra, trementina y
resina de enebro, incienso y almáciga en polvo. Quizás la
fórmula permaneció en secreto y fue explotada en
exclusiva por el inventor de este aceite curativo. |
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¡Chocolate
por la noticia! |
Frase irónica con
la que se pretende descalificar a quien afirma algo que ya todos
conocen, ya sea porque es un hecho consabido o bien, porque
llegó tarde con la noticia. |
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¡Chúpate
esa! |
Exclamación de
réplica cuando uno contesta algo que sorprende y desagrada a
alguien, sobre todo por lo justo e inesperado de la respuesta. Entre
nosotros, la frase originariamente era ¡chúpate esa
mandarina!, indudablemente, una curiosidad idiomática porque,
entre nosotros, es más habitual que alguien chupe una naranja y
no una mandarina. |
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Clavar a
alguien |
Dejar plantada a una
persona, ya sea esperando en una cita o despojándolo de algo que
esa persona merecía. El origen es la práctica delictiva
de los antiguos salteadores de camino que se ofrecían para
clavarles las herraduras a los forasteros, pero lo hacían
dejando algunos clavos flojos, para luego -cuando estos se
detenían- asaltarlos y robarles las pertenencias. |
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Colgar el
Sanbenito |
Entre los antiguos usos de
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Colgar la
galleta |
Dejar plantado a alguien,
particularmente referido a la relación amorosa, cuando uno de
los integrantes de la pareja abandona al otro. |
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Comer de gorra |
Este dicho nos remonta a
la época en que los estudiantes vestían de capa y gorra.
Y sucedía que, como buenos estudiantes, eran dueños de un
apetito voraz a causa del tremendo desgaste que significaba responder a
las exigencias de las universidades de entonces. Sumado a esto, como
muchos de ellos provenían de lugares distantes de las grandes
ciudades a las que acudían en busca de la excelencia educativa,
no tenían dónde recurrir cuando sus hambrunas eran
insostenibles. Por eso, debían agudizar su ingenio y acudir a
picardías propias de la edad para poder llevarse algo al
estómago. Uno de los recursos era meterse "de colado" en las
fiestas de bautismos, cumpleaños o casamientos importantes,
repartiendo reverencias y ceremoniosos gorrazos (saludos hechos con la
gorra) y permaneciendo mudos y aislados durante la celebración
para no ser detectados por los anfitriones, pero dando cuenta de los
apetitosos manjares que se servían en la ocasión. De
ahí, que a esta clase de "invitados" se les llamase
despectivamente capigorrones, de donde -por analogía-
surgió la expresión comer de gorra, en alusión al
hecho de poder hacerlo merced a los saludos realizados con ese
elemento. Mucho tiempo después, en este siglo, comenzaron a
pulular cantantes e instrumentistas populares que realizaban su
actuación en la vía pública y que recogían
la limosna dada por los transeúntes, en un sombrero o gorra que
depositaban en el suelo. |
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Como el
maestro Ciruela |
Frase con la que se
censura a quien habla magistralmente u opina sobre una cosa de la que
no entiende. La locución completa habría sido
originalmente como el maestro Ciruela, que no sabía leer y puso
escuela, incluso se dice que en un tiempo, pudo haber sido como el
maestro de Siruela... en relación con el nombre de un pueblo de
Badajoz, provincia española cercana a la frontera portuguesa,
sin otra intención que la rima con la palabra "escuela". |
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Como Pancho
por su casa |
Hacer algo con total
libertad. Originariamente, la frase era como Pedro por su casa,
proveniente de la locución entrarse como Pedro por Huesca, en
alusión a la toma de esa ciudad por el rey aragonés Pedro. |
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Como Pedro
por su casa |
Esta comparación se
utiliza cuando alguien se conduce en casa ajena con tanta familiaridad
y soltura como en la suya propia. Quién fue el tal Pedro al que
alude el dicho, se desconoce. En Aragón (España) se
escucha una versión que dice 'entrase como Pedro por Huesca'.
Aquí sí se reconoce al personaje, que no es otro que
Pedro I de Aragón (1070-1104), que en 1095 reanudó el
sitio impuesto a Huesca por Sancho I. No obstante, es posible que la
frase original fuera 'entrarse como por su casa', pero que luego se
modificaría añadiéndole el Pedro. |
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Como quien no
quiere la cosa |
Con disimulo, como si uno
no quisiera conseguir lo que realmente pretende. |
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Como quien
oye llover |
Sin interés, sin
prestarle demasiada atención. La lluvia se oye, es decir, "se
percibe con el oído" (sobre todo, el que está protegido
de la lluvia), a diferencia de aquello que se escucha, es decir, "se
oye con atención". Compás de espera Silencio, corto
tiempo que uno se toma para analizar una situación. Lo de
compás procede de la simbología musical. |
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Con amigos
así... ¡quién necesita enemigos? |
Es una crítica a
los que uno suponía amigos de verdad, pero en los momentos
cruciales demuestran que no lo son. Por eso, la frase expresa la
referencia a los enemigos. |
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Con
azúcar está peor |
Si bien no es un dicho muy
popular entre nosotros, su origen no deja de ser una curiosidad muy
pintoresca. Cuentan que el célebre músico navarro don
Juan Emilio Arrieta -para entonces director del Conservatorio
madrileño- se hospedaba en una pensión de la calle
llamada "del Desengaño", de cuyo baño salía
continuamente un olor nauseabundo. El músico se quejaba
reiteradamente ante la dueña y la instaba a que solucionara tan
desagradable situación, hasta que un día, al entrar en la
casa, don Arrieta advirtió que el olor aunque distinto-
resultaba aún más insoportable y repugnante que el
anterior, por lo que preguntó a la dueña. -¡Pero,
doña Blasa! ¿Qué ha hecho usted?
-¿Qué he hecho?- repuso dolida la patrona.
-¿Todavía no está usted satisfecho, don Juan?
Pues, sepa que me la pasé toda la mañana quemando
azúcar. A lo que el músico respondió -¡Ay,
doña Blasa! ¡Con azúcar está peor! Esta
salida de don Arrieta fue tan festejada que ha quedado en el lenguaje
coloquial de España para dar a entender que ciertos remedios, a
veces, dan resultados contraproducentes, de manera que en lugar de
mejorar las cosas, las agravan y empeoran. |
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Con bombos y
platillos |
Con mucho ruido, como
cuando se da a conocer una noticia muy importante. |
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Con la cola
entre las patas |
Es la típica forma
de huir que tienen la mayoría de los perros, manteniendo el rabo
metido entre las patas traseras. Se aplica a la persona que abandona un
lugar totalmente humillado. |
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Con la soga
al cuello |
Pasando un momento de
apremio, amenazado de un riesgo grave, como cuando el ahorcado se
siente a punto de morir, debido a que la soga que le rodea el cuello
comienza a apretar. |
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Con las
glorias se olvidan las memorias |
El que llega a lo
más alto en una profesión suele olvidar a los amigos y
los beneficios recibidos para alcanzar ese logro. |
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Con las manos
en la masa |
Sorprender a alguien en el
momento de cometer un delito o, simplemente, una acción
prohibida. Equivale a la expresión in fraganti y es una
comparación con el hecho de estar preparando una masa (harina,
agua y sal). Con una mano atrás y otra adelante Alude a la
pobreza y a la miseria, por las que a una persona sólo le quedan
sus manos para cubrir su desnudez. |
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Consultar con
la almohada |
Meditar el tiempo
necesario antes de concretar un negocio o de tomar una decisión
crucial, referido obviamente a las horas de la noche, cuando uno se
acuesta y antes de dormirse, reflexiona sobre cuestiones de su vida. |
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Contigo pan y
cebolla |
Es una frase propia de la
relación amorosa, por la que se manifiesta que, por el solo
hecho de estar juntas, dos personas se conforman
-metafóricamente- con comer únicamente estos dos
elementos, que suelen ser baratos para cualquier bolsillo. |
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Contra viento
y marea |
Luchar contra la
adversidad, comparando la acción con la lucha del marino que se
enfrenta una tempestad en la que tiene en contra al viento y a la marea. |
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Correr con el
caballo del comisario |
Contar con ayuda oficial
para obtener resultados positivos en algún asunto. En las
antiguas carreras de caballos (cuadreras) había una de las
competencias dedicada al comisario del pueblo, cuyo caballo
invariablemente "ganaba" la prueba. |
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Cortados por
la misma tijera |
Expresión familiar
que se aplica a dos personas de idéntico carácter y del
mismo parecer, que suelen compartir defectos y virtudes, al igual que
las telas cortadas juntas por el mismo patrón o molde. |
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Cortar el
bacalao |
Ser el que manda en una
sociedad o cualquier grupo de personas. El bacalao fue, durante mucho
tiempo, un elemento básico en la alimentación de los
pobres, por eso, la misión de cortarlo era reservada a los jefes
de familia. |
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Cortar por lo
sano |
Significa erradicar lo
malo, lo insano de una cosa. Cuando una planta está enferma, se
corta la rama desde la última parte que permanece sana y de esta
manera se asegura que lo enfermo será extirpado. |
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Costar un
huevo |
Ser algo excesivamente
caro, como si al hombre le costara uno de sus testículos, y
todos sabemos lo que sentimos al respecto. |
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Costar un ojo
de la cara |
Ser algo muy caro,
excesivamente costoso, tanto que para pagarlo habría que
entregar uno de los ojos. |
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Costar un
triunfo |
Lograr algo luego de
muchísimo esfuerzo. La expresión está tomada del
juego de naipes en donde se llaman triunfos las mejores cartas que
permiten ganar una mano. |
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Creer en los
peces de colores |
Proviene de la
época en que la moda era tener peceras con pececitos de colores
y parece ser el resultado de la analogía con el recurso del
colonizador español que solía canjear, con los nativos,
espejitos de colores por especies de valor. |
|
Cría
cuervos que te sacarán los ojos |
Es una advertencia a
aquellos que, en una profesión o actividad, forman
desinteresadamente a sus discípulos o sucesores, sin tener en
cuenta que éstos, algún día, pueden traicionarlos
para quedarse con sus logros. |
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Cría
fama y échate a dormir |
Cuando alguien es conocido
por una característica que lo identifica, es difícil
librarse de ella. Podría equipararse con la frase genio y figura
hasta la sepultura. |
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Cruzar los
dedos |
Gesto cabalístico
que consiste en cruzar los dedos índices sobre los medios, con
el fin de prevenir males o desgracias personales. Suele realizarse este
gesto cuando se menciona a una persona ausente cuya presencia no es
bien recibida, o bien cuando alguien jura algo en lo que no cree
realmente. |
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Culo de mal
asiento |
Cuando una persona
actúa de forma inconsciente, no se sujeta a un trabajo u
ocupación por mucho tiempo, o va de aquí para allá
sin rumbo fijo, se dice que tiene un culo de mal asiento. La
expresión alude, no a las posaderas del hombre, sino al culo de
las vasijas, que cuando no es totalmente plano hace que aquéllas
bailen. |
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Cuando el
gato no está, los ratones se divierten |
Habla de la necesidad de
estar siempre atento y vigilando a quienes deben cumplir una tarea,
porque cuando uno tiene obligaciones, es responsable de que se cumplan. |
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Cuando el
río suena, agua trae |
Es obvio que el río
trae agua, suene o no, pero la referencia está formulada a
avisar a las personas sobre la conveniencia de estar atentas a
cualquier advertencia sobre movimientos y cambios que pueden afectar
sus posibilidades. |
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Cuando hay
hambre no hay pan duro |
Cuando hay necesidad y se
pasan momentos de apremio, no debemos exigir lo que exigiríamos
en situaciones normales. |
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Cuando las
ranas críen pelos |
O sea, nunca. Poca es la
posibilidad de que, naturalmente, a las ranas les crezca el vello sobre
su piel, por eso, la frase se usa para expresar la escasa (o ninguna)
posibilidad de que algo suceda. |
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Cuando (o
donde) menos se piensa salta la liebre |
Para cazar liebres, el
perro avanza sigilosamente por el campo hasta que, en determinado
momento, la presa salta y comienza su huida para evitar ser abatida por
el disparo del arma del hombre. Para ello, hay que estar preparado,
esperando ese momento. En la vida, sucede lo mismo debemos estar listos
para enfrentar momentos cruciales. |
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Cuanto
más alto subas, más duro será el caer (o
más ruido harás cuando caigas) |
Advertencia para quienes,
en su carrera ascendente, se consideran autosuficientes y se
vanaglorian de lograr el éxito sin ayuda de otros, sin tener en
cuenta que, en el momento del fracaso, el efecto habrá de ser
resonante. |
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Cuanto
más pronto, mejor |
Para qué demorar
los acontecimientos, ya sean buenos o malos. Si son buenos, los
disfrutaremos antes; si no lo son, cuanto antes los superemos, mejor. |
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Cuatro ojos
ven más que dos |
Las resoluciones
consultadas salen mejor. Uno solo puede equivocarse, mientras que
más de una persona pueden ver con mayor claridad las
dificultades. |
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Curarse en
salud |
Ser precavido y cauto para
evitar un daño o perjuicio posterior. Hacer algo, antes de verse
forzado a cumplirlo. |
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Dar cuerda a
alguien |
Otorgarle mayor libertad a
una persona, al igual que cuando a un animal atado se le alarga la
cuerda que lo retiene para que pueda moverse una mayor distancia, sin
necesidad de abandonar el lugar. No debe confundirse con dar manija a
alguien, aplicada para significar que se está azuzando a una
persona para que reaccione contra otra, con motivo o sin él o
para que crea lo que otra quiere que crea. |
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Dar gato por
liebre |
Antiguamente, las
hospederías gozaban de una dudosa fama, sobre todo en materia de
viandas. La literatura está plagada de alusiones a este
particular. Entre otras acusaciones, los venteros eran a menudo
sospechosos de echar un asno en adobo y venderlo como ternera, y de
servir platos cuyo contenido no se sabía si era conejo, liebre,
cabrito o gato. Era tanta la desconfianza en estos establecimientos que
llegó a hacerse habitual entre los comensales la práctica
de un conjuro previo a sentarse a comer. Puestos de pie, los clientes
recitaban así delante del asado "Si eres cabrito, mantente
frito; si eres gato, salta del plato." |
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Una de las
estafas más comunes era dar carne de gato por la de liebre. De
ahí que este dicho se utilice cuando se intenta engañar
en la calidad de una cosa por medio de otra inferior que se le asemeja.
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Dar vuelta la
página |
Soslayar, olvidar algo,
pasar a otro tema, como cuando alguien realmente da vuelta a la
página de un libro y deja atrás lo leído. |
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Darles
margaritas a los cerdos |
Frase bíblica
(Evangelio de San Mateo, VII, 6) que significa desperdiciar cosas
buenas en personas que no lo merecen. En realidad, ha habido un error
de traducción del latín al castellano, ya que la palabra
original es «margaron», que equivale a «perla»
(de ahí, «margarina», por el color), de manera que
la expresión real es darles perlas a los cerdos, que
indudablemente, sería un desperdicio mayor que si les
diésemos simplemente margaritas. |
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De enero a
enero, la plata es del banquero |
Frase de advertencia para
el apostador en cualquier juego, a través de la cual se asegura
que, al cabo de los doce meses de un año, la ganancia
será siempre para la banca, aunque algún apostador
afortunado pueda -circunstancialmente- obtener alguna ganancia. |
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De buten |
Equivale a "excelente, lo
mejor de su clase" y proviene de la antigua expresión da buten o
da buti. Podría derivar del alemán gut, buten (bueno) o
del latín butyrum (manteca, nata). En |
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De golpe y
porrazo |
De improviso,
precipitadamente, sin reflexión, de pronto. |
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De la noche a
la mañana |
Hacer algo sin previo
aviso; sorprender por lo inesperado de una resolución, como si
uno se acostara con una idea y amaneciera con otra. |
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De noche,
todos los gatos son pardos |
La vista humana suele
engañar al hombre, sobre todo en la oscuridad. Por eso, la
advertencia manifestada a través de esta comparación que
es muy real. |
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De par en par |
Locución adverbial
que expresa la idea de puertas completamente abiertas, sin impedimento
ni obstáculo que estorbe el paso. |
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De Pascuas a
Ramos |
La expresión alude
a la festividad de |
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De pe a pa |
Totalmente, sin dejar nada
por hacer. |
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De perillas |
Que viene justo,
oportunamente. La locución alude a la perilla o parte superior
del arco formado por los fustes de la silla de montar. |
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De siete
suelas |
Locución que
equivale a "fuerte, sólido" y es usada, particularmente, en la
expresión pícaro de siete suelas ya que alude a la
fortaleza que debería de tener un calzado hecho con una base de
siete suelas. |
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De
puño y letra |
Sirve para adjudicar la
autoría de un escrito, al expresar que está hecho por la
mano del que lo escribió o firmó. |
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De tal palo,
tal astilla |
Se usa para realizar una
comparación entre integrantes de una misma familia y, por lo
general, es utilizada para justificar los defectos y virtudes de un/a
hijo/a respecto de su padre/madre y otros familiares. El origen
sería la frase a tal padre, tal hijo, incluida por Petronio en
su "Satyricon, 58", sentido que el refrán en inglés
reproduce literalmente. |
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De todo, como
en botica |
Significa que hay
variedad, provisión o surtido de varias cosas, como en las
antiguas "boticas" (almacenes) de España, en las que
había toda clase de artículos. Para otros, "botica" era
el nombre dado en Sevilla a las casas de citas en las que, por un lado,
se vendían remedios y por otro, había de todo. |
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Deberle a
cada santo una vela |
Ser deudor de muchas
personas. La comparación surge de la costumbre de algunos
creyentes católicos de formular promesas a distintos santos,
consistentes en el encendido de velas a cada una de las imágenes. |
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Decíamos
ayer... |
Frase pronunciada por el
poeta español fray Luis de León, luego de salir de la
cárcel después de cinco años de castigo y al
reanudar sus clases en |
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Defensa
numantina |
Cuando alguien realiza una
defensa absoluta de una persona o situación hasta las
últimas consecuencias, de palabra o de obra, se dice que ha
llevado a cabo una defensa numantina. El origen de esta
expresión se halla en las llamadas genéricamente guerras
de Numancia, que se mantuvieron contra Roma entre los años |
|
Dejar con un
palmo de narices |
Sorprender a alguien,
chasquearlo, privándolo de algo que esperaba conseguir. |
|
Dejar de
plantón |
Dejar esperando a alguien;
no acudir a una cita. El "plantón" era un soldado o integrante
de una fuerza del orden que hacía guardia en un puesto y, por
extensión, toda persona que ejercía la vigilancia de la
puerta de un edificio. La comparación surge porque, al estar
tanto tiempo apoyado sobre las "plantas" de los pies, la persona
parecía estar echando raíces en el lugar. |
|
Dejar en la
estacada |
Abandonar a alguien, en
una situación comprometida, que puede ser un negocio o un
peligro grave. El dicho proviene de la época en la que se
llevaban a cabo -en unos terrenos circundados por "estacas"-
desafíos solemnes, torneos, justas y juegos en los que el
participante perdía o moría en ellos. |
|
Del agua
mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo |
Se pide ayuda al
Señor para librarse de los problemas aparentemente menores,
debido a que por lo general, uno suele ocuparse de aquellos que por su
magnitud presentan más dificultad. |
|
Del dicho al
hecho hay un largo trecho |
Es el proverbio que -en su
primera parte- da título a nuestro libro y en él, se
manifiesta la diferencia que existe entre hacer las cosas y decirlas. |
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Derecho al
pataleo |
La última
oportunidad que le queda a quien se siente defraudado en sus derechos
protestar y protestar... acción expresada metafóricamente
a través del verbo patalear. |
|
Descubrir el
pastel |
Se utiliza para expresar
que una cosa que se procuraba mantener oculta salía a la luz.
Para averiguar el origen del dicho, hay que tener en cuenta la
definición de pastel "masa de harina y manteca en que
ordinariamente se envuelve crema o dulce". Antiguamente, también
se llamaba pastel a una empanadilla cuadrada rellena de carne picada o
pistada. Pero no siempre éste era su contenido, ya que los
pasteleros llevaban fama de adulterarlo, según constata
Sebastián de Covarrubias en su obra Tesoro (1611). De este modo,
descubrir el pastel podía aludir a verificar si éste
tenía o no el relleno esperado. El origen de la expresión
también podría ser otro relacionado con los naipes, ya
que el vocablo pastel define "una fullería en el juego que
consiste en barajar y disponer los naipes de modo que se tome el que
los reparte lo principal del juego o se le dé a otro su parcial". |
|
Destapar la
olla |
Descubrir una verdad que
permanecía oculta por intereses personales, como quien destapa
una olla y, a causa de la fuerza del vapor de su contenido, éste
surge salpicando a quien la destapó. |
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Desvestir a
un santo para vestir a otro |
Habla de las penurias que
pasan algunas personas que, para cumplir con alguien, deben dejar de
hacerlo con otro. |
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Diamante en
bruto |
Ser algo o alguien con
muchas posibilidades, pero no estar listo todavía para
desarrollar una función, actividad o profesión, por falta
de educación, roce o experiencia. El diamante tiene más
valor cuando está labrado que cuando es bruto. |
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Dime con
quién andas y te diré quién eres |
Es una advertencia a
quienes no tienen en cuenta las compañías de que se
rodean. Generalmente, las personas que están con uno suelen
tener los mismos valores morales y viceversa, por eso, cuando esas
compañías carecen de los valores mencionados, uno es
juzgado como ellos. |
|
Dios aprieta
pero no ahorca |
Habla de que, por
más apremiado que se encuentre alguien, siempre hay una
esperanza de salir airoso, como si el propio Dios nos apretara la
garganta para asfixiarnos, pero sin llegar a ahorcarnos. |
|
Dios los
cría y ellos se juntan |
Es una afirmación
muy difundida por la que se asegura que las personas tienden a unirse
de acuerdo con las preferencias y gustos personales. El uso de la frase
suele ser peyorativo, aunque no siempre debería serlo. |
|
Divide y
reinarás |
Es una máxima
política de Maquiavelo, por la que se sugiere que la mejor
manera de obtener el poder es sembrando la intriga entre quienes
gobiernan para lograr su separación. |
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Donde comen
dos comen tres |
Expresa la amplitud de
criterio de las personas que reciben al invitado y comparten lo poco o
mucho que tienen, con él. |
|
Donde digo
digo, no digo digo, sino digo Diego |
Locución festiva
originada en la sociedad española del siglo XVI, que se aplica a
quien incurre en confusión o contradicción y, sobre todo,
al que luego se siente obligado a rectificarse. |
|
Donde el
Diablo perdió el poncho |
Muy lejos; en un lugar al
que nadie llega. |
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Donde hubo
fuego, cenizas quedan |
Proverbio que se aplica,
con preferencia, en la relación amorosa por el que se expresa
que, si dos personas han mantenido un idilio, a pesar del tiempo
transcurrido las huellas no se borran, tal como sucede con las cenizas
que quedan del fuego y, cada vez que se encuentran, se reaviva el
recuerdo. |
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Donde las
dan, las toman |
Al que hace daño,
obra mal o siembra intrigas, se le suele pagar con la misma moneda. |
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Donde manda
capitán no manda marinero |
Es una aseveración
que establece el orden de mérito de las personas, de acuerdo con
el grado (y no solamente en el ámbito militar). Debemos estar
subordinados al que tiene un grado superior. |
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Donde se
come, no se caga |
Frase propia de los
argentinos que establece que debe cuidarse mucho el puesto en el que
uno trabaja, tratando de evitar la provocación de hechos que
puedan costarle el cargo. |
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Dormir la mona |
Pasar la borrachera. |
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Dormirse
sobre los laureles |
Abandonarse, luego de
conseguir un éxito; no perseverar en el esfuerzo y la
dedicación, descuidando lo que se ha logrado. En |
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Dos son
compañía; tres son multitud |
Parece una respuesta a
donde comen dos, comen tres, sólo que esta se refiere
preferentemente a la relación amorosa, en la que dos siempre van
a estar mucho más cómodos que tres. |
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Dura lex sed
lex (la ley es dura pero es la ley) |
La ley, a veces, parece
dura, injusta, implacable, pero debemos entender que por ser una ley,
debe ser cumplida. |
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Dar el clavo |
Esta expresión,
seguramente, será asociada por el lector con la acción de
martillar, clavar... y nada más alejado de la verdadera
procedencia del dicho. En |
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Dar gato por
liebre |
Si hay algo que ha
mantenido la tradición con el paso de los siglos, es, sin duda,
la mala fama de las posadas, hosterías y fondas, respecto de la
calidad de sus comidas. La literatura universal está llena de
alusiones, muchas de ellas irónicas, acerca del valor de los
alimentos ofrecidos en ellas. Y era tanto el descrédito de estos
lugares, que llegó a hacerse usual entre los comensales la
práctica de un conjuro, previo a la degustación, en el
que aquellos, parados frente a la carne recién asada, recitaban
Si eres cabrito, mantente frito; si eres gato, salta al plato. Por
supuesto, este "exorcismo" nunca sirvió para demostrar la
veracidad de la fama de la posada, pero dio origen a la
expresión dar gato por liebre, que con el tiempo se
incorporó al lenguaje popular como equivalente de engaño
malicioso por el que se da alguna cosa de inferior calidad, bajo la
apariencia de legitimidad. |
|
Dar la lata |
Son muchas las versiones
que circulan respecto de la procedencia del dicho, aunque todo induce a
creer que proviene -por imitación- de los antiguos dichos dar la
tabarra o dar la murga, con los que se daba a entender el fastidio
ocasionado por alguien que golpea instrumentos de percusión
tales como zambombas, palos y cencerros, para festejar las segundas
nupcias de una viuda o de un viudo. Posiblemente, al aparecer en el
mercado la hoja de lata (luego, hojalata) como producto de uso
común, los recipientes vacíos de ese material fueron
incorporados al equipo sonoro de las "cencerradas". De manera que la
expresión dar la lata, o sea, percutir sobre ella, no hizo
más que extender el concepto tradicional de dar la murga.
También se ha documentado que la frase podría provenir de
la ciudad de Málaga, en cuya cárcel los presos
solían comprar una lata de mosto condimentado con sobras de
vino, licores y aguardientes que al ser bebidos, provocaban en los
detenidos una intensa borrachera y, como consecuencia, un deseo
incontenible de hablar. El uso popular, sin embargo, le ha adjudicado
al dicho el significado de fastidio causado por cualquier inoportuna
insistencia, aunque entre nosotros se lo aplica lisa y llanamente a
quien posee la característica de hablar por demás. |
|
Dar palos de
ciego |
Es sabido por todos que la
ceguera -aparte de constituir una lamentable desgracia para quien la
padece- ha sido siempre motivo de burla y pretexto para la
creación de frases y expresiones divertidas. Y para probar esta
afirmación, basta con citar algunos de los juegos populares
nacidos en tiempos remotos cuyo fundamento consistía en privar
ocasionalmente de la visión a los participantes. Tales son los
casos de la gallina ciega y la piñata, juego que llegó a
dar nombre a un día el "Domingo de |
|
Dar un cuarto
al pregonero |
La figura del pregonero o
portavoz ambulante de noticias existe desde hace mucho tiempo, incluso
se lo registra en la época de los romanos. En España, se
sabe que existían pregoneros por lo menos desde el siglo XV y
además tenían la particularidad de estar divididos en
tres clases los oficiales, que estaban al servicio de |
|
Dárselo
con queso |
En |
|
Tener muchas
ínfulas |
En |
|
Del tiempo de
maricastañas |
No hay certeza acerca de
la existencia de este personaje, como tampoco se conoce el motivo por
el cual se lo asocia con épocas remotas. Hay quienes afirman
que, efectivamente, existió en la provincia de Lugo
(España) una Maricastaña quien, junto con su marido y
hermanos, encabezó un partido de extracción popular que
se oponía al pago de los tributos exigidos abusivamente por el
obispo del lugar. Incluso, se afirma que habría sido ella misma
la que ordenó matar -como represalia- al mayordomo del prelado.
Aparentemente, la fama de esta mujer se cimentaba no tanto en sus
principios morales y actitudes de arrojo cuanto en su aspecto muy
varonil. Sin embargo, también hay quienes afirman que el
personaje Maricastaña no es real sino ficticio y
pertenecería a la leyenda celta, a través del cuento "La
batalla de los pájaros", cuyo personaje central es una tal
Auburn Mary (traducible como María de color castaño). De
todas formas, real o inventada, esta mujer forma parte del
léxico de la mayoría de los hispanohablantes en el dicho
del tiempo de Maricastaña, para hacer alusión a algo o
alguien que hace mucho tiempo que está en este mundo. |
|
Dorar la
píldora |
Desde siempre, los
medicamentos (infusiones, polvos, brebajes...) se han caracterizado por
tener un sabor amargo, lo cual los hacía molestos en el momento
de tener que tragarlos, pero eso era considerado algo natural, tanto
como lo era el hábito de tener que soportar el dolor. Hoy, todos
sabemos que esos botoncitos compuestos por distintas variedades de
productos medicinales llamados píldoras suelen estar integrados
-por lo general- por elementos de sabor amargo y desagradable al
paladar. De ahí, que los antiguos boticarios, tal como se sigue
haciendo en el día de hoy en los modernos laboratorios
farmacéuticos, para disfrazar o disimular ese desagradable
sabor, acudiesen al recurso de dorar la píldora con alguna
sustancia de gusto azucarado y suave al paladar, de manera que se
facilitara la acción de tragar el medicamento. Ese es el sentido
de la expresión dorar la píldora, que hoy aplicamos en el
lenguaje diario para hacer o decir algo de una forma más suave y
tratando de no herir a quien nos escucha. |
|
Echar agua al
mar |
Hacer algo
inútilmente, sin resultado positivo o dar algo a quien tiene
abundancia de ello. La versión en inglés habla de llevar
carbón a Newcastle, en alusión a la ciudad inglesa de
Newcastleupon- Tyne, activo puerto exportador de hulla. En
España, dicen llevar hierro a Vizcaya, haciendo referencia a la
ciudad vasca, famosa por su actividad en la industria
siderúrgica. |
|
Echar
leña al fuego |
Expresa la idea de
fomentar las discordias con comentarios que no hacen más que
agravar la situación, como si echáramos leña al
fuego o, como dice su versión en inglés, «agregar
combustible al fuego». |
|
Echar una
cana al aire |
Equivale a divertirse, con
cosas propias de la juventud, aunque la persona sea muy madura, debido
a que se alude -metafóricamente- a la acción de
arrancarse las canas, para parecer más joven, y tirarlas.
Últimamente, con las facilidades que dan los adelantos en
materia de embellecimiento, es mucho más fácil
teñirlas que arrancarlas... y es mucho menos doloroso. |
|
El amor todo
lo puede |
Frase del poeta Virgilio,
en sus "Églogas", en la que hace referencia a la tiranía
del amor en los dioses y en los hombres y que también se aplica
a la dulzura y la caridad. |
|
El apetito
viene comiendo |
Cuando alguien no tiene
deseos de comer, se dice que la mejor manera de provocar el hambre es,
precisamente, ingiriendo comida. |
|
El baile de
San Vito |
Enfermedad infecciosa
convulsiva que afecta a los niños. Se rezaba a este santo, que
también sufrió convulsiones, implorando la
curación. |
|
El camino del
Infierno está lleno de buenas intenciones |
Todos hemos tenido buenas
intenciones, pero no siempre las hemos llegado a concretar, han quedado
en el camino del éxito y la consolidación. |
|
El
capitán Araña |
El dicho completo dice
así Ser como el capitán Araña, que embarca a la
gente y se queda en tierra. Se utiliza para calificar a la persona que
implica a los demás en un asunto en el que no está
dispuesta a participar. El origen de esta frase hay que buscarlo en la
figura del capitán Arana o Aranha, un personaje del siglo XVIII
que recorría el litoral de la península Ibérica
con la intención de reclutar gente con destino a las colonias de
América para luchar contra los insurrectos, sin que él
emprendiera viaje alguno hacia el Nuevo Continente. |
|
El casado
casa quiere |
Quien ha logrado formar
una familia, pretende vivir con ella y solo ella en su propio hogar. |
|
El chocolate
del loro |
Una familia
aristocrática que quiso reducir gastos llegó a la
conclusión de que sólo se podía ahorrar la
ración de chocolate del loro. |
|
El cliente
siempre tiene razón |
Proverbial frase que
establece la verdadera esencia de la relación comercial en la
sociedad de consumo, por la cual el vendedor o empleado de un comercio
debe dar siempre la razón al cliente, aunque éste no la
tenga. |
|
El comer y el
rascar, todo es empezar |
Antiguo proverbio que
destaca la característica de estas acciones propias del ser
humano. En ambos casos -comer y rascarse- todo es cuestión de
empezar; una vez iniciada la acción, no se puede detener. La
frase se aplicaba en los casos en que se producía cualquier
clase de exceso. |
|
El Diablo
hace la olla, pero no la tapa |
Advertencia a aquellas
personas involucradas en un escándalo, por la que se aclara que
una vez que se halla envuelto en él, no es fácil ocultar
la relación, tal como sucede con una olla a la que no se le ha
colocado la tapa y todo lo que contiene está a la vista. |
|
El Diablo
sabe por Diablo pero más sabe por viejo |
Es útil la
capacidad en determinada actividad, pero es mucho más provechosa
la experiencia que se tenga en la vida. |
|
El dinero
llama al dinero |
Frase que asegura que la
gente que posee mucho dinero, por lo general, tiene éxito en los
emprendimientos comerciales y, de esta manera, sigue acrecentando su
fortuna. |
|
El dinero no
hace la felicidad |
Una vieja
aseveración que día a día parece alejarse de la
realidad. Tanto es así, que la frase suele ser completada con
afirmaciones del estilo de ...pero calma los nervios, o ...pero ayuda a
conseguirla. |
|
El
espectáculo debe continuar |
Frase originada en el show
business por la cual se exalta el espíritu de los artistas del
espectáculo quienes, a pesar de los dolores físicos y
espirituales que padecen, deben sobreponerse y continuar con su tarea
de divertimento para los demás. La expresión suele
aplicarse, por extensión, en otros ámbitos. |
|
El
éxito tiene muchos padres; el fracaso es huérfano |
Cuando se logra un
triunfo, muchas son las personas que se adjudican el mérito de
haberlo obtenido, pero cuando sólo se consigue un fracaso, nadie
reclama su autoría. |
|
El fin
justifica los medios |
Frase atribuida a
Maquiavelo, que resume toda su doctrina política. |
|
El fuego todo
lo purifica |
Desde tiempo inmemorial,
se sabe que la acción del fuego elimina toda clase de
gérmenes. |
|
El
hábito no hace al monje |
Por más que una
persona trate de lucir como alguien que no es, no puede disimular su
propia imagen. Una persona no puede, con sólo vestir un
hábito, pretender ser monje. |
|
El hilo se
corta por lo más delgado |
Cuando un hilo o una soga
se cortan naturalmente, el corte se produce en la parte más
delgada. Lo mismo, cuando se deben tomar medidas en determinada
circunstancia de la vida, siempre el afectado es el más
débil. |
|
El hombre
propone y Dios dispone |
Según este
proverbio de la obra "Imitación de Cristo", no podemos, desde
nuestra mortal falibilidad, disponer indiscriminadamente acerca de
obras y personas, sin tener en cuenta la decisión final del
Creador. |
|
El horno no
está para bollos |
No es el momento apropiado
para hacer o decir algo, es más, podríamos decir que es
el menos indicado. La comparación surge de la baja temperatura
que debe tener el horno para cocer bollos o tortas pero, al ser tan
"caliente" la situación que se vive, se dice que el horno no
está -efectivamente- para recibir bollos. |
|
El huerto del
Francés |
Este dicho se refiere a
los asesinatos que en el pueblo cordobés de Peñaflor
llevaron a cabo Juan Aldije, alias el Francés, natural de Agen
(Gascuña) y José Muñoz Lopera, natural del lugar
de los incidentes. El huerto del Francés era una casa vivienda,
con cuadras, corrales y un huerto de 2 fanegas de tierra, situado a las
afueras de Peñaflor. Entre los años 1898 y 1904, el
Francés y su compinche asesinaron en dicha finca a 6 personas,
cuyos cadáveres enterraron en el huerto. Lopera elegía a
las víctimas en las timbas de las ferias y diversas capitales.
Intimaba con ellas y les proponía el negocio de desplumar, a
medias y con ciertos engaños, a un francés rico -papel
que asumía Aldije- que vivía en una finca de
Peñaflor. Los engañados llegaban de noche al pueblo
cordobés, en cuya estación le esperaban la pareja de
estafadores. Una vez en la finca, el Francés daba muerte al
huésped golpeándole con una barra de hierro en la cabeza.
Después le robaban sus pertenencias y enterraban el
cadáver en el huerto. Los crímenes salieron a la luz en
1904. Aldije y Lopera fueron agarrotados en la cárcel sevillana
del Pópulo el día 13 de octubre de 1906. El proceso
judicial fue seguido con gran expectación en toda España
y de aquel acontecimiento surgió el dicho 'eso es el huerto del
Francés'. Éste designa los lugares donde roban a la gente
o donde se cometen crímenes para robar. |
|
El mismo
perro con distinto collar |
Frase que da a entender
que sólo cambia la apariencia de las cosas, pero no su esencia.
Según algunos, el origen dataría de la época de
Fernando VII quien, mientras presidía un desfile militar,
alcanzó a distinguir entre los soldados a antiguos milicianos
que acababan de ser licenciados, por lo que se dirigió a su
asistente y le dijo "Pues, hombre, son los mismos perros con distinto
collar". |
|
El mismo que
viste y calza |
Frase con la que se
corrobora la identidad de la persona que habla o de quien se habla. |
|
El movimiento
se demuestra andando |
La frase expresa que llega
un momento en que sobran las palabras y hay que pasar a los hechos y es
atribuida al filósofo griego Diógenes, el Cínico,
quien la habría pronunciado ante Zenón de Elea cuando
éste negó ontológicamente el movimiento. En ese
momento, Diógenes se levantó, se puso a caminar y dijo la
frase. |
|
El muerto se
ríe del degollado |
Frase festiva por medio de
la cual a una persona que padece una desgracia se la compara con otra
en igual o peor situación. |
|
El mundo es
un pañuelo |
Es una expresión
muy usada cuando se trata de un encuentro inesperado de dos o
más personas en un lugar o cuando alguien se entera de una
noticia en un sitio al que no se sospechaba que pudiera llegar la
novedad. |
|
El ojo del
amo engorda el ganado |
Conviene que cada uno
cuide su propia hacienda; en la práctica, alude a la
conveniencia de ocuparse personalmente de sus propios asuntos. |
|
El patio de
Monipodio |
En Rinconete y Cortadillo,
de Cervantes, el jefe del hampa sevillana recibía allí a
los nuevos ladrones. |
|
El pez grande
se come al chico |
Es una cruda realidad de
la vida aplicada al ser humano. Al igual que los peces, los hombres
tratan de imponer no sólo su fuerza física sino la
económica ante el menos poderoso. |
|
El que a
hierro mata, a hierro muere |
Proverbio entresacado del
Evangelio según San Mateo, XXVI, 52, que bien podría ser
una variante de ojo por ojo; diente por diente. La persona que ejerce
la violencia termina por perecer de la misma manera. |
|
El que busca,
encuentra |
Frase que estimula la
perseverancia y aconseja que nadie deje de buscar, no sólo las
cosas materiales, sino los logros más deseados. |
|
El que calla,
otorga |
Parece ser el proverbio
antónimo de todos los que sugieren no hablar demasiado, pero en
este caso aconseja no permanecer callado ante determinada
acusación debido a que el silencio puede ser interpretado como
admisión de la culpa. |
|
El que
espera, desespera |
Es un juego de palabras,
por el que se expresa la idea de que la ansiedad, llevada al extremo,
se convierte en desesperación. En este caso, "espera" y
"desespera" no están presentados como simples antónimos,
ya que "desespera" está relacionado con la
"desesperación" y no con la "desesperanza". |
|
El que
esté libre de pecado, que arroje la primera piedra |
Frase de Jesucristo,
tomada del Evangelio según San Juan 8, 7, que habría
pronunciado el Redentor ante la turba que pretendía lapidar a
una mujer acusada de adulterio, como si ellos estuvieran libre de
culpa. La frase completa habría sido Aquel de vosotros que
esté libre de pecado, que arroje contra ella la primera piedra".
Con el correr de los siglos, la frase consolidó su vigencia y su
uso se extendió a toda situación en donde quienes juzgan
no están moralmente autorizados para hacerlo ya que, en muchos
casos, son responsables de pecados muchos mayores que los que
están juzgando. |
|
El que
guarda, tiene |
Es una invitación
al ahorro, única manera de tener asegurado un buen pasar en los
tiempos de la vejez. |
|
El que las
hace las paga |
Otra variante de ojo por
ojo... o el que a hierro mata... |
|
El que mucho
abarca poco aprieta |
La persona que emprende
muchas cosas al mismo tiempo, no suele desempeñar bien ninguna
de ellas conviene dedicarse preferentemente a una sola. |
|
El que mucho
habla, mucho yerra |
Advierte sobre la
inconveniencia de hablar demasiado, debido a que cuanto más se
habla, más oportunidades hay de equivocarse. |
|
El que no
arriesga, no gana |
Es una invitación a
la audacia, a encarar emprendimientos, incluso a pesar de que -en
algunos casos- lo aconsejable es la prudencia. |
|
El que no
corre, vuela |
Expresión que hace
referencia a la rapidez de las personas, no sólo respecto de su
velocidad física, sino mental y la facilidad con que se
desenvuelven en su profesión u oficio. Se podría
complementar con frases hechas propias de los porteños, que
justifican la velocidad de algunas personas Fulano juega a la mancha
con los aviones... Mengano les pone supositorios a las liebres,
etcétera. |
|
El que no
llora, no mama... |
Frase porteña,
difundida en todo el país, extraída del estribillo del
célebre tango "Cambalache", de Enrique Santos Discépolo,
por la que se afirma que el hombre -al igual que los bebés, que
tienen que llorar para indicar a su madre que tienen hambre- debe vivir
reclamando lo que le pertenece. La frase termina diciendo... y el que
no afana es un gil, en una velada crítica, no sabemos si a los
que viven dignamente de su trabajo (¿gil?) o al que vive robando
a los demás (¿el que afana?). |
|
El que no
quiera balazos que no vaya a la guerra |
Si a alguno no le agradan
ciertas cosas, debe evitar acudir al lugar en donde esas cosas suceden. |
|
El que no
tiene cabeza, tiene pies |
Frase aplicada
particularmente a la persona desmemoriada o de frágil memoria
por la que se hace referencia a que, si se olvidó algo (no tiene
cabeza) deberá ir a buscarla adonde corresponde (tiene pies). |
|
El que pega
primero pega dos veces |
Sugiere tomar la
iniciativa en todos los emprendimientos para obtener mayores beneficios. |
|
El que quiera
celeste que le cueste |
Se aplica para justificar
lo difícil de una empresa. La comparación surge con el
viejo prejuicio de las tradicionales familias europeas de la
inmigración, de considerar el nacimiento de un varón (por
eso, el celeste) más promisorio que el de una niña. |
|
El que quiera
pescado que se moje el culo |
Aquel que quiere obtener
un logro o algo importante en su vida, debe esforzarse llegando incluso
hasta el sacrificio. La comparación surge de la costumbre de
pescar en los ríos con el agua hasta la altura de las nalgas, o
bien, sentado en la playa, con lo que, en ambos casos, es inevitable
mojarse las sentaderas. |
|
El que
ríe último, ríe mejor |
Hace referencia a la
ventaja de saber aguardar el momento de celebrar un éxito, ya
que muchas veces se suele festejar algo antes de tiempo. La misma frase
se aplica para quien festeja un triunfo prematuro, desconociendo que en
el futuro él puede ser el derrotado. |
|
El que roba a
un ladrón tiene cien años de perdón |
Frase que se usa para
justificar la acción delictiva de alguien que comete una
ilicitud contra quien es sospechado de haber cometido las mismas faltas. |
|
El que rompe,
paga |
Frase familiar que
transfiere la responsabilidad de la integridad de un objeto a quien lo
está utilizando en ese momento, sobre todo, si se trata de un
objeto de cierto valor. |
|
El que se
acuesta con chicos, amanece cagado |
Advertencia a los mayores
para que no encaren emprendimientos importantes con personas
jóvenes y sin experiencia en una actividad. Existe una culta
versión suavizada que dice el que con niños pernocta,
excrementado alborea. |
|
El que se
quemó con leche cuando ve una vaca llora |
Es una frase que destaca
la experiencia de una persona que deberá capitalizar sus
aciertos y errores. |
|
El que se va
sin que lo echen, vuelve sin que lo llamen |
Cuando una persona
renuncia de un cargo, sin haber tenido problemas, se dice que «se
fue por la puerta grande», lo que le permite volver cuando lo
desee y ser bien recibido. |
|
El que
siembra vientos cosecha tempestades |
Las malas acciones y los
odios suscitados tienen funestas consecuencias. |
|
El que solo
se ríe, de sus picardías se acuerda |
Refrán que se
aplica a la persona que -por lo general- suele sonreír cuando
está sola o bien, mientras está en un grupo, pero del que
parece haberse ausentado con la mente. Se supone que esa sonrisa le
recuerda ciertas travesuras cometidas, que no se atreve (o no le
conviene) comentar en público. |
|
El sol sale
para todos |
Frase optimista que
encierra una verdad indiscutida por la que, realmente, cuando el sol
aparece en el cielo, se sabe que lo hace para todos sin
distinción de ninguna clase. Con ella, se expresa que todos
tenemos las mismas oportunidades en la vida. Similar
interpretación tiene la oración aunque no lo veamos, el
sol siempre está, popularizada por una canción de la
cantante Marilina Ross. |
|
En tiempo de
vacas gordas |
En El Génesis
está escrito que una vez el rey de Egipto tuvo un sueño
vio cómo 7 vacas gordas eran devoradas por otras tantas muy
flacas. Al despertar el faraón, mandó llamar a todos los
sabios, adivinos y agoreros egipcios, pero ninguno de ellos
acertó a dar una interpretación satisfactoria de la
pesadilla. En vista de lo cual mandó llamar a José, hijo
de Jacob y Raquel, que se hallaba en prisión. Éste
explicó que las 7 vacas gordas anunciaban abundancia, y las 7
escuálidas, otros tantos años de hambre y escasez. De
este pasaje bíblico nace la expresión 'en tiempo de vacas
gordas', para significar un periodo de abundancia, pero de precaria
duración. |
|
El tiempo es
oro |
Habla del valor del
tiempo, sobre todo, cuando alguien no percibe la importancia que este
tiene y lo pierde o, lo que es peor, lo hace perder a los demás. |
|
El tiempo
todo lo cura |
Hay quienes afirman que,
con el correr del tiempo, todo las heridas se curan, cicatrizan. Y hay
quienes sostienen que lo mismo sucede con las cosas de la vida con el
tiempo, todo se olvida. |
|
El tonto del
bote |
A mediados del siglo XX,
se hizo popular en Madrid (España) un mendigo que tenía
una forma peculiar de pedir limosna. De él habla Dionisio
Chaulié en el libro Cosas de Madrid cuando se refiere a los
pedigüeños de su época "En Madrid los había
tradicionales. Entre otros, un desgraciado imbécil a quien se le
conocía con el nombre de Tonto del bote, porque recogía
la limosna en un bote de suela que agitaba en la mano, sentado en una
silla a la puerta de San Antonio del Prado. Aún me parece verle
en sus últimos años, inmóvil, con su sombrero de
alas anchas, su ropón o túnica parda, limpio, y lanzando
a intervalos una especie de sonido gutural para llamar la
atención de los transeúntes." Se cuenta que en cierta
corrida de toros, uno de los astados saltó la barrera y
enfiló |
|
El vivo vive
del zonzo y el zonzo de su trabajo... |
Frase muy argentina que
define la clásica «viveza criolla» por la que
siempre habrá alguna persona que se aprovechará de otra.
La frase original tiene un final escatológico ... y la gallina
de arriba caga a la de abajo, por la posición de estas aves en
el gallinero. |
|
El zorro
pierde el pelo pero no las mañas |
El zorro tiene la
característica de padecer la caída del pelo y tan
importante es esta particularidad que la enfermedad, en el hombre, se
llama alopecia, tomada del griego "alops zorro". La frase explica
también que, por más que este animal pierda su pelaje,
sus costumbres y mañas permanecerán inalterables. Lo
propio sucede con el hombre. |
|
Elemental,
querido Watson |
Frase que se supone
utilizaba como muletilla el personaje literario Sherlock Holmes,
dirigiéndose a su ayudante, el Dr. Watson, ambos creados por el
escritor Sir Arthur Conan Doyle. El investigador Gregorio Doval
sostiene (y de ahí, lo de "se supone") que en casi ninguna de
las aventuras de Sherlock Holmes este personaje utiliza la frase, salvo
en las primeras. |
|
Empinar el
codo |
Todos sabemos que el acto
de beber -no importa si con vaso, porrón, bota o botella- impone
por lógica necesidad, el movimiento de levantar el codo hasta
determinado nivel. De este simple y cotidiano hecho procede la
locución peyorativa empinar el codo, lo que equivale a "alzar,
levantar, aupar el codo" de manera que el líquido se precipite
dentro de la boca con mayor facilidad. Por eso, la expresión se
divulgó en el uso popular con el sentido metafórico de
"tomar, beber en gran cantidad de cualquier clase de bebida
alcohólica", o en otras palabras, ser considerado lisa y
llanamente un borracho. |
|
Entre Pinto y
Valdemoro |
Hace siglos en Madrid se
bebía vino de las localidades de Pinto y Valdemoro. La
expresión significa estar indeciso (al elegir entre los dos
vinos) o borracho (elegir los dos). No obstante, algunos expertos
opinan que éste no es el origen de la expresión.
Según éstos, Valdemoro es una villa de origen
árabe y corte musulmana que en el año 1083 fue
conquistada por Alfonso VI. Pinto también fue edificada
probablemente por los árabes, aunque pronto cayó tomada
por los cristianos. Posiblemente, de esta convivencia entre musulmanes
y cristianos, cuya única frontera entre ambas poblaciones era el
riachuelo, procede el dicho proverbial estar entre Pinto y Valdemoro. |
|
En aguas de
borrajas |
Terminar una cosa en algo
sin importancia, como todo lo que empieza con expectativas de
trascendencia y finalmente acaba diluyéndose. Proviene del poco
poder nutritivo del caldo hecho con una verdura -borrajas- que exige
cuidadosas limpieza y cocción, pero carece de sabor. Lo mismo
sucede con la expresión agua de cerrajas, que alude a una
especie de lechuga silvestre. |
|
En aguas
tranquilas, demonios se agitan |
Frase procedente del
idioma ruso, por la cual se expresa que aunque una situación
parezca normal, puede esconder en su seno los peligros más
graves. Podría equipararse con la frase las apariencias
engañan. |
|
En boca
cerrada no entran moscas |
Es muy útil saber
callar a tiempo. |
|
En boca del
mentiroso lo cierto se hace dudoso |
Tal como lo refiere la
fábula del pastor y el lobo, cuando uno acostumbra a mentir,
nadie le cree en el momento en que dice la verdad. |
|
En casa de
herrero, cuchillo de palo |
A veces, falta una cosa
justo donde se supone que no debería faltar. |
|
En el amor y
en la guerra, todo vale |
Justifica el uso -dentro
de estos dos ámbitos- de cualquier recurso para obtener logros.
Podría equivaler a el fin justifica los medios, salvando las
distancias. |
|
En el
país de los ciegos, el tuerto es rey |
En una sociedad donde los
hombres se caracterizan por sus defectos, aquel que los tiene en menor
cantidad, sobresale entre todos. |
|
En el pecado
está la penitencia |
Cuando uno comete una
falta, muchas veces en la misma acción del pecado se halla
implícito el castigo que ameritamos. |
|
En la
adversidad se conoce a los amigos |
Frase que expone la
verdadera esencia de la amistad, ya que a los auténticos amigos
se los conoce cuando uno pasa momentos de zozobra material y espiritual. |
|
En la cancha
se ven los pingos |
Dicho rioplatense de neto
origen campero que expresa que los caballos -pingos- realmente buenos
demuestran su calidad en el momento de la carrera. Podría
equivaler al dicho el movimiento se demuestra andando. |
|
En la
variedad está el gusto |
Lo grato de la vida es
probar todos los sabores que ella nos ofrece. |
|
En la vida
hay amores que nunca pueden olvidarse... |
Frase inicial del bolero
"Inolvidable", compuesto por J. Gutiérrez y popularizado en los
años 60 por el director de orquesta y cantante Tito
Rodríguez. |
|
En la vida,
no todo es color de rosa |
El color de rosa es el
símbolo de la bonanza y la prosperidad, por lo tanto, cuando uno
ve todas las cosas de ese color, supone que el futuro le sonríe
y le depara momentos de gloria. |
|
En menos (de
lo) que canta un gallo |
Equivale a "muy
rápidamente", casi sin que nadie se dé cuenta de lo
sucedido, en comparación con el gallo que canta muy temprano, al
alba, y cuyo canto suele ser breve y sorpresivo. |
|
En todas
partes se cuecen habas... |
Las flaquezas y errores
humanos no son exclusivos de ningún lugar ni de ninguna persona.
El dicho -originariamente- terminaba con la frase ... y en mi casa, a
calderadas, como admitiendo las culpas domésticas. |
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Enmendar la
plana |
Equivale a la
acción desarrollada por una persona de mejor preparación,
que consiste en corregir, arreglar, hacer enmiendas en la tarea hecha
por otra, tal como lo hacían (y hacen) los maestros en la hoja
(plana) del estudiante. |
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Enroscar la
víbora |
Engañar a alguien,
hacerle creer que es verdad algo que es falso o tratar de convencerlo
de la calidad de algún producto o servicio. La expresión
proviene de la época en que los vendedores ambulantes de la
ciudad de Buenos Aires utilizaban -a manera de mascota- una serpiente
(por lo general, una pacífica boa constrictor) que llevaban
enrollada al cuello y acariciaban mientras recitaban su discurso. Como
la fama de esos vendedores, a causa de la baja calidad de los productos
que vendían, los hizo merecedores del mote de embusteros, la
frase comenzó a aplicarse en los casos de intento de
engaño. |
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Entrar en
razón |
Simplemente razonar,
recapacitar, usar el raciocinio, sobre todo cuando alguien es remiso a
comprender un razonamiento o análisis que no puede o no quiere
aceptar. |
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Entre
bastidores |
Es el lugar en el que se
preparan las representaciones teatrales, las de televisión, los
desfiles de modas y suelen transitar por él artistas y
técnicos. En esos lugares, se dicen y hacen cosas que no
trascienden al público. En |
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Entre
bomberos no nos vamos a pisar la manguera |
Frase familiar usada para
censurar a quien trata de sacar ventaja de personas de su misma
condición o profesión, como si realmente un bombero
entorpeciera la función de un colega, pisándole la
manguera. Circulan muchas variantes de esta frase, entre las que se
destaca entre gitanos, no nos vamos a adivinar la suerte, con
idéntico valor. |
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Entre gallos
y medianoches |
Algo hecho a escondidas,
sin advertir a nadie lo que está sucediendo. La expresión
se basa en la hora del día en que suelen hacerse ciertos
arreglos, por lo general, protegido por la oscuridad de la medianoche
que se extiende casi hasta que el gallo canta, al alba. |
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Entre la
espada y la pared |
Estar en una
situación delicada, sin una salida aparente, como los antiguos
espadachines que se encontraban entre la espada de su oponente y la
pared contra la que habían sido acorralados. |
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Era de noche
y, sin embargo, llovía |
Es una absurda frase
proverbial con la que se hace burla a los que dicen cosas
incongruentes. Su creador habría sido el costumbrista y
satírico Antonio Neira de Mosquera. |
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Éramos
pocos y parió mi abuela |
Frase aplicada para
expresar la presencia de gran cantidad de personas o hechos inesperados
cuando y donde menos se lo espera. La referencia a la abuela
está basada en el hecho de la infrecuencia de los embarazos en
las mujeres que son abuelas. |
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Errar es
humano; perdonar es divino |
Es una frase proverbial
que alude a la falibilidad del ser humano, pero al mismo tiempo,
reconoce que el don de perdonar es digno de un Ser superior, Dios, por
lo que cuando el hombre perdona, debería sentirse más
cerca del Creador. |
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Escoba nueva
barre bien |
Nadie duda de esta
afirmación, por eso se la aplica en referencia a la persona que
comenzó a desempeñarse recientemente en una tarea. Un
nuevo empleado, por lo general, en los primeros días trabaja
arduamente y es capaz incluso de quedarse a hacer horas extras. Con el
tiempo, al igual que la escoba que ha sido desgastada por el uso... |
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Ese es el
quid de la cuestión |
Frase usada para
señalar dónde está el punto esencial o central de
un problema o cuestión. El término latino quid (que debe
pronunciarse /kid/ y no /kuid/) significa "qué cosa". |
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Esperar la
cigüeña |
Modismo utilizado para
decir que una mujer está embarazada. La procedencia hay que
buscarla en la mitología escandinava y está basada en las
sanas costumbres de esta ave monógama, vive siempre en el mismo
nido, protege mucho a sus descendientes y cuida de igual manera a sus
padres. Por otra parte, en Europa, su reaparición anual es
considerada símbolo de buen augurio. |
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Esquivar el
bulto |
Eludir la responsabilidad,
no comprometerse con algo. |
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Estar a dos
velas |
Es lo mismo que estar sin
parné, sin dinero. La procedencia de esta frase es incierta. El
folclorista José María Sbarbi en su obra Gran diccionario
de refranes, comenta acerca de esta expresión "Como en las
iglesias, después de terminadas las funciones religiosas, se
apagaban todas las luces menos 2 que quedaban delante del sagrario, y
como éstas alumbran poco para el espacio tan grande de
aquéllas (las iglesias), puede decirse que quedan tristes y
medrosas y, por lo tanto, se compara con el ánimo del individuo
que no tiene dinero". Al experto José María Iribarren
esta explicación no le convence y sitúa el origen del
dicho en las timbas y partidas de naipes antiguas, donde el banquero
solía colocarse entre un par de velas. En este supuesto, dejar
al banquero a dos velas o quedarse a dos velas equivaldría a
dejarle sin un céntimo. |
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Estar a la
luna de Valencia |
El dicho se aplicaba
antiguamente a la gente que tenía que dormir fuera de las
murallas de la ciudad por llegar tarde. |
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Estar alunado |
Estar de mal humor,
enojado con motivo o sin él. La expresión tiene origen en
la influencia que la luna ejerce sobre la conducta de las personas y
las cosas. |
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Estar como
pez en el agua |
Sentirse cómodo en
un lugar o en una situación. |
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Estar con un
pie en el cajón |
Estar a punto de morir,
como las personas que padecen largas y penosas enfermedades y cuyo
final es previsible. |
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Estar curado
de espanto |
No asustarse, ni
escandalizarse por nada de lo que pudiera ocurrir u ocurrirle, a causa
de la experiencia acumulada, como si "ya lo hubiera visto o vivido
todo". |
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Estar en bolas |
Equivale, literalmente, a
estar desnudo y, metafóricamente, a quedarse sin ningún
recurso para afrontar gastos o sin conocimiento para responder a
determinada cuestión. El origen es la palabra bolas que en
germanía significaba "feria" o "mercado público", con lo
que la expresión estar en bolas equivalía a "exponerse
públicamente". |
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Estar en
capilla |
Hallarse alguien en el
trance de pasar una prueba difícil o de conocer el resultado de
algo que le preocupa. El rey Felipe II fue el primero que dispuso que
en las cárceles se habilitaran capillas para que los reos
condenados a muerte pudiesen confesarse y comulgar el día
anterior a su ejecución. |
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Estar en la
cuerda floja |
Permanecer en una
situación delicada, comprometida o sometido a una amenaza en la
realización de un asunto. La comparación surge de la
actividad de los equilibristas o volatineros que realizaban
exhibiciones caminando sobre una cuerda o alambre no tenso, muchas
veces a varios metros de altura. |
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Estar en las
Batuecas |
Significa estar
distraído, tener el pensamiento en cosa diferente de la que se
trata. También es sinónimo de ignorancia y simplicidad.
Las Batuecas es un valle de la provincia de Salamanca (España)
que linda con las Hurdes. Se trata de un enclave paradisíaco
entre dos estribaciones de la sierra de Francia, cercado por
montañas y con una vegetación exuberante. En tiempos
pasados, sus habitantes tenían fama de salvajes. Eran llamados
los beocios de España, o sea, los ignorantes o estúpidos
de España. Hace 150 años, decir que uno se había
criado en las Batuecas era ponerle al nivel de un cafre. Antiguamente
corrían por |
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Estar en Babia |
La comarca leonesa de
Babia era el lugar al que iban los reyes de León a descansar.
Cuando el rey estaba en Babia, no quería saber nada de la corte. |
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Estar en un
brete |
Estar en un aprieto,
permanecer acotado. El brete es una especie de cerco por donde transita
el ganado vacuno y sólo le permite dirigirse hacia donde lo
guía el camino, pero también era un cepo de hierro que se
ponía a los reos en los pies, para que no pudieran huir. |
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Estar entre
dos fuegos |
Es una frase equivalente
de la expresión entre la espada y la pared (ver), por la que se
advierte de la situación comprometida de alguien que se
encuentra cercado por el peligro. |
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Estar hasta
el tope |
En el lenguaje del marino,
la palabra tope designa el punto más alto de cualquier
mástil y particularmente, de los masteleros o palos menores que
se colocan sobre la cabeza de los mayores. Pero también recibe
el nombre de tope el vigía que va ubicado en lo alto de la
arboladura. De ahí, que en la jerga naval, para hacer
alusión a la sobrecarga ocasional de un buque se diga "que el
barco va (o está) hasta el tope". La expresión, por
analogía, pasó al uso popular para hacer referencia a
todo lo que se halla cargado excesivamente e, incluso
metafóricamente, se la utiliza para dar a entender la
situación límite a la que ha llegado una persona. |
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Estar loco
como una cabra |
Equivale a estar muy loco,
chiflado. La comparación proviene de la actitud de las cabras o
de las crías que destetaron (dejaron de mamar) y andan por los
montes dando saltos y efectuando movimientos bruscos que, para el ser
humano, resultan totalmente inexplicables. |
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Estar sobre
ascuas |
Estar sobresaltado,
inquieto, esperando una noticia o respuesta Como las ascuas son
materias sólidas penetradas por el fuego, sin llamas -algo
así como las brasas-, la expresión alude a la inquieta
sensación de estar pisándolas. |
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Estirar la
pata |
Una de las tantas formas
de hablar de la muerte, en este caso, haciendo clara referencia a la
acción de extender las piernas, propia de quienes fallecen. |
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Echar con
cajas destempladas |
En el pasado, cuando un
militar incurría en delito de infamia y los superiores
disponían separarlo del Cuerpo, se procedía a destemplar
("destruir la concordancia o armonía con que están
templados los instrumentos musicales") el parche de las cajas o
tambores y, redoblando así sobre ellos, se realizaba la
degradación pública del acusado. Asimismo, de esta manera
-con el acompañamiento de cajas destempladas o desafinadas- eran
conducidos los reos condenados a muerte al cadalso donde iban a ser
ajusticiados. En la actualidad, la expresión echar con cajas
destempladas se aplica para despedir a alguien (sin necesidad de que
sea exclusivamente militar) de determinado lugar, pero
acompañado de acritud y malos modos, cuando no con gritos e
insultos. |
|
El hilo de la
vida |
De acuerdo con la
mitología griega, las Parcas o Moiras -diosas de |
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El oro y el
moro |
Esta es una
locución bastante difundida en nuestro lenguaje coloquial y, por
lo general, se la usa para ponderar el precio y el aprecio (a veces,
bastante exagerado) de una cosa o persona. El origen del dicho fue un
hecho de armas protagonizado por un grupo de caballeros jerezanos
durante las guerras de |
|
El que se fue
a Sevilla, perdió su silla |
Cuentan que durante el
reinado en Castilla de Enrique IV de Trastámara, un sobrino de
don Alonso de Fonseca -arzobispo de Sevilla- fue a su vez designado
arzobispo de Compostela, pero suponiendo el tío que, a causa de
las revueltas que agitaban Galicia, a su sobrino le costaría
mucho tomar posesión de su cargo, se ofreció para
adelantarse a Santiago para allanarle las dificultades, pero a cambio,
le pidió a su sobrino que lo reemplazase en los negocios de su
sede en Sevilla. Efectivamente, así se hizo y con el mejor
resultado, de manera que una vez que don Alonso, concluida la
gestión, regresó a Sevilla, se halló con la
desagradable sorpresa de que su sobrino se resistía a abandonar
la sede que regenteaba, alegando que el arreglo había sido
permanente. Para reducirlo, se hizo necesaria la intervención
del Papa y hasta la del propio rey Enrique. El joven, una vez que
regresó a Santiago, terminó preso y sentenciado a cinco
años de condena por otros delitos, pero su carrera
continuó y llegó a ocupar los más altos cargos
eclesiásticos, teniendo que ceder su arzobispado a su propio
hijo. De aquel suceso, muy comentado en su tiempo, nació el
dicho que seguramente en su origen debió ser el que se fue "de"
Sevilla, perdió su silla y no como lo conocemos hoy, el que se
fue "a" Sevilla, perdió su silla, porque en realidad, don Alonso
no fue a Sevilla sino a Santiago de Compostela, para lo cual
debió irse de Sevilla y... dejar su silla. |
|
El tiempo de
las vacas gordas |
Según cuenta |
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Entrar con el
pie derecho |
Esta es una
expresión que desde hace mucho tiempo solemos utilizar para
significar el comienzo favorable de una empresa, aunque
comúnmente se sostiene que la locución es una forma
residual de alguna práctica supersticiosa. Lo cierto es que
tiene su origen en la rúbrica de los Misales donde, por motivos
arcanos se prescribe que el celebrante, una vez comenzado el introito y
al disponerse a subir las gradas del altar, debe iniciar su marcha con
el pie derecho, esto es, entrar con el pie derecho. Curiosamente, esta
costumbre se ha mantenido a pesar de su procedencia pagana. Por
extensión, comenzó a aplicarse el dicho para referirse a
la acción que prenuncia la buena suerte necesaria en la
iniciación de una tarea y su culminación con éxito. |
|
Estar a la
cuarta pregunta |
Antiguamente, en los
interrogatorios judiciales, era de fórmula realizar cuatro
preguntas al imputado ¿tenemos salud?, ¿tenemos ingenio?,
¿tenemos amores? y la temida cuarta pregunta ¿tenemos
dinero? Aparentemente, los novatos iban contestando afirmativamente a
todo, salvo cuando oían la cuarta pregunta. Cuando la
indagación concernía a persona desheredada o indigente,
ésta, naturalmente respondía siempre negativamente,
declarándose pobre de solemnidad y si el juez, deseoso de
aclarar la situación, insistía por ese lado, el
interesado podía abstenerse o, mejor dicho, estar a la cuarta
pregunta. La expresión, con el tiempo, vino a hacerse
homóloga del estado de suma pobreza o indigencia de determinada
persona. |
|
Estar en Babia |
Aunque al lector le
parezca mentira, Babia existe y es una apartada comarca de la provincia
de León, en España, poco fértil y bastante alejada
de las zonas pobladas en cuyo territorio hoy se encuentran importantes
pantanos de aprovechamiento hídrico. Durante |
|
Estar en la
palmera |
Este es un dicho que
pertenece a los argentinos y está ligado con los tiempos en que
eran habituales los garitos o lugares de juego prohibidos, uno de los
cuales, alejado del centro de la ciudad, albergaba una orgullosa
palmera que se erguía en los fondos de la casa. Como la palmera
estaba alejada del lugar de reunión de los jugadores, los que
perdían o no la venían llevando bien con los
números, se sentaban en el cantero que circundaba la planta y
meditaban sobre la esquiva fortuna. Con el tiempo, y una vez que el
lugar se hizo más y más popular, la planta también
acrecentó su fama y dio origen al nacimiento del dicho estar en
la palmera, en directa alusión a los que se hallaban junto a la
planta porque ya habían perdido todo su capital. Posteriormente,
la expresión comenzó a utilizarse en otros ámbitos
en los que se debía justificar que alguien estaba totalmente
quebrado económicamente. |
|
Estar erre
que erre |
Este es un modismo cuyo
origen no está muy definido, aunque todo hace suponer que, como
suele aplicarse para explicar la actitud porfiada y tenaz de una
persona en la ejecución de determinada tarea, su procedencia
tiene que ver con la dificultad propia de los niños -y
particularmente de los extranjeros- para pronunciar la letra erre
castellana. Debido a que eso se logra mediante una ejercitación
fonética tenaz y perseverante, parece lógico suponer que
el dicho estar erre que erre, por analogía, provenga de esa
dificultad. |
|
Esto es Jauja |
Jauja es la capital de la
provincia peruana de Junín, famosa desde la época de la
colonia por la fertilidad de su suelo y por los privilegiados dones de
salubridad que le atribuían. Durante los tiempos de la
colonización, era un codiciado lugar de reposo, sobre todo para
los enfermos del aparato respiratorio, por lo que su fama se hizo
legendaria y llegó a España, traída por los
peruleros o emigrantes enriquecidos en aquel país. El escritor
Lope de Rueda, por su parte, influido por las noticias que de esa
tierra traían los viajeros, dio el nombre de Jauja a una ciudad
ficticia llamada "La tierra de Jauja", en la que describe el lugar como
la isla del oro en la que los árboles dan buñuelos, los
ríos, leche; las fuentes, manteca y las montañas, queso.
Por supuesto, la fantasía popular terminó por identificar
a la ciudad de Jauja con el Paraíso, de manera que las
expresiones esto es Jauja y vivir en Jauja quedaron para siempre como
equivalentes de pasar una vida sin sobresaltos y con el bienestar
asegurado. |
|
Faltaría
más |
Es una locución de
cortesía que se usa para rechazar amablemente una
invitación o propuesta, sin ofender a nuestro interlocutor. |
|
Favor con
favor se paga |
Cuando alguien recibe el
favor de una persona, es probable que deba pagar de la misma forma,
llegado el momento oportuno. Irónicamente, suele usarse la misma
frase para devolver agravios y ofensas. |
|
Fulano y
Zutano |
Para algunos autores,
estos dos vocablos, que se usan para referirse a unas personas
indeterminadas o imaginarias, derivan de la corrupción de
Fabulano y Statano, que eran, entre los gentiles, dioses de los
niños. El primero era invocado para que les enseñase a
hablar, y el otro, a andar. |
|
Fumar la pipa
de la Paz |
Tradicional hábito
de los indios de Norteamérica, como señal
inequívoca de tregua, que consistía en sentarse en el
suelo junto a sus visitantes, formando una rueda cuyos integrantes
pitaban una vez de la pipa y la iban pasando. En inglés,
equivale a enterrar el hacha, otro signo de pacificación. |
|
Gajes del
oficio |
Son las molestias,
perjuicios o preocupaciones que se experimentan con motivo del empleo o
profesión. Antiguamente, se llamaba gaje a la "paga que se
percibía por un empleo determinado". Circula una
deformación festiva que dice gajos del oficio, aplicado en broma
a los productores de "cítricos". |
|
Gastar
pólvora en chimangos |
Desperdiciar tiempo o
esfuerzo inútilmente. El chimango es un ave de rapiña
propia del Río de |
|
Gastar saliva |
Hablar inútilmente. |
|
Gato con
guantes no caza ratones |
Es obvio que un felino
calzado de guantes no podría lograr capturar ninguna presa.
Aplicada en la vida cotidiana, la expresión advierte que debemos
estar preparados adecuadamente para realizar determinada actividad y de
no hacerlo así, fracasaremos en nuestro emprendimiento. |
|
Gato encerrado |
Los gatos eran bolsas para
guardar el dinero que se llevaban encerradas, es decir, ocultas entre
la ropa. |
|
Genio y
figura hasta la sepultura |
No es fácil cambiar
de modos de pensar, vivir y actuar. La persona que nace con ciertas
características, difícilmente las altere a lo largo de su
vida. |
|
Ha corrido
mucha agua bajo el puente |
Significa que ha pasado
mucho tiempo. Como el agua corre debajo de los puentes desde tiempo
inmemorial, se compara el paso del tiempo con la cantidad de agua que
ha corrido por ese lugar. |
|
Hablando de
Roma, el burro se asoma |
Expresión que se
aplica para justificar la coincidencia de la aparición de una
persona, justo en el preciso momento en que se la estaba mencionando. |
|
Hablando se
entiende la gente |
Frase que justifica el
empleo persuasivo de la palabra para evitar que los conflictos lleguen
a mayores. |
|
Hablar a
calzón quitado |
Decir la verdad, sin
eufemismos, como quien se desnuda (quitarse los calzones) ante otra
persona, esperando la misma actitud de ella. |
|
Hablar
bien... no cuesta nada |
Invitación a que
las personas utilicen nuestro idioma como corresponde, tratando de
evitar el uso de términos vulgares y soeces. A propósito
de esto, en |
|
Hablar hasta
por los codos |
Hablar demasiado, sin
sentido, muchas veces sin saber lo que se dice. Lo de los codos se
agrega porque esa persona, además, suele gesticular con sus
manos mientras habla y habla... |
|
Hablar por
boca de ganso |
Según
Sebastián de Covarrubias, experto en frases proverbiales y
refranes, con el vocablo ganso eran llamados, por alusión, "los
pedagogos -o ayos- que crían algunos niños, porque cuando
los sacan de casa para las escuelas, u otra parte, los llevan delante
de sí, como hace el ganso a sus pollos cuando son chicos y los
lleva a pacer al campo". Estos ayos o gansos ejercían una
función a la par educativa y pedagógica, por lo general
tan rígida como dogmática. No es pues de extrañar
que obligaran a los niños a su cargo a que repitiesen las ideas
y juicios que habían aprendido del preceptor. De ahí
nació el dicho 'hablar por boca de ganso', con el que se suele
apostrofar a quien repite lo que otro ha sugerido. |
|
Hacer alarde |
Hacer ostentación,
ufanarse de algo. La expresión proviene del árabe al
hard, equivalente de "revista de tropas". Antiguamente, en el
ámbito militar, se utilizaba la palabra alarde para designar la
parada o desfile militar en que se pasaba revista a los soldados y sus
armas. |
|
Hacer buenas
migas |
Fomentar la amistad y el
buen trato entre dos o más personas. La comparación surge
de la calidad homogénea que deben tener la miga de dos panes
utilizados para preparar un plato llamado, precisamente, migas (pan
picado, humedecido con agua y sal, rehogado en aceite muy frito y
condimentado con ajo y pimentón). |
|
Hacer causa
común |
Unirse a otra u otras
personas para obtener un mismo fin. |
|
Hacer el
campo orégano |
Facilitar las cosas, dejar
el terreno liso para determinada actividad. No hay nada más
prolijo que un campo florecido de orégano, debido a que esta
planta -cuyo significado en griego es «adorno»- deja el
campo hermoso, liso, suave y perfumado. |
|
Hacer
hincapié |
Insistir en algo de lo que
se afirma, recalcar una idea. La palabra hincapié, está
formada por el verbo hincar ("apoyar una cosa en otra como para
clavarla") y el vocablo pie, es decir que equivale a apoyar el pie. |
|
Hacer la pata
ancha |
Podría provenir de
la expresión porteña copar la parada, propia del juego de
naipes, por la que se admite la posibilidad de responder por una
apuesta; aplicada en la vida cotidiana, tiene un significado similar. |
|
Hacer la pera |
Incumplir, dejar a alguien
esperando. |
|
Hacer la
vista gorda |
Significa no querer ver
algo, fingirse ciego, cuando en realidad uno ha observado todo
perfectamente. |
|
Hacer
leña del árbol caído |
Aprovecharse de la
desgracia ajena para caer sobre alguien y agravar más aún
el castigo recibido o la desgracia sufrida por esa persona. |
|
Hacer
oídos sordos |
No querer escuchar, no
prestar atención, sobre todo cuando se trata de quejas o
reclamos de una persona. |
|
Hacer pucheros |
Es el típico gesto
que hacen los niños antes de largarse a llorar. Aparentemente,
la expresión proviene de la época de los romanos, en la
que solían besar a los niños levantándolos por las
orejas, igual que levantaban las ollas que contenían el puchero,
tomándolas de las asas. Esta acción provocaba dolor y
llanto en los pequeños, quienes lo expresaban con esa
inconfundible mueca. |
|
Hacer rancho
aparte |
Alejarse del resto una o
más personas y permanecer aislados. El rancho es la comida que
suele darse a los soldados y a los presos, por lo que la
expresión alude a los soldados que preferían comer
apartados de sus compañeros. |
|
Hacerle la
cama a alguien |
Preparar una trampa para
provocar que una persona caiga en ella. Según algunos, el
término cama sería una interpretación de
"sepulcro". |
|
Hacerle
morder el polvo a alguien |
Vencer, derrotar
física o espiritualmente a alguien, humillarlo. El modismo se
basa en un antiguo rito de los caballeros del Medioevo quienes, cuando
se sentían mortalmente heridos en batalla, tomaban un
puñado de tierra y lo mordían simbólicamente, a la
manera de un postrer beso a la madre Tierra. |
|
Hacerse
añicos |
Literalmente, equivale a
"quedar destrozado"; en sentido figurado, se aplica a la persona que
está física o moralmente destruida. El término
añicos proviene del árabe y designa los pequeños
pedazos o piezas en que se divide una cosa que se rompe. |
|
Hacerse el
chancho rengo |
Disimular, fingir un
defecto que no se tiene, sobre todo, para eludir la responsabilidad de
una tarea o trabajo encomendado. |
|
Hacerse el
remolón |
Intentar evitar o dilatar
la realización de una tarea que nos fue encomendada y que no es
de nuestro agrado. La palabra remolón quiere decir "flojo,
perezoso". |
|
Hacerse el
tonto |
Disimular, tratar de pasar
inadvertido. |
|
Hacerse humo |
Evadirse, escapar de una
situación antes que enfrentarla; desaparecer como lo hace el
humo en la atmósfera. |
|
Hallarse en
estado interesante |
Es una forma elegante de
decir que una mujer está embarazada. |
|
Harina de
otro costal |
El costal es la bolsa en
la que se guarda la harina antes de ser transportada al lugar de
distribución para su venta. La expresión se usa, en la
conversación, para diferenciar claramente un tema de otro. |
|
Hasta
aquí llegó mi amor |
Frase terminante que se
utiliza para expresar el enojo de alguien por una situación que
se ha tornado insostenible. Con ella, quien la dice anticipa su
propósito de abandonar un lugar, un emprendimiento, un trabajo. |
|
Hasta que la
muerte nos separe |
Frase que establece la
indisolubilidad del sacramento del matrimonio y que integra la
fórmula del ritual que en |
|
Hasta que las
velas no ardan |
Hasta muy tarde. Todos
sabemos que las velas suelen arder por muchas horas, incluso toda una
noche, por eso, la locución quiere expresar la idea de una larga
duración, como cuando se habla de reuniones festivas, de
entretenimientos o jornadas de trabajo muy intensas. |
|
Hay gato
encerrado |
Existir una causa o
razón oculta o secreta, que permite sospechar la presencia de
manejos espurios. El origen parece ser una costumbre de |
|
Hay mentiras
piadosas |
Dicen que no hay nada
más desagradable que la mentira; sin embargo, en algunos casos
-enfermedades terminales, delicadas situaciones con niños- suele
hacerse uso de lo que se llama «mentiras piadosas», o sea,
mentiras que tienen una justificación. |
|
Hay que comer
para vivir y no vivir para comer |
Viejo aforismo de la
"Rethorica ad Herennium", de Cicerón, dedicado a quienes creen
que en la vida sólo hay que pensar en comer y comer, en lugar de
usar la comida como una forma de alimentar el organismo para seguir
vivos. |
|
Hay ropa
tendida |
Su origen es el argot
carcelario y originariamente, cuando los reclusos estaban conversando
sobre algún tema que era solamente de su incumbencia y no
querían que los guardas se enterasen, al acercarse alguno de los
vigilantes, decían ojo... hay ropa tendida, dando a entender que
era el momento de cambiar de tema. Con el tiempo, el dicho pasó
al uso popular y suele utilizárselo como llamada al silencio o a
la discreción cuando, en medio de una reunión donde se
hallan niños o personas de cierta sensibilidad, alguno de ellos
pudieran escandalizarse por lo que podría ser dicho en ese
momento. |
|
Haz el bien
sin mirar a quién |
Las obras buenas deben
hacerse desinteresadamente. |
|
Hecha la ley,
hecha la trampa |
Así como casi todas
las reglas tienen su excepción, las leyes padecen la existencia
de un recurso que permite el incumplimiento de la norma legal. Por lo
general, la frase se aplica para justificar la falta de
ceñimiento a una disposición. |
|
Hecho un
cascajo |
Estar físicamente
impresentable, decrépito. Como la palabra cascajo define todo lo
que resulta de la rotura o restos de cualquier elemento (piedras,
ladrillos; cáscaras de frutas secas; vajilla; muebles viejos,
etc.), la comparación es válida. |
|
Hilar fino |
Analizar con sumo cuidado,
sin perder ningún detalle de lo que se está tratando,
como si uno estuviera realmente hilando de esa manera. |
|
Hogar, dulce
hogar |
Famosa frase traducida del
inglés, tomada del estribillo de la canción compuesta por
el autor neoyorquino Howard Payne, incluida en el musical La doncella
de Milán. |
|
Hombre
prevenido vale por dos |
La persona que obra con
precaución lleva ventaja sobre la que no lo hace. |
|
Hoy por ti;
mañana por mí |
Frase que se usa a manera
de acuerdo espontáneo y por la cual el que solicita ayuda de
alguien, promete retribuir el favor de la misma manera cuando le sea
requerido. |
|
Hueso duro de
roer |
A la manera de los
animales que roen huesos para alimentarse, el hombre aplica este dicho
para justificar lo difícil de una situación. |
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Hundirse el
barco |
Pasar por una
situación muy delicada, como cuando realmente se hunde una nave. |
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Hablar por
boca de ganso |
Si usted, estimado lector,
supone que este dicho tiene que ver con el animal que todo conocemos
como ganso... se equivoca. Antiguamente, los hijos de los nobles y de
los ricos eran formados y educados por una especie de monitor o ayo
llamado, precisamente, ganso. Estos gansos o ayos ejercían una
función educativa y pedagógica, por lo general
rígida y dogmática, es decir, algo equivalente a lo que
hoy llamamos "enseñanza enciclopedista". De manera que, los
niños repetían casi memoriosa y literalmente lo que
habían escuchado de boca del ganso, y como casualmente estos
gansos solían caminar por los caminos de palacio seguidos por
los niños en fila india -tal como marchan los gansos con sus
crías- la tradición popular se encargó de
acuñar la frase hablar por boca de ganso, para dar a entender
que alguien repite lo que otro ha dicho, como si fuera propio, pero sin
el correspondiente discernimiento. Otro factor que ayudó a
confundir el "ganso-ayo" con el "ganso-animal" es el hecho de que el
ganso es un animal que tiene fama de tonto, ya sea por su escasa
inteligencia o por el sonido de su voz gutural, elementos que han dado
origen a la expresión "la risa abunda en la boca de los gansos",
generalmente aplicada a la persona que se ríe tonta y
constantemente, sin motivo. |
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Hacer
Capitán Araña |
Hubo una época, en
que la agitación emancipadora desencadenada en los territorios
españoles de ultramar, obligó al gobierno a reclutar
grandes cantidades de hombres de |
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Hacerse agua
la boca |
Es por todos sabido que la
presencia de un manjar apetitoso no sólo despierta el deseo de
saborearlo, sino que activa de manera automática la
secreción de las glándulas salivales, ubicadas en nuestra
boca. Tanto es así, que a veces, la sola mención de un
plato determinado es suficiente para producir ese efecto; y lo mismo
sucede cuando estamos presenciando una película o un programa de
televisión y en la pantalla se nos presenta un delicioso
platillo automáticamente, nuestras glándulas salivales
comienzan a secretar su líquido. Este fenómeno que
más de una vez hemos experimentado, da origen a la frase que
metafóricamente utilizamos para aludir a algo que nos produce
esa sensación de saborear cierto manjar. Pero, atención,
la expresión hacerse agua la boca no se limita a la
ingestión y saboreo de una comida, sino que se extiende al
sentido figurado y suele aplicárselo en referencia a un hecho
muy deseado y de inminente realización, aunque no tenga
relación alguna con la comida. |
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Hay (o no
hay) moros en la costa |
La historia relata que,
durante varios siglos el Levante español (la zona
mediterránea que abarca Valencia y Murcia) fue objeto de
frecuentes invasiones por parte de los piratas berberiscos (habitantes
de la región noroeste de África, entre el
Mediterráneo y el Sahara). Los pueblos que vivían en la
ribera, a causa de ello, se encontraban en constante zozobra y para
prevenir el peligro, se levantaron a lo largo de la costa numerosas
atalayas de mampostería ciega, a las que se ascendía por
medio de escalas de cuerda que luego eran retiradas. Desde lo alto de
esas torres se vigilaba el ancho horizonte y, no bien se avizoraban las
velas de las naves berberiscas, el centinela de turno comenzaba a
gritar "¡hay moros en la costa!". Sonaba entonces la campana, se
encendían las hogueras de señal y la gente - alertada- se
preparaba para la defensa. El sistema perduró hasta muchos
años después, cuando se firmó la paz con los reyes
de Berbería, pero el proverbial grito de ¡hay moros en la
costa! pasó a ser expresión de uso familiar para advertir
a alguien sobre la presencia de quien representa cierto peligro, o bien
no conviene que escuche algo de lo que estamos diciendo. En sentido
opuesto, se usa la expresión antónima no hay moros en la
costa, para dar a entender que no existe peligro inminente para una
persona que debe realizar determinada tarea. |
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Herrar o
quitar el banco |
Cuenta la leyenda
(¿o la historia?) que un herrero obtuvo cierta vez, a
través del pedido de un permiso especial a sus vecinos, el
privilegio de instalar sus elementos de trabajo -potro, bramadero,
etcétera- en medio de la calle. Pero después, por razones
que se desconocen, aunque se supone que debido a la distracción
que le causaba permanecer casi todo el día en medio de la calle,
el buen hombre no ejercía su profesión, con lo cual, sin
rendir ninguna utilidad a la sociedad, los pesados aparejos
seguían entorpeciendo la circulación por la calle de la
población. Por supuesto, esta actitud irritó a los
vecinos quienes finalmente acabaron por conminar al artesano a herrar o
quitar el banco, frase que se hizo proverbial para señalar
cualquier disyuntiva en virtud de la cual una persona es obligada a
cumplir con los deberes de un cargo o función, o bien, a
renunciar a ello. |
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Ir de |
Transitar de una parte
hacia otra, de acá para allá. Los lugares que se
mencionan son |
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Ir de mal en
peor |
Pasar momentos de zozobra.
Se podría comparar con la frase salir de Guatemala y caer en
Guatepeor. |
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Ir por lana y
volver trasquilado |
Ser sorprendido con un
resultado inesperado, opuesto al que uno esperaba. La
comparación surge del acto de trasquilar -«cortar el pelo
a algunos animales»- y, según cuenta la tradición,
la frase original habría sido ir como el carnero encantado, que
fue por lana y volvió trasquilado, en referencia a un carnero
que se metió en un rebaño ajeno y tuvo que volver al
suyo, trasquilado. |
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Irse a las
manos |
Lisa y llanamente, pelear,
acudir al recurso de la agresión física, sin siquiera
intentar la persuasión de la palabra, o luego de haber agotado
esa instancia. |
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Irse cantando |
Alude a la actitud de
quien se retira de un lugar tratando de pasar inadvertido (por eso, lo
de "silbando bajito") ya sea por haber cometido un grueso error ante
otras personas o luego de haber recibido un reprimenda. |
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Irse con la
música a otra parte |
Emigrar, partir, irse a
otra parte, como cuando el músico es despedido de un lugar
porque molesta y debe dirigirse hacia otro destino. |
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Irse de picos
pardos |
Antiguamente la ley
obligaba a las prostitutas a vestir un jubón con picos o ribetes
de color pardo. |
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Ir de punta
en blanco |
Esta expresión, que
en la actualidad solemos utilizar para elogiar la elegancia y pulcritud
de la vestimenta de alguna persona, tiene su origen en los antiguos
usos de la caballería. En ese tiempo, en cambio, el dicho se
aplicaba a los caballeros que solían llevar todas las armas del
arnés desnudas y listas para el combate y como estas eran de
acero bruñido, centelleaban al sol con una blancura
resplandeciente, es decir, los caballeros iban de punta en blanco. Esta
expresión es la misma que da origen a la frase armas blancas,
aludiendo a que son cortantes, en contraposición con las
llamadas armas negras, que eran las que se utilizaban en la
práctica de la esgrima y que no eran cortantes ni punzantes;
asimismo, eran también llamadas armas negras las que
permanecían envainadas. Por analogía, con el correr del
tiempo, el modismo ir de punta en blanco vino a aplicarse
también al acto de vestir suntuariamente -ya sea de uniforme o
etiqueta- y con el máximo esmero, tal como lo hacen en la
actualidad muchas personas. |
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Irse por los
cerros de Úbeda |
En la época de |
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Juego de
manos, juego de villanos |
Advertencia sobre los
peligros de abusar del manoseo entre dos o más personas, por lo
cual, se puede terminar a los golpes, a la manera de los villanos, en
alusión a los primitivos habitantes de las villas. |
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Juntarse el
hambre y las ganas de comer |
Estar juntas dos personas
de iguales defectos o características. |
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Juventud,
divino tesoro |
... ya te vas para no
volver, terminaba diciendo la frase nostálgica de Rubén
Darío, extraída de un verso del poema "Canción de
otoño en primavera". |
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En el año 1839,
nació en Igualada (Barcelona) un hombre llamado José
María Carulla, que se destacó por ser abogado, servidor
del papa Pío IX y fecundo versificador que, entre otras cosas,
fue fundador y director del periódico "La civilización" y
célebre polemista católico. |
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La carabina
de Ambrosio |
Ser la carabina de
Ambrosio significa no servir para nada. ¿Pero quién fue
el tal Ambrosio del dicho proverbial? No se sabe. Una leyenda poco
fiable dice que Ambrosio era un mísero labriego que vivió
a principios del siglo XIX. Debido a que las faenas agrícolas no
le marchaban bien, el hombre decidió cambiar los aperos de
labranza por una carabina y echarse al monte. En su nuevo oficio de
bandolero y salteador de caminos tampoco consiguió fortuna.
Ambrosio era un hombre menguado de carácter y tan
bonachón que a cuantos caminantes detenía lo tomaban a
broma. El pobre caco echaba la culpa de sus desdenes a la carabina que
portaba, ya que no infundía respeto. |
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La caridad
bien entendida empieza por casa |
Lo natural es pensar en
las necesidades propias antes que en las ajenas. |
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La casa invita |
Frase que sirve para
indicar que el dueño de casa se hace cargo de los gastos de una
reunión o agasajo. La procedencia de esta expresión son
los bares y pubs de Europa y Estados Unidos en donde sus propietarios
invitan a los clientes con una ronda de bebidas. |
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La
cuestión es pasar el rato |
Frase que habría
difundido el comediógrafo español Eusebio Blasco, con
motivo de la respuesta de un señor llamado Sáinz Pardo,
Sanz Pardo o Sáenz Pardo, a quien le preguntaban, precisamente,
cuál era su nombre y habría respondido Mire...
Sáinz Pardo, Sanz Pardo o Sáenz Pardo da lo mismo... la
cuestión es pasar el rato. |
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La cuadratura
del círculo |
Famoso problema
irresoluble que, sin embargo, generó en el pasado abundante
literatura. |
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La culpa no
es del cerdo, sino del que le da de comer |
No debemos culpar a
ciertas personas por sus fallas; muchas veces, la responsabilidad no es
de ellos, sino de quienes les dan las órdenes que ellos deben
cumplir. |
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La curiosidad
mató al gato |
Frase usada para criticar
la curiosidad humana y está basada en el hecho de que el gato
doméstico suele ser víctima de trampas mortales,
precisamente por ser tan curioso. |
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La espada de
Damocles |
Según cuentan
Horacio en una de sus "Odas" y Cicerón, en sus "Tusculanas",
Damocles era cortesano de Dionisio I, El Viejo (siglo IV, AC), tirano
de Siracusa, a quien envidiaba por su vida aparentemente afortunada y
cómoda. El rey, con el propósito de escarmentarlo,
decidió que Damocles lo sustituyera durante un festín,
pero para ello dispuso que sobre su cabeza pendiera una afilada espada
desnuda suspendida de una crin de caballo. De esta manera, Damocles
pudo comprender lo efímero e inestable de la prosperidad y del
lujoso modo de vivir del monarca. La frase la espada de Damocles se
utiliza desde hace mucho tiempo, para expresar la presencia de un
peligro inminente o de una amenaza. |
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La
excepción hace (o confirma) la regla |
Casi todas las reglas
-particularmente las de ortografía- tienen una excepción
que sirve para confirmarlas. |
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La fe mueve
montañas |
Frase bíblica que
sostiene que cuando alguien posee una fe inquebrantable, puede lograr
lo que se propone, por más difícil que sea el
emprendimiento, incluso movilizar una montaña. |
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La gota de
agua orada la roca cayendo no dos veces, sino siempre |
Es la frase que con mayor
claridad simboliza la perseverancia, debido a que efectivamente, una
gota de agua puede, con el correr de los siglos, llegar a modificar la
roca. Lo mismo una persona que persiste en su actitud, puede alcanzar
el fin perseguido. |
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La gota que
colmó (o rebasó) el vaso |
Se aplica para calificar
lo que viene a colmar la medida de la paciencia y la
comprensión. Cuando la persona usa esta expresión quiere
decir que ya no soporta más una situación. |
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La
imprudencia es la hija de la ignorancia |
Una crítica a dos
defectos del hombre, por la que se desprende que quien es ignorante,
puede cometer -como lógica consecuencia- imprudencias
irreparables. En inglés, equivale a los tontos se animan donde
los ángeles no se aventuran. |
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La letra, con
sangre entra |
Dicho que se aplica cuando
se le quiere hacer comprender una cosa a alguien, dando a entender que
cualquier sacrificio es bueno para que esa persona entre en razones. Lo
de "sangre", es metafórico aunque válido. |
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La ley es
pareja para todos |
No debe haber excepciones
para nadie respecto del cumplimiento de la ley. Si todos cumplen con
ella por igual, mejores serán los resultados obtenidos por la
acción de la Justicia. |
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La mar en
coche |
Locución festiva
utilizada luego de una enumeración en la que se ha incluido gran
cantidad de elementos, muchas veces de carácter suntuario, para
destacar las comodidades de que disfruta determinada persona. Nuestra
investigación nos llevó a concluir que podría
provenir de la expresión Lamarr en coche, en alusión a la
célebre actriz de Hollywood Hedy Lamarr (nacida en Viena como
Hedwig Kiessler) famosa por su vida suntuosa. |
|
La mentira
tiene patas cortas |
Con la mentira no se puede
llegar lejos. Siempre, tarde o temprano, se descubre la verdad. |
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La necesidad
tiene cara de hereje |
Cuando alguien padece
necesidades, no conoce de leyes ni razonamientos y actúa por
impulsos, ignorando las normas, como hace el hereje con las creencias
religiosas. |
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La noche se
hizo para dormir |
Frase alusiva a la
conveniencia de aprovechar las horas de la noche para descansar, para
luego no andar durante el día padeciendo las consecuencias de
haber trasnochado. |
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La
ocasión hace al ladrón |
No todas las personas
practican el hurto, no todos son ladrones, pero esta frase afirma que
en muchos casos, aun la persona que habitualmente no roba, si se le
presenta la ocasión, puede ceder a la tentación. |
|
La parte del
león |
Es una reminiscencia de la
fábula de Esopo "El león y el onagro" (una especie de
asno salvaje). Según cuenta el fabulista griego, los dos
animales colaboraban en una jornada de caza hasta que cobraron una
pieza y llegó el momento del reparto, en la que el león
llevaba la voz cantante. Lo primero que hizo fue dividir el animal en
tres partes y comenzó a efectuar el reparto la primera parte era
para él, por ser el rey; la segunda, también para
él, en su condición de "socio a partes iguales" y, a
llegar a la tercera, se detuvo, miró al onagro y le dijo "Si no
te vas de acá, la vas a pasar muy mal". Posteriormente, el
modismo quedarse con la parte del león pasó a expresar el
abuso de poder y la falta de equidad en el reparto, cuando uno se
asocia con alguien más poderoso. |
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La
procesión va por dentro |
Habla de la aparente
serenidad de alguien, aun cuando sabemos que íntimamente, esa
persona está pasando un momento delicado. Por fuera, es una
persona medida, serena e incluso puede aparecer divertida, pero por
dentro, seguramente está seria -como se marcha en las
procesiones- porque está sufriendo. |
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La renguera
del perro |
El perro es uno de los
pocos animales que pueden fingir una renguera, cuando se ve
comprometido. Por extensión, la frase se aplica a la persona que
suele simular un malestar con tal de librarse de una responsabilidad. |
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La risa
abunda en la boca de los gansos |
El ganso es un ave ingenua
cuyo sonido -el graznido- aparece como una «risa tonta».
Hay personas que están continuamente riendo sin motivo aparente,
por eso, el dicho compara esa risa superflua con la de los gansos y
como entre nosotros, la palabra «ganso» tiene una
connotación peyorativa... |
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La ropa sucia
se lava en casa |
Es una frase equivalente
de sacar los trapitos al sol (ver), por la que se sugiere tratar de
solucionar los problemas en la intimidad de la familia o empresa, sin
necesidad de exponerlos públicamente. La locución
pertenecería a Napoleón Bonaparte y habría estado
dirigida al vizconde Lainé que criticó
públicamente al gobierno de Napoleón. |
|
La
sartén por el mango |
Tener el poder, manejar
las decisiones. La frase es además, el título de una obra
de teatro escrita por el destacado actor Javier Portales y el nombre de
una canción de la genial compositora María Elena Walsh,
cuya letra dice que hay quienes tienen la sartén por el mango...
y el mango también. En inglés, equivale a estar sentado
en el asiento del que maneja. |
|
La suerte
está echada |
Frase tomada del
latín alea jacta est, expresión que, según
Suetonio, fue pronunciada por Julio César cuando se
decidió a pasar el río Rubicón (hoy, Fiumicino).
Se la emplea para referirse a una decisión extrema que se adopta
luego de haber meditado sobre sus probables consecuencias. |
|
La sopa boba |
La que daban a los pobres
en los conventos. Hoy, vivir de la sopa boba es llevar una vida a
expensas de otros. |
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La tercera,
era la vencida |
Expresión de tono
optimista que asegura que, luego de haber fracasado en dos intentos, la
próxima vez se logrará lo propuesto, por lo que se
exhorta a la persona a perseverar en su esfuerzo. El origen parece
estar en el vocabulario de la lucha cuerpo a cuerpo (y en otras clases
de enfrentamientos), en la que el luchador que derribaba tres veces a
su adversario ganaba, aunque algunos sostienen que, primitivamente, se
consideraba ganador al que mejor se desempeñaba en un total de
tres juegos. Como vemos, siempre era el número tres el elegido.
En el ámbito de |
|
La
unión hace la fuerza |
Lema que figura en el
escudo de armas de |
|
La vida
comienza a los cuarenta |
Vieja afirmación
que adjudica al hombre de esa edad la madurez necesaria para -en base a
su experiencia- comenzar a disfrutar de la vida. |
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Las
águilas no cazan moscas |
Proverbio de origen latino
que solía ser utilizado desde la época de los romanos,
para expresar que el hombre superior no debe perder tiempo en
pequeñeces. |
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Las armas las
carga el Diablo |
Advertencia sobre el uso
de armas de fuego. Existe una versión vulgar que la completa con
la frase ... y las descargan los tontos, en directa alusión a
las personas descuidadas que suelen provocar graves e irreparables
accidentes. |
|
Las
apariencias engañan |
En inglés, equivale
a no juzgues un libro por su tapa y es la mejor definición para
no caer en el error de juzgar equivocadamente a una persona a
través de su apariencia. |
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Las cuentas
claras conservan la amistad |
Frase utilizada
particularmente cuando hay una deuda o aclaración de cuentas de
por medio. En ella, se asegura que los amigos han de mantener la
relación en tanto y en cuanto no haya deudas de dinero
pendientes. |
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Las cosas
claras y chocolate espeso |
Cuando desde
América, el monje español fray Aguilar envió las
primeras muestras de la planta de cacao a sus colegas de
congregación al Monasterio de Piedra, para que la dieran a
conocer, al principio no gustó, a causa de su sabor amargo, por
lo que fue utilizado exclusivamente con fines medicinales.
Posteriormente, cuando a unas monjas del convento de Guajaca se les
ocurrió agregarle azúcar al preparado de cacao, ese nuevo
producto causó furor, primero en España y luego en toda
Europa. En esos tiempos, mientras |
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Las
desgracias nunca vienen solas |
Justifica la seguidilla de
inconvenientes sufridos por una persona, como si el destino se hubiera
ensañado con ella. |
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Las palabras
se las lleva el viento |
Proverbio que se basa en
el concepto de que lo único seguro es lo que está escrito
aplicado sobre todo a contratos y promesas de trabajo o algún
tipo de bienes, dando a entender que lo que simplemente se promete por
medio de las palabras puede no ser cumplido después. |
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Las paredes
oyen |
Es un modismo que procede
de Francia, del tiempo de las persecuciones contra los hugonotes que
culminó en la histórica "Noche de San Bartolomé" o
"Noche de los cuchillos largos", episodio sangriento de las luchas
religiosas que asolaron Francia en la segunda mitad del siglo XVI. El
hecho fue promovido por Catalina de Médicis y el duque de Guisa
quienes instigaron a los católicos a llevar a cabo una matanza
de hugonotes (seguidores de Calvino), la noche del 24 de agosto de
1572. Según algunos historiadores, en aquellos tiempo, la reina
Catalina de Médicis mandó construir, en las paredes de
sus palacios, conductos acústicos secretos que permitieran
oír lo que se hablaba en las distintas habitaciones, para
así poder controlar cualquier conspiración en su contra.
La frase las paredes oyen, con el tiempo, pasó a ser utilizada
como señal de advertencia acerca de lo que se dice en
determinado momento y lugar. |
|
Las ratas son
las primeras en abandonar el barco |
Es una frase que expresa
la realidad cuando un barco zozobra, son las ratas las primeras que se
arrojan al agua. Por eso, el proverbio, trasladado a la vida
práctica, se aplica a las personas de bajos sentimientos que
huyen ante la primera dificultad y no se enfrentan con el peligro y
abandonan a quien deberían acompañar en momentos
difíciles. |
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Le das la
mano y se toma el brazo |
Frase crítica que
se aplica a la persona que comete exceso de confianza, sobrepasando los
límites impuestos por el buen gusto y la discreción. |
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Leer entre
líneas |
Saber interpretar lo que
se dice, aun cuando no esté explícitamente dicho en el
texto. La expresión también suele usarse en referencia a
lo que se manifiesta en forma oral. |
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Levantar
cabeza |
Recobrarse o
reestablecerse luego de una enfermedad o de haber pasado un momento
económico difícil. Salir de la pobreza. |
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Ley draconiana |
Esta expresión se
aplica a las leyes o circunstancias excesivamente severas. Su origen se
encuentra en las leyes de Dracón, primer legislador ateniense
que vivió a finales del siglo VIII a. de C. Dracón,
célebre por la crueldad de sus leyes, recibió el encargo
del emperador de Grecia de redactar el código criminal ya
entonces vigente sólo por la tradición. Es pues de
suponer que la crueldad de Dracón, más que personal,
fuera el fiel reflejo de la época bárbara e inhumana que
le tocó vivir. La legislación draconiana castigaba casi
todos los delitos con la pena de muerte. Popularmente se decía
que las leyes de este legislador no estaban escritas con tinta, sino
con sangre. |
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Liar los
bártulos |
Este modismo, que hace
referencia a los preparativos necesarios para emprender un viaje, una
mudanza u otra empresa, nace en la figura de Bártolo
Sasso-Ferrato (1314-1357), jurisconsulto italiano y consejero del
emperador Carlos IV. Sus obras, comprendidas en 13 volúmenes,
sirvieron de base de estudio, durante 3 siglos, a los estudiantes de
toda Europa. Los estudiantes de Derecho de |
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Lágrimas
de cocodrilo |
Por motivos que se ignoran
o quizá porque la imagen del reptil ha estado siempre ligada a
hechos misteriosos, muchas son las leyendas que se cuentan acerca de la
conducta del cocodrilo, algunas de ellas relacionadas con su actitud
ante sus presas. Desde tiempos remotos, se sostenía que el
saurio, para atraer a sus víctimas emitía un
extraño e insinuante gemido. Otros autores añadían
que, una vez devorada la presa, el temible reptil lloraba sobre los
despojos de su comida, quizás afligido porque el festín
hubiese terminado tan de prisa y no falta quien asegura que suele
comerse a sus propias crías, desconociendo en este caso que la
hembra acomoda a los más pequeños dentro de sus fauces
para llevarlos al río, donde luego los suelta para que comiencen
a nadar por sus propios medios. Asimismo, se sabe que las famosas
lágrimas de cocodrilo son una secreción acuosa que
mantiene húmedos los ojos del animal, fuera del agua, pero no
tienen nada que ver con el llanto, debido a que las glándulas
salivales y las lacrimales de este animal están situadas muy
cerca unas de las otras y por eso, se estimulan constantemente, lo que
hace que al animal mientras llore mientras come. Todo esto, sumado a la
fantasía popular sirvió para dar origen a la
expresión lágrimas de cocodrilo, con la que se alude al
dolor fingido de alguien ante cualquier suceso desgraciado, dolor que
no es tomado en serio por ninguna de las personas que lo contemplan. |
|
Llámale
hache no saber ni jota |
Hemos reunido dos dichos
en una explicación, debido a que ambos tienen relación
con letras de nuestro alfabeto. Hasta el siglo XVI, la letra "h" en
nuestro idioma, tenía un valor fricativo laríngeo y se la
pronunciaba casi como una jota, lo que hoy solemos decir una "hache
aspirada". Pero, al hacerse átona por pérdida de ese
sonido, cayó en menosprecio de la gente sencilla, de donde, como
consecuencia nació el modismo llámale hache, como
equivalente en el lenguaje familiar de es lo mismo, da lo mismo una
cosa que otra, o sea, que da igual la presencia o ausencia de la letra
hache. Entre nosotros, se la usa como expresión de
justificación similar a la que dio origen al dicho. La letra "j"
proviene de las lenguas primitivas del Medio Oriente, como el hebreo,
el caldeo y el siríaco, y era la más pequeña de
esos alfabetos, por lo que su nombre llegó hasta nosotros como
equivalente de cosa pequeña o insignificante. En la escritura
hebrea, por otra parte, la iod -o sea, la jota- participaba como rasgo
inicial de todas las demás letras. De ahí que el modismo
no saber ni jota alude a la extrema ignorancia de alguien en una cosa
determinada y así es como lo utilizamos en la actualidad. |
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Llamarse
Andana |
Antiguamente, la persona
que había cometido delito y alcanzaba a refugiarse en una
iglesia (o antana como se la llamaba en germanía) quedaba fuera
del alcance de |
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Llevar al
huerto |
Se dice desde que |
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Llover a
cántaros |
El cántaro es una
vasija grande de barro o metal, por eso, las lluvias intensas son
calificadas de esa manera, como si desde el cielo, alguien estuviera
arrojando el contenido de millones y millones de cántaros. |
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Llora como
mujer lo que no supiste defender como hombre |
La expresión se
utiliza para recriminar la falta de firmeza de un hombre en sus
actitudes. La frase la pronunció la madre de Boabdil
-último rey moro de España- cuando éste se detuvo
llorando sobre un montículo (llamado desde entonces "El suspiro
del Moro"), a contemplar por última vez la ciudad de Granada.
Según fray Antonio de Guevara, la frase habría sido justa
cosa es que el rey y los caballeros lloren como mujeres pues no
pelearon como caballeros. |
|
Llorar sobre
la leche derramada |
Cuando a alguien se le
derrama leche que ya ha hervido, no tiene sentido lamentarse. Aplicado
en la vida cotidiana, este proverbio aconseja no quejarse luego de
sucedida la desgracia. |
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Lo barato
sale caro |
Muchas veces, pagamos muy
poco por algo que nos es imprescindible, pero con el tiempo ese objeto
nos demuestra que su calidad es realmente inferior al producto que nos
hubiera resultado más caro. |
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Lo bueno, si
breve, dos veces bueno |
Clásico proverbio
de Gracián, en el que se demuestra el valor de ser breve,
conciso y, sobre todo, preciso en nuestras manifestaciones tanto orales
cuanto escritas. |
|
Lo conocen
hasta los perros |
El dicho alude a la figura
de don Francisco de Chinchilla, alcalde de Madrid a fines del siglo
XVIII. Este buen señor acostumbraba a presentarse en los
mercados, acompañado de sus alguaciles y guardias, al menor
signo de disputa o riña, logrando -con su sola presencia- calmar
los ánimos de los presuntos contendientes, de manera que la
calma volvía a reinar en el lugar. También se cuenta de
don Chinchilla que, en cierta oportunidad, con el propósito de
mejorar las condiciones de salud de los madrileños, dictó
una ordenanza que autorizaba a los alguaciles a matar a pedradas a
todos los perros abandonados y vagabundos. La orden fue cumplida al pie
de la letra y muy pronto se pudo ver por las calles Madrid un gran
número de lapidaciones de perros vagabundos. Y llegó a
tal punto la cuestión, que la gente comenzó a decir que
los animales realmente conocían a su verdugo, ya que con la sola
presencia de don Chinchilla, los canes empezaban a aullar y
salían corriendo. Con el tiempo, la expresión lo conocen
hasta los perros se aplicó para dar a entender que alguien es
muy popular. |
|
Lo
cortés no quita la valiente |
Se puede ser atento y
comprensivo con una persona, sin dejar de ser exigente con ella. |
|
Lo mejor es
enemigo de lo bueno |
Cuando se pretende la
excelencia, suele dejarse de lado la eficiencia, por eso el dicho que
parece un contrasentido. |
|
Lo mismo digo |
Frase hecha que tuvo su
origen en los velatorios, entierros y funerales de fines del siglo
XVIII a la hora de expresar el pésame. Una vez que el primero de
los asistentes expresaban su condolencia a los deudos del muerto, para
no repetir conceptos, los que seguían en la fila pronunciaban
esta frase. |
|
Lo pasado
pisado |
Es una invitación a
olvidar lo que sucedió hace tiempo, como si se sugiriera a la
persona dar vuelta la página para no quedar atrapado por los
recuerdos, no importa si buenos o malos. |
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Lo prometido
es deuda |
Es una invitación a
cumplir con lo que se promete, debido a que muchas personas no le dan a
su palabra el valor que corresponde. Se supone que la palabra de una
persona debe valer tanto, que el solo hecho de prometer algo significa
contraer una deuda. Aunque a alguno le parezca mentira, hubo una
época en que esto se cumplía y no eran necesarios los
contratos. |
|
Lo que abunda
no daña |
Expresión familiar
que prefiere el exceso de cosas buenas sobre la carencia de ellas.
Entre nosotros, circula la forma mejor que sobre y no que falte, con
idéntico valor. |
|
Lo que
cuesta, vale |
Podría considerarse
a esta frase el complemento de lo barato sale caro, ya que cuando una
cosa es considerada cara por su valor monetario, debe reconocerse que
en la misma medida, ese objeto debe tener más valor que otro. |
|
Lo que es
moda no incomoda |
Frase que sirve para
justificar el uso de cualquier prenda de vestir o adorno, debido a que
cuando es «moda», es decir, lo usa la mayoría de las
personas de determinado grupo social, a nadie le importa si es lindo o
feo, si le queda bien o mal, etcétera. |
|
Lo que Natura
no da, Salamanca no presta |
Frase con la que
-supuestamente- los encargados de administrar los bienes de la
célebre Universidad de Salamanca le negaron ayuda a
Cristóbal Colón, quien luego la recibió de los
reyes Fernando e Isabel. La expresión se aplicó
posteriormente para justificar, en una persona, la carencia de
algún talento, como si dijéramos que lo que no se trae de
nacimiento, no se obtiene con la práctica. |
|
Lo que se
hereda no se hurta |
Cuando una persona hereda
algo de un familiar, se dice que le corresponde, que no lo robó.
Esta frase se aplica, generalmente, para hacer referencia a algunas
virtudes heredadas de un antecesor. |
|
Lo que viene
fácil, fácil se va |
Es una crítica al
poder, el éxito o la riqueza que se obtienen de una manera
fácil, sin esfuerzo. De la misma forma que se lograron, se
pueden perder. |
|
Loro viejo no
aprende a hablar |
Por más que una
persona pretenda cambiar de hábitos a una edad avanzada, no va a
lograr mayores progresos, debido a que por lo general, el ser humano
adquiere a lo largo de su vida, hábitos y costumbres
difíciles de erradicar. |
|
Los amantes
de Teruel |
Leyenda del siglo XIII que
narra el amor imposible entre Juan Diego Martínez de Marcilla e
Isabel de Segura. Varios autores, como Tirso de Molina, la recogieron
en sus obras. Se suele añadir la coletilla "tonta ella y tonto
él". |
|
Los amigos de
mis amigos son mis amigos |
Afirmación que
aplica el carácter transitivo en las relaciones humanas. En
realidad, la frase alude a la confianza que nos merecen nuestros
verdaderos amigos en cuyas amistades confiamos como si fueran ellos
mismos. |
|
Los de afuera
son de palo |
Es una invitación
al silencio y a abstenerse de intervenir, para las personas que son
ajenas a una discusión, conflicto o juego, debido a que no
tienen parte activa en la cuestión. Ser de palo (o su
equivalente ser de madera, por lo inerte de este material) representa
la idea de la marginación total de una o varias personas en un
tema. Paradójicamente, la expresión ser "del" palo se
difundió últimamente como equivalente de "pertenecer a la
misma actividad, profesión, ideología política o
preferencia deportiva". |
|
Los
últimos serán los primeros |
Promesa de las Sagradas
Escrituras (Mateo 20, 16) para quienes se sienten postergados en este
mundo, por la cual se les asegura que dejarán de ocupar ese
lugar cuando se encuentren ante la presencia del Creador. |
|
Mal de
muchos, consuelo de tontos |
No podemos consolarnos
ante una desgracia evitable, justificándonos diciendo que eso
les sucede a muchos otros. |
|
Mandar a
freír espárragos |
Entre nosotros, equivale a
insultar a una persona, "mandándola" a un lugar muy alejado,
aunque en realidad, la idea original debería ser otra, debido a
que los espárragos no se fríen, por lo que se supone que
la expresión estaría destinada a "mandar a una persona a
cumplir con algo imposible". En inglés, por su parte, el sentido
sería "anda a tirarte al lago". Entre nosotros, existen las
variantes anda a freír churros y anda a freír
buñuelos. Mandar al otro mundo Matar, eliminar a una persona. |
|
Mambrú
se fue a la guerra |
Es el título de una
canción popular compuesta por los franceses durante la guerra de
|
|
Mandar a la
porra |
Antiguamente, en el
ámbito militar, el soldado que ejecutaba el tambor mayor del
regimiento llevaba un largo bastón, con el puño de plata
y mucha historia detrás, al que se llamaba "porra". Por lo
general, este bastón era clavado en un lugar alejado del
campamento y señalaba el lugar al que debía acudir el
soldado que era castigado con arresto "Vaya usted a la porra", le
gritaba el oficial y el soldado, efectivamente, se dirigía a ese
lugar y permanecía allí durante el tiempo que se
mantenía el castigo. Posteriormente, fue cambiada la forma de
castigo, pero la expresión mandar a la porra quedó en el
uso del lenguaje del pueblo con un matiz netamente despectivo. |
|
Mantenerse en
sus trece |
Este es otro de los dichos
sobre cuyo origen hay opiniones encontradas. Mientras algunos sostienen
que proviene de la obstinación con que el antipapa
español Pedro de Luna, durante el cisma de Occidente, mantuvo
sus derechos al trono bajo el nombre de Benedicto XIII, para otros es
simplemente un modismo residual de cierto antiguo juego de naipes, en
el que, a la manera del que nosotros conocemos como el siete y medio,
la cantidad de tantos máximos para poder ganar el juego era
"quince". De esta forma, sucedía con mucha frecuencia que el
jugador, al alcanzar ocasionalmente los trece puntos y por temor a
pasarse de la cantidad ideal, se rehusaba a pedir otra carta y se
plantaba en ese número. Sea cual fuere el origen del dicho, la
expresión mantenerse en sus trece ha pasado al lenguaje popular
como sinónimo de terquedad y persistencia porfiada en mantener
una opinión o en cumplir una tarea determinada. |
|
Mañana
será otro día |
Frase usada como consuelo
o amenaza ante la adversidad y también como pretexto para no
hacer una cosa en el día de la fecha, originada en un cuento que
narra la historia de un tuerto que salió de noche a recoger
espárragos y como no veía nada, desistió y
exclamó -a manera de excusa- mañana será otro
día. |
|
Marchar a la
francesa |
Durante el transcurso del
siglo XVIII, existía entre las personas de la alta sociedad
francesa una moda que consistía en retirarse de un lugar en el
que se estaba realizando una reunión o velada, sin despedirse,
sin siquiera saludar a los anfitriones. Llegó a tal punto este
hábito, que era considerado un rasgo de mala educación
saludar en el momento de la partida. No se objetaba, por ejemplo, que
la persona mirase el reloj para dar a entender las circunstancias por
las que ella debía retirarse, pero de ninguna manera se
veía con buenos ojos que el asistente saludase antes de
ausentarse. Esta costumbre, en Francia dio origen al dicho sans adieu
(sin adiós), que el lenguaje coloquial español
acuñó en la forma marchar a la francesa, pero en este
caso como equivalente de reprobación del comportamiento de
alguien que, sin despedida ni saludo alguno, se retira de una
reunión. |
|
Más
"cornás" da el hambre |
Respuesta del torero
Manuel García, El Espartero, cuando le preguntaban si no
temía arriesgarse tanto en la plaza. Murió de una mala
corná. |
|
Más
feo que Pico |
En el siglo XIX, Picio fue
un zapatero granadino condenado a muerte que, de pronto, fue indultado.
De la impresión, perdió pelo, cejas y pestañas y
se convirtió en paradigma de fealdad. |
|
Más
vale malo conocido que bueno por conocer |
Es preferible tratar con
alguien conocido a quien se le señalan los defectos y no con
alguien que viene precedido de excelentes referencias, pero que
aún no hemos visto desempeñarse. Más vale
maña que fuerza Se obtiene mayor partido de la suavidad y la
destreza que de la violencia y el rigor. |
|
Más
vale pájaro en mano que ciento volando |
Es preferible conservar lo
poco que se tiene y no quedarse lamentando lo que podría haberse
obtenido. El uso ha apocopado la palabra ciento en cien, desconociendo
que la palabra ciento sólo puede acortarse delante de un
sustantivo (cien pájaros). |
|
Más
vale prevenir que curar |
Podría asimilarse
esta frase con su equivalente hombre prevenido vale por dos, debido a
que la prevención es la mejor consejera para evitar
consecuencias lamentables. |
|
Más
vale ser cabeza de ratón que cola de león |
Siempre es mejor ser el
primero en un lugar humilde que el último en un lugar notable. |
|
Más
vale tarde que nunca |
Es una frase que sirve
como consuelo y justifica la demora en llegar a un lugar o en obtener
un logro. |
|
Matar dos
pájaros de un tiro |
Equivale a obtener un
logro por partida doble, como si uno realmente pudiera abatir a dos
pájaros con un solo disparo (o con una sola piedra, como dice la
versión en inglés). |
|
Matar la
gallina de los huevos de oro |
Frase basada en una
fábula de Esopo que cuenta la historia de un hombre que
poseía una maravillosa gallina que ponía huevos de oro.
Suponiendo que su interior estaría lleno del preciado metal, la
mató y se encontró con la cruel realidad. |
|
Matrimonio y
mortaja del cielo bajan |
En esta locución,
se habla de dos sacramentos de |
|
Me lo
contó un pajarito |
En general, las aves
siempre han tenido fama de ser portadoras excepcionales de buenas y
malas noticias. Tanto en |
|
Mear fuera
del tarro |
Irse de una
cuestión, salirse del tema, como quien realmente orina fuera del
recipiente. |
|
Mear fuera
del tiesto |
En la mayoría de
las regiones españolas, un tiesto es un vaso de barro cocido que
sirve para criar plantas. Pero en Castilla también equivale a
orinal. Así pues, mearse fuera del tiesto significa orinarse
fuera del orinal y, en sentido figurado, salirse de la
discusión, y hacer o decir un despropósito. |
|
Media naranja |
Equivale a la esposa (o
novia) o al esposo (o novio), uno respecto del otro. El origen
podría ser el hermoso mito de la aparición de los dos
sexos humanos, según lo cuenta Platón, por el que al
principio el ser humano era sólo uno, asexuado, que vivía
en perfecta armonía. Pero, un día desobedeció a
los dioses y éstos lo castigaron separándolo en dos
mitades (como a una naranja) hombre y mujer, y los condenó a
vagar eternamente buscando la otra mitad para recuperar su completa
felicidad. |
|
Mejorando lo
presente |
Locución que, a
modo de cortesía, se usa para alabar o hablar bien de alguien
que se encuentra presente en ese lugar. |
|
Memoria de
elefante |
En realidad, dicen que la
memoria del elefante no es muy buena, debido al tamaño de su
cráneo, pero que sí recuerda muy bien a la persona o cosa
que le ha hecho daño. De ahí, la aplicación de la
frase. |
|
Menos
averigua Dios y perdona |
Frase que expresa la idea
de que, hasta el mismo Dios perdona a quienes somos pecadores, sin
necesidad de conocer nada más que nuestro arrepentimiento, por
lo cual nadie puede exigirnos saber más de nosotros. La frase
habría sido la respuesta de un diácono al cura
-célebre éste, por su gran apego a las monedas- quien una
vez le preguntó de dónde había sacado dinero para
hacer las compras para la parroquia. |
|
Menos lobos |
Un andaluz llamado Pinto
decía haber visto una manada de l00 lobos. Sin creer el relato,
sus amigos le decían "¡Menos lobos, tío Pinto!". El
hombre fue rebajando la cifra hasta reconocer que sólo
había visto la cola de un animal. |
|
Mens sana in
corpore sano |
Aforismo latino
extraído de |
|
Meter la mula |
Hacer trampa, tratar de
engañar a alguien, con una treta. El origen de la frase se
remonta a la época en que los cargamentos de cereales y
forrajeras se trasladaban en mula y, cuando llegaba el momento de pesar
la carga, el productor o su representante introducían en la
balanza -además del cargamento- la mula que lo portaba, para
así aumentar el peso total. |
|
Meter la pata |
Equivocarse, cometer
errores, generalmente, por torpeza o descuido, como cuando alguien
«mete» literalmente la pierna en un agujero, grieta o zanja. |
|
Meter
violín en bolsa |
Equivale a la
expresión irse con la música a otra parte y se aplica en
referencia a la bolsa en la que el violinista guardaba su instrumento. |
|
Meterse en
camisa de once varas |
La locución tuvo su
origen en el ritual de adopción de un niño, en |
|
Meterse en la
boca del lobo |
Entrar en un lugar que
representa un serio riesgo para nuestra integridad, como si realmente
uno hubiera metido la cabeza dentro de la boca del lobo. En
inglés, se usa el león para el mismo dicho. |
|
Mezclar la
hacienda |
Entreverarse las amistades
de alguien con otras que pertenecen a distinto estrato social,
actividad profesional o preferencia ideológica, como si
realmente la hacienda de uno se mezclara con la de otro. |
|
Mientras hay
vida, hay esperanza |
Podríamos decir
también la esperanza es lo último que se pierde y
estaríamos afirmando una de las frases más optimistas y
positivas que existen en nuestra lengua. |
|
Mira
quién habla |
Frase utilizada para
recriminar a quien señala o critica en los otros, defectos que
él también tiene. |
|
Modestia
aparte |
Expresión usada a
modo de justificación, cuando uno habla bien de sí mismo,
para no pecar de inmodesto. |
|
Mojar la oreja |
Frase que simboliza el
reto a pelear con alguien. Por extensión, la expresión se
utiliza para aludir a cualquier acción de desafío, real o
simbólica. El gesto procede de una parodia sacrílega del
ritual del bautismo por el que el sacerdote mojaba la oreja del
niño, mientras exclamaba "¡Ábrete!", ordenando
simbólicamente que se abrieran los oídos para escuchar
las verdades de la fe. |
|
Montar en
cólera |
Estar enojado, con mucha
rabia, con ira. "La" cólera -no "el" cólera, la
enfermedad- es sinónimo de "ira, enojo, enfado". |
|
Morderse la
lengua |
Es una frase que expresa
la idea de mantenerse callado, no hablar, sobre todo cuando es
imprescindible permanecer en silencio para no comprometer a alguien o
no cometer indiscreciones. Literalmente, si nos mordiésemos la
lengua, no podríamos hablar; por eso, la sugerencia de hacerlo
antes que decir una palabra. |
|
Morir con las
botas puestas |
Equivale a morir en pleno
trabajo y la comparación surge de la característica de
los soldados que morían en la guerra en medio de la lucha y con
el calzado puesto. |
|
Moros en la
costa |
Divulgaron el dicho las
milicias populares que se dedicaban a frenar los ataques de los piratas
berberiscos. |
|
Mosquita
muerta |
Sirve para designar a la
persona de ánimo o temperamento apocado, pero que suele sacar
provecho de su situación, a través de actitudes poco
frecuentes en ella. |
|
Mostrar la
hilacha |
Descubrir la verdadera
personalidad de uno, mostrarse tal cual es, exponiendo los defectos de
que se adolece, como si uno realmente estuviera en la intimidad de su
casa vistiendo ropas de entre casa en las que se ven las hilachas de la
costura. |
|
Mover cielo y
tierra |
Revolver todo, agotar
hasta el último recurso para conseguir algo, como si realmente
"moviera" el cielo y la tierra. |
|
Muchas manos
en un plato hacen mucho garabato |
Cuando muchas personas
tienen injerencia en un tema, el resultado no puede ser positivo. |
|
Mucho ruido y
pocas nueces |
Expresión tomada
del título de una pieza clásica de William Shakespeare,
que se aplica a la situación en que se produce mucho alboroto
sin ningún resultado positivo. |
|
Muerto el
perro, se acabó la rabia |
Frase digna del
razonamiento de Perogrullo por la que se expresa que una vez que se
extinguió la causa que producía un efecto, éste
desaparece, lo mismo que sucede al morir un perro enfermo de rabia la
enfermedad deja de existir. |
|
Música
celestial |
En tiempos remotos, era
muy debatido el tema de la existencia o no, de tres clases de
música la instrumental, conocida por todos; la música
humana, que reflejaría la armonía entre el cuerpo y el
espíritu y la música celestial o mundana, también
llamada "música de las esferas", considerada inaudible para los
sentidos, pero que estaba determinada por la velocidad y distancia de
los astros. Incluso, se llegó a afirmar que las siete notas de
la escala musical se correspondían con los siete planetas del
sistema Solar, mientras que las doce consonancias o series de acordes
equivalían a los doce signos del Zodíaco. Para algunos,
hasta se volvió motivo de preocupación averiguar si en el
Cielo se cantaría esa música. Todas estas
quiméricas conjeturas acabaron por dar origen a la
expresión música celestial, que con el correr del tiempo
se aplicó para desdeñar -por vanas e inútiles-
aquellas promesas que se hacen envueltas en palabras sonoras y
engañosas. |
|
Nada del otro
mundo |
Se supone que una cosa
«del otro mundo» sería algo digno de sor-prender y
conmocionar a los habitantes de este planeta, por eso, cuando se trata
de algo que no alcanza ese nivel, usamos esta frase. |
|
Nadar contra
la corriente |
Avanzar en la vida en el
sentido contrario al que van todos, pelear para conseguir algo,
luchando contra todas las graves dificultades, como si uno tratara
realmente de avanzar en el río pero haciéndolo no a favor
de la corriente. |
|
Nadie diga,
de esta agua no beberé |
Frase que afirma que
ninguno está libre de que le suceda lo que a otro semejante, por
lo general, aplicada cuando se trata de consecuencias negativas para la
persona. |
|
Nadie es
héroe para su ayuda de cámara |
Según algunos, la
expresión pertenece a los Ensayos, de Montaigne; para otros,
habría sido pronunciada por Madame Carnuel, aludiendo a lo
difícil que es conservar el prestigio de la intimidad. En
nuestra lengua, circula la forma nadie es un señor delante de su
criado. |
|
Nadie es
perfecto |
Una de las frases
más veraces de nuestra selección, por la cual se
justifica la falibilidad del ser humano que, por más que se
considere sin defectos, siempre habrá de demostrar que no es
perfecto. |
|
Nadie es
profeta en su tierra |
Expresión tomada
del Evangelio según San Lucas, IV, 24, que en la actualidad
suele aplicarse a toda persona que logra un éxito profesional
fuera de su país, muchas veces habiendo sido ignorado en
él. |
|
¡Naranjas
de |
Se usa para negar lo que
otro acaba de afirmar. Viene de la época en que el pueblo no
creía que las naranjas procedieran de tan lejano lugar. |
|
Ni chicha ni
limonada |
Ni una cosa ni la otra,
permanecer indefinido. La chicha es una bebida alcohólica
obtenida de la fermentación del maíz con azúcar,
mientras la limonada -como todos sabemos- se extrae del limón.
Por lo tanto, el dicho alude a lo que no es ni una cosa (bebida
alcohólica) ni la otra (bebida refrescante). |
|
Ni ebrio ni
dormido |
Expresión que se
habría originado en un episodio vivido por el general Belgrano,
al hallar a un centinela que se había quedado dormido luego de
una borrachera. Desde entonces, habría dictado una norma por la
que se establecía que "ningún vigía podía
estar ni ebrio no dormido en su puesto". Posteriormente, la
locución pasó a ser sinónimo de terminante
negativa ante cualquier hecho. |
|
Ni
están todos los que son, ni son todos los que están |
La frase está
tomada de una cuarteta de Ramón de Campoamor, por la que se
asegura que muchas veces, en los manicomios no están internados
todos los que deberían estar y los que sí están, a
veces, no merecerían estarlo. |
|
Ni fu ni fa |
Ni una cosa ni la otra; no
tener definición. Podría equivaler a ni chicha ni
limonada. |
|
Ni lerdo ni
perezoso |
De una manera
rápida, decisiva, sin tardar tiempo. Generalmente, se usa como
elogio a alguien que ha tomado una decisión trascendental. |
|
No abrir el
paraguas antes de que llueva (o antes de tiempo) |
Si bien es aconsejable
prevenir los males, no es conveniente ser excesivamente precavido,
pecando de obsesivo. |
|
No basta que
la mujer del César sea honesta... ...también tiene que
parecerlo |
dice el proverbio.
Según cuenta Plutarco en sus "Vidas paralelas", un patricio
romano llamado Publio Clodio Pulcro, dueño de una gran fortuna y
dotado con el don de la elocuencia, estaba enamorado de Pompeya, la
mujer de Julio César. Tal era su enamoramiento, que en cierta
oportunidad, durante la fiesta de |
|
No caber ni
un alfiler |
No quedar un lugar libre,
ni siquiera para estar de pie, como suele suceder en algunos partidos
clásicos de fútbol, en ciertas carreras de caballo y en
algunos recitales musicales. |
|
No cambiar de
caballo en medio del río |
Es un consejo
práctico para el hombre de campo es contraproducente intentar el
cambio de montura en medio del río. Pero, aplicado a la vida
cotidiana, este refrán aconseja a las personas no variar la
forma de encarar los proyectos y mucho menos, cambiar a sus
colaboradores en momentos cruciales. |
|
No cantar
victoria antes de tiempo |
En inglés, equivale
a no contar los pollos antes de que estén empollados, con lo que
se advierte claramente la necesidad de ser prudente en la
consideración de los logros y no darlos por obtenidos antes de
tiempo. |
|
No dar el
brazo a torcer |
No ceder, no darse por
vencido, por analogía con la acción de los pulseadores,
que tratan de mantener firme su brazo ante la resistencia del oponente
que intenta doblegarlo. |
|
No dar por el
pito más de lo que el pito vale |
No adjudicar a las cosas
más valor del que realmente tienen. |
|
No dar
puntada sin nudo |
Para coser, es necesaria
tanto la aguja cuanto el hilo, pero si al hilo no se le hace el nudito
típico en su extremo, se escaparía por el ojo de la
aguja. Por eso, la referencia a que la persona es muy cuidadosa en su
accionar. La frase sufrió la deformación no dar puntada
sin "hilo". |
|
No decir esta
boca es mía |
No hablar palabra,
permanecer callado. A veces, se la utiliza como sinónimo de
prudencia, para no decir algo de lo que podamos arrepentirnos luego. |
|
No
dejó títere con cabeza |
Todos sabemos que los
títeres son figuras hechas en pasta, madera u otro material que,
revestidas y adornadas caprichosamente, se accionan con hilos mediante
algún artificio manual. En la actualidad, los títeres son
un espectáculo para niños, pero en otras épocas,
las representaciones se hacían también para recreo de los
adultos, lo que explica que el célebre Don Quijote haya podido
arremeter como lo hizo, contra el retablo del maese Pedro, en el que
-en efecto- no dejó títere con cabeza. La
expresión quedó en el lenguaje popular para calificar el
destrozo que, por motivos airados, se hace de algo o alguien
involuntaria e indiscriminadamente, aunque por analogía, la
frase puede aplicarse también en el caso en que no haya
ningún daño material, sino una severa reprimenda
manifestada en forma oral contra una o más personas. |
|
No dejes para
mañana lo que puedas hacer hoy |
Habla de la conveniencia
de hacer las cosas en el momento actual y no postergarlas para
mañana, debido a que nadie puede predecir lo que habrá de
suceder en el futuro. |
|
No es moco de
pavo |
El dicho tiene origen en
la jerga de germanías, es decir, el habla española propia
del hampa de los siglos XVI y XVII. En esta jerga, los rufianes y
ladrones llamaban moco al trozo de cadena que quedaba después de
robar el reloj de bolsillo de la víctima, que era conocido como
pavo. Así, cuando éste iba a sacar su reloj para ver la
hora, se encontraba entre sus dedos aquella especie de moquillo,
bailando fláccido en el interior del bolsillo. La frase 'no ser
moco de pavo' se usa hoy para dar a entender a alguien que el valor y
estimación de una cosa es más importante que lo que
él considera. |
|
No es nada lo
del ojo |
Según cuenta la
tradición, alguien, como consecuencia de una riña
callejera, tuvo la mala suerte de resultar herido en el rostro y perder
uno de sus ojos. Entonces, lo recogió en su propia mano y
comenzó a correr por las calles de la ciudad, en busca de ayuda.
Mientras iba a toda velocidad por la vía pública y para
darse valor ante la gente que lo miraba con preocupación por tan
grave accidente, iba diciendo ... no sufro nada... no pasa nada... en
realidad, no es nada lo del ojo... Claro, esta afirmación ante
tan grave hecho, cayó muy bien en el jocoso espíritu
popular y la gente, tomando al pie de la letra la expresión, la
completó diciendo no es nada lo del ojo... y lo llevaba en la
mano, cuya parte final suele omitirse. Posteriormente, parece ser que
la escena volvió a repetirse, esta vez protagonizada por el
célebre torero Manuel Domínguez "Desperdicios", toreando
en |
|
No es oro
todo lo que reluce |
A veces, las apariencias
engañan. El oro, todos lo sabemos, brilla como muchos metales,
pero no todo lo que brilla es metal precioso. En la vida, sucede algo
similar no todo es como nos parece. |
|
No es tan
fiero el león como lo pintan |
Modismo utilizado para
expresar que, aun cuando algunas personas tienen fama de duras, malas o
agresivas, llegado el momento, suelen tener actitudes propias de una
buena persona. |
|
No
está muerto quien pelea |
Expresión que -a la
manera de mientras hay vida, hay esperanza- alude a la fuerza que pone
una persona que, aunque se encuentra casi derrotada por la adversidad,
sigue dando pelea. |
|
No faltaba
más |
Locución de
cortesía, utilizada para aceptar una disculpa o gentileza, como
si dijéramos "¡no hacía falta que se molestara por
mí!". |
|
No hay dos
sin tres |
Tomando el número
cabalístico "tres", se creó este dicho que refleja la
constante relación entre la cifra y los hechos del hombre. Es
como estar esperando la invariable llegada de la tercera vez. |
|
No hay mal
que dure cien años |
Por más que una
persona esté padeciendo una mala racha, su supone que
ésta no debería durar mucho tiempo. |
|
No hay mal
que por bien no venga |
Frase conformista que
justifica el padecimiento de un mal o daño actual, suponiendo
que detrás de cada mal o daño hay una esperanza de futuro
mejor, que hace olvidar el mal momento pasado. |
|
No hay mejor
defensa que un buen ataque |
Frase aplicada en el
ámbito deportivo -particularmente, en el fútbol- por la
que se afirma que la mejor manera de defenderse es atacando y
consiguiendo marcar goles y, de esta manera, restarles importancia a
las probables deficiencias defensivas. |
|
No hay nada
nuevo bajo el sol |
La locución alude a
que ya ha sido dicho todo y su origen estaría expresado en un
pensamiento de Salomón, luego tomado por el comediógrafo
Terencio. |
|
No hay peor
sordo que el que no quiere oír |
La sordera es un mal
físico lamentable y la persona hipoacúsica lo sufre y
supera como puede. Pero, hay algo peor el sordo que no quiere
oír, o sea, la persona que no padece esa enfermedad y que
pudiendo escuchar, ignora lo que se le está diciendo. |
|
No hay que
jugar con fuego |
Advierte sobre el peligro
de las empresas riesgosas al compararlas con el manipuleo del fuego. En
este caso, la persona que lo hace, puede sufrir quemaduras; en el
anterior, puede "quemar" sus posibilidades. |
|
No hay tu
tía |
En la medicina antigua, el
hollín que resultaba de la fundición y
purificación del cobre (óxido de cinc) era procesado para
transformarlo en ungüento, al que le atribuían
excepcionales virtudes curativas para determinadas enfermedades de la
vista. El ungüento era llamado -según la región de
que se tratara y del elemento del que derivaba- tutía, atutia o
atutía y parece que era muy citado por los publicistas de la
época, debido a sus aparentes buenos resultados en los
tratamientos de las enfermedades oculares. Fue tal el prestigio de esta
panacea que el lenguaje popular, basándose en ello,
terminó por acuñar la frase -algo deformada, por cierto-
no hay tu tía (como si en realidad, se tratase de la
"tía" de alguien), para dar a entender que algo, por su
dificultad o por su obstinación e intransigencia, es imposible
de resolver. |
|
No llegar la
sangre al río |
Significa que una
situación complicada no tuvo finalmente las graves consecuencias
que se preveían. |
|
No mezclar
aserrín con pan rallado |
Frase aplicada a las
personas que suelen mezclar temas que no tiene relación entre
sí, en una misma conversación. La comparación
surge de la idea de confundir el pan rallado con el aserrín, por
lo similar de su apariencia. |
|
No pega ni
con cola |
Ser una cosa totalmente
incongruente, no tener sentido, ser de tal manera inadecuado que -en
sentido figurado- ni siquiera con la ayuda de algún pegamento
podría encajar. |
|
No pegar un
ojo |
No poder dormir en toda la
noche, estar desvelado. |
|
No pincha ni
corta |
No decide, no tiene poder,
no resuelve. No es una cosa ni la otra, es indefinido. La frase es la
última parte del dicho, como la espada de Bernardo, que ni
pincha ni corta, usado antiguamente en España. |
|
No por mucho
madrugar amanece más temprano |
Por más temprano
que nos levantemos, no vamos a lograr adelantar los relojes de la
naturaleza. Aplicado a la vida cotidiana, significa que no debemos
apresurarnos en nuestras decisiones. |
|
No querer
más Lola |
Lola era una marca
argentina de galletitas de principio de siglo, famosas por el cuidado
puesto en su elaboración, llevada a cabo con los mejores
ingredientes y sin ningún tipo de agregado artificial, lo que
las convirtió en las preferidas de los grandes médicos
especialistas que las recomendaban para la inclusión en las
dietas de sus pacientes, sobre todo los que no podían ingerir
alimentos convencionales. Tanto fue así, que en los sanatorios,
clínicas y hospitales comenzaron a incluirlas en la
alimentación de enfermos de toda clase. Cuenta la
tradición que, estando de visita alguien en un sanatorio de la
ciudad de Buenos Aires y mientras recorría junto a un amigo las
instalaciones del nosocomio, fue a dar a la puerta de la morgue, de
donde precisamente salía un enfermero empujando una camilla que
portaba un cadáver. Ante tal escena, el visitante, luego de
mirar pasar al macabro cargamento, giró, miró a su
ocasional acompañante y le dijo Ese, no quiere más
Lola..., aludiendo obviamente a la condición del fiambre, que ya
no comería ni esa ni ninguna otra marca de galletitas. Con el
tiempo, la expresión vino a significar que alguien desiste en su
intento por alcanzar un logro que se le presenta inaccesible o, lisa y
llanamente, abandona una tarea. |
|
No saber a
qué santo encomendarse |
Estar desorientado, sin
saber a quién acudir. En la fe religiosa, cada persona acude al
santo de su devoción o a aquel cuya particularidad le ofrece al
creyente mayor confianza. |
|
No saber ni
jota |
Según el
diccionario, no saber una jota o no saber ni jota se aplica a toda
persona que es muy ignorante en una materia determinada. Este modismo
alude a la letra jota y a sus antecesoras, la iod hebrea y la iota
griega. Así nos lo cuenta el lingüista García Blanco
en su obra Filosofía vulgar. El folklore andaluz (1882-83) "Era
y es la iod hebrea, caldea y satírica la letra más
pequeña de las 22 que usaban aquellos idiomas; era además
en hebreo el principio o el primer trazo de toda letra, como puede
verse en cualquier diccionario o gramática de aquellas lenguas
la jota española o castellana es la iota griega en cuanto al
nombre, y ésta es la iod hebrea. Decir, pues, no sabe ni jota
equivale a decir no conoce ni sabe la más pequeña letra,
no sabe hacer el primer perfil o trazo de ninguna letra pequeña,
es un ignorante." |
|
No se
ganó Zamora en una hora |
Se ganó en siete
meses. Los que estuvo la ciudad asediada por Sancho II, que fue
traicionado al final por Bellido Dolfos. La ciudad volvió a
manos de la reina Doña Urraca. |
|
No se puede
escupir al cielo |
Proverbio que
señala lo vano del insulto o la ofensa al Creador y que, por
extensión, se aplica a todo acto de rebelión o
descontento hacia las personas que están por encima de nosotros.
Cuando uno escupe hacia arriba, ineluctablemente la saliva vuelve a
caer y, por lo general, en la propia cara del que escupió. Lo
mismo sucede con las cosas en la vida. |
|
No se puede
estar bien con Dios y con el Diablo – No se puede estar en la
procesión y tocando la campana |
Ambas frases aluden a la
misma situación, es decir, que no se puede servir a dos amos,
que no se puede estar en dos lugares al mismo tiempo, a menos que uno
sea Dios. |
|
No ser moco
de pavo |
Tener una cosa importancia
y valor. No se refiere, obviamente, a ninguna secreción de la
nariz del pavo sino a una especie de apéndice carnoso y
eréctil que tiene el pavo sobre el pico; también se llama
moco de pavo una planta amarantácea. De cualquier forma, en
ninguno de los casos el moco de pavo tiene alguna utilidad y de
ahí la expresión. |
|
No ser santo
de mi (su) devoción |
No sentir ninguna
simpatía por alguien, no soportarlo, todo lo contrario de lo que
uno siente por determinado santo. |
|
No
sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que procede de
la boca de Dios |
Expresión tomada
del Evangelio según San Mateo, IV, 4, que muchas personas suelen
utilizar parcialmente, al decir no sólo de pan vive el hombre,
omitiendo la segunda parte, quizá la más importante. |
|
No tener
dónde caerse muerto |
Expresa la idea de pobreza
total, indigencia, a tal grado que la persona no podría siquiera
darse el "lujo" de morirse. |
|
No tener
gollete |
Carecer de sensatez o de
buen sentido. El gollete es la parte superior de la garganta por donde
se une a la cabeza. |
|
No tener
pelos en la lengua |
Hablar las cosas
claramente, sin ningún tipo de temor. Se supone que, si
tuviéramos pelos en la lengua, nuestra habla se vería
dificultada. |
|
No tener
uña pa’ guitarrero |
No estar capacitado para
determinada actividad. Es sabido que, para una mejor ejecución
de la guitarra, es necesario tener además de ágiles
manos, buenas uñas para poder puntear bien las cuerdas (de
ahí, que algunos toquen con púa), por eso, quien no las
tiene no puede ser un buen guitarrero. En la vida, sucede lo mismo. |
|
No tenerlas
todas consigo |
Este modismo que solemos
utilizar frecuentemente como justificación de la suerte adversa
de una persona, proviene del lenguaje de los naipes, en el que el hecho
de no estar en posesión de las cartas necesarias para afrontar
una mano con probabilidad de fortuna, provoca la consiguiente
incertidumbre del jugador. Hay quienes relacionan la locución no
tenerlas todas consigo con el hecho de acudir a la batalla sin las
armas necesarias para la lucha. Lo mismo sucede con otras expresiones
equivalentes, como llevar las de ganar y llevar las de perder, que se
refieren -respectivamente- a la expectativa razonada de obtener
éxito en un empleo, o de no tenerlo. |
|
No tienes
abuela |
Con esta expresión
irónica se censura a la persona que se alaba mucho a sí
mismo y está tomada de la costumbre de las abuelas de elogiar
desmedidamente a sus nietos. |
|
No todo es
soplar y hacer botellas |
La elaboración de
botellas, desde tiempos remotos, está basada en la habilidad del
artesano para soplar el vidrio, pero a pesar de lo difícil de la
labor, siempre se supuso que, comparando el resultado final (la botella
terminada) con la forma de elaborarlo (soplar), era muy sencillo
"soplar y hacer botellas". Paradójicamente, la expresión
pasó a utilizarse para advertir sobre lo dificultoso de cierta
tarea por emprender. |
|
No valer ni
la bula de Meco |
Meco es un pueblo cercano
a Alcalá de Henares, en la provincia de Madrid. En cierta
oportunidad, el papa Inocencio VIII, en recompensa por los servicios
prestados al papa y a |
|
No valerle a
uno ni la paz ni la caridad |
En |
|
Nobleza obliga |
Frase proverbial atribuida
al duque de Levis en su libro "Maxims et réflexions". Durante
mucho tiempo, solía aplicarse como prueba de reconocimiento a un
buen gesto o a un triunfo del ocasional adversario. |
|
Nombrar la
soga en la casa del ahorcado |
Expresa la inoportunidad
de mencionar personas o hechos delante de quien puede sentirse molesto
por esa mención. |
|
Nunca es
tarde cuando la dicha llega |
La felicidad de un logro,
por más que haya tardado mucho en llegar, debe hacernos olvidar
de los sinsabores. Circula una versión de este refrán
-nunca es tarde cuando la dicha «es buena»- que es una
redundante deformación de la original la «dicha» no
puede ser «buena» ni «mala». |
|
Nunca
segundas partes fueron buenas |
Crítica abierta a
las imitaciones o continuaciones de obras que, en su primera parte
lograron éxito, pero en la segunda no lo obtuvieron, por
diversas razones. |
|
Obras son
amores y no buenas razones |
Los resultados son los que
mandan y no las razones que se esgrimen para justificar un fracaso. La
frase podría equipararse con la expresión el camino del
Infierno está lleno de buenas intenciones. |
|
Ojo por ojo,
diente por diente |
Fórmula de |
|
Ojos que no
ven, corazón que no siente |
Las penas que están
lejos o no son percibidas se sienten menos que las que se tienen a la
vista. |
|
Otro que bien
baila |
Expresión
irónica con la que se establece la comparación entre una
persona y otra que adolece de los mismos defectos. |
|
Otro gallo
cantaría |
En las últimas
horas de vida de Jesucristo, cuando estaban en el Cenáculo, el
Señor había dicho a Pedro que él lo negaría
tres veces antes de que cantase el gallo dos, al amanecer. Por
supuesto, Pedro negó que tal situación fuese a cumplirse,
pero quizá por la flaqueza humana del apóstol, el hecho
se cumplió y Pedro negó tres veces consecutivas que
conocía al Maestro. El curso de los hechos que condujeron a
Jesús al Gólgota engendró en los creyentes el
sentimiento de que otro habría sido el desenlace de la historia
sagrada si el valor de Pedro no hubiese flaqueado. De ahí, que
la expresión otro gallo cantaría se aplique para dar a
entender que, de haberse planteado de otra manera, las cosas
habrían resultado diferentes. Entre nosotros, circula la
variante otro gallo le cantara, con idéntica función. |
|
Pagar con la
misma moneda |
Devolver el favor,
retribuir a alguien una actitud anterior. Puede referirse a hechos
buenos - corresponder a una gentileza- o a hechos desagradables
-tomarse desquite de una ofensa-. |
|
Pagar el pato |
Padecer una pena o
castigo, sin merecerlo o por culpa de otro. El origen hay que buscarlo
en la burla que hacían los viejos cristianos a los
judeoespañoles debido al "pacto" (deformado irónicamente
en la forma "pato") que habían hecho estos con Dios. |
|
Pagar justos
por pecadores |
Hacer recaer la
responsabilidad de una culpa sobre los inocentes. |
|
Pagar los
platos rotos |
Ser castigado injustamente
por un delito que no cometió. |
|
¡Palabras,
palabras, palabras! |
Frase con la que, en la
obra de Shakespeare, Hamlet responde a Polonio, cuando éste le
pregunta qué está leyendo (acto II, escena I). Luego, la
expresión se aplicó a la verborragia o a la
utilización de palabras sin sentido. |
|
Pan con pan,
comida de zonzo |
Alude a lo aburrido de las
cosas de idénticas características, lo mismo que si una
persona comiera pan y, para acompañarlo, también pan. |
|
Pan para hoy
y hambre para mañana |
Locución que se usa
para justificar las decisiones que aseguran la resolución
momentánea de un asunto, aunque las posibilidades para el futuro
sean poco favorables, como si uno tuviera asegurado el pan pero
solamente para el día presente, sabiendo que no alcanza para el
futuro. |
|
Pan y circo |
Frase tomada del
latín panem et circences, expresión del poeta romano
Juvenal quien, en sus Sátiras criticaba la corrupción en
Roma en los tiempos de César. Actualmente, sirve para ilustrar
las únicas aspiraciones de las masas populares. |
|
Papita p’al
loro |
Expresión de
triunfo, sobre todo en lo referente al resultado exitoso de una
inversión en la que quien la dice ha salido muy beneficiado.
Está dicha en lenguaje rural que equivale a papita pa(ra e)l
loro, en donde la palabra "papita" (diminutivo de "papa") tiene el
valor de alimento para el ave. |
|
Para hacer
una tortilla, hay que romper varios huevos |
Para obtener lo que
deseamos hay que hacer sacrificios; sin esfuerzo no hay manera de
alcanzar logros, lo mismo que sin romper algunos huevos no sería
posible preparar una tortilla. |
|
Para pelear
se necesitan dos |
Podríamos usar la
frase cuando uno no quiere, dos no pueden, porque expresa claramente la
imposibilidad de enfrentamiento entre dos personas cuando una lo elude. |
|
Parar el carro |
Literalmente, frenar a
alguien, con una respuesta cortante o una reacción inesperada,
como cuando se detenía un carro, impidiendo el avance del
caballo. |
|
Parar la olla |
Aportar para la comida en
una casa, llevar lo necesario para la alimentación de la
familia. Era costumbre, antiguamente, acostar la olla cuando no se
cocinaba o en las épocas malas, pero cuando se cocinaba, la olla
volvía a "pararse" para mantener la comida caliente. |
|
París
bien vale una misa |
Frase atribuida a Enrique
IV, cuando le fue exigida su conversión al catolicismo para
poder ser rey de Francia. Con el tiempo, la expresión se
aplicó para justificar la realización de una tarea
desagradable con el objeto de alcanzar un logro. |
|
Partir es
morir un poco |
Frase que expresa el dolor
de la partida y provendría de las palabras iniciales de un poema
del poeta francés Edmond Haracourt. |
|
Partir la
diferencia |
En una controversia,
significa ceder cada una de las partes, algo de lo que le corresponde
por derecho, con tal de lograr un acuerdo. |
|
Partir por el
eje |
Equivale a dejar a alguien
inutilizado, prácticamente arruinado, como cuando a un
vehículo se le parte uno de los ejes y queda totalmente
imposibilitado de funcionar. |
|
Pasar la
noche en blanco |
Según los antiguos
usos de |
|
Pasar las de
Caín |
Padecer grandes
contratiempos y sinsabores. La comparación surge de las
vicisitudes que, según |
|
Pasarse al
patio |
Tomarse excesiva
confianza, más de la que se le otorgó. En las casas -a
diferencia de la mayoría de los departamentos- suele haber un
patio al que sólo acceden las personas que gozan de la confianza
de los dueños de casa. |
|
Pasarse de
rosca |
Extralimitarse, excederse
en lo que se dice, se hace o se pretende, como cuando la tuerca no
encaja en el tornillo porque está desgastada la rosca y,
entonces, "se pasa". |
|
Pedir peras
al olmo |
Pedir lo imposible. El
olmo es un árbol que da excelente madera, pero no peras. |
|
Pelado por
alcahuete |
Frase originada en una
costumbre-castigo nacida durante |
|
Peor es nada |
Expresión usada a
manera de consuelo, por la que se manifiesta que uno se conforma con lo
poco (o de escasa calidad) que tiene, teniendo en cuenta que
podría haberse quedado sin nada. Y eso es peor. La
locución peor es nada se ha convertido en una expresión
sustantiva, al usársela en oraciones como él (o ella) es
mi "peor es nada", casi con el mismo valor de media naranja (ver). |
|
Perder el tren |
Dejar pasar la
oportunidad, como quien llega tarde a la estación y el tren que
debía tomar ya partió. |
|
Perro que
ladra no muerde |
Los que hablan demasiado
suelen hacer poco, tal como suele suceder con algunos perros que ladran
excesivamente pero nunca atacan. Por supuesto, hay excepciones. |
|
Piano, piano,
si va lontano |
Es una frase de origen
italiano que invita a la prudencia. Su traducción sería
despacio, despacio, se llega lejos, aunque en su lengua de origen la
frase es chi va piano, va lontano («el que va despacio, llega
lejos»). |
|
Pisar el
palito |
Caer en una trampa, sobre
todo, cuando ésta fue urdida con toda la intención de
hacer caer a uno. La expresión proviene de las viejas trampas
para pajaritos en las que, cuando el ave literalmente pisaba un palito
colocado en ellas, éste dejaba caer el resto de la trampa encima
del ave. |
|
Pisar los
talones |
Seguir muy de cerca, sobre
todo emulando a alguien en su actividad. |
|
Poderoso
caballero don Dinero |
¿Alguien duda del
poder del dinero? ¿Alguno pone en duda la importancia que la
sociedad actual les da a los bienes materiales? Tanto es así,
que en inglés lo llaman el único monarca... El
refrán español se hizo popular merced a la glosa que de
él hizo el poeta Francisco de Quevedo. |
|
Ponle la firma |
Dalo por hecho, es seguro.
La frase está tomada de la costumbre de firmar los documentos
importantes, en particular las solicitudes de créditos
personales a sola firma -muy frecuentes en los años 40 y 50- que
eran avalados por la firma del interesado y su garante. |
|
Poner cara de
circunstancia |
Mostrarse serio,
circunspecto, a veces, fingiendo la expresión; otras, con real
sentimiento. |
|
Poner como
trapo de piso (o de cocina) |
Maltratar a alguien,
humillarlo pública o privadamente, dejarlo con mal aspecto, tal
como quedan el trapo de cocina y el de piso luego de haber sido
utilizados en una tarea de limpieza. |
|
Poner de
chupa de dómine |
En la portada del diario ' |
|
Poner el
arado delante de los bueyes |
Es hacer las cosas al
revés, de manera que no puede obtenerse ningún resultado
positivo, tal como sucedería si alguien colocara primero el
arado y luego los bueyes. |
|
Poner el dedo
en la llaga |
La llaga es la parte
más dolorosa y molesta de una herida, por lo tanto, poner el
dedo en ella, significa causar mucha molestia y dolor a quien la
padece. Figuradamente, la expresión se aplica a la acción
de señalar e insistir en el punto que más preocupa a una
persona. |
|
Poner el
grito en el cielo |
Gritar exageradamente,
clamar quejándose con vehemencia de una cosa, como si uno
realmente gritara tan alto que su voz llegara al cielo. |
|
Poner en tela
de juicio |
Dudar acerca de una
afirmación hecha por otro y someterla a exhaustivo examen. En al
antiguo Derecho procesal, el uso de esta locución
señalaba que un asunto estaba pendiente de resolución. |
|
Poner la otra
mejilla |
Consejo bíblico
(Mateos 5, 39; Lucas 6, 29) por el cual se nos invita a ofrecer la otra
mejilla, cuando hemos sido abofeteados en una de ellas.
Metafóricamente, la expresión se utiliza para dar a
entender que una persona queda a merced de su agresor, sin atinar a
ninguna defensa, una vez que ha sido ofendido. |
|
Poner las
barbas en remojo |
Cuando veas las barbas de
tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar, dice la tradición, a
manera de advertencia sobre lo que es inminente que nos suceda cuando
lo propio le ha ocurrido a nuestro vecino. |
|
Poner las
cartas sobre la mesa |
Sincerarse, decir la
verdad ante alguien, sin guardarse nada, como quien, en el juego de
naipes juega todas sus cartas y sólo le queda ver lo que sus
adversarios presentan en la mesa para saber si ha ganado o perdido. |
|
Poner los
pelos de punta |
Aterrorizarse, estar
extremadamente nervioso, alterado. Cuando alguien sufre un gran susto,
la piel se eriza y los pelos se paran. |
|
Poner toda la
carne al asador |
Jugarse el todo por el
todo, no dejar nada para más adelante, como cuando quien prepara
el asado pone toda la carne al fuego porque ya es tarde y,
además, el fuego se está extinguiendo. |
|
Ponerle el
cascabel al gato |
Atreverse a acometer una
acción peligrosa o difícil. Surgió de un cuento
anónimo llamado "De los mures con el gato", colección de
cuentos satíricos. Posteriormente, la expresión fue
popularizada por Félix María de Samaniego en "El congreso
de los ratones", en la que los roedores de Ratópolis, para
tratar de detener los pies de su perseguidor, el gato Miauragato,
acordaron en ponerle un cascabel para prever cuando se acercaba. Pero
el problema surgió cuando hubo que llevar a cabo la
hazaña nadie se animaba. |
|
Poniendo
estaba la gansa |
Expresión vulgar
tomada de un primitivo juego infantil cuya frase completa era poniendo
estaba la gansa, que era gorda y era mansa. La expresión,
acompañada de un gesto hecho con la mano, invita a la persona a
quien se la dice a pagar una deuda. En este caso, se asocia el verbo
"poner" en dos de sus significados más comunes por un lado, en
el sentido de "deponer o soltar el huevo las aves"; por otro, el hecho
de "apostar o abonar una cantidad de dinero". Con el tiempo, el verbo
poner o su forma ponerse tomaron el valor de "pagar con dinero". |
|
Por arte de
bilibirloque |
El vocablo bilibirloque
tiene su origen en el verbo birlar, que en el juego de los bolos
significa tirar por segunda vez la bola. Vulgarmente, este verbo
también equivale a hurtar a uno algo valiéndose de alguna
intriga. En germania o caló, birlar significa estafar, y
birloque o birbesco, ladrón. Se puede presumir pues que 'por
arte de bilibirloque' es una frase equivalente a dejarse hurtar o
estafar de repente por un hábil ladronzuelo. |
|
Por bajo
cuerda |
De manera reservada,
ocultándolo de la vista de los demás. La expresión
está basada en una treta aplicada en un antiguo juego de pelota
en el que había que pasar el balón por encima de una
cuerda colocada en medio de la cancha. La trampa consistía en
pasar la pelota por debajo de la cuerda, de manera que si el ardid no
había sido percibido por nadie, el tramposo se adjudicaba el
tanto. |
|
Por hache o
por be |
Por una razón u
otra. Se usa esta locución para dar entender que siempre que
sucede algo, hay una causa, importante o no. |
|
Por la boca
muere el pez |
Es perjudicial hablar
indiscriminadamente, y el dicho nos recuerda que el pez es atrapado por
la boca, al morder el anzuelo. Lo mismo le sucede a la persona que
habla en exceso. |
|
Por la plata
baila el mono |
Es una crítica a
las personas que lo hacen todo por interés, que sólo
persiguen la obtención de dinero. El origen se remonta a la
época en que los organilleros y músicos ambulantes
llevaban un monito para que realizara "monerías" al
público. Luego de terminada la función -que podía
ser musical o de adivinación- el simio pasaba a recoger las
monedas en una latita. |
|
Por la puerta
grande |
Lograr hacer algo exitosa,
triunfalmente. La comparación hace referencia a la mayor gloria
del torero quien, luego de haber realizado una faena exitosa, es sacado
en andas por la "puerta grande" de la plaza de toros. |
|
¿Por
qué ves la paja en el ojo de tu hermano y no ves la viga en el
tuyo? |
Palabras con las que
Jesús (Evangelio según San Mateo, VII, 3) censura a los
que reprenden los defectos ajenos y no ven los propios. |
|
Por un quita
de ahí esas pajas |
Por una cosa sin
importancia, de poco fundamento. |
|
Predicar en
el desierto, como San Juan |
Hablar en vano, hacer las
cosas para nada, sin ningún resultado. En este caso, debemos
hacer la advertencia de que cuando San Juan el Bautista predicaba en el
desierto de Judea, lo acompañaba una inmensa muchedumbre que no
sólo lo escuchaba y seguía sino que además, se
hacía bautizar por él, con lo que queda descartada la
idea de "predicar en vano". |
|
Prender el
ventilador |
Equivale a hablar, contar
todo lo que se sabe, con el objeto de perjudicar a una o más
persona descubriendo secretos que estas personas se cuidan muy bien de
guardar. La expresión completa es prender el ventilador y echar
mierda para todos lados, comparando la ventilación de secretos
con la actitud de acercar estiércol al ventilador para que se
propague hacia todos lados. |
|
Pueblo chico,
infierno grande |
Crítica a las
sociedades de los pueblos pequeños, en donde todos sus
habitantes se conocen y suelen propiciar grandes escándalos,
precisamente por conocerse tan bien. |
|
Pelitos a la
mar |
Desde tiempos remotos, el
hecho de arrancarse algunos pelos de la cabeza y arrojarlos al viento
ha tenido un significado de reconciliación, ya que así la
hacían los griegos del período clásico (se lo
menciona en la "Iliada", de Homero durante las ceremonias del rapado de
corderos y el aventado de sus pelos). Y aún hoy lo hacen, por
ejemplo, los niños andaluces cuando quieren sellar sus
diferencias ponen los pelos en la palma de la mano y, soplando,
exclaman "Pelitos a la mar", en alusión a que el viento
habría de llevarse también las disputas hacia el inmenso
mar, lo mismo que se llevaba los pelitos. Trasladada al lenguaje
común, la frase mantiene su primitivo significado y se la usa
para allanar diferencias. Entre nosotros, esa significación no
tuvo jamás aplicación práctica, pero circulaba
hace muchos años la variante Pelito pa’ la vieja, claro que como
exclamación de júbilo luego de haber obtenido provecho en
alguna operación ventajosa (cambio de figuritas, canicas,
etcétera). |
|
Picar muy alto |
Esta es una
expresión tomada del arte de la tauromaquia (corrida de toros),
donde el acto de picar tiene mucho que ver con la habilidad del
alanceador de toros. Pero, su origen nos remonta a una corrida de toros
realizada en |
|
Poner las
manos en el fuego |
Para explicar la
procedencia de este dicho, hay que remontarse a la época en que
se practicaba el llamado "juicio de Dios" u "Ordalía" que era
una institución jurídica por medio de la cual se
dictaminaba la inocencia de una persona o cosa (podía ser un
libro u otra obra de arte) acusada de haber cometido algún
delito, pecado o falta y de cuyo resultado se podía deducir
qué juicio merecía ella de Dios. Muchas veces, el juicio
de Dios se practicaba para aclarar una desavenencia entre dos personas.
Originariamente, era una costumbre pagana practicada por numerosos
pueblos antiguos -en particular, por tribus germánicas-, pero
con la llegada del cristianismo, la costumbre fue asimilada por |
|
Poner los
puntos sobre las íes |
Durante el transcurso del
siglo XVI, fueron introducidos los caracteres góticos en la
escritura común. Entonces, los copistas -importantísima
profesión en esa época- adoptaron la práctica de
poner un pequeño tilde sobre la i minúscula, para evitar
que la presencia de dos de estas letras seguidas fuese confundida con
una "u" (como si hoy tuviéramos que escribir a mano y en letra
cursiva el término compuesto antiinflacionario). Por supuesto,
esta innovación no fue bien recibida por todos los escribas y
por algunas de las personas letradas, de manera que comenzaron a
discrepar con la medida; tanto fue así, que para muchos, la
acción de poner los puntos sobre las íes no pasaba de ser
una prolijidad ociosa, propia de personas excesivamente meticulosas y
maniáticas del esmero. Con el correr del tiempo, este concepto
fue desplazado por el que tiene la frase en la actualidad, es decir,
ejecutar todo muy detalladamente, sobre todo lo que normalmente se
hacía de manera imprecisa, aunque entre nosotros suele aplicarse
a la persona que siente la necesidad de aclarar determinada
situación porque prefiere las cosas transparentes. |
|
Poner pies en
Polvorosa |
A pesar de que no puede
afirmarse con certeza, todo lleva a pensar que el origen de esta
expresión alude a un hecho bélico histórico
protagonizado por el rey de Asturias y León, don Alfonso III. Al
parecer, este monarca estaba bastante preocupado por las incursiones de
los moros en su territorio y un buen día resolvió poner
punto final a las tropelías de los sarracenos, para lo cual,
salió a cortarles el paso a orillas del río Orbigo, en
una región conocida como los Campos Palestinos de Polvorosa.
Luego de una compleja, cruenta y exitosa contraofensiva del monarca
astur, el ejército islámico debió dispersarse en
fuga desordenada, de donde la conocida expresión poner pies en
Polvorosa comenzó a aplicarse con valor de huida brusca y
precipitada. Otras versiones, un poco menos documentadas, remiten el
origen de este dicho -en sentido figurado- a la polvareda que levanta
alguien cuando huye; también aluden a que en el lenguaje de los
delincuentes (germanía) se llama polvorosa a la calle. En la
actualidad, aunque un poco menos difundida, esta expresión es
utilizada en el mismo sentido. |
|
Poner sobre
los cuernos de la luna |
En |
|
Ponerse las
botas |
Hubo un tiempo en el que
el calzado era signo distintivo de la clase social a la que
pertenecía el individuo. Es más entre los romanos y los
bizantinos existían normas muy estrictas al respecto y de hecho,
esas diferencias se mantuvieron vigentes por mucho tiempo. De manera
que, mientras las botas eran de uso privativo de los caballeros ricos y
poderosos, el zapato bajo estaba reservado al pueblo llano. De
ahí nació la expresión ponerse las botas,
utilizada para poner de manifiesto el progreso de quien, por virtud de
un golpe de fortuna, accedía al uso de las botas. Por supuesto,
ese progreso sólo podía verificarse en un integrante de
la clase baja ya que los nobles siempre habían usado botas. En
la actualidad, el dicho conserva el mismo sentido, aunque en los
últimos años ha adquirido -metafóricamente- un
relativo valor intencional, quizá debido a las personas que
medran en base a hechos no del todo claros o lícitos, por eso,
en la actualidad, la frase se aplica por lo general, cuando la persona
que ha alcanzado el progreso es sospechada de ilicitudes. |
|
¡Que
los cumplas feliz...! |
Es la expresión
proverbial que se dirige al que cumple años en ese día.
El origen hay que buscarlo en una canción más antigua,
Good morning to all, compuesta en 1893 por las hermanas Mildred y Patty
Hill, maestras de |
|
Que me echen
los galgos |
Locución utilizada
para expresar que alguien huye precipitidamente de un lugar, invitando
a que lo persigan infructuosamente, lanzando tras de sí un grupo
de galgos, perros célebres por su velocidad, pero que no suelen
alcanzar a las liebres. |
|
Que
patatín, que patatán... |
Frase onomatopéyica
que hace referencia a la persona que habla sin sentido, dando disculpas
o argumentando para no entrar en razones. |
|
¡Que si
quieres arroz, Catalina! |
Esta expresión se
emplea familiarmente para ponderar cualquier dificultad invencible. La
procedencia del dicho es poco conocida. Una curiosa versión
apunta que hace mucho tiempo vivía en tierra de León un
judío converso cuya esposa se llamaba Catalina. La mujer
sentía una verdadera fascinación por el arroz, hasta el
extremo de que lo recomendaba como remedio universal de todos los
males. Un día Catalina cayó enferma y, como rechazaba
todas las pócimas y medicinas que le facilitaban, los familiares
decidieron ofrecerle un plato de arroz. Pero Catalina tampoco lo quiso
tomar. Para animarla, los parientes desesperados empezaron a recitar a
coro, una y otra vez, la siguiente frase "¡Que si quieres arroz,
Catalina!". Pero fue en vano. La mujer se negó a probar su
alimento, antes predilecto, y murió. |
|
Que te
garúe finito |
Locución que, a
manera de saludo de despedida, suele dedicarse a quien se va, aunque
casi siempre dicha con intención irónica y peyorativa
para quien parte. |
|
Qué le
hace una mancha más al tigre |
Como la piel del tigre
está plagada de manchas, sería casi imposible detectar la
presencia de una nueva; por lo mismo, en una persona que adolece de
muchos defectos, uno nuevo pasaría inadvertido. Por supuesto, la
frase no se limita a destacar solamente los defectos, sino cualquier
otra característica de las personas. |
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¡Que va
a haber hule! |
Haber peligro grave o
desgracia. Éste es el significado de esta expresión que
proviene de algún cronista taurino que llamó hule a la
mesa de operaciones de las plazas de toros. Parece ser que el mullido
de la mesa quirúrgica estaba cubierto por un hule, especie de
tela impermeable. Desde entonces, cuando hay muchas cogidas, durante la
lidia se dice que fue una corrida con mucho hule. Y la expresión
'¡Que va a haber hule!' se popularizó para decir que va a
haber sangre y heridas, aun fuera del contexto taurino. |
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Quedarse a la
luna de Valencia |
El origen del dicho, que
equivale a decir que alguien no ha podido conseguir lo que esperaba o
se prometía, está poco claro. Para algunos autores, pudo
surgir del hecho de que, debido al mal estado de la mar, los barcos no
podían atracar en la playa valenciana para desembarcar a los
pasajeros, y éstos tenían que pasar la noche en alta mar,
quedando a la luna de Valencia. Otros suponen que lo de la luna es por
el nombre que los valencianos daban a su playa, en razón a su
forma semicircular. Hay folcloristas que suponen que la frase en
cuestión se decía porque a ciertas horas se cerraban las
puertas de Valencia, y los que llegaban a destiempo tenían que
pasar la noche en un banco con forma de media luna o herradura que
había a pie de la muralla. Sin embargo, para José
María Iribarren, autor del libro El porqué de los dichos,
el origen de la expresión es mucho más sencillo. 'Dejar a
la luna' es lo mismo que 'dejar en blanco'; es decir, dejar a uno sin
lo que pretendía o esperaba. Lo de Valencia fue añadido
más tarde a la primitiva frase 'dejar a la luna'. |
|
Quedarse algo
en el tintero |
Olvidar u omitir algo en
determinada circunstancia y recordarlo luego, cuando ya pasó el
momento. La frase proviene de la época en que se escribía
con una pluma que recogía la tinta de un recipiente así
llamado. |
|
Quedarse con
el pan y con las tortas |
Literalmente, quedarse con
todo, sin participar a nadie de lo logrado. |
|
Quedarse con
la sangre en el ojo |
Guardar resentimiento por
algo, mantener recelo, duda o escrúpulo de algo. |
|
Quedarse lo
más campante |
No reaccionar ante un
contratiempo, como si no importara, cuando lo lógico
sería lo contrario. Campante equivale a «ufano,
satisfecho». |
|
Quedarse mosca |
Es una invitación a
que alguien se quede quieto, tranquilo, sin intervenir en un conflicto
o discusión. |
|
Quedarse para
vestir santos |
Es una frase destinada a
la mujer que no se casó, la típica
«solterona», que en una época, cuando había
pasado cierta edad, visitaba con más frecuencia la iglesia y se
dedicaba a las tareas domésticas de la parrroquia, entre ellas,
la de coser vestidos y mantas para las imágenes de los santos. |
|
Quedarse sin
mosca |
Literalmente, estar sin
dinero, no tener ni un peso. La palabra mosca tuvo, desde siempre, el
valor de "moneda corriente" o "dinero". |
|
Quemarse las
cejas (o las pestañas) |
Leer o estudiar mucho,
analizar profundamente un escrito. |
|
Querer es
poder |
Expresa el poder de la
fuerza de voluntad para conseguir lo que se pretende, llevando a los
dos verbos a la categoría de sinónimos. |
|
Quien bien
tiene y mal escoge, del mal que le venga no se enoje |
El que deja un bien cierto
y seguro no debe quejarse de la desgracia que le sobreviene. |
|
Quien
escucha, su mal oye |
La persona que presta
atención a sus errores puede corregirlos a tiempo. |
|
Quien hace lo
que quiere, no hace lo que debe |
Generalmente, nos
inclinamos por hacer lo que nos da la gana y eso es precisamente lo que
nos aleja de lo correcto, de nuestras obligaciones. |
|
Quien mal
anda, mal acaba |
El que vive
desordenadamente tiene, por lo general, un triste final. |
|
Quién
me quita lo bailado |
Expresión
típicamente rioplatense que hace referencia a la ventaja de
haber vivido una existencia plena de alegrías y placeres, a
pesar de que en la actualidad, se pasa por momentos más
dramáticos. Circula la forma vulgar quién me quita lo
«bailao». |
|
Quien paga
manda |
Expresa el poder que
otorga el dinero a quien lo posee. Podría equivaler a la frase
donde manda capitán no manda marinero, aunque en este caso, se
hace hincapié en los bienes materiales. |
|
¿Quién
te dio vela en este entierro? |
No tener nada que ver en
determinada situación, ser ajeno a lo que está sucediendo
o, si bien se puede tener injerencia en algo, permanecer excluido por
los demás. La expresión proviene del derecho de uso de
velas en un velatorio, derecho reservado a los familiares y amigos
íntimos del fallecido. |
|
Quitarse el
sombrero |
La acción de
descubrirse la cabeza fue siempre un gesto de respeto hacia el
prójimo, particularmente, ante las señoras. Con la casi
total extinción del uso de esa prenda, la expresión se
mantuvo hasta nuestros días, aunque en sentido
metafórico, para dar a entender el respeto y la
admiración que se siente por una persona. |
|
Quién
te ha visto y quién te ve |
Según cuenta el
obispo de Mondoñedo, fray Antonio de Guevara, en tiempos de las
revueltas de las Comunidades de Castilla había en un pueblo de
Ávila un clérigo de origen vasco, partidario y ferviente
defensor del líder de la revuelta Juan de Padilla, a quien
señalaba desde el púlpito como "verdadero rey de
Castilla, y no el tirano que ahora nos gobierna". Pero resultó
que, una vez, el propio rebelde Juan de Padilla apareció con sus
tropas y, tal como era la costumbre de la época, devastó
las bodegas del lugar para abastecer a sus huestes. Una vez que se fue,
el clérigo del lugar subió de nuevo al púlpito y
habló al pueblo, pero ahora con un mensaje distinto, diciendo
"habéis visto cómo pasó por aquí don Juan
de Padilla y cómo sus soldados no me dejaron gallina viva, no
tocino, ni estaca, ni tinaja sana. Os digo esto porque, de aquí
en adelante, no deberéis rogar a Dios por él, sino por el
rey don Carlos y la reina doña Juana, únicos reyes
verdaderos...". Como es de suponer, la gente comenzó a aplicar
la frase ¡quién te ha visto y quién te ve! para
referirse al sentimiento que despierta una persona que en un tiempo fue
pujante, feliz, sana o rica y ahora se encuentra débil, triste,
enferma o pobre. |
|
Rasgarse las
vestiduras |
Según las Sagradas
Escrituras, era costumbre entre los antiguos desgarrarse las ropas en
momentos de desconsuelo, como señal de reconocimiento de los
errores cometidos. En la actualidad, se aplica como crítica a
las personas que demuestran preocupación y arrepentimiento
cuando es demasiado tarde. |
|
Recoger el
guante |
Modismo que se emplea para
indicar que una persona ha aceptado un desafío. Su origen hay
que buscarlo en el antiguo ritual de los duelos. Para desafiar o retar
a un adversario, generalmente por razones de honor, el caballero
ofendido arrojaba el guante. Si la otra persona lo recogía, daba
a entender que aceptaba el reto. |
|
Roma no se
hizo en un día |
Las grandes empresas no
pueden lograrse de un día para otro, para ello, se necesitan
tiempo, paciencia y sacrificio, tal como sucedió con el
crecimiento de la ciudad capital del Imperio Romano. |
|
Saber
dónde le aprieta el zapato |
Este es uno de los dichos
más populares de nuestra lengua y su origen se remonta a la
época de los romanos. Según cuenta Plutarco en su obra
"Vidas paralelas", Paulo Emilio, un patricio romano que gozaba de
respeto entre sus pares debido a su sentido de |
|
Saber con
qué bueyes se ara |
Conocer muy bien con
quién o quiénes se trabaja o se está hablando. |
|
Saber lo que
es bueno |
Conocer algo por propia
experiencia, sobre todo lo que es positivo para uno. Solía
usarse como frase intimidatoria la expresión ¡ahora vas a
saber lo que es bueno, sinvergüenza...!, pronunciada
inmediatamente antes de propinar una paliza a alguien. |
|
Sacar de
mentira verdad |
Lograr la verdad por medio
de la estrategia de usar la mentira, induciendo al interlocutor a que
se sincere, casi sin quererlo. |
|
Sacar fuerzas
de flaqueza |
Reaccionar, recuperarse,
con el último aliento y recobrar la potencia, cuando
parecía que todo estaba perdido. |
|
Sacar los
trapitos al sol |
La acción de
«sacar los trapos al sol» es íntima y se hace en el
tendedero interno de las casas, sobre todo cuando se trata de la ropa
interior de las personas. Por eso, la frase es una sugerencia a no
ventilar los problemas íntimos en público. |
|
Sacudir el
polvo |
Dar una paliza a alguien,
castigarlo corporalmente. La expresión fue tomada de la
costumbre de apalear las alfombras colgadas de un alambre o tirante,
para quitarles el polvo o cualquier suciedad. |
|
Salir a la
palestra |
Antiguamente, la palestra
era un lugar donde se practicaban por lo general deportes y combates.
Pero también tenía otros usos. La palestra, que
normalmente era un patio porticado, servía de lugar de encuentro
para discutir acerca de asuntos de interés y para celebrar
competiciones literarias públicas. Los participantes
tenían que salir a la palestra para exponer oralmente sus obras.
Es por ello por lo que la frase 'salir a la palestra' se utiliza cuando
una persona tiene que actuar en público en cualquier terreno. |
|
Salir con un
domingo siete |
Expresión inspirada
en un cuento de brujas, que califica a la persona que hace de
aguafiestas en algún negocio o entretenimiento, por lo
inesperado de su comentario. |
|
Salir de
Guatemala y caer en Guatepeor |
Expresa la contingencia de
lograr salir de una situación crítica para inmediatamente
caer en otra peor. Se hace con Guatemala debido a la terminación
mala; respecto de Guatepeor, pasa a engrosar la lista de los lugares
inventados por el hombre. |
|
Salir el tiro
por la culata |
Fracasar, resultar
chasqueado, como si a un tirador realmente le saliera el tiro por la
parte de atrás del arma. |
|
Salvando las
distancias |
Frase usada como
justificación, en los casos en que se ha efectuado una
comparación relacionada con una persona o un hecho que no tiene
parangón con el que se lo compara. |
|
Salvarse por
los pelos |
En tiempos remotos, el
oficio de marino no hacía descontar -como en la actualidad- que
este profesional supiera nadar; más aún, había
muchos hombres de mar que no podían siquiera mantenerse a flote
en caso de naufragio debido a que la capacidad de nadar no era una
condición "sine qua non" para ingresar como tripulante. De
ahí que, cuando un día el jefe de cierto cuerpo de |
|
¡Salve
César!, los que van a morir te saludan |
Según Cayo
Suetonio, eran las palabras que pronunciaban los gladiadores frente al
palco del César, antes de comenzar los combates. |
|
¡Sálvese
quien pueda! |
Expresión
equivalente a una interjección que advierte sobre la inminencia
de un peligro e invita a que cada uno tome la precaución de
ponerse a salvo. La frase, que se originó en los naufragios de |
|
Santa Rita,
rita, rita, lo que se da no se quita |
Es una expresión
familiar originada en una doncella poco agraciada que le pidió
un novio a Santa Rita de Cassia, una santa especializada en la
concesión de pedidos milagrosos. Cuentan que Santa Rita le
concedió el deseo, pero después, cuando el novio se
arrepintió, la joven le reclamaba a la santa con esta frase. |
|
Sarna con
gusto, no pica |
La sarna es una enfermedad
contagiosa de la piel provocada por un ácaro y el proverbio se
refiere a la molestia ocasionada por cosas voluntarias que nos producen
efectos indeseables. La expresión solía completarse con
la frase ... pero mortifica. |
|
Se
armó la gorda |
|
|
Sembrar
cizaña |
Causar malestar con
comentarios que pretenden enfrentar a dos o más personas. La
comparación proviene de la parábola incluida en el
Evangelio que habla de la cizaña, que es una planta nociva. |
|
Ser carne y
uña (to be hand and glove) |
Habla de la verdadera
amistad, de la estrecha unión entre dos personas, a la manera de
las uñas unidas a la carne de los dedos. Circulan las formas
vulgares ser camisa y calzoncillo y ser culo y calzoncillo, debido a la
proximidad de esa prenda con la camisa y con las nalgas. |
|
Ser de armas
tomar. Ser belicoso, peleador. |
|
|
Ser de pocas
pulgas |
Tener mal carácter,
no soportar nada que lo incomode. La expresión surge de la idea
de que nadie se aguanta la presencia de pulgas en su cuerpo por pocas
que sean. |
|
Ser de tiros
largos |
En |
|
Ser el
caballito de batalla |
Ser aquello en que se
destaca el que practica una actividad o ejerce una habilidad manual o
artística y, por eso, lo exhibe con mucha frecuencia. La frase
procede de |
|
Ser el chivo
expiatorio |
Este dicho proviene de una
práctica ritual de los antiguos judíos, por la que el
Gran Sacerdote, purificado y vestido de blanco para la
celebración del Día de |
|
Ser el
último orejón del tarro |
Sentirse postergado, sin
que nadie repare en uno. El orejón -un trozo de durazno u otra
fruta desecada- solía guardarse en tarros de boca estrecha, por
lo que el último que quedaba era difícil de sacar con las
manos. |
|
Ser Gardel,
Lepera y los guitarristas |
Ser el mejor en una
actividad, destacarse. Originariamente, se decía de alguien que
«era Gardel» por su máxima capacidad para una
determinada actividad. Con el tiempo, para perfeccionar el alcance de
la expresión, se agregó al co-autor del Zorzal y a sus
acompañantes en guitarra. |
|
Ser la piel
de Judas (o del Diablo) |
Ser una persona muy
traviesa, inquieta. Curiosamente, la comparación con Judas o el
Diablo surge porque son dos exponentes máximos de la maldad,
aunque suele llamarse «piel de...» a los niños
traviesos, pero no a las personas visceralmente malas. |
|
Ser
más bueno que el pan (o el puré o el Quaker) |
Son todas frases
válidas para calificar a la persona que se caracteriza por su
bondad, que no tiene maldad ni sería capaz de dañar a
nadie, en comparación con el pan, alimento básico del
hombre o el puré, que se da preferentemente a los bebés
para favorecer su crecimiento. Respecto del Quaker, es otro alimento
imprescindible en la dieta alimentaria de los más
pequeños. Entre nosotros, y con el mismo valor circula la
variante es más bueno que Lassie... atada, en alusión a
la popular perra Collie, protagonista de una serie de TV y de varios
largometrajes, famosa por su mansedumbre. |
|
Ser
más papista que el Papa |
Originariamente, el dicho
era ser más católico que el Papa, con lo que se daba a
entender que alguien pretendía superar a todos en el
cumplimiento de una ley, mandato, orden o edicto, actuando con mayor
celo que si fuese el propio encargado de hacer cumplir la orden. |
|
Ser
más el ruido que las nueces |
No es muy segura la
procedencia de este modismo, aunque circula por España una
anécdota que podría explicar el origen del dicho.
Según cuenta el conde de Clonard, en 1597 las tropas
españolas tomaron la ciudad de Amiens merced a una treta urdida
por el capitán Hernán Tello de Portocarrero, que
vistió de labradores a dieciséis de sus soldados que
hablaban muy bien en francés. Estos hombres penetraron en la
ciudad provistos de sacos de nueces, cestos de manzanas y un carro de
heno. Apenas entraron en la ciudad, uno de los soldados dejó
caer voluntariamente uno de los sacos de nueces, lo que movió a
los soldados franceses a recoger las nueces del piso. Esta
situación permitió a los españoles que sacaran sus
armas de la carreta de heno y así reducir a las tropas locales
para permitir el ingreso de una columna invasora. Posteriormente, los
franceses recobraron la plaza, pero la astucia de la estratagema
habrían dado origen al dicho ser más el ruido que las
nueces. Con el correr del tiempo, la frase pasó a ser parte del
uso popular, como manifestación de exagerada demostración
de un hecho que no tiene tanta trascendencia. |
|
Ser moneda
corriente |
Estar una cosa admitida y
no sorprender a nadie, ser común, como sucede con la moneda de
curso legal que todos conocen y nadie duda de su vigencia. |
|
Ser o no ser |
Celebérrima frase
de la obra "Hamlet", de William Shakespeare, tomada luego
universalmente para indicar la presencia de una duda de gran peso. La
expresión se completa con las palabras esa es la pregunta (that
is the question). Ser palabras mayores Ser algo de una importancia
mayor de lo corriente. Antiguamente, se consideraban "palabras mayores"
a las ofensas e injurias, cuya pronunciación pública daba
lugar a procesos judiciales. |
|
Ser pan comido |
Significa que una cosa
resulta demasiado fácil, sin complicaciones, tan sencillo como
el hecho de haber comido pan. La versión en inglés
contiene la variante ser un pedazo de torta y tiene el mismo valor que
la de nuestro idioma. |
|
Ser pura
espuma |
Aparentar más de lo
que uno es. La comparación surge de algunas bebidas -como la
cerveza- cuya espuma llega rápidamente al borde de la copa, pero
el verdadero líquido no alcanza la mitad del recipiente. |
|
Ser sapo de
otro pozo |
Pertenecer a otro lugar. |
|
Ser un as |
En nuestros tiempos,
equivale a ser considerado el número uno en su profesión
o actividad, en alusión al "as" de la baraja, pero antiguamente
se utilizaba como insulto, pues se la interpretaba como sílaba
inicial de la palabra asno. Posteriormente, durante |
|
Ser un bodrio |
Alude a algo pesado,
insulso, aburrido, según de lo que se trate y procede del
término latino bodrio, equivalente de "caldo", hecho con sobras
de sopas, mendrugos, verduras y legumbres. |
|
Ser un cafre |
El apelativo cafre se
aplica a toda persona o situación que encarna lo opuesto a la
civilización y la cultura. En realidad, se llaman cafres a los
habitantes de Cafrería o País de los cafres, grupo de
pueblos bantúes que habitaba la región oriental de
África del Sur, en El Cabo y Natal. |
|
Ser un cero a
la izquierda |
No tener ningún
valor, ser inútil, lo mismo que el cero que se pone a la
izquierda de las cifras, por supuesto, sin ninguna coma ni otro signo. |
|
Si la envidia
fuera tiña, cuántos tiñosos habría |
La tiña era una
enfermedad de la piel, muy contagiosa, por eso, se la comparaba con la
envidia, debido a la "propagación" de este defecto, padecido por
la mayoría de los seres humanos. |
|
Si no puedes
vencerlo(s), únete a él (ellos) |
Consejo para quien no es
capaz de derrotar a un circunstancial enemigo, por lo que se le sugiere
buscar una alianza con él. |
|
Si te he
visto, no me acuerdo |
Frase que, a manera de
despedida lapidaria, utiliza quien quiere cortar una relación,
debido a que no tiene deseos de mantenerla por ningún motivo. La
despedida -en estos casos- es terminante y no admite reconsideraciones;
de ahí, lo de "... no me acuerdo". |
|
Si sale con
barbas... San Antón |
Cuenta la tradición
que había una vez un pintor aficionado, quien instalado ante el
caballete dando forma a un boceto de cuadro, recibió la visita
de un inoportuno espectador que le preguntó qué se
proponía pintar en ese lienzo. El artista, que indudablemente
tenía poca confianza en sus propias dotes, respondió
socarronamente -si sale con barbas, San Antón; si no... |
|
Sin comerla
ni beberla |
Recibir premio o castigo,
sin haber tenido nada que ver con cierto asunto. La relación con
la gastronomía alude a alguien que debe pagar por una comida,
sin haber ingerido líquido ni sólido. |
|
Sin decir
"¡agua va!" |
En |
|
Sin pena ni
gloria |
Expresión utilizada
para demostrar el desinterés de una persona por el resultado de
una acción o emprendimiento, como si le diera lo mismo tener que
sufrir una pena que gozar de la gloria. |
|
Sobre el pucho |
Inmediatamente, ipso facto
(expresión que algunos transforman en ipso pucho), como cuando
alguien arroja el pucho de un cigarrillo para aplastarlo casi de
inmediato con la punta del calzado. |
|
Sobre gustos
no hay nada escrito |
Habla de la diversidad de
gustos dentro del género humano. Obsérvese que la
versión en inglés dice la comida de un hombre es veneno
para otro. También existe la variante en el libro de los gustos,
todas las páginas están en blanco. |
|
Sobre
llovido, mojado |
Se usa esta frase en los
momentos en que una persona sufre, sucesivamente, varias desgracias o
males materiales, comparando esa sucesión con la seguidilla de
lluvias sobre un terreno, el que luego es mojado artificialmente. |
|
Soldado que
huye, sirve para otra guerra |
Es la frase preferida de
los que prefieren eludir la responsabilidad antes de enfrentar los
problemas. El dicho encierra una realidad incontrastable. |
|
Sólo
se vive una vez |
Frase que advierte sobre
lo efímero de la vida humana, muchas veces usada para justificar
que lo que no se hace en cierto momento de la vida, jamás se
podrá repetir. Una de las películas del célebre
agente 007 James Bond -Sólo se vive "dos veces" (You only live
twice)- parafrasea este proverbio. |
|
Somos todos
honrados, pero el poncho no aparece |
Expresión que se
usa en los casos en que, dentro de un grupo, se ha cometido alguna
ilicitud y todos claman por su inocencia, como si nadie pudiera ser
responsable del delito o error cometido. |
|
Son las
doce... y el pescado sin vender |
Es una frase que sirve
para ilustrar un momento de inacción, cuando lo que se necesita
es resolver prácticamente los problemas antes de que avancen las
horas. Antiguamente, el pescadero -vendedor de pescados- tenía
su mercadería desde la mañana temprano y con el correr de
las horas, los peces se iban deteriorando, por eso, si a las doce del
mediodía no se habían vendido, el vendedor comenzaba a
preocuparse. Hoy en día, merced a los modernos sistemas de
refrigeración, eso no sucede, pero la frase conserva su vigencia. |
|
Tal para cual |
Podría equipararse
con la frase de tal palo, tal astilla, ya que refiere a las virtudes y
defectos que hermanan a dos personas. |
|
Tanto va el
cántaro a la fuente que, al final, se rompe |
El cántaro es una
gran vasija -generalmente, de barro- que las mujeres de la
antigüedad llevaban a la fuente o al río para cargarlas con
agua. Por supuesto, de tanto ir y venir desde y hacia la fuente, muchas
veces se rompía debido al material de que estaba construido. En
la actualidad, la frase se usa para recalcar que, ante la insistencia
de una persona en determinada actitud, finalmente termina por provocar
un contratiempo. |
|
Tener agallas |
Ser osado o valiente ante
cualquier situación; mostrar resistencia ante la adversidad. El
término agallas no se refiere a las branquias de los peces, sino
a las protuberancias de la corteza de algunos árbo-les, que
tienen una forma parecida a los testículos del hombre. |
|
Tener cola de
paja |
Antiguamente, el dicho
completo era "el que tiene cola de paja no debe acercarse al fuego",
debido a que teniendo la cola de paja y al aproximarse al fuego, las
probabilidades de combustión se acrecientan. En la actualidad,
es una acusación a quien se siente responsable de algo que ha
sucedido, sin haber recibido explícitamente el cargo. |
|
Tener cuerda
para rato |
Tener mucha vida por
delante o tener mucho tiempo para dedicarle a una actividad o a una
persona. |
|
Tener el
rancho cascoteado/Tener la manzana rodeada |
Ambas frases aluden a la
circunstancia de sentirse acosado y seriamente comprometido. Tener el
rancho cascoteado se usa con mayor frecuencia en el ámbito
rural, debido a que menciona la clásica vivienda del gaucho;
tener la manzana rodeada, en cambio, es más usada en la ciudad y
la acción se compara con el procedimiento utilizado por la
policía, cuando rodea la manzana para lograr la detención
de un delincuente. |
|
Tener gancho |
Locución usada
preferentemente en el ámbito escolar, donde se la aplica al
niño o niña que, por cuestiones de simpatía
personal, goza de la preferencia de su maestra o maestro. |
|
Tener la vaca
atada |
Tener la riqueza
asegurada, no pasar apremios. |
|
Tener malas
(o pocas) pulgas |
Ser una persona de mal
carácter. |
|
Tener muchas
horas de vuelo |
En el ambiente de los
pilotos de avión es muy importante la experiencia acumulada, y
como la experiencia sólo se obtiene practicando el vuelo, es
común que cuantas más "horas de vuelo" tenga un piloto,
mayor será su posibilidad de progreso y reconocimiento. En
sentido figurado, la expresión puede aplicarse en la vida
cotidiana. |
|
Tener muchos
humos |
Existía entre los
romanos, la tradicional costumbre de adornar el atrio de las viviendas
con los bustos y retratos de toda su ascendencia, con el objeto de
demostrar la longitud y la importancia de su linaje. Estos objetos, por
efecto del humo y del paso del tiempo, adquirían una
coloración oscura de la que los habitantes de la casa
solían ufanarse, ya que cuanto más intensa era esa
pátina de ranciedad, más crecía la respetabilidad
de la familia, en base a la memoria de sus ancestros. Ese es el origen
de la expresión tener muchos humos que hoy aplicamos
análogamente para manifestar la fea actitud de quien
actúa con engreimiento y presunción inmoderados. El mismo
valor adquirió la locución subirse los humos a la cabeza. |
|
Tener ojos en
la nuca |
Estar muy prevenido y
alerta, como si esa persona real-mente tuviera un par de ojos en la
nuca y así pudiera observar lo que sucede a sus espaldas. |
|
Tener sangre
de pato |
Ser muy tranquilo,
pusilánime, no reaccionar ante la adversidad o ante la
agresión, comparado con el pato cuya pasividad es notable. |
|
Tener
tupé |
Tener atrevimiento,
desfachatez, descaro. |
|
Tener un
cocodrilo en el bolsillo |
Ser amarrete, "agarrado",
avaro, poco amigo de poner dinero propio, como si realmente dentro de
su bolsillo tuviera un cocodrilo que le impidiera meter la mano. |
|
Tener un
corazón de oro |
Podría equivaler a
tener un gran corazón, debido a que para nosotros, "tener
corazón" tiene el valor de "ser bueno" y si además de
tener corazón, decimos que es "de oro", estamos hablando de
alguien cuya bondad merece destacarse. |
|
Tener un
palenque donde rascarse |
Locución
extraída del Martín Fierro, una de cuyas estrofas dice
Hacéte amigo del juez / no le des de qué quejarse / y
cuando quiera enojarse / vos te debés encoger / pues siempre es
bueno tener / palenque ande ir a rascarse". El palenque es el palo
grueso clavado verticalmente a la tierra para amarrar animales bravos. |
|
¿Tengo
monos en la cara? |
Expresión socarrona
que advierte a quien está dirigida que quien habla no es un
tonto del cual todos pueden reírse, como si realmente tuviera
monos en la cara. |
|
Tiene
razón, pero marche preso |
Frase que se utiliza para
descalificar cualquier justificación de alguna actitud
equivocada de una persona, debido a que no importa lo que ella
manifieste, lo mismo habrá de ser culpable de lo sucedido. Es
como si le estuviera negada toda justificación. |
|
¡Tierra,
tragáme! |
Locución que suele
pronunciar aquella persona que, por vergüenza, quiere evitar ser
visto en determinado lugar, como si en verdad deseara que la tierra lo
hiciera desaparecer. |
|
Tira y afloja |
Locución que, en
sentido figurado, se aplica para dar a entender que las tratativas
sobre un asunto parece que se definen en un sentido, luego en el otro y
así sucesivamente. El origen es un juego infantil cuyos
contendientes tomaban los extremos de cintas de colores y comenzaban a
tirar hacia uno y otro lado. |
|
Tirar de la
lengua |
Tratar de hacer hablar a
una persona para que devele secretos que nos interesan particularmente,
como si uno literalmente tirara de su lengua para hacerla hablar. |
|
Tirar la casa
por la ventana |
Festejar de una manera
desmedida, gastar con esplendidez. El origen del modismo podría
ser una costumbre de principios del siglo XIX, por la que el ganador de
la lotería tiraba -literalmente- la casa por la ventana,
arrojando los enseres de su hogar, indicando que comenzaba una nueva
vida. |
|
Tirar la manga |
Literalmente, pedir plata
o bienes materiales. La acción se la compara con el hecho de que
cuando el limosnero pedía algo a una persona, lo hacía
tirando de la manga de su saco. |
|
Tirar la
piedra y esconder la mano |
Causar daño a otro,
tratando de ocultarse para eludir la responsabilidad. El modismo parece
provenir de la obra del filósofo Platón "El banquete", en
la que uno de los personajes la utiliza. |
|
Tirar la
toalla |
Expresión y
acción propias del boxeo, por la cual los asistentes de un
boxeador (segundos) arrojan la toalla, en señal de abandono de
su pupilo quien está siendo sometido a una gran paliza.
Originariamente, los segundos arrojaban la esponja con que se refresca
el cuerpo del pugilista, pero después se optó por la
toalla por ser más visible a los ojos del espectador. |
|
Tocar de
oído |
Hablar u opinar sin
fundamento, particularmente hablando en base a lo que otras personas
opinan. Se la puede comparar con la expresión hablar por boca de
ganso. |
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Tocar el
cielo con las manos |
Estar muy feliz; alcanzar
la gloria, como si uno pudiera realmente llegar hasta el cielo con las
manos. |
|
Tocar el piano |
Robar, hurtar, quitar con
habilidad manual, imitando el movimiento que realiza el ejecutante de
piano, pero en este caso, practicado sobre la billetera de la
víctima y no sobre el teclado. |
|
Tocar madera |
Expresión familiar
supersticiosa para alejar algún mal, consistente en dar un golpe
suave en cualquier objeto de madera. Procede de una milenaria costumbre
basada en la creencia de que en las vetas moradas de la madera reside
el genio del Fuego y la Vitalidad. |
|
Todo bicho
que camina va a parar al asador |
Es una afirmación
tomada del Martín Fierro, de José Hernández y
está basada en el antiguo concepto de que cualquier animal es
bueno para ser asado y comido. Con el tiempo, la expresión
comenzó a aplicarse en referencia a algunas personas, cuyas
actitudes las hacen merecedoras de un final previsible, aunque en las
décadas de los años ‘40 y ‘50, la frase comenzó a
ser utilizada en tono festivo, para subrayar la noticia del casamiento
de algún joven, en alusión al inevitable final de todo
soltero. |
|
Todo tiempo
pasado fue mejor |
Proverbio romántico
que expresa una preferencia por las épocas pasadas, en
comparación con las actuales. |
|
Todos los
caminos conducen a Roma |
En la época de los
césares, la prevalencia de Roma era tal, que todos los caminos
del Imperio llevaban a la capital. Posteriormente, la trascendencia de
la máxima figura de |
|
Todos los
problemas se arreglan en la cama |
Dicen muchos matrimonios
que la solución a sus conflictos de pareja se halla en la cama.
De los problemas extra matrimoniales, no hay tanta estadística. |
|
Tómalo
o déjalo |
Pone al hombre ante la
opción de aceptar lo que se le ofrece o despreciar la oferta. |
|
Tomar la
ocasión por los pelos / la ocasión la pintan calva |
Son dos dichos que tienen
la misma procedencia, aunque el primero es muy popular en España
y el segundo, más usado entre nosotros. Los romanos
personificaban a la diosa Ocasión como una mujer hermosa,
desnuda y con alas, como símbolo de la fugacidad con que pasan
ante el hombre las buenas ocasiones u oportunidades. Parada en puntas
de pie sobre una rueda y con un cuchillo en la mano, la diosa
Ocasión tenía una cabeza adornada por delante con
abundante cabellera, mientras que por detrás, era totalmente
calva. De manera que, al decir tomar la ocasión por los pelos,
se entendía que debía esperársela de frente,
cuando ella venía hacia uno, donde se tendría la
oportunidad de tomarla, ya que una vez que había pasado -y al no
tener pelos por detrás- sería imposible agarrarla. Con el
tiempo, la expresión perdió algo de su sentido original y
comenzó a ser utilizada para dar a entender que una cosa se
logra más por suerte que por capacidad. Respecto de la variante
(a) la ocasión la pintan calva, alude a la posibilidad inminente
de alcanzar un logro y que por ninguna causa puede desperdiciarse la
oportunidad. |
|
Tomar las de
Villadiego |
Si existe un dicho popular
de origen español cuyo origen es controvertido, sin duda es este
que nos ocupa ahora. Sobre lo que no se tiene ninguna duda es respecto
de su antigüedad, ya que se lo menciona por primera vez en |
|
Tomar a pecho |
Tomarse alguna cosa muy en
serio, con total responsabilidad. Si se trata de algo realmente
trascendente, la frase vale como estímulo; si se trata de
«tomarse a pecho» alguna broma, es algo criticable. |
|
Tomar el pelo |
Lisa y llanamente, cargar
a alguien, hacerle burlas, sin llegar a la ofensa grave. |
|
Tomar el toro
por las astas |
Ocuparse de solucionar un
problema de manera personal y efectiva. Cuando se quiere derribar al
toro sin elementos extraños, la única solución es
tomarlo por las astas; con las dificultades sucede algo parecido. |
|
Traer a
colación |
Introducir un tema dentro
de otro similar al que está siendo tratado. Antiguamente, se
llamaba colación a la conferencia o debate que hacían los
miembros de una congregación religiosa. |
|
Tropezar dos
veces con la misma piedra |
Es una crítica a la
reincidencia. Es difícil que alguien tropiece dos veces con la
misma piedra; de hecho, dicen que el hombre es el único ani-mal
que lo hace. Se supone que también debe de ser difícil
que alguien se encuentre dos veces con el mismo grave problema. |
|
Tarde piaste |
Generalmente, cuando
oímos una queja, pedido de auxilio o justificación algo
tardíos, de manera que resulta prácticamente imposible
atender, solemos utilizar irónicamente el dicho tarde piaste,
integrado por el adverbio de tiempo y el participio del verbo "piar".
En realidad, en el propio sentido de este verbo está contenido
el significado del dicho, sobre cuyo origen se manejan varias
versiones, aunque se coincide en lo más esencial. La más
acertada habla de un par de estudiantes gallegos que, en ocasión
de jugarle una broma a un tercero, apostaron a quién de los tres
se atrevía a tragar un huevo cocido, de un solo trago. Aceptada
la apuesta, los dos pícaros pusieron dos huevos cocidos y uno
crudo, que se encargaron de dar al incauto. Este tomó el huevo y
en el momento de pasar por la garganta del joven, el pollito
pió, lo que hizo que aquel exclamara... ¡tarde piache!
(forma gallega de decir ¡tarde piaste!). En la actualidad, lo
seguimos utilizando con el mismo sentido que en sus orígenes. |
|
Tener buena
(o mala) sombra |
No importa si el origen de
este dicho es andaluz o gitano, el caso es que proviene del valor que
se da en esas latitudes -tan intensamente bañadas por el sol- a
la sombra, especialmente durante los rigores del verano. Efectivamente,
la sombra cumple allí un papel de primer orden y ello explica
que el pueblo andaluz -siempre tan ocurrente- haya venido a atribuirle
incluso valor sicológico, al decir buena (o mala) sombra.
Así, tener buena sombra se volvió sinónimo de
"tener gracia, donaire, ingenio", en tanto tener mala sombra equivale a
"ser pesado, molesto, inoportuno y carente de todo atractivo". |
|
Tener buenas
aldabas |
Si bien no es éste
un dicho muy difundido entre nosotros, su explicación merece ser
incluida en esta selección, debido a que -de acuerdo con su
significación- podría adaptarse perfectamente a las
características de nuestra sociedad, sobre todo en nuestra
época colonial. Aldaba es el nombre de la pieza de metal
abatible que se instalaba (todavía hay casas que la tienen) para
llamar por medio de la percusión, lo que nosotros
denominaríamos un "llamador". Pues, aunque hoy este elemento ha
caído en desuso debido a los cambios experimentados en la
construcción de los modernos edificios y sólo se lo
utiliza como motivo suntuario y decorativo, en el pasado era un
adminículo inseparable de toda puerta principal de la vivienda,
es decir, que no se concebía una casa de familia sin su
correspondiente aldaba en la puerta. Y cuanto más caprichosas y
artísticas eran sus formas, más distinguida era la
mansión. El refrán primitivo dice a tal casa, tal aldaba,
expresando precisamente esa idea de preeminencia que establecía
la presencia de ese objeto. Del mismo modo, el dicho tener buenas
aldabas, en el lenguaje coloquial significaba que esa familia contaba
con amistades poderosas cuya influencia podía aportar, en
determinadas circunstancias, protección o favores invalorables. |
|
Tener el
baile de san Vito |
Cuando una persona se
muestra nerviosa e inquieta, le decimos despectivamente que parece que
tiene el baile de san Vito o sambito. El origen de esta
expresión está en la invocación que se
hacía en |
|
Tener
más cuento que Calleja |
De las personas cuya
fantasía les lleva a falsear la realidad de forma intencionada o
no, se dice que tienen más cuento que Calleja. El origen de esta
expresión está en la figura del editor Saturnino Calleja
y Fernández (1855-1915). A la temprana edad de 20 años,
este burgalés fundó en Madrid su editorial, casa que ha
publicado gran cantidad de libros de carácter pedagógico
y recreativo. Calleja y Fernández fue conocido sobre todo por su
ingente producción de cuentos. Entre los más conocidos
figuran Las tres preguntas, Testigos con alas, El tesoro del Rey de
Egipto, El anillo de Ginés y Chin-Pirri-Pi-Chin. |
|
Tener
más orgullo que don Rodrigo en la horca |
Cuentan que don Rodrigo
Calderón, marqués de Siete Iglesias, fue protegido del
rey Felipe III, pero cuando accedió al trono Felipe IV y al
obtener la preferencia de éste el conde-duque de Olivares, don
Rodrigo no sólo cayó en desgracia sino que fue
víctima de un proceso ruidoso en el que, entre otras
gravísimas acusaciones, se le imputaba el envenenamiento de la
reina Margarita, muerta en circunstancias muy extrañas.
Condenado a morir decapitado, don Rodrigo recibió la noticia con
impresionante entereza y así subió al cadalso, mientras
la concurrencia se manifestaba con rumores y, sobre todo, con
admiración. El condenado, entonces, abrazó al verdugo y
entregó su alma pronunciando el nombre de Jesús. Esta
arrogante actitud y compostura dio origen al dicho tener más
orgullo que don Rodrigo en la horca con el que usualmente se pondera la
actitud de quien, incluso en las circunstancias más adversas,
mantiene inquebrantable su orgullo. |
|
Tener muchas
ínfulas |
En |
|
Tener vista
de Lince |
Con este dicho, tenemos
que admitir que se ha cometido un error histórico que se ha
mantenido a través del tiempo. Y todo debido en parte a una
equivocada transcripción (algo muy frecuente en nuestra lengua)
así como a un acertado concepto científico que involucra
a este felino. Existía un rey de Mesenia -antigua ciudad del
Medio Oriente- llamado Alfareo, cuyo hijo era famoso por la capacidad
visual de que gozaba, ya que era capaz de distinguir desde su atalaya
en Libia, la partida de una flota enemiga desde Cartago. Y no
sólo eso; se decía además, que era capaz de
atravesar con su mirada toda clase de objetos sólidos.
Sucedía que el nombre de este descendiente de nobles era Linceo
y fue él quien dio origen al dicho popular tener vista de Lince,
que era como se decía en los primeros tiempos y no tener vista
de lince, como lo hacemos en la actualidad. Coincidentemente, el felino
que nos ocupa ostenta con orgullo el mérito de ser uno de los
animales con mejor visión entre todos los seres de la tierra,
pero no fue él precisamente el que originó este dicho tan
popular, usado hoy para destacar la capacidad visual de alguien. |
|
Tirar de la
manta |
En el siglo XV, los
judíos fueron expulsados de Navarra, salvo los que se
convirtieron al cristianismo. Para distinguir las familias conversas
del resto de los fieles, se colgaron en las iglesias unos lienzos,
llamados mantas, con los nombres de sus miembros. La expresión
'tirar de la manta', que hoy significa revelar un secreto, se
empleó en un principio para buscar en los lienzos el origen
converso de una persona. |
|
Tragar el
paquete |
Durante mucho tiempo, en
España los cigarros puros se expendían en "atados" (y
nunca mejor aplicado el término, debido a que estaban liados con
una cinta) de seis unidades, desprovistos de cualquier envoltorio, lo
que permitía al consumidor examinar minuciosamente el producto
antes de comprarlo (observar el color, oler su aroma, contar las
unidades...). Pero, sucedió que un buen día, |
|
Un lugar para
cada cosa y cada cosa en su lugar |
Es una invitación
al orden y a la prolijidad. |
|
Una de cal y
una de arena |
Expresa la alternancia
entre las cosas buenas y las malas. Tal como en la preparación
de la mezcla para el revoque utilizado por los albañiles -una
mano de cal (suave, lisa) alternando con una mano de arena
(áspera, rugosa)-, en la vida también se suceden los
hechos agradables y los amargos. |
|
Una
golondrina no hace verano |
Todos sabemos que la
presencia de una sola golondrina no asegura la llegada del verano, por
eso, cuando sucede un hecho aislado, tampoco lo debemos tomar como la
confirmación de algo. |
|
Una mano lava
la otra y las dos, lavan la cara |
Habla de la necesidad de
trabajar mancomunadamente, sin egoísmo. Es el equivalente de la
frase la unión hace la fuerza. |
|
Unos nacen
con estrella, otros nacen estrellados |
La suerte de los hombres
es diversa y variada. Hay quienes son acompañados siempre por la
buena fortuna y hay quienes viven continuamente en la desgracia.
Generalmente, la suerte de los mortales alterna buenos y malos momentos. |
|
Un lugar para
cada cosa y cada cosa en su lugar |
Es una invitación
al orden y a la prolijidad. |
|
Vade retro,
Satanás |
Significa Retírate,
Satanás, y según el Evangelio de San Mateo, IV, 10,
Jesucristo pronunció estas palabras al vencer las tentaciones
del Diablo. Posteriormente, su uso se extendió a las situaciones
en las que se rechazan ideas, personas o cosas que causan
repulsión. |
|
Vale lo que
pesa |
Aun cuando se dice que
este dicho tendría su origen en la cultura escandinava, se cree
que la práctica era común a muchos de los pueblos de |
|
Vamos al grano |
Locución que
favorece el tratamiento de lo más sustancioso de un tema,
omitiendo lo superfluo, en comparación con la parte más
importante de la planta el grano. |
|
Venderles
hielo a los esquimales |
Hacer algo muy
difícil o realmente inútil, como sería el hecho de
intentar vender hielo a quienes lo tienen en abundancia. |
|
Venir al pelo |
Ser algo muy oportuno,
llegar a su debido tiempo. La comparación se hace en base a la
facilidad con la que se puede peinar las pieles de los animales en el
sentido en que se inclinan sus pelos, y no a "contrapelo". |
|
Venir como
anillo al dedo |
Caer justo, apropiado. Se
aplica cuando sucede algo en el momento en que más se lo
necesitaba. |
|
Venir con el
caballo cansado |
Frase propia del
Río de |
|
Ver el cielo
abierto |
Cuando se presenta una
ocasión propicia para salir de un apuro o alcanzar lo que se
desea, se dice que la persona ha visto el cielo abierto. La
expresión, que también se utiliza en plural -ver los
cielos abiertos- proviene del martirio de San Esteban, que se describe
en los Hechos de los Apóstoles. Mientras los agresores del
mártir se empeñaban en imponerle el castigo corporal, San
Esteban, elevando los ojos a las alturas, exclamó "Veo los
cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está en pie a la
diestra de Dios". |
|
Ver las
estrellas |
Sentir un dolor muy
fuerte, debido a la sensación que sobreviene luego de sufrir una
gran contusión. |
|
Ver para creer |
La frase preferida de los
incrédulos, ya que muchos, cuando dudan de algo, dicen si no lo
veo, no lo creo; lo triste es que muchas veces, a pesar de estar
viéndolo, afirman lo veo y no lo creo. |
|
Viento en popa |
Expresión que
quivale a con buena suerte y prosperidad y está tomada del
ámbito marinero donde la presencia del viento desde atrás
(popa) impulsa la nave hacia adelante. |
|
Vine, vi y
vencí |
Frase con la que Julio
César explicó al Senado su rápida victoria del
Ponto, reino del Asia Menor. Durante un tiempo se la usó para
señalar lo rápido de una resolución favorable en
cualquier ámbito. |
|
Vive y deja
vivir |
Proverbio que invita a
ocuparse de los propios asuntos sin atender los de los demás y
dejar que los otros lo hagan sin molestarlos. Otra de las
películas de la serie del agente 007 James Bond -Vive y dejar
"morir" (Live and let "die")- parafrasea esta expresión. |
|
Vivito y
coleando |
Estar bien, vivo, sin
daños. Se aplica especialmente cuando se quiere desmentir la
muerte o enfermedad grave de alguien que se encuentra sano. Volver a
las andadas Reincidir en un viejo vicio o mala costumbre. |
|
Volver el
alma al cuerpo |
Recuperarse, recobrar el
aliento, luego de una situación delicada, como puede ser un gran
susto. |
|
Verdades de
Perogrullo |
¿Quién no ha
hablado alguna vez de las verdades de Perogrullo? Pero...
¿sabemos realmente quién fue este personaje, si es que
alguna vez existió? No puede afirmarse con certeza quién
fue Perogrullo. Para algunos, fue un personaje quimérico; para
otros, una persona de carne y hueso, asturiano para más datos.
Sea como fuere, lo que no puede cuestionarse es el caudal de ingenio y
gracejo encerrado en las célebres "verdades" que se atribuyen a
este personaje, que a la mano cerrada le llamaba puño. Estas
"verdades" formaron parte de coplas, muy cuidadosamente recopiladas y
un autor tan afamado como Francisco de Quevedo y Villegas las
intercaló en sus prosas. La incorporación en el uso
coloquial de la expresión verdades de Perogrullo (en realidad,
una deformación del nombre Pedrogrullo) se debe a la necesidad
de expresar aquello que por evidente y consabido se hace ocioso
anunciar. |
|
Vérselas
negras |
Para explicar este dicho,
deberemos remontarnos a la antigua Grecia y explicar la manera en que
los ciudadanos llegaban a ocupar cargos públicos. Estos se
otorgaban confiando en el azar, mediante el sistema de
extracción de sortes (bolas o pedacitos de madera marcados, que
por otra parte, dieron origen a la palabra "sorteo") por los que se
creía que se expresaba el oráculo. En este sistema, las
bolas blancas simbolizaban la suerte venturosa y las negras, la suerte
adversa. Esta interpretación mágica de las suertes se ha
mantenido a través del tiempo y de él proviene la
expresión vérselas negras, derivada a su vez de tocarle a
uno la negra, con el que, en el lenguaje coloquial se señala el
infortunio de alguien en cualquier cosa determinada por el azar. |
|
Victoria
pírrica |
El éxito que ha
supuesto grandes esfuerzos y sacrificios se conoce como victoria
pírrica. La expresión tiene su origen en Pirro II, rey de
Epiro (319- |
|
Vísteme
despacio que tengo prisa |
Seguramente, no debe de
haber otro dicho popular tan cuestionado respecto de su origen, como
este. En realidad, se trata de una sencilla frase, pero ha sido
adjudicada a tantos protagonistas de |
|
¡Viva |
La historia nos cuenta que
la primera constitución española fue jurada en la ciudad
de Cádiz en el año 1812. Pero dos años
después, cuando se restableció el absolutismo, el rey
Fernando VII la abolió, ayudado en gran medida por los Cien Mil
Hijos de San Luis, nombre dado al ejército francés
comandado por el duque de Angulema. Pero la abolición de |
|
Y por casa...
¿cómo andamos? |
Frase que se utiliza como
un llamado a la reflexión o a la atención de alguien que
suele criticar defectos en otras personas, sin detenerse a analizar
cuáles son los propios. El autor de estas líneas ha
parafraseado esta locución en los títulos de sus libros Y
por casa... ¿cómo hablamos? e Y por casa...
¿cómo escribimos? |
|
Y...
¿qué te puedo cobrar? |
Frase propia del argentino
medio, por la que expresa que el favor o servicio que acaba de hacernos
está fuera de toda "tarifa oficial" y el precio lo está
pensando en ese mismo momento, con lo cual, mientras transcurre ese
tiempo, a los clientes nos corre un escalofrío por todo el
cuerpo, hasta que sepamos cuánto nos va a cobrar. Con el tiempo,
la locución comenzó a usarse ya en tono festivo, para dar
a entender que no hay plata que pudiera pagar tal servicio, y de hecho,
no se cobra nada. |
|
Yo la
escribo, yo la vendo |
Frase que expresa la idea
del autor que escribe una obra y él mismo se encarga de
distribuirla para la venta. La locución se aplica en cualquier
ámbito en el que el propulsor de una idea se ocupa personalmente
de difundirla. |
|
Yo... me lavo
las manos |
Esta frase, muy utilizada
para dar a entender que uno se declara libre de responsabilidad ante
cualquier hecho, debe su popularidad al gesto histórico de
Poncio Pilatos, procurador romano de la región de Judea, cuando
tras pronunciar sus célebres palabras "Inocente soy de la sangre
de este justo", se lavó las manos como respuesta a la condena de
Jesucristo, clamorosamente reclamada por la turba enardecida de
Jerusalén. En realidad, el gesto de lavarse las manos era una
práctica simbólica en aquellos tiempos y se utilizaba
para dar testimonio de inocencia ante cualquier grave acusación.
Actualmente, la expresión yo... me lavo las manos o simplemente
lavarse las manos, hace referencia a la liberación de toda
responsabilidad ante determinado hecho. |
|
Zapatero, a
tus zapatos |
Según los
testimonios de los historiadores Valerio Máximo y Plinio, el
Viejo, la frase fue pronunciada en cierta oportunidad por Apeles, el
pintor griego más célebre de |