DICHOS Y REFRANES

DICHO - REFRAN

SIGNIFICADO

A brazo partido

Locución utilizada -especialmente- en compañía de los verbos «trabajar» y «luchar». Expresa que una acción ha sido realizada con mucha intensidad, debido a que «brazo partido» literalmente significa «con los brazos solos, sin armas».

A buen entendedor, pocas palabras

La persona inteligente comprende rápidamente lo que se le quiere decir, sin necesidad de que las cosas le sean dichas con muchas palabras.

A buen puerto vas por leña

Expresa la idea de acudir al lugar menos indicado en busca de ayuda, comparando la acción con la de los antiguos navegantes que acostumbraban a arribar a los puertos donde se los proveía de madera.

A caballo regalado no se le miran los

Cuando alguien recibe cualquier tipo de regalo o presente, debe hacerlo sin cuestionar el obsequio y limitarse a aceptarlo tal como es. La parte final de la locución proviene de la antigua costumbre de revisar la dentadura de los caballos para conocer el estado de salud del animal.

A cada cerdo le llega su sanmartín

No hay persona a la que no le llegue el momento de padecimiento. El origen de este proverbio tiene relación con la fecha del 11 de noviembre, día en que se celebra la festividad de San Martín de Tours, taumaturgo y milagrero francés, elegido por sorteo patrono de la ciudad de Buenos Aires. Ese día, con motivo de la celebración, la tradición indicaba que se comiera cerdo. Otra versión, afirma que «sanmartín» era el nombre dado a cierto cuchillo que se usaba para trocear a los cerdos. En cualquiera de los casos, la palabra "sanmartín" se escribe con minúscula inicial por tratarse de un sustantivo común y así aparece en todos los diccionarios.

A capella

Equivale, literalmente, a decir a la manera de la capilla (igual que se hace en la capilla) y se aplica a toda obra escrita para coro y cantada sin acompañamiento musical o con instrumentos que ejecutan la partitura al unísono.

A confesión de partes, relevo de pruebas

Cuando alguno admite su error o falta, no es necesario indagar acerca del error cometido basta con que lo haya reconocido.

A Dios rogando y con el mazo

No solamente hay que rogar y pedir a Dios que nos ayude; también debemos poner todo de nuestra parte.

A falta de pan, buenas son tortas

No siempre tenemos todo lo que deseamos, por eso, muchas veces debemos conformarnos con lo que tenemos, aunque sea menos de lo deseado o merecido.

A grandes males, grandes remedios

Cuanto mayor sea el mal, mayor deberá ser la solución que se propone y mayor el esfuerzo de nuestra parte para conseguirlo.

A la buena de Dios

Algo hecho sin cuidado, así no más, sin orden ni organización, confiando en la "buena" voluntad de Dios, sobre quien se hace caer toda la responsabilidad.

A la primera de cambio

Frase proveniente del ámbito bancario, que equivale a "de buenas a primeras", "en la próxima oportunidad que se presente".

A la suerte, hay que ayudarla

Dicho que nos invita a trabajar con esfuerzo para obtener logros en la vida, sin esperar que la buena suerte nos acompañe. La acción de la buena fortuna es siempre bien recibida, pero no debemos recostarnos solamente en ella.

A la vejez, viruela

Las cosas suceden en el debido momento cronológico. Por lo general, la viruela era una enfermedad propia de la infancia o adolescencia, de manera que era casi excepcional que un anciano la padeciera. Trasladada la frase a cualquier ámbito, puede aplicarse a las personas mayores que se atreven con actividades propias de la juventud. La expresión 'a la vejez, viruelas' es el título de una comedia escrita por el dramaturgo don Manuel Bretón de los Herreros, en 1817. Se trata de una obra en prosa que narra las vicisitudes de dos viejos enamorados con su correspondiente quid pro quo. Algunos autores creen que el dicho surgió a raíz del estreno de la comedia en 1824. De hecho, la frase alude a quienes se enamoran tardíamente y a quienes acometen aventuras no usuales para su edad y más propias de la juventud.

A lo hecho, pecho

Ante la adversidad y luego del hecho consumado, poner el pecho, como cuando alguien se enfrenta con un peligro, admitiendo su responsabilidad en él.

A llorar, a la iglesia

Invitación burlona a quienes se están quejando de algo que no admite reclamos o ya ha pasado el momento de hacerlos. Se usa, generalmente, en relación con juegos y enfrentamientos deportivos.

A mal tiempo, buena cara

Hay que saber sobrellevar los reveses de la suerte, tratando de poner de nuestra parte el máximo esfuerzo para superar los malos momentos.

A mi juego me llamaron

Frase de júbilo con la que, quien la dice, festeja la oportunidad de desarrollar su actividad preferida. Puede estar referida a la práctica de algún juego, un deporte, una comida, leer, viajar.

A ojo de buen cubero

Expresión campestre que equivale a «aproximadamente, al tanteo». El cubero era el encargado de fabricar cubas para la contención de líquidos y debía tener buena vista para elaborarlas perfectas.

A ojos vista

Algo evidente, que está a la vista y no hace falta explicarlo.

A otra cosa, mariposa

Frase familiar usada para descalificar el tratamiento de un tema, debido a que ya está superado. Equivale a "demos vuelta la página".

A palabras necias, oídos sordos

No hay que hacer caso del que habla sin razón u ofende a las personas que tiene en su alrededor.

A rey muerto, rey puesto

Habla de la necesidad de reemplazar inmediatamente a la persona que no está o ha fallecido. Tal como sucede en la realeza -en la que cuando acaece la muerte de un monarca, automáticamente es ungido su sucesor- en la vida, las personas buscan sucederse unas a otras constantemente.

A río revuelto, ganancia de pescadores

Cuando se viven momentos de inquietud y zozobra, siempre hay alguien que se beneficia. La expresión reproduce la situación real de los pescadores que, cuando comprueban que el agua produce movimientos bruscos, saben que se les facilitará la pesca.

A tal señor, tal honor

Reconocimiento para quien admite sus errores públicamente y pide perdón por sus equivocaciones.

A troche y moche

Indiscriminadamente, de manera disparatada. La comparación surge de la acción del leñador chapucero que, en muchos casos, no respeta las normas de la poda y troncha los árboles, o sea, los corta de raíz.

Abrir la boca

Estar muy distraído o pensando en algo distinto de lo que nos corresponde en determinado momento.

¡Adelante con los faroles!

Originariamente, la expresión completa habría sido ¡Adelante con los faroles, que atrás vienen los cargadores!, al parecer, relacionada con las antiguas procesiones religiosas, en las que era usada a manera de estímulo para que los encargados de transportar faroles, antorchas y cirios -que precedían a los que llevaban las imágenes (cargadores)- no cejaran en su esfuerzo.

Adonde fueres haz lo que vieres

Es una sugerencia para que a la persona le resulte fácil la adaptación a un lugar. Conviene observar cómo actúan los que allí viven y tratar de hacer lo propio.

Afortunado en el juego, desafortunado en el amor

La fortuna suele acompañar a algunos en el juego; a otros, en el amor, aunque todos sabemos que, a algunas personas, la diosa de la suerte suele acompañarlas en ambos casos.

Agachar el lomo

Ponerse, materialmente, a trabajar, concentrarse en una tarea. La expresión es en sentido figurado, pero lo mismo es una exhortación al trabajo físico.

Agarrar para el lado de los tomates

Interpretar mal alguna explicación o respuesta, irse por las ramas. El origen se relaciona con la planta del tomate, que es propensa a contraer pestes, por lo que es necesario plantarla en un lugar alejado. Otra versión asegura que la frase se origina en la facilidad con que esta planta se desarrolla hacia cualquier sentido si no se la guía en su crecimiento y entonces, "agarra" para cualquier lado.

Agua que no has de beber, déjala correr

No debemos acaparar cosas que no necesitamos. Retengamos todo aquello que nos es imprescindible para la vida y no nos quedemos con lo superfluo.

Ahí está la madre del borrego

Expresión que se utiliza como interjección, para dar a entender que, finalmente, la persona que la exclama ha comprobado una verdad o ha descubierto un hecho. Podría equivaler a ese es el quid de la cuestión.

Ahí le aprieta el zapato

La expresión ha sido sacada de un simpático cuento castellano protagonizado por un cura y un zapatero. Este último, muy apesadumbrado, fue a visitar al párroco para contarle que quería separarse de su mujer. En un intento de disuadirlo, el cura comenzó a relatarle las cualidades de su esposa "Es bella, es buena cocinera, es una cristiana modelo..." Entonces, el zapatero mostró sus zapatos al cura, y le dijo ¿Qué le parece este par? El párroco respondió "Me parecen unos hermosos zapatos, hechos con una piel muy buena y parecen cómodos". Y el artesano replicó "Así es, padre, pero usted no puede saber dónde me aprietan". La frase ha quedado para ser utilizada cuando se descubre el punto débil de una persona, o algo que le molesta o duele sobremanera. Un dicho muy parecido a éste es 'yo sé dónde me aprieta el zapato' y proviene de una anécdota que cuenta Plutarco en sus Vidas Paralelas. El filósofo griego cuenta que un patriarca romano tenía por esposa a una hermosa y fiel dama, y, sin embargo, la repudió. Los amigos, que no daban crédito a la decisión del patriarca, reprobaron su postura, pero él les contestó lo siguiente "¿Veis mi calzado? ¿Habéis visto otro mejor trabajo, ni más elegante? Sin embargo, yo sé en dónde me lastima el pie".

Ahogarse en un vaso de agua

Rendirse ante la primera dificultad, sin intentar sobrellevar el inconveniente.

Ahuecar el ala

Literalmente, significa «partir, irse de un lugar» y la expresión está tomada del movimiento que hacen las aves cuando vuelan, luego imitada por los aviones, que ahuecan el ala para controlar la dirección del viento.

Al enemigo que huye, puente de plata

Debemos facilitarle la huida o la retirada al que nos molesta u ofende. En las guerras de la Antigüedad, era común allanarle el camino al adversario para que éste no se detuviera ni intentara reagruparse para regresar.

Al mejor cazador se le escapa la liebre

Habla de la falibilidad del hombre, por más destacado que sea en su actividad. Todos cometemos errores alguna vez.

Al pan, pan y al vino, vino

Llamemos a las cosas por su nombre, sin eufemismos. Una empresa elaboradora de vinos parafraseó esta expresión, hace algunas décadas, con el eslogan al pan, pan y al vino... Toro.

Al pie de la letra

El verdadero sentido de esta frase expresa que se transcribe fielmente un texto, aunque entre nosotros, encierra la idea de la repetición literal de una orden o mandato.

Al que Dios no le da hijos el Diablo le da sobrinos

Hace referencia a la naturaleza inquieta y traviesa de los niños que suelen molestar a los mayores. Si alguien no tuvo la dicha de recibir hijos, se supone que Dios lo proveerá de sobrinos para que sienta «en carne propia» lo que es «padecer» a los chicos.

Al que nace barrigón es al ñudo que lo fajen

Frase tomada del Martín Fierro, de José Hernández, en la que se hace referencia a lo vano e inútil de los intentos por ocultar las verdaderas características de la personalidad humana. La expresión al ñudo -que no debe ser pronunciada como si fuera añudo- que lo fajen es propia del Río de la Plata, quiere decir «inútilmente, en vano» y proviene de la costumbre de ceñir a los bebés con una faja.

Al que le quepa el sayo que se lo ponga

Es una frase que suele aplicarse en el momento en que se hace una reprimenda o llamado de atención, sin mencionarse quién es el destinatario, por eso se la deja «flotando» en el ambiente para que el «interesado» la interprete. El sayo era un vestido sin botones que cubría desde el cuello hasta las rodillas.

Al que madruga, Dios lo ayuda

Cuanto más pronto hagamos las cosas, mejor nos irá en nuestros emprendimientos.

Al tun-tún

Esta expresión, para algunos proviene de la locución latina "ad vultum tuum", luego llevada al latín vulgar con el valor de "al bulto". Para el etimologista Joan Corominas, es una voz expresiva creada para sugerir una acción ejecutada de golpe tun... tun.... De cualquier forma, llegó a nosotros con el valor de algo hecho al bulto, sin diferenciar ni discriminar.

Al voleo

Locución adverbial que se origina en la acción de sembrar, cuando se arrojan las semillas a puñados, esparciéndolas en el aire. Por comparación, se usa la expresión para calificar actitudes arbitrarias y desmedidas.

Ancha es Castilla

Obrar con total libertad. En los tiempos de la Reconquista, los desolados campos castellanos eran el sitio perfecto para iniciar un negocio.

Andá a cantarle a Gardel

Expresión muy propia de los argentinos y particularmente de los porteños, que se usa para descalificar a alguien invitándolo a que vaya con su «canto» a otra parte. Podría equivaler a la locución a otro perro con ese hueso (ver).

Andar de capa caída

Estar desanimado, abatido, como quien no se preocupa en aparecer aliñado, bien vestido. En la época en que los hombres usaban capa, tenerla caída hacia un costado, era síntoma de mal gusto. Por extensión, se usó la frase para aplicarla en quien se mostraba desesperanzado.

Andarse con chiquitas

Buscar pretextos, subterfugios; usar contemplaciones o rodeos para eludir medidas u obligaciones. En este caso, chiquitas equivale a "menudencias".

Ande yo caliente y ríase la gente

Se aplica al que prefiere su gusto personal ante la opinión de la gente o el bien parecer. El origen puede estar en la persona que, ante el clima excesivamente frío, se abrigaba hasta parecer ridículo, lo que provocaba la risa de quienes lo veían. La frase existía en la época de Luis de Góngora (siglo XVI), quien compuso un pequeño poema que terminaba con la frase ...Y ríase la gente.

Ante la duda, abstente

Cuando se tiene una duda ante un hecho trascendente, es aconsejable no hacer nada, para evitar cometer un error irreparable.

Antes que te cases, mira lo que haces

No es una afirmación en contra del matrimonio, sino una advertencia para aquellos que deben tomar alguna resolución importante.

Apartar el grano de la paja

Saber distinguir lo bueno de lo que no lo es, como cuando se selecciona el buen cereal de la hierba inútil.

Aquí estoy y aquí me quedo

Respuesta del general Mac Mahon, durante la guerra de Crimea, al oficial inglés que le advertía los peligros a que estaba expuesta la Torre de Malakoff, que acababa de tomar.

Arma de doble filo

Expresión que se aplica para calificar un método o argumento que, al ser utilizado, puede dar un resultado distinto del que se pretende o que produce efectos secundarios inesperados, como quien utiliza un arma blanca que posee realmente dos filos y puede lastimar a quien la manipula.

Armado hasta los dientes

Estar alguien excesivamente armado, tanto que lleva armas incluso en los dientes, a la manera de los antiguos piratas y corsarios que, durante el abordaje a las naves enemigas, y para tener las manos libres, llevaban puñales en la boca.

Armarse el tole tole

Expresión utilizada para indicar que un conflicto alcanza un importante grado de confusión, sobre todo cuando se trata de alboroto popular. El origen del dicho sería el desorden provocado por los judíos ante Poncio Pilatos, pidiéndole que crucificara a Jesús, gritando "¡Tolle, tolle, crucifige eum!" ("¡Quítalo, quítalo, crucifícalo"!).

Armarse la de Dios es Cristo

De este modo se expresa el desencadenamiento de un gran escándalo donde todos los participantes gritan y ninguno se entiende. La mayoría de los autores coincide en afirmar que la frase proviene de las controversias y violentos enfrentamientos surgidos en el transcurso del primer concilio ecuménico de Nicea, al discutirse la doble naturaleza, humana y divina, de Jesucristo. Iniciado en el año 325 bajo el pontificado de Silvestre I, el concilio fue presidido por el obispo de Córdoba, con la presencia del emperador Constantino. Éste había promovido su celebración para resolver la crisis desatada dentro de la Iglesia por los defensores del arrianismo. Mientras que para los católicos el Verbo, Hijo de Dios, es verdaderamente Dios, lo mismo que el Padre, para el heresiarca griego Arrio el Verbo sólo posee una divinidad secundaria. Dicho de otro modo, que el Verbo no es realmente Dios eterno, infinito y todopoderoso.

Armarse la de San Quintín

Formarse una gran riña entre varias personas. La comparación surge con la batalla de San Quintín (10 de agosto de 1557) festividad de San Lorenzo, por la que los españoles aniquilaron a los franceses, aun a costa de grandes bajas.

Armarse un Tiberio

Claudio Tiberio fue el segundo emperador romano. Hijo de Claudio Nerón y de Livia, se distinguió pronto por sus sobradas dotes militares. A la muerte de Augusto, se apoderó del Imperio, al que gobernó con acierto al principio. Pero más tarde, tras el fallecimiento de su hijo adoptivo Germánico, se convirtió en un déspota despiadado. Hizo ejecutar a tal cantidad de senadores, amigos y parientes cercanos y lejanos que no había familia en Roma que dejara de contar entre sus miembros con alguna víctima sacrificada por este emperador cruel. De la infausta memoria de aquellos años de reinado abominable procede la expresión 'armar un Tiberio', que se emplea como sinónimo de confusión y alboroto.

Aunque la mona se vista de seda, mona se queda

Habla de la condición natural de las personas que, por más que traten de disfrazar su actitud, no logran despojarse de sus características. La frase está tomada de la fábula XXVII del escritor español Tomás de Iriarte.

Aunque vengan degollando

No importa el riesgo que se corra en una actividad, debemos seguir adelante con nuestro emprendimiento.

Ave de paso

En comparación con las aves que, siendo migratorias, sólo se detienen en un pueblo o en una ciudad para descansar y comer, se aplica a las personas que no permanecen mucho tiempo en un sitio.

Ayúdate y Dios te ayudará

Es una frase similar a a Dios rogando y con el mazo dando, por la que se aconseja no esperar todo del Creador y poner el máximo esfuerzo de nuestra parte.

A otro perro con ese hueso

La expresión se usa como una forma de desanimar a quien quiere hacernos creer una mentira o bien nos ofrece algo cuya calidad es inferior, invitándolo a que lo intente con otra persona, aludiendo de esta forma a la ingenuidad del perro, que corre detrás de cualquier cosa que se parezca a un hueso, sea una piedra o un hueso de plástico. Respecto de la versión en inglés -tell that to the marines!, algo así como "anda a contárselo a los "marines"- está basada en la proverbial integridad que caracterizaba a los integrantes de ese Cuerpo de la marina de los EE.UU., célebres por su fama de incorruptibles, particularmente, durante la guerra fría, a partir de los años 50. En esa época, era poco probable que los "marines" aceptaran la imposición de una orden, sobre todo si esta vulneraba su integridad moral. Con el tiempo, y en la misma medida en que decayó la popularidad de los "marines", esa interpretación dejó de ser corriente en los Estados Unidos y entonces comenzó a usarse con idéntico valor- la expresión I am from Missouri (yo soy de Missouri), en alusión a la característica seriedad y poca credulidad de los habitantes de ese estado. Hoy en día, la locución a otro perro con ese hueso -que muy bien parece ser propia del Río de la Plata- se usa con idéntico valor.

A seguro se lo llevaron preso

Es un dicho que, en su origen español, habría sido a Segura lo llevaron preso, en el que se produce un juego de palabras entre el apellido Segura y el adjetivo seguro/a. Aparentemente, se referiría al castillo de la villa jienense (de Jaén) de Segura de la Sierra, que sirvió de prisión. Para algunos, era una cárcel para delincuentes comunes en la que la vida era muy dura y sobrevivir se convertía en un logro casi inalcanzable; para otros, era un lugar de detención de personajes de cierta alcurnia, con lo que las condiciones de vida no eran tan malas y el tiempo de permanencia de los presos no era muy prolongado. De cualquier forma, la expresión alude a la posibilidad de que, no importa la condición social de las personas, a cualquiera le cabe la posibilidad de ser encarcelados si no ponen cuidado en sus acciones. Originariamente, la frase pudo haber sido A Segura, lo llevaron preso, como diciendo "a ese lugar (Segura), fue donde lo llevaron preso". En nuestro país, se utiliza la frase para dar a entender que nadie está exento (seguro) de que le pase algo, bueno o malo.

Abrir los ojos

La expresión está basada en el origen de la palabra abrojo, que aunque muchos suponen que es una palabra propia del Río de la Plata, procede del latín, a través de la forma apere oculum, equivalente de "abre el ojo". Esta palabra era usada originariamente como advertencia para las personas, debido al peligro que supone caminar por una senda plagada de esta clase de planta de tallos largos, rastreros y frutos muy espinosos y perjudiciales para las cosechas y las personas. Posteriormente, en el ámbito militar, se comenzó a utilizar la frase abrir los ojos para advertir a los soldados acerca de la presencia de campos minados de abrojos, pero en este caso no referida a las plantas sino a unas piezas de hierro en forma de estrella, con cuatro púas que, al caer al suelo, quedaban con las puntas hacia arriba, obstaculizando el avance de la caballería enemiga. En la actualidad, la expresión se usa para advertir a alguien sobre la inminencia de un riesgo o peligro, para lo cual es necesario mantenerse alerta.

Al freir será el reir

Existen varias versiones para justificar el origen de este dicho, utilizado generalmente para pronosticar el cumplimiento de algún hecho adverso, o bien para reprobar la escasa prudencia en la ejecución de cierta tarea. La versión más probable dice que en la España del rey Felipe IV existía un calderero (vendedor de calderas, salamandras, ollas y sartenes, entre otros utensilios) muy famoso por sus picardías. Pero sucedió que una vez, otro pillo ansioso de jugarle una mala pasada y de burlarse de él, entró en su comercio y pidió comprar una sartén. Con el mayor de los desparpajos, el calderero le alcanzó una que estaba quebrada por abajo. El comprador, ignorando aparentemente la falla de la sartén, abonó satisfecho el importe del elemento, pero lo hizo con plata falsa que el calderero recibió también descuidadamente. Cuando el calderero advirtió que su comprador se retiraba sonriendo con malicia, dijo intencionadamente "je, je... al freír será el reír", como previendo el mal momento que su cliente habría de soportar al querer utilizar la sartén. Una vez que el comprador escuchó esta frase, replicó en igual tono, diciendo "ja, ja... al contar será el llorar", seguro de la desagradable sorpresa que se llevaría el comerciante al hacer el recuento de sus ganancias del día.

Apaga y vámonos

Para explicar el origen de este dicho, debemos relatar un original desafío sostenido hace siglos por dos sacerdotes del pueblo de Pitres, en Granada. Sucede que ambos clérigos eran aspirantes a una capellanía castrense y decidieron un día apostar a cuál de los dos sería el que dijese la misa más rápidamente, es decir, en menos tiempo. Una vez dispuesto el día de realización del original "duelo", el primero de ellos subió  al altar y dijo "Ite, misa est", forma que hoy equivale a lo que los sacerdotes católicos expresan cuando dicen "Hemos celebrado la Misa. Podéis ir en paz". El segundo, que ya veía que su contrincante había sacado ventaja, dudó un instante, giró, miró a su monaguillo y le dijo Apaga y vámonos, con lo que a nadie le quedó duda de que su "misa" había sido la más breve. En la actualidad, suele usarse este dicho para dar a entender que en cierto lugar nada queda por hacer y está todo terminado. Entre nosotros, circula la variante que el último apague la luz con un valor diferente y quizás algo más apocalíptico.

Armarse un tiberio

Claudio Tiberio fue el segundo emperador romano. Hijo de Tiberio Nerón y de Livia -después esposa de Augusto-, se distinguió muy pronto por sus dotes militares. Cuando murió Augusto, se apoderó del imperio, el que gobernó con todo acierto en sus decisiones. Pero más tarde, luego del fallecimiento de su hijo adoptivo Germánico, se convirtió en un déspota cruel y despiadado que recelaba de todo el mundo. Hizo ejecutar a gran cantidad de amigos y parientes, entre quienes se contó a su esposa Julia, ejerció un poder arbitrario y sus desmanes sembraron el terror y la confusión por toda Roma. Tan así fue, que en Roma se decía que no había familia que no tuviera que lamentar la muerte de algún familiar a manos de Tiberio quien, finalmente, murió supuestamente envenenado por su sucesor Calígula, otro personaje digno de cuidado. De la triste memoria de aquellos tiempos procede la expresión armar un Tiberio, con la que se expresa cualquier situación de desorden, alboroto o ruidosa pelea.

Así me las den todas

El origen de este dicho está basado en un hecho muy directamente relacionado con el accionar de la Ley y la Justicia. Cuentan que un alguacil, por orden del juez, fue una vez a ejecutar un mandamiento. Sin embargo, las cosas se le complicaron en lugar de cobrar la multa que pretendía, sólo recibió como pago dos sonoras bofetadas. De regreso ante su superior y confiando en mover la cólera del juez contra el agresor, relató ante aquel lo sucedido y acabó por decir que los bofetones, en realidad, se los habían dado a él, al señor juez en su propia cara, debido a que no habían querido acatar la orden por él dictada. El juez -hombre de buen humor, sin dudas- lo escuchó pacientemente y le respondió "Cierto... pero así me las den todas, como queriendo decir que, de esa manera, no tenía inconveniente en "cobrar una paliza". Si bien el dicho no es muy usado en la actualidad, suele usárselo irónicamente, para dar a entender que algo nos es indiferente, sobre todo si se trata de males o desgracias ajenas.

Atar los bártulos

¡Cuántas veces habremos mencionado los bártulos, sin saber realmente a qué clase de elemento aludíamos!. En realidad, Bártulo o Bártolo de Sasso-Ferrato (que posteriormente dio origen al popular nombre Bartolo) fue un eminente jurisconsulto italiano que vivió en la baja Edad Media, profesor de Derecho en las universidades de Pisa, Bolonia, Padua y Perusa y cuyas obras -contenidas en trece volúmenes- sirvieron de base de estudio durante tres siglos a los alumnos de Derecho de toda Europa. Los estudiantes españoles tomaban nota de las obras del ilustre tratadista y, una vez concluida la clase, ataban los apuntes por medio de cintas o correas. Al conjunto de estos apuntes se los conocía familiarmente por el nombre de bártulos, de donde, en la jerga estudiantil, la tarea de reagruparlos y atarlos una vez utilizados, dio origen a la expresión atar (o liar) los bártulos. Así, por extensión, el dicho terminó por aplicarse también a toda disposición o preparativo que, por lo general, hace referencia a una mudanza, cambio de domicilio o traslado de utensilios.

Atar los perros con longaniza

Este dicho nos remonta a los principios del siglo XIX, más precisamente al pueblo salmantino de Candelario, cercano a la ciudad de Béjar, famoso por la calidad de sus embutidos, en el que vivía un afamado elaborador de chorizos llamado Constantino Rico, alias el choricero, cuya figura sería inmortalizada por el artista Bayeu en un famoso tapiz que hoy se exhibe en el Palacio El Pardo. Este buen hombre tenía instalada la factoría en la que trabajaban varias obreras en los bajos de su propia casa y en una oportunidad, una de éstas, apremiada por las circunstancias, tuvo la peregrina idea de atar a un perrito faldero a la pata de un banco, usando a manera de soga, una ristra de longanizas. Al poco tiempo, entró un muchacho -hijo de otra operaria- a dar un recado a su madre y presenció con estupor la escena e inmediatamente se encargó de divulgar la noticia de que en casa del tío Rico se atan los perros con longaniza. La expresión, no hace falta decirlo, tuvo inmediata aceptación en el pueblo y desde entonces, se hizo sinónimo de exageración en la demostración de la opulencia y el derroche.

Bailar en la cubierta del Titanic

Es una locución de uso internacional, por la que se censura a la persona que, ante una situación de inminente grave peligro, opta por hacer caso omiso de las advertencias del riesgo y asume una actitud de indiferencia, como si realmente estuviera a bordo del célebre barco que se hundió en 1912, bailando al compás de la orquesta mientras se desencadenaba la tragedia. Bailar con la más fea Expresión propia de los argentinos que alude a la desgracia de tener que soportar lo más desagradable de una situación, como sucedía en los bailes en los que las chicas más lindas habían sido sacadas a bailar e iban quedando las más feas. La versión en inglés -"sacar la pajita más corta"- alude al juego consistente en cortar pequeños trozo de madera o paja y hacer sacar una a cada participante; el que sacaba la más corta, perdía.

Bajar la guardia

Relajar la precaución, ceder la atención, considerando que ya no es necesario ser tan cuidadoso. La frase está tomada de la práctica de algunos deportes como el boxeo y la esgrima, en los que se enfrentan dos oponentes y se aplica en la vida cotidiana a la persona que ya no se esfuerza en sus tareas o profesión como lo hacía antes.

Bajarse los pantalones

Transigir en algo, deshonrosamente; claudicar, como si realmente uno se bajara los pantalones para quedar a merced de otro, sin poder movilizarse.

Basta la salud

Frase de consuelo, utilizada para justificar la falta de cualquier otra cosa, aludiendo a que, mientras una persona esté sana, podrá acudir siempre a sus fuerzas para trabajar y lograr lo que desee. Existe entre nosotros una locución derivada de esta -la plata va y viene, lo que importa es la salud- que, a 12 causa de los tiempos difíciles que les toca vivir a las personas, se ha deformado en la irónica variante la salud va y viene, lo que importa es la plata.

Batir el parche

Literalmente, equivale a "tocar el tambor" y se usa para dar a entender que alguien está alardeando de alguno de sus actos.

Boccato di cardinali (bocado de cardenales)

Expresión de origen italiano que se aplica a todo aquello que se destaca por su óptima calidad, particularmente, en lo que se refiere a alimentos exquisitos.

Borrar con el codo lo que se escribió con la mano

Es una referencia a las contradicciones de las personas, que suelen afirmar o sostener algo y luego, se manifiestan en sentido totalmente opuesto.

Borrón y cuenta nueva

Locución aplicada en los casos en que se decide olvidar deudas, errores, enojos, discusiones, etc., y continuar como si nada hubiese ocurrido.

Bueno es hablar, pero mejor es callar

Es un consejo para aquellas personas que hablan demasiado, sin reparar en las consecuencias.

Buscar cinco (o tres) pies al gato

Equivale a buscar soluciones o explicación sin fundamento a cosas reales y proviene de la antigua costumbre de agarrar a los gatos de su cola, que era considerada el "quinto pie".

Buscar el pelo en la leche

Ser excesivamente detallista, meticuloso, como quien realmente pretende hallar un pelo oscuro en la blancura de la leche.

Buscar una aguja en un pajar

Es la representación más notable de las empresas difíciles nada hay más dificultoso que tratar de encontrar una aguja en un pajar. Brillar por su ausencia Entre los romanos, existía la costumbre de exhibir en los actos fúnebres los retratos de todos los antepasados y deudos del difunto. Por eso, el célebre historiador Tácito, al relatar en el libro III de sus "Anales" las honras fúnebres de Junia -viuda de Casio y hermana de Bruto (el asesino de Julio César)- cuenta que todo el mundo se daba cuenta de la ausencia ("brillaban" por ella) de la efigie de los dos criminales. Posteriormente, en el siglo XVIII, el gran poeta francés André de Chenier puso de moda la expresión brillar por su ausencia que todo el mundo usa hoy, a veces con mala intención, para resaltar la falta de algo o alguien en determinada circunstancia.

Cabeza de turco

Es la persona a la que se hace blanco de acusaciones por cualquier motivo. La expresión alude al tiempo de las Cruzadas, en el que los turcos eran víctimas del odio de todos los cristianos, que sentían una especial preferencia por cortar sus cabezas.

Caérsele los anillos

Ser poco afecto a colaborar con los demás, sobre todo en el trabajo físico, eludir la responsabilidad.

Cada loco con su tema

Frase que sirve para explicar el apego que cada uno tiene por su propio parecer, al igual que los locos que, por lo general, disparatan sobre un tema que es su obsesión. Antiguamente, solían terminar la frase con ... y cada lobo por su senda.

Cada maestrito con su librito

Frase usada para justificar la disparidad de criterio en el cumplimiento de un mismo objetivo. En la vida, todos tenemos un método para desarrollar nuestras actividades.

Cada muerte de obispo

Muy esporádicamente, de vez en cuando, en alusión a la longevidad de los prelados, que suelen vivir muchos años y, por otra parte, los obispos no suelen ser jóvenes, de ahí lo de su larga vida.

Caerse del nido

Descubrir una verdad a destiempo; ser ingenuo, como los polluelos que por inexperiencia, suelen caer de lo alto, al desprenderse del nido. Caerse la venda de los ojos Desengañarse, descubrir la verdad acerca de una persona o situación, sobre todo cuando lo que se descubre es negativo para uno. Caiga quien caiga Es una de las frases más amenazantes que existen en todas las lenguas.

Calavera no chilla

Significa que la persona que gusta de la diversión exagerada y la vida disipada no debe quejarse de las consecuencias de su forma de vida. "Calavera", en sentido figurado, es el hombre de poco juicio dado al libertinaje. Calumniad, calumniad, que algo quedará Frase que algunos atribuyen a Voltaire y que el escritor Beaumarchais habría incluido en su obra El Barbero de Sevilla. La expresión sostiene que cuando se insiste en la difamación, con el tiempo se logra instalar la duda en la sociedad.

Cambiar de chaqueta

Algunos adjudican el origen de este curioso dicho al duque de Saboya, Carlos Manuel I, quien solía alternar sus simpatías por Francia y por España usando un jubón (prenda antigua ajustada que cubría desde los hombros hasta la cintura) de color rojo de un lado y blanco del otro. Pero lo cierto es que, con motivo de las guerras de religión promovidas por la Reforma Luterana, se hizo usual que los adversarios de cada bando (papistas y luteranos), para distinguirse de sus oponentes, vistiesen casaca y jubón de aspectos bien diferenciados. Debido a que, por lo general, el forro de estas prendas era de color distinto al de la tela, en determinadas circunstancias los parciales de una y otra facción, ya sea para desorientar al adversario o para hacerse pasar por uno de ellos, daban vuelta la casaca. Esta treta hizo acuñar, con el tiempo, la expresión cambiar la chaqueta que con el transcurso de los años comenzó a ser usada -con sentido análogo- para criticar a quien de acuerdo con las circunstancias cambia repentinamente de opinión o actitud política, en otras palabras, se convierte en un "tránsfuga" (verdadero significado de esta palabra).

Cantar las cuarenta

Desahogarse con alguien, diciéndole lo que piensa, aun cuando moleste al destinatario. El origen es el juego de naipes conocido con el nombre de "tute", en el que se llama las cuarenta al número de puntos del que reúne el caballo y el rey de un mismo palo, lo que motiva que su poseedor esté obligado a "cantarlas".

Cargar con el mochuelo

En los últimos años, se han difundido en la Argentina innumerables cuentos que tienen por protagonistas a integrantes de la colectividad gallega, a quienes se endilga una marcada falta de inteligencia, lo mismo que su poco apego a las costumbres higiénicas, en contraposición con la noticia -ignorada por muchas personas- de que el lenguaje gallego fue el primer romance (lengua derivada del latín) que se habló a la perfección. De todas formas, esos relatos, que por lo general son originarios de estas latitudes, no lo son en cuanto a la originalidad de la idea, ya que el dicho que ahora nos ocupa procede de la propia España. Cuentan que dos jóvenes -uno andaluz y otro gallego- entraron cierta vez a una posada y pidieron al dueño del lugar algo para cenar. Como el mesonero les dijo que sólo disponía de una perdiz y un mochuelo (especie de ave rapaz nocturna de carne muy dura y poco sabrosa), el andaluz -que llevaba la voz cantante- se apresuró a decir que los trajese y que ellos se encargarían de distribuir equitativamente las presas. Una vez frente a las aves cocinadas, el andaluz dijo al gallego -Elige, hermano, puesto que la cosa es clara o tú te comes el mochuelo y yo la perdiz o yo me como la perdiz y tú te cargas el mochuelo. Abrumado por tan "original" alternativa, el ingenuo gallego se tuvo que comer el mochuelo mientras el avivado andaluz daba cuenta de la sabrosa perdiz. Desde entonces, el dicho se usa para calificar todo asunto o trabajo enojoso y difícil que recae sobre alguien en contra de su voluntad, sobre todo si éste ha sido engañado.

Cargar con el muerto

Según las leyes medievales, cuando en la jurisdicción de una localidad era hallado el cuerpo de alguna persona muerta en circunstancias extrañas, si no era posible determinar la identidad del homicida, el pueblo donde había sido encontrado el cuerpo estaba obligado a pagar una multa llamada homicidium u omecillo. A causa de esto, y con el fin de eludir el pago de la multa, cuando se hallaba un muerto en las calles, los habitantes del pueblo en cuestión se apresuraban y, de común acuerdo, levantaban el cuerpo y lo trasladaban a alguna localidad vecina, de manera que la responsabilidad del crimen recayera sobre ésta y, en consecuencia, fuera ella la que debiera hacerse responsable de pagar la multa correspondiente. Con el tiempo, el dicho comenzó a aplicarse -en sentido figurado- como equivalente de la pretensión de descargar sobre otro la culpa por algún delito o falta cometida. En la actualidad, el dicho cargar con el muerto conserva el mismo valor, aunque suele aplicárselo, preferentemente, para referir a la responsabilidad que le cabe a alguien en el pago de alguna deuda, sobre todo cuando se trata de cuentas impagas o difíciles de saldar, como cuando solemos decir -luego de una reunión de numerosos comensales- "Y ahora... ¿quién levanta este muerto?

Caro como aceite de Aparicio

Todo aquello cuyo coste es muy subido de precio o abusivo se dice que es caro como aceite de Aparicio. El aceite de Aparicio es una preparación medicinal para curar las llagas y heridas inventada en el siglo XVI por Aparicio de Zubia. El alto precio de esta pócima no se correlacionaba con el coste real ni la dificultad para hallar sus ingredientes aceite de oliva, hipérico, romero, lombrices de tierra, trementina y resina de enebro, incienso y almáciga en polvo. Quizás la fórmula permaneció en secreto y fue explotada en exclusiva por el inventor de este aceite curativo.

¡Chocolate por la noticia!

Frase irónica con la que se pretende descalificar a quien afirma algo que ya todos conocen, ya sea porque es un hecho consabido o bien, porque llegó tarde con la noticia.

¡Chúpate esa!

Exclamación de réplica cuando uno contesta algo que sorprende y desagrada a alguien, sobre todo por lo justo e inesperado de la respuesta. Entre nosotros, la frase originariamente era ¡chúpate esa mandarina!, indudablemente, una curiosidad idiomática porque, entre nosotros, es más habitual que alguien chupe una naranja y no una mandarina.

Clavar a alguien

Dejar plantada a una persona, ya sea esperando en una cita o despojándolo de algo que esa persona merecía. El origen es la práctica delictiva de los antiguos salteadores de camino que se ofrecían para clavarles las herraduras a los forasteros, pero lo hacían dejando algunos clavos flojos, para luego -cuando estos se detenían- asaltarlos y robarles las pertenencias.

Colgar el Sanbenito

Entre los antiguos usos de la Iglesia primitiva y después, durante los tiempos de la Inquisición, a los penitentes que lloraban sus culpas y mostraban arrepentimiento, se les daba una vela de cera y se los arropaba con una especie de saco de lana que, previamente, había sido bendecido por el sacerdote o párroco del lugar. De ahí, que a esa prenda se le llamase saco bendito, denominación que más tarde, derivó en las formas san bendito y, finalmente, sambenito. Este hábito -que, en realidad, era una réplica del saco de penitencia usado por los penitentes de la Iglesia primitiva- consistía en una especie de escapulario de lana amarilla con la cruz de San Andrés, llamas de fuego y otros jeroglíficos estampados en la superficie. Pero, respecto de la etimología de la palabra, hay quienes sostienen que proviene del nombre de San Benito, cuyo significado pasó por designar primero al "escapulario benedictino", luego al "escapulario que se ponía a los condenados por la Inquisición" y finalmente, "signo de infamia". El objetivo de penitencia de este atuendo dio origen al dicho popular cargar o colgar a uno el sambenito, con el que se expresa el acto de echar sobre alguien una culpa que no merece, como cuando decimos comerse un garrón, en alusión a idéntica situación.

Colgar la galleta

Dejar plantado a alguien, particularmente referido a la relación amorosa, cuando uno de los integrantes de la pareja abandona al otro.

Comer de gorra

Este dicho nos remonta a la época en que los estudiantes vestían de capa y gorra. Y sucedía que, como buenos estudiantes, eran dueños de un apetito voraz a causa del tremendo desgaste que significaba responder a las exigencias de las universidades de entonces. Sumado a esto, como muchos de ellos provenían de lugares distantes de las grandes ciudades a las que acudían en busca de la excelencia educativa, no tenían dónde recurrir cuando sus hambrunas eran insostenibles. Por eso, debían agudizar su ingenio y acudir a picardías propias de la edad para poder llevarse algo al estómago. Uno de los recursos era meterse "de colado" en las fiestas de bautismos, cumpleaños o casamientos importantes, repartiendo reverencias y ceremoniosos gorrazos (saludos hechos con la gorra) y permaneciendo mudos y aislados durante la celebración para no ser detectados por los anfitriones, pero dando cuenta de los apetitosos manjares que se servían en la ocasión. De ahí, que a esta clase de "invitados" se les llamase despectivamente capigorrones, de donde -por analogía- surgió la expresión comer de gorra, en alusión al hecho de poder hacerlo merced a los saludos realizados con ese elemento. Mucho tiempo después, en este siglo, comenzaron a pulular cantantes e instrumentistas populares que realizaban su actuación en la vía pública y que recogían la limosna dada por los transeúntes, en un sombrero o gorra que depositaban en el suelo.

Como el maestro Ciruela

Frase con la que se censura a quien habla magistralmente u opina sobre una cosa de la que no entiende. La locución completa habría sido originalmente como el maestro Ciruela, que no sabía leer y puso escuela, incluso se dice que en un tiempo, pudo haber sido como el maestro de Siruela... en relación con el nombre de un pueblo de Badajoz, provincia española cercana a la frontera portuguesa, sin otra intención que la rima con la palabra "escuela".

Como Pancho por su casa

Hacer algo con total libertad. Originariamente, la frase era como Pedro por su casa, proveniente de la locución entrarse como Pedro por Huesca, en alusión a la toma de esa ciudad por el rey aragonés Pedro.

Como Pedro por su casa

Esta comparación se utiliza cuando alguien se conduce en casa ajena con tanta familiaridad y soltura como en la suya propia. Quién fue el tal Pedro al que alude el dicho, se desconoce. En Aragón (España) se escucha una versión que dice 'entrase como Pedro por Huesca'. Aquí sí se reconoce al personaje, que no es otro que Pedro I de Aragón (1070-1104), que en 1095 reanudó el sitio impuesto a Huesca por Sancho I. No obstante, es posible que la frase original fuera 'entrarse como por su casa', pero que luego se modificaría añadiéndole el Pedro.

Como quien no quiere la cosa

Con disimulo, como si uno no quisiera conseguir lo que realmente pretende.

Como quien oye llover

Sin interés, sin prestarle demasiada atención. La lluvia se oye, es decir, "se percibe con el oído" (sobre todo, el que está protegido de la lluvia), a diferencia de aquello que se escucha, es decir, "se oye con atención". Compás de espera Silencio, corto tiempo que uno se toma para analizar una situación. Lo de compás procede de la simbología musical.

Con amigos así... ¡quién necesita enemigos?

Es una crítica a los que uno suponía amigos de verdad, pero en los momentos cruciales demuestran que no lo son. Por eso, la frase expresa la referencia a los enemigos.

Con azúcar está peor

Si bien no es un dicho muy popular entre nosotros, su origen no deja de ser una curiosidad muy pintoresca. Cuentan que el célebre músico navarro don Juan Emilio Arrieta -para entonces director del Conservatorio madrileño- se hospedaba en una pensión de la calle llamada "del Desengaño", de cuyo baño salía continuamente un olor nauseabundo. El músico se quejaba reiteradamente ante la dueña y la instaba a que solucionara tan desagradable situación, hasta que un día, al entrar en la casa, don Arrieta advirtió que el olor aunque distinto- resultaba aún más insoportable y repugnante que el anterior, por lo que preguntó a la dueña. -¡Pero, doña Blasa! ¿Qué ha hecho usted? -¿Qué he hecho?- repuso dolida la patrona. -¿Todavía no está usted satisfecho, don Juan? Pues, sepa que me la pasé toda la mañana quemando azúcar. A lo que el músico respondió -¡Ay, doña Blasa! ¡Con azúcar está peor! Esta salida de don Arrieta fue tan festejada que ha quedado en el lenguaje coloquial de España para dar a entender que ciertos remedios, a veces, dan resultados contraproducentes, de manera que en lugar de mejorar las cosas, las agravan y empeoran.

Con bombos y platillos

Con mucho ruido, como cuando se da a conocer una noticia muy importante.

Con la cola entre las patas

Es la típica forma de huir que tienen la mayoría de los perros, manteniendo el rabo metido entre las patas traseras. Se aplica a la persona que abandona un lugar totalmente humillado.

Con la soga al cuello

Pasando un momento de apremio, amenazado de un riesgo grave, como cuando el ahorcado se siente a punto de morir, debido a que la soga que le rodea el cuello comienza a apretar.

Con las glorias se olvidan las memorias

El que llega a lo más alto en una profesión suele olvidar a los amigos y los beneficios recibidos para alcanzar ese logro.

Con las manos en la masa

Sorprender a alguien en el momento de cometer un delito o, simplemente, una acción prohibida. Equivale a la expresión in fraganti y es una comparación con el hecho de estar preparando una masa (harina, agua y sal). Con una mano atrás y otra adelante Alude a la pobreza y a la miseria, por las que a una persona sólo le quedan sus manos para cubrir su desnudez.

Consultar con la almohada

Meditar el tiempo necesario antes de concretar un negocio o de tomar una decisión crucial, referido obviamente a las horas de la noche, cuando uno se acuesta y antes de dormirse, reflexiona sobre cuestiones de su vida.

Contigo pan y cebolla

Es una frase propia de la relación amorosa, por la que se manifiesta que, por el solo hecho de estar juntas, dos personas se conforman -metafóricamente- con comer únicamente estos dos elementos, que suelen ser baratos para cualquier bolsillo.

Contra viento y marea

Luchar contra la adversidad, comparando la acción con la lucha del marino que se enfrenta una tempestad en la que tiene en contra al viento y a la marea.

Correr con el caballo del comisario

Contar con ayuda oficial para obtener resultados positivos en algún asunto. En las antiguas carreras de caballos (cuadreras) había una de las competencias dedicada al comisario del pueblo, cuyo caballo invariablemente "ganaba" la prueba.

Cortados por la misma tijera

Expresión familiar que se aplica a dos personas de idéntico carácter y del mismo parecer, que suelen compartir defectos y virtudes, al igual que las telas cortadas juntas por el mismo patrón o molde.

Cortar el bacalao

Ser el que manda en una sociedad o cualquier grupo de personas. El bacalao fue, durante mucho tiempo, un elemento básico en la alimentación de los pobres, por eso, la misión de cortarlo era reservada a los jefes de familia.

Cortar por lo sano

Significa erradicar lo malo, lo insano de una cosa. Cuando una planta está enferma, se corta la rama desde la última parte que permanece sana y de esta manera se asegura que lo enfermo será extirpado.

Costar un huevo

Ser algo excesivamente caro, como si al hombre le costara uno de sus testículos, y todos sabemos lo que sentimos al respecto.

Costar un ojo de la cara

Ser algo muy caro, excesivamente costoso, tanto que para pagarlo habría que entregar uno de los ojos.

Costar un triunfo

Lograr algo luego de muchísimo esfuerzo. La expresión está tomada del juego de naipes en donde se llaman triunfos las mejores cartas que permiten ganar una mano.

Creer en los peces de colores

Proviene de la época en que la moda era tener peceras con pececitos de colores y parece ser el resultado de la analogía con el recurso del colonizador español que solía canjear, con los nativos, espejitos de colores por especies de valor.

Cría cuervos que te sacarán los ojos

Es una advertencia a aquellos que, en una profesión o actividad, forman desinteresadamente a sus discípulos o sucesores, sin tener en cuenta que éstos, algún día, pueden traicionarlos para quedarse con sus logros.

Cría fama y échate a dormir

Cuando alguien es conocido por una característica que lo identifica, es difícil librarse de ella. Podría equipararse con la frase genio y figura hasta la sepultura.

Cruzar los dedos

Gesto cabalístico que consiste en cruzar los dedos índices sobre los medios, con el fin de prevenir males o desgracias personales. Suele realizarse este gesto cuando se menciona a una persona ausente cuya presencia no es bien recibida, o bien cuando alguien jura algo en lo que no cree realmente.

Culo de mal asiento

Cuando una persona actúa de forma inconsciente, no se sujeta a un trabajo u ocupación por mucho tiempo, o va de aquí para allá sin rumbo fijo, se dice que tiene un culo de mal asiento. La expresión alude, no a las posaderas del hombre, sino al culo de las vasijas, que cuando no es totalmente plano hace que aquéllas bailen.

Cuando el gato no está, los ratones se divierten

Habla de la necesidad de estar siempre atento y vigilando a quienes deben cumplir una tarea, porque cuando uno tiene obligaciones, es responsable de que se cumplan.

Cuando el río suena, agua trae

Es obvio que el río trae agua, suene o no, pero la referencia está formulada a avisar a las personas sobre la conveniencia de estar atentas a cualquier advertencia sobre movimientos y cambios que pueden afectar sus posibilidades.

Cuando hay hambre no hay pan duro

Cuando hay necesidad y se pasan momentos de apremio, no debemos exigir lo que exigiríamos en situaciones normales.

Cuando las ranas críen pelos

O sea, nunca. Poca es la posibilidad de que, naturalmente, a las ranas les crezca el vello sobre su piel, por eso, la frase se usa para expresar la escasa (o ninguna) posibilidad de que algo suceda.

Cuando (o donde) menos se piensa salta la liebre

Para cazar liebres, el perro avanza sigilosamente por el campo hasta que, en determinado momento, la presa salta y comienza su huida para evitar ser abatida por el disparo del arma del hombre. Para ello, hay que estar preparado, esperando ese momento. En la vida, sucede lo mismo debemos estar listos para enfrentar momentos cruciales.

Cuanto más alto subas, más duro será el caer (o más ruido harás cuando caigas)

Advertencia para quienes, en su carrera ascendente, se consideran autosuficientes y se vanaglorian de lograr el éxito sin ayuda de otros, sin tener en cuenta que, en el momento del fracaso, el efecto habrá de ser resonante.

Cuanto más pronto, mejor

Para qué demorar los acontecimientos, ya sean buenos o malos. Si son buenos, los disfrutaremos antes; si no lo son, cuanto antes los superemos, mejor.

Cuatro ojos ven más que dos

Las resoluciones consultadas salen mejor. Uno solo puede equivocarse, mientras que más de una persona pueden ver con mayor claridad las dificultades.

Curarse en salud

Ser precavido y cauto para evitar un daño o perjuicio posterior. Hacer algo, antes de verse forzado a cumplirlo.

Dar cuerda a alguien

Otorgarle mayor libertad a una persona, al igual que cuando a un animal atado se le alarga la cuerda que lo retiene para que pueda moverse una mayor distancia, sin necesidad de abandonar el lugar. No debe confundirse con dar manija a alguien, aplicada para significar que se está azuzando a una persona para que reaccione contra otra, con motivo o sin él o para que crea lo que otra quiere que crea.

Dar gato por liebre

Antiguamente, las hospederías gozaban de una dudosa fama, sobre todo en materia de viandas. La literatura está plagada de alusiones a este particular. Entre otras acusaciones, los venteros eran a menudo sospechosos de echar un asno en adobo y venderlo como ternera, y de servir platos cuyo contenido no se sabía si era conejo, liebre, cabrito o gato. Era tanta la desconfianza en estos establecimientos que llegó a hacerse habitual entre los comensales la práctica de un conjuro previo a sentarse a comer. Puestos de pie, los clientes recitaban así delante del asado "Si eres cabrito, mantente frito; si eres gato, salta del plato."

Una de las estafas más comunes era dar carne de gato por la de liebre. De ahí que este dicho se utilice cuando se intenta engañar en la calidad de una cosa por medio de otra inferior que se le asemeja.

 

Dar vuelta la página

Soslayar, olvidar algo, pasar a otro tema, como cuando alguien realmente da vuelta a la página de un libro y deja atrás lo leído.

Darles margaritas a los cerdos

Frase bíblica (Evangelio de San Mateo, VII, 6) que significa desperdiciar cosas buenas en personas que no lo merecen. En realidad, ha habido un error de traducción del latín al castellano, ya que la palabra original es «margaron», que equivale a «perla» (de ahí, «margarina», por el color), de manera que la expresión real es darles perlas a los cerdos, que indudablemente, sería un desperdicio mayor que si les diésemos simplemente margaritas.

De enero a enero, la plata es del banquero

Frase de advertencia para el apostador en cualquier juego, a través de la cual se asegura que, al cabo de los doce meses de un año, la ganancia será siempre para la banca, aunque algún apostador afortunado pueda -circunstancialmente- obtener alguna ganancia.

De buten

Equivale a "excelente, lo mejor de su clase" y proviene de la antigua expresión da buten o da buti. Podría derivar del alemán gut, buten (bueno) o del latín butyrum (manteca, nata). En la Argentina, el pintoresco lenguaje lunfardo ha acuñado la expresión bien debute, muy utilizada por los escritores de letras de tango, con el mismo valor.

De golpe y porrazo

De improviso, precipitadamente, sin reflexión, de pronto.

De la noche a la mañana

Hacer algo sin previo aviso; sorprender por lo inesperado de una resolución, como si uno se acostara con una idea y amaneciera con otra.

De noche, todos los gatos son pardos

La vista humana suele engañar al hombre, sobre todo en la oscuridad. Por eso, la advertencia manifestada a través de esta comparación que es muy real.

De par en par

Locución adverbial que expresa la idea de puertas completamente abiertas, sin impedimento ni obstáculo que estorbe el paso.

De Pascuas a Ramos

La expresión alude a la festividad de la Pascua de Resurrección, también conocida como Pascua florida, que tiene lugar una semana después del Domingo de Ramos. Por tanto, entre ambas festividades media un lapso de un año menos una semana. Es por ello por lo que se dice 'de Pascuas a Ramos' cuando un suceso acontece muy de vez en cuando. Por similares razones se dice el modismo 'de higos a brevas', ya que es sabido que la higuera da primero brevas y, acabadas éstas, después de un largo tiempo, los higos.

De pe a pa

Totalmente, sin dejar nada por hacer.

De perillas

Que viene justo, oportunamente. La locución alude a la perilla o parte superior del arco formado por los fustes de la silla de montar.

De siete suelas

Locución que equivale a "fuerte, sólido" y es usada, particularmente, en la expresión pícaro de siete suelas ya que alude a la fortaleza que debería de tener un calzado hecho con una base de siete suelas.

De puño y letra

Sirve para adjudicar la autoría de un escrito, al expresar que está hecho por la mano del que lo escribió o firmó.

De tal palo, tal astilla

Se usa para realizar una comparación entre integrantes de una misma familia y, por lo general, es utilizada para justificar los defectos y virtudes de un/a hijo/a respecto de su padre/madre y otros familiares. El origen sería la frase a tal padre, tal hijo, incluida por Petronio en su "Satyricon, 58", sentido que el refrán en inglés reproduce literalmente.

De todo, como en botica

Significa que hay variedad, provisión o surtido de varias cosas, como en las antiguas "boticas" (almacenes) de España, en las que había toda clase de artículos. Para otros, "botica" era el nombre dado en Sevilla a las casas de citas en las que, por un lado, se vendían remedios y por otro, había de todo.

Deberle a cada santo una vela

Ser deudor de muchas personas. La comparación surge de la costumbre de algunos creyentes católicos de formular promesas a distintos santos, consistentes en el encendido de velas a cada una de las imágenes.

Decíamos ayer...

Frase pronunciada por el poeta español fray Luis de León, luego de salir de la cárcel después de cinco años de castigo y al reanudar sus clases en la Universidad de Salamanca. La locución se utilizaba irónicamente.

Defensa numantina

Cuando alguien realiza una defensa absoluta de una persona o situación hasta las últimas consecuencias, de palabra o de obra, se dice que ha llevado a cabo una defensa numantina. El origen de esta expresión se halla en las llamadas genéricamente guerras de Numancia, que se mantuvieron contra Roma entre los años 143 a 133 a. de C. Numancia era una antigua ciudad de Celtiberia, y más tarde de la provincia romana tarraconense. Sus minas están situadas en el cerro de la Muela o de Castro, a 7 kilómetros de la ciudad de Soria. Al mando de un ejército perfectamente adiestrado en los llanos de Urgel, Publio Escipión Emiliano se apoderó de Tierra de Campos y posteriormente cercó Numancia, rodeándola con zanjas y empalizadas, tras las que levantó una muralla de piedra. Incapaces de romper el asfixiante cerco del enemigo, los numantinos propusieron una paz honrosa, que fue rechazada por Escipión. Ante la negativa, los habitantes de Numancia prefirieron morir unidos y libres antes que caer en manos del enemigo.

Dejar con un palmo de narices

Sorprender a alguien, chasquearlo, privándolo de algo que esperaba conseguir.

Dejar de plantón

Dejar esperando a alguien; no acudir a una cita. El "plantón" era un soldado o integrante de una fuerza del orden que hacía guardia en un puesto y, por extensión, toda persona que ejercía la vigilancia de la puerta de un edificio. La comparación surge porque, al estar tanto tiempo apoyado sobre las "plantas" de los pies, la persona parecía estar echando raíces en el lugar.

Dejar en la estacada

Abandonar a alguien, en una situación comprometida, que puede ser un negocio o un peligro grave. El dicho proviene de la época en la que se llevaban a cabo -en unos terrenos circundados por "estacas"- desafíos solemnes, torneos, justas y juegos en los que el participante perdía o moría en ellos.

Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo

Se pide ayuda al Señor para librarse de los problemas aparentemente menores, debido a que por lo general, uno suele ocuparse de aquellos que por su magnitud presentan más dificultad.

Del dicho al hecho hay un largo trecho

Es el proverbio que -en su primera parte- da título a nuestro libro y en él, se manifiesta la diferencia que existe entre hacer las cosas y decirlas.

Derecho al pataleo

La última oportunidad que le queda a quien se siente defraudado en sus derechos protestar y protestar... acción expresada metafóricamente a través del verbo patalear.

Descubrir el pastel

Se utiliza para expresar que una cosa que se procuraba mantener oculta salía a la luz. Para averiguar el origen del dicho, hay que tener en cuenta la definición de pastel "masa de harina y manteca en que ordinariamente se envuelve crema o dulce". Antiguamente, también se llamaba pastel a una empanadilla cuadrada rellena de carne picada o pistada. Pero no siempre éste era su contenido, ya que los pasteleros llevaban fama de adulterarlo, según constata Sebastián de Covarrubias en su obra Tesoro (1611). De este modo, descubrir el pastel podía aludir a verificar si éste tenía o no el relleno esperado. El origen de la expresión también podría ser otro relacionado con los naipes, ya que el vocablo pastel define "una fullería en el juego que consiste en barajar y disponer los naipes de modo que se tome el que los reparte lo principal del juego o se le dé a otro su parcial".

Destapar la olla

Descubrir una verdad que permanecía oculta por intereses personales, como quien destapa una olla y, a causa de la fuerza del vapor de su contenido, éste surge salpicando a quien la destapó.

Desvestir a un santo para vestir a otro

Habla de las penurias que pasan algunas personas que, para cumplir con alguien, deben dejar de hacerlo con otro.

Diamante en bruto

Ser algo o alguien con muchas posibilidades, pero no estar listo todavía para desarrollar una función, actividad o profesión, por falta de educación, roce o experiencia. El diamante tiene más valor cuando está labrado que cuando es bruto.

Dime con quién andas y te diré quién eres

Es una advertencia a quienes no tienen en cuenta las compañías de que se rodean. Generalmente, las personas que están con uno suelen tener los mismos valores morales y viceversa, por eso, cuando esas compañías carecen de los valores mencionados, uno es juzgado como ellos.

Dios aprieta pero no ahorca

Habla de que, por más apremiado que se encuentre alguien, siempre hay una esperanza de salir airoso, como si el propio Dios nos apretara la garganta para asfixiarnos, pero sin llegar a ahorcarnos.

Dios los cría y ellos se juntan

Es una afirmación muy difundida por la que se asegura que las personas tienden a unirse de acuerdo con las preferencias y gustos personales. El uso de la frase suele ser peyorativo, aunque no siempre debería serlo.

Divide y reinarás

Es una máxima política de Maquiavelo, por la que se sugiere que la mejor manera de obtener el poder es sembrando la intriga entre quienes gobiernan para lograr su separación.

Donde comen dos comen tres

Expresa la amplitud de criterio de las personas que reciben al invitado y comparten lo poco o mucho que tienen, con él.

Donde digo digo, no digo digo, sino digo Diego

Locución festiva originada en la sociedad española del siglo XVI, que se aplica a quien incurre en confusión o contradicción y, sobre todo, al que luego se siente obligado a rectificarse.

Donde el Diablo perdió el poncho

Muy lejos; en un lugar al que nadie llega.

Donde hubo fuego, cenizas quedan

Proverbio que se aplica, con preferencia, en la relación amorosa por el que se expresa que, si dos personas han mantenido un idilio, a pesar del tiempo transcurrido las huellas no se borran, tal como sucede con las cenizas que quedan del fuego y, cada vez que se encuentran, se reaviva el recuerdo.

Donde las dan, las toman

Al que hace daño, obra mal o siembra intrigas, se le suele pagar con la misma moneda.

Donde manda capitán no manda marinero

Es una aseveración que establece el orden de mérito de las personas, de acuerdo con el grado (y no solamente en el ámbito militar). Debemos estar subordinados al que tiene un grado superior.

Donde se come, no se caga

Frase propia de los argentinos que establece que debe cuidarse mucho el puesto en el que uno trabaja, tratando de evitar la provocación de hechos que puedan costarle el cargo.

Dormir la mona

Pasar la borrachera.

Dormirse sobre los laureles

Abandonarse, luego de conseguir un éxito; no perseverar en el esfuerzo y la dedicación, descuidando lo que se ha logrado. En la Antigüedad, el laurel estaba consagrado a Apolo y a los poetas, y sus hojas se utilizaban para confeccionar guirnaldas para premiar a los ganadores de los concursos de poesía.

Dos son compañía; tres son multitud

Parece una respuesta a donde comen dos, comen tres, sólo que esta se refiere preferentemente a la relación amorosa, en la que dos siempre van a estar mucho más cómodos que tres.

Dura lex sed lex (la ley es dura pero es la ley)

La ley, a veces, parece dura, injusta, implacable, pero debemos entender que por ser una ley, debe ser cumplida.

Dar el clavo

Esta expresión, seguramente, será asociada por el lector con la acción de martillar, clavar... y nada más alejado de la verdadera procedencia del dicho. En la Antigüedad, existía un juego infantil llamado "hito", que consistía en fijar un vástago o un gran clavo a cierta distancia de los participantes quienes, desde su lugar, arrojaban unos tejos anillados de hierro, de manera que el éxito en el juego lo lograban quienes conseguían acertar con el aro en el hito. Y como el hito solía ser de hierro -por lo general, se trataba de un clavo- la expresión dar en el clavo vino a significar lo mismo. Con el tiempo y como sucedió con casi todos los dichos populares, la gente comenzó a utilizarlo con otro sentido, en este caso, como equivalente de acertar en la solución de alguna cosa complicada y difícil.

Dar gato por liebre

Si hay algo que ha mantenido la tradición con el paso de los siglos, es, sin duda, la mala fama de las posadas, hosterías y fondas, respecto de la calidad de sus comidas. La literatura universal está llena de alusiones, muchas de ellas irónicas, acerca del valor de los alimentos ofrecidos en ellas. Y era tanto el descrédito de estos lugares, que llegó a hacerse usual entre los comensales la práctica de un conjuro, previo a la degustación, en el que aquellos, parados frente a la carne recién asada, recitaban Si eres cabrito, mantente frito; si eres gato, salta al plato. Por supuesto, este "exorcismo" nunca sirvió para demostrar la veracidad de la fama de la posada, pero dio origen a la expresión dar gato por liebre, que con el tiempo se incorporó al lenguaje popular como equivalente de engaño malicioso por el que se da alguna cosa de inferior calidad, bajo la apariencia de legitimidad.

Dar la lata

Son muchas las versiones que circulan respecto de la procedencia del dicho, aunque todo induce a creer que proviene -por imitación- de los antiguos dichos dar la tabarra o dar la murga, con los que se daba a entender el fastidio ocasionado por alguien que golpea instrumentos de percusión tales como zambombas, palos y cencerros, para festejar las segundas nupcias de una viuda o de un viudo. Posiblemente, al aparecer en el mercado la hoja de lata (luego, hojalata) como producto de uso común, los recipientes vacíos de ese material fueron incorporados al equipo sonoro de las "cencerradas". De manera que la expresión dar la lata, o sea, percutir sobre ella, no hizo más que extender el concepto tradicional de dar la murga. También se ha documentado que la frase podría provenir de la ciudad de Málaga, en cuya cárcel los presos solían comprar una lata de mosto condimentado con sobras de vino, licores y aguardientes que al ser bebidos, provocaban en los detenidos una intensa borrachera y, como consecuencia, un deseo incontenible de hablar. El uso popular, sin embargo, le ha adjudicado al dicho el significado de fastidio causado por cualquier inoportuna insistencia, aunque entre nosotros se lo aplica lisa y llanamente a quien posee la característica de hablar por demás.

Dar palos de ciego

Es sabido por todos que la ceguera -aparte de constituir una lamentable desgracia para quien la padece- ha sido siempre motivo de burla y pretexto para la creación de frases y expresiones divertidas. Y para probar esta afirmación, basta con citar algunos de los juegos populares nacidos en tiempos remotos cuyo fundamento consistía en privar ocasionalmente de la visión a los participantes. Tales son los casos de la gallina ciega y la piñata, juego que llegó a dar nombre a un día el "Domingo de la Piñata", en cuyos festejos se vendaban los ojos de los participantes y estos, armados de un palo, comenzaban a dar garrotazos contra una cazuela de barro pendiente de hilo. Cuando la vasija era alcanzada por un certero garrotazo, ésta se abría derramando su contenido -que solía ser agua o pequeñas golosinas- sobre el autor del golpe. Así, la gente estallaba en bullicioso jolgorio. De esta alegre costumbre, no extinguida del todo en nuestros días, precede la expresión dar palos de ciego, aplicada para significar el perjuicio que se sufre al proceder sin tino ni cautela, a lo loco, en cualquier asunto delicado.

Dar un cuarto al pregonero

La figura del pregonero o portavoz ambulante de noticias existe desde hace mucho tiempo, incluso se lo registra en la época de los romanos. En España, se sabe que existían pregoneros por lo menos desde el siglo XV y además tenían la particularidad de estar divididos en tres clases los oficiales, que estaban al servicio de la Administración; los heraldos, que marchaban delante de los nobles anunciando el paso de estos, y los voceadores mercantiles que, por encargo de cualquier vendedor, pregonaban los artículos y servicios más diversos. La tarifa usual de estos últimos era un cuarto, moneda de cobre que equivalía a cuatro maravedíes, es decir, alrededor de tres céntimas de peseta, de manera que dar un cuarto al pregonero significaba pagar los servicios de ese oficial público para que difundiese, en voz alta, cualquier tipo de noticia. Con el correr del tiempo, la frase adquiriría en España (ya que en el Río de la Plata y el resto de América del Sur es poco usual) un sentido totalmente opuesto, cual es el de reprobar la divulgación de algo que, por su particular naturaleza, debiera callarse.

Dárselo con queso

En la Antigüedad, la presencia de animales roedores constituía una amenaza para la salud de los habitantes de las grandes ciudades, debido a las enfermedades que transmitían. Por eso, era muy común escuchar la expresión armarla con queso, en referencia a las ratoneras o trampas para la caza de ratones, en cuyo mecanismo se colocaba un trozo de queso para así atraer a los roedores, golosos y reconocidos degustadores de ese producto lácteo. Por analogía, el dicho dársela con queso pasó a usarse metafóricamente en el lenguaje coloquial, con el significado de cebo", "ardid" o "engaño" mediante el cual una persona atrae a otra para conseguir un fin perseguido, con lo que queda claro que esta expresión puede muy bien equivaler a caer en la trampa.

Tener muchas ínfulas

En la Antigüedad, se llamaban "ínfulas" a unas tiras o vendas de las que pendían dos cintas llamadas "vittae", una a cada lado de la cabeza. Las "ínfulas" se usaban arrolladas en la cabeza a manera de diadema o corona, y solían lucirlas los príncipes y sacerdotes paganos, como señal distintiva de su dignidad. Con estas "ínfulas" se adornaban también los altares y -en algunas ocasiones- las víctimas que eran llevadas al sacrificio. Pero cuantas más eran las ínfulas y mejor la calidad de su confección, más importante era considerada la persona que las portaba, por lo que, era muy común escuchar hablar de víctima de muchas ínfulas. Con el tiempo, el dicho pasó a designar a todo aquel que actúa con habitual vanidad y orgullo desmedidos y, por lo general, despreciando al prójimo.

Del tiempo de maricastañas

No hay certeza acerca de la existencia de este personaje, como tampoco se conoce el motivo por el cual se lo asocia con épocas remotas. Hay quienes afirman que, efectivamente, existió en la provincia de Lugo (España) una Maricastaña quien, junto con su marido y hermanos, encabezó un partido de extracción popular que se oponía al pago de los tributos exigidos abusivamente por el obispo del lugar. Incluso, se afirma que habría sido ella misma la que ordenó matar -como represalia- al mayordomo del prelado. Aparentemente, la fama de esta mujer se cimentaba no tanto en sus principios morales y actitudes de arrojo cuanto en su aspecto muy varonil. Sin embargo, también hay quienes afirman que el personaje Maricastaña no es real sino ficticio y pertenecería a la leyenda celta, a través del cuento "La batalla de los pájaros", cuyo personaje central es una tal Auburn Mary (traducible como María de color castaño). De todas formas, real o inventada, esta mujer forma parte del léxico de la mayoría de los hispanohablantes en el dicho del tiempo de Maricastaña, para hacer alusión a algo o alguien que hace mucho tiempo que está en este mundo.

Dorar la píldora

Desde siempre, los medicamentos (infusiones, polvos, brebajes...) se han caracterizado por tener un sabor amargo, lo cual los hacía molestos en el momento de tener que tragarlos, pero eso era considerado algo natural, tanto como lo era el hábito de tener que soportar el dolor. Hoy, todos sabemos que esos botoncitos compuestos por distintas variedades de productos medicinales llamados píldoras suelen estar integrados -por lo general- por elementos de sabor amargo y desagradable al paladar. De ahí, que los antiguos boticarios, tal como se sigue haciendo en el día de hoy en los modernos laboratorios farmacéuticos, para disfrazar o disimular ese desagradable sabor, acudiesen al recurso de dorar la píldora con alguna sustancia de gusto azucarado y suave al paladar, de manera que se facilitara la acción de tragar el medicamento. Ese es el sentido de la expresión dorar la píldora, que hoy aplicamos en el lenguaje diario para hacer o decir algo de una forma más suave y tratando de no herir a quien nos escucha.

Echar agua al mar

Hacer algo inútilmente, sin resultado positivo o dar algo a quien tiene abundancia de ello. La versión en inglés habla de llevar carbón a Newcastle, en alusión a la ciudad inglesa de Newcastleupon- Tyne, activo puerto exportador de hulla. En España, dicen llevar hierro a Vizcaya, haciendo referencia a la ciudad vasca, famosa por su actividad en la industria siderúrgica.

Echar leña al fuego

Expresa la idea de fomentar las discordias con comentarios que no hacen más que agravar la situación, como si echáramos leña al fuego o, como dice su versión en inglés, «agregar combustible al fuego».

Echar una cana al aire

Equivale a divertirse, con cosas propias de la juventud, aunque la persona sea muy madura, debido a que se alude -metafóricamente- a la acción de arrancarse las canas, para parecer más joven, y tirarlas. Últimamente, con las facilidades que dan los adelantos en materia de embellecimiento, es mucho más fácil teñirlas que arrancarlas... y es mucho menos doloroso.

El amor todo lo puede

Frase del poeta Virgilio, en sus "Églogas", en la que hace referencia a la tiranía del amor en los dioses y en los hombres y que también se aplica a la dulzura y la caridad.

El apetito viene comiendo

Cuando alguien no tiene deseos de comer, se dice que la mejor manera de provocar el hambre es, precisamente, ingiriendo comida.

El baile de San Vito

Enfermedad infecciosa convulsiva que afecta a los niños. Se rezaba a este santo, que también sufrió convulsiones, implorando la curación.

El camino del Infierno está lleno de buenas intenciones

Todos hemos tenido buenas intenciones, pero no siempre las hemos llegado a concretar, han quedado en el camino del éxito y la consolidación.

El capitán Araña

El dicho completo dice así Ser como el capitán Araña, que embarca a la gente y se queda en tierra. Se utiliza para calificar a la persona que implica a los demás en un asunto en el que no está dispuesta a participar. El origen de esta frase hay que buscarlo en la figura del capitán Arana o Aranha, un personaje del siglo XVIII que recorría el litoral de la península Ibérica con la intención de reclutar gente con destino a las colonias de América para luchar contra los insurrectos, sin que él emprendiera viaje alguno hacia el Nuevo Continente.

El casado casa quiere

Quien ha logrado formar una familia, pretende vivir con ella y solo ella en su propio hogar.

El chocolate del loro

Una familia aristocrática que quiso reducir gastos llegó a la conclusión de que sólo se podía ahorrar la ración de chocolate del loro.

El cliente siempre tiene razón

Proverbial frase que establece la verdadera esencia de la relación comercial en la sociedad de consumo, por la cual el vendedor o empleado de un comercio debe dar siempre la razón al cliente, aunque éste no la tenga.

El comer y el rascar, todo es empezar

Antiguo proverbio que destaca la característica de estas acciones propias del ser humano. En ambos casos -comer y rascarse- todo es cuestión de empezar; una vez iniciada la acción, no se puede detener. La frase se aplicaba en los casos en que se producía cualquier clase de exceso.

El Diablo hace la olla, pero no la tapa

Advertencia a aquellas personas involucradas en un escándalo, por la que se aclara que una vez que se halla envuelto en él, no es fácil ocultar la relación, tal como sucede con una olla a la que no se le ha colocado la tapa y todo lo que contiene está a la vista.

El Diablo sabe por Diablo pero más sabe por viejo

Es útil la capacidad en determinada actividad, pero es mucho más provechosa la experiencia que se tenga en la vida.

El dinero llama al dinero

Frase que asegura que la gente que posee mucho dinero, por lo general, tiene éxito en los emprendimientos comerciales y, de esta manera, sigue acrecentando su fortuna.

El dinero no hace la felicidad

Una vieja aseveración que día a día parece alejarse de la realidad. Tanto es así, que la frase suele ser completada con afirmaciones del estilo de ...pero calma los nervios, o ...pero ayuda a conseguirla.

El espectáculo debe continuar

Frase originada en el show business por la cual se exalta el espíritu de los artistas del espectáculo quienes, a pesar de los dolores físicos y espirituales que padecen, deben sobreponerse y continuar con su tarea de divertimento para los demás. La expresión suele aplicarse, por extensión, en otros ámbitos.

El éxito tiene muchos padres; el fracaso es huérfano

Cuando se logra un triunfo, muchas son las personas que se adjudican el mérito de haberlo obtenido, pero cuando sólo se consigue un fracaso, nadie reclama su autoría.

El fin justifica los medios

Frase atribuida a Maquiavelo, que resume toda su doctrina política.

El fuego todo lo purifica

Desde tiempo inmemorial, se sabe que la acción del fuego elimina toda clase de gérmenes.

El hábito no hace al monje

Por más que una persona trate de lucir como alguien que no es, no puede disimular su propia imagen. Una persona no puede, con sólo vestir un hábito, pretender ser monje.

El hilo se corta por lo más delgado

Cuando un hilo o una soga se cortan naturalmente, el corte se produce en la parte más delgada. Lo mismo, cuando se deben tomar medidas en determinada circunstancia de la vida, siempre el afectado es el más débil.

El hombre propone y Dios dispone

Según este proverbio de la obra "Imitación de Cristo", no podemos, desde nuestra mortal falibilidad, disponer indiscriminadamente acerca de obras y personas, sin tener en cuenta la decisión final del Creador.

El horno no está para bollos

No es el momento apropiado para hacer o decir algo, es más, podríamos decir que es el menos indicado. La comparación surge de la baja temperatura que debe tener el horno para cocer bollos o tortas pero, al ser tan "caliente" la situación que se vive, se dice que el horno no está -efectivamente- para recibir bollos.

El huerto del Francés

Este dicho se refiere a los asesinatos que en el pueblo cordobés de Peñaflor llevaron a cabo Juan Aldije, alias el Francés, natural de Agen (Gascuña) y José Muñoz Lopera, natural del lugar de los incidentes. El huerto del Francés era una casa vivienda, con cuadras, corrales y un huerto de 2 fanegas de tierra, situado a las afueras de Peñaflor. Entre los años 1898 y 1904, el Francés y su compinche asesinaron en dicha finca a 6 personas, cuyos cadáveres enterraron en el huerto. Lopera elegía a las víctimas en las timbas de las ferias y diversas capitales. Intimaba con ellas y les proponía el negocio de desplumar, a medias y con ciertos engaños, a un francés rico -papel que asumía Aldije- que vivía en una finca de Peñaflor. Los engañados llegaban de noche al pueblo cordobés, en cuya estación le esperaban la pareja de estafadores. Una vez en la finca, el Francés daba muerte al huésped golpeándole con una barra de hierro en la cabeza. Después le robaban sus pertenencias y enterraban el cadáver en el huerto. Los crímenes salieron a la luz en 1904. Aldije y Lopera fueron agarrotados en la cárcel sevillana del Pópulo el día 13 de octubre de 1906. El proceso judicial fue seguido con gran expectación en toda España y de aquel acontecimiento surgió el dicho 'eso es el huerto del Francés'. Éste designa los lugares donde roban a la gente o donde se cometen crímenes para robar.

El mismo perro con distinto collar

Frase que da a entender que sólo cambia la apariencia de las cosas, pero no su esencia. Según algunos, el origen dataría de la época de Fernando VII quien, mientras presidía un desfile militar, alcanzó a distinguir entre los soldados a antiguos milicianos que acababan de ser licenciados, por lo que se dirigió a su asistente y le dijo "Pues, hombre, son los mismos perros con distinto collar".

El mismo que viste y calza

Frase con la que se corrobora la identidad de la persona que habla o de quien se habla.

El movimiento se demuestra andando

La frase expresa que llega un momento en que sobran las palabras y hay que pasar a los hechos y es atribuida al filósofo griego Diógenes, el Cínico, quien la habría pronunciado ante Zenón de Elea cuando éste negó ontológicamente el movimiento. En ese momento, Diógenes se levantó, se puso a caminar y dijo la frase.

El muerto se ríe del degollado

Frase festiva por medio de la cual a una persona que padece una desgracia se la compara con otra en igual o peor situación.

El mundo es un pañuelo

Es una expresión muy usada cuando se trata de un encuentro inesperado de dos o más personas en un lugar o cuando alguien se entera de una noticia en un sitio al que no se sospechaba que pudiera llegar la novedad.

El ojo del amo engorda el ganado

Conviene que cada uno cuide su propia hacienda; en la práctica, alude a la conveniencia de ocuparse personalmente de sus propios asuntos.

El patio de Monipodio

En Rinconete y Cortadillo, de Cervantes, el jefe del hampa sevillana recibía allí a los nuevos ladrones.

El pez grande se come al chico

Es una cruda realidad de la vida aplicada al ser humano. Al igual que los peces, los hombres tratan de imponer no sólo su fuerza física sino la económica ante el menos poderoso.

El que a hierro mata, a hierro muere

Proverbio entresacado del Evangelio según San Mateo, XXVI, 52, que bien podría ser una variante de ojo por ojo; diente por diente. La persona que ejerce la violencia termina por perecer de la misma manera.

El que busca, encuentra

Frase que estimula la perseverancia y aconseja que nadie deje de buscar, no sólo las cosas materiales, sino los logros más deseados.

El que calla, otorga

Parece ser el proverbio antónimo de todos los que sugieren no hablar demasiado, pero en este caso aconseja no permanecer callado ante determinada acusación debido a que el silencio puede ser interpretado como admisión de la culpa.

El que espera, desespera

Es un juego de palabras, por el que se expresa la idea de que la ansiedad, llevada al extremo, se convierte en desesperación. En este caso, "espera" y "desespera" no están presentados como simples antónimos, ya que "desespera" está relacionado con la "desesperación" y no con la "desesperanza".

El que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra

Frase de Jesucristo, tomada del Evangelio según San Juan 8, 7, que habría pronunciado el Redentor ante la turba que pretendía lapidar a una mujer acusada de adulterio, como si ellos estuvieran libre de culpa. La frase completa habría sido Aquel de vosotros que esté libre de pecado, que arroje contra ella la primera piedra". Con el correr de los siglos, la frase consolidó su vigencia y su uso se extendió a toda situación en donde quienes juzgan no están moralmente autorizados para hacerlo ya que, en muchos casos, son responsables de pecados muchos mayores que los que están juzgando.

El que guarda, tiene

Es una invitación al ahorro, única manera de tener asegurado un buen pasar en los tiempos de la vejez.

El que las hace las paga

Otra variante de ojo por ojo... o el que a hierro mata...

El que mucho abarca poco aprieta

La persona que emprende muchas cosas al mismo tiempo, no suele desempeñar bien ninguna de ellas conviene dedicarse preferentemente a una sola.

El que mucho habla, mucho yerra

Advierte sobre la inconveniencia de hablar demasiado, debido a que cuanto más se habla, más oportunidades hay de equivocarse.

El que no arriesga, no gana

Es una invitación a la audacia, a encarar emprendimientos, incluso a pesar de que -en algunos casos- lo aconsejable es la prudencia.

El que no corre, vuela

Expresión que hace referencia a la rapidez de las personas, no sólo respecto de su velocidad física, sino mental y la facilidad con que se desenvuelven en su profesión u oficio. Se podría complementar con frases hechas propias de los porteños, que justifican la velocidad de algunas personas Fulano juega a la mancha con los aviones... Mengano les pone supositorios a las liebres, etcétera.

El que no llora, no mama...

Frase porteña, difundida en todo el país, extraída del estribillo del célebre tango "Cambalache", de Enrique Santos Discépolo, por la que se afirma que el hombre -al igual que los bebés, que tienen que llorar para indicar a su madre que tienen hambre- debe vivir reclamando lo que le pertenece. La frase termina diciendo... y el que no afana es un gil, en una velada crítica, no sabemos si a los que viven dignamente de su trabajo (¿gil?) o al que vive robando a los demás (¿el que afana?).

El que no quiera balazos que no vaya a la guerra

Si a alguno no le agradan ciertas cosas, debe evitar acudir al lugar en donde esas cosas suceden.

El que no tiene cabeza, tiene pies

Frase aplicada particularmente a la persona desmemoriada o de frágil memoria por la que se hace referencia a que, si se olvidó algo (no tiene cabeza) deberá ir a buscarla adonde corresponde (tiene pies).

El que pega primero pega dos veces

Sugiere tomar la iniciativa en todos los emprendimientos para obtener mayores beneficios.

El que quiera celeste que le cueste

Se aplica para justificar lo difícil de una empresa. La comparación surge con el viejo prejuicio de las tradicionales familias europeas de la inmigración, de considerar el nacimiento de un varón (por eso, el celeste) más promisorio que el de una niña.

El que quiera pescado que se moje el culo

Aquel que quiere obtener un logro o algo importante en su vida, debe esforzarse llegando incluso hasta el sacrificio. La comparación surge de la costumbre de pescar en los ríos con el agua hasta la altura de las nalgas, o bien, sentado en la playa, con lo que, en ambos casos, es inevitable mojarse las sentaderas.

El que ríe último, ríe mejor

Hace referencia a la ventaja de saber aguardar el momento de celebrar un éxito, ya que muchas veces se suele festejar algo antes de tiempo. La misma frase se aplica para quien festeja un triunfo prematuro, desconociendo que en el futuro él puede ser el derrotado.

El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón

Frase que se usa para justificar la acción delictiva de alguien que comete una ilicitud contra quien es sospechado de haber cometido las mismas faltas.

El que rompe, paga

Frase familiar que transfiere la responsabilidad de la integridad de un objeto a quien lo está utilizando en ese momento, sobre todo, si se trata de un objeto de cierto valor.

El que se acuesta con chicos, amanece cagado

Advertencia a los mayores para que no encaren emprendimientos importantes con personas jóvenes y sin experiencia en una actividad. Existe una culta versión suavizada que dice el que con niños pernocta, excrementado alborea.

El que se quemó con leche cuando ve una vaca llora

Es una frase que destaca la experiencia de una persona que deberá capitalizar sus aciertos y errores.

El que se va sin que lo echen, vuelve sin que lo llamen

Cuando una persona renuncia de un cargo, sin haber tenido problemas, se dice que «se fue por la puerta grande», lo que le permite volver cuando lo desee y ser bien recibido.

El que siembra vientos cosecha tempestades

Las malas acciones y los odios suscitados tienen funestas consecuencias.

El que solo se ríe, de sus picardías se acuerda

Refrán que se aplica a la persona que -por lo general- suele sonreír cuando está sola o bien, mientras está en un grupo, pero del que parece haberse ausentado con la mente. Se supone que esa sonrisa le recuerda ciertas travesuras cometidas, que no se atreve (o no le conviene) comentar en público.

El sol sale para todos

Frase optimista que encierra una verdad indiscutida por la que, realmente, cuando el sol aparece en el cielo, se sabe que lo hace para todos sin distinción de ninguna clase. Con ella, se expresa que todos tenemos las mismas oportunidades en la vida. Similar interpretación tiene la oración aunque no lo veamos, el sol siempre está, popularizada por una canción de la cantante Marilina Ross.

En tiempo de vacas gordas

En El Génesis está escrito que una vez el rey de Egipto tuvo un sueño vio cómo 7 vacas gordas eran devoradas por otras tantas muy flacas. Al despertar el faraón, mandó llamar a todos los sabios, adivinos y agoreros egipcios, pero ninguno de ellos acertó a dar una interpretación satisfactoria de la pesadilla. En vista de lo cual mandó llamar a José, hijo de Jacob y Raquel, que se hallaba en prisión. Éste explicó que las 7 vacas gordas anunciaban abundancia, y las 7 escuálidas, otros tantos años de hambre y escasez. De este pasaje bíblico nace la expresión 'en tiempo de vacas gordas', para significar un periodo de abundancia, pero de precaria duración.

El tiempo es oro

Habla del valor del tiempo, sobre todo, cuando alguien no percibe la importancia que este tiene y lo pierde o, lo que es peor, lo hace perder a los demás.

El tiempo todo lo cura

Hay quienes afirman que, con el correr del tiempo, todo las heridas se curan, cicatrizan. Y hay quienes sostienen que lo mismo sucede con las cosas de la vida con el tiempo, todo se olvida.

El tonto del bote

A mediados del siglo XX, se hizo popular en Madrid (España) un mendigo que tenía una forma peculiar de pedir limosna. De él habla Dionisio Chaulié en el libro Cosas de Madrid cuando se refiere a los pedigüeños de su época "En Madrid los había tradicionales. Entre otros, un desgraciado imbécil a quien se le conocía con el nombre de Tonto del bote, porque recogía la limosna en un bote de suela que agitaba en la mano, sentado en una silla a la puerta de San Antonio del Prado. Aún me parece verle en sus últimos años, inmóvil, con su sombrero de alas anchas, su ropón o túnica parda, limpio, y lanzando a intervalos una especie de sonido gutural para llamar la atención de los transeúntes." Se cuenta que en cierta corrida de toros, uno de los astados saltó la barrera y enfiló la Carrera de San Jerónimo. Al meterse en una de las calles transversales, el animal se topó de frente con el mendigo. Éste, desconociendo el peligro, permaneció inmóvil. El toro le olfateó despacio, dio un bufido y siguió su camino. Desde entonces, se recuerda la inmensa suerte que tuvo el Tonto del bote.

El vivo vive del zonzo y el zonzo de su trabajo...

Frase muy argentina que define la clásica «viveza criolla» por la que siempre habrá alguna persona que se aprovechará de otra. La frase original tiene un final escatológico ... y la gallina de arriba caga a la de abajo, por la posición de estas aves en el gallinero.

El zorro pierde el pelo pero no las mañas

El zorro tiene la característica de padecer la caída del pelo y tan importante es esta particularidad que la enfermedad, en el hombre, se llama alopecia, tomada del griego "alops zorro". La frase explica también que, por más que este animal pierda su pelaje, sus costumbres y mañas permanecerán inalterables. Lo propio sucede con el hombre.

Elemental, querido Watson

Frase que se supone utilizaba como muletilla el personaje literario Sherlock Holmes, dirigiéndose a su ayudante, el Dr. Watson, ambos creados por el escritor Sir Arthur Conan Doyle. El investigador Gregorio Doval sostiene (y de ahí, lo de "se supone") que en casi ninguna de las aventuras de Sherlock Holmes este personaje utiliza la frase, salvo en las primeras.

Empinar el codo

Todos sabemos que el acto de beber -no importa si con vaso, porrón, bota o botella- impone por lógica necesidad, el movimiento de levantar el codo hasta determinado nivel. De este simple y cotidiano hecho procede la locución peyorativa empinar el codo, lo que equivale a "alzar, levantar, aupar el codo" de manera que el líquido se precipite dentro de la boca con mayor facilidad. Por eso, la expresión se divulgó en el uso popular con el sentido metafórico de "tomar, beber en gran cantidad de cualquier clase de bebida alcohólica", o en otras palabras, ser considerado lisa y llanamente un borracho.

Entre Pinto y Valdemoro

Hace siglos en Madrid se bebía vino de las localidades de Pinto y Valdemoro. La expresión significa estar indeciso (al elegir entre los dos vinos) o borracho (elegir los dos). No obstante, algunos expertos opinan que éste no es el origen de la expresión. Según éstos, Valdemoro es una villa de origen árabe y corte musulmana que en el año 1083 fue conquistada por Alfonso VI. Pinto también fue edificada probablemente por los árabes, aunque pronto cayó tomada por los cristianos. Posiblemente, de esta convivencia entre musulmanes y cristianos, cuya única frontera entre ambas poblaciones era el riachuelo, procede el dicho proverbial estar entre Pinto y Valdemoro.

En aguas de borrajas

Terminar una cosa en algo sin importancia, como todo lo que empieza con expectativas de trascendencia y finalmente acaba diluyéndose. Proviene del poco poder nutritivo del caldo hecho con una verdura -borrajas- que exige cuidadosas limpieza y cocción, pero carece de sabor. Lo mismo sucede con la expresión agua de cerrajas, que alude a una especie de lechuga silvestre.

En aguas tranquilas, demonios se agitan

Frase procedente del idioma ruso, por la cual se expresa que aunque una situación parezca normal, puede esconder en su seno los peligros más graves. Podría equipararse con la frase las apariencias engañan.

En boca cerrada no entran moscas

Es muy útil saber callar a tiempo.

En boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso

Tal como lo refiere la fábula del pastor y el lobo, cuando uno acostumbra a mentir, nadie le cree en el momento en que dice la verdad.

En casa de herrero, cuchillo de palo

A veces, falta una cosa justo donde se supone que no debería faltar.

En el amor y en la guerra, todo vale

Justifica el uso -dentro de estos dos ámbitos- de cualquier recurso para obtener logros. Podría equivaler a el fin justifica los medios, salvando las distancias.

En el país de los ciegos, el tuerto es rey

En una sociedad donde los hombres se caracterizan por sus defectos, aquel que los tiene en menor cantidad, sobresale entre todos.

En el pecado está la penitencia

Cuando uno comete una falta, muchas veces en la misma acción del pecado se halla implícito el castigo que ameritamos.

En la adversidad se conoce a los amigos

Frase que expone la verdadera esencia de la amistad, ya que a los auténticos amigos se los conoce cuando uno pasa momentos de zozobra material y espiritual.

En la cancha se ven los pingos

Dicho rioplatense de neto origen campero que expresa que los caballos -pingos- realmente buenos demuestran su calidad en el momento de la carrera. Podría equivaler al dicho el movimiento se demuestra andando.

En la variedad está el gusto

Lo grato de la vida es probar todos los sabores que ella nos ofrece.

En la vida hay amores que nunca pueden olvidarse...

Frase inicial del bolero "Inolvidable", compuesto por J. Gutiérrez y popularizado en los años 60 por el director de orquesta y cantante Tito Rodríguez.

En la vida, no todo es color de rosa

El color de rosa es el símbolo de la bonanza y la prosperidad, por lo tanto, cuando uno ve todas las cosas de ese color, supone que el futuro le sonríe y le depara momentos de gloria.

En menos (de lo) que canta un gallo

Equivale a "muy rápidamente", casi sin que nadie se dé cuenta de lo sucedido, en comparación con el gallo que canta muy temprano, al alba, y cuyo canto suele ser breve y sorpresivo.

En todas partes se cuecen habas...

Las flaquezas y errores humanos no son exclusivos de ningún lugar ni de ninguna persona. El dicho -originariamente- terminaba con la frase ... y en mi casa, a calderadas, como admitiendo las culpas domésticas.

Enmendar la plana

Equivale a la acción desarrollada por una persona de mejor preparación, que consiste en corregir, arreglar, hacer enmiendas en la tarea hecha por otra, tal como lo hacían (y hacen) los maestros en la hoja (plana) del estudiante.

Enroscar la víbora

Engañar a alguien, hacerle creer que es verdad algo que es falso o tratar de convencerlo de la calidad de algún producto o servicio. La expresión proviene de la época en que los vendedores ambulantes de la ciudad de Buenos Aires utilizaban -a manera de mascota- una serpiente (por lo general, una pacífica boa constrictor) que llevaban enrollada al cuello y acariciaban mientras recitaban su discurso. Como la fama de esos vendedores, a causa de la baja calidad de los productos que vendían, los hizo merecedores del mote de embusteros, la frase comenzó a aplicarse en los casos de intento de engaño.

Entrar en razón

Simplemente razonar, recapacitar, usar el raciocinio, sobre todo cuando alguien es remiso a comprender un razonamiento o análisis que no puede o no quiere aceptar.

Entre bastidores

Es el lugar en el que se preparan las representaciones teatrales, las de televisión, los desfiles de modas y suelen transitar por él artistas y técnicos. En esos lugares, se dicen y hacen cosas que no trascienden al público. En la Argentina, circula la deformación entre bambalinas, en la que se confunde a estos elementos con los bastidores. Las "bambalinas" son las tiras de lienzo que cuelgan del telar del teatro y representan la parte superior del decorado, no el piso. La expresión entre bastidores, en el lenguaje general, alude a la trama secreta que llevan a cabo algunas personas sobre ciertos temas.

Entre bomberos no nos vamos a pisar la manguera

Frase familiar usada para censurar a quien trata de sacar ventaja de personas de su misma condición o profesión, como si realmente un bombero entorpeciera la función de un colega, pisándole la manguera. Circulan muchas variantes de esta frase, entre las que se destaca entre gitanos, no nos vamos a adivinar la suerte, con idéntico valor.

Entre gallos y medianoches

Algo hecho a escondidas, sin advertir a nadie lo que está sucediendo. La expresión se basa en la hora del día en que suelen hacerse ciertos arreglos, por lo general, protegido por la oscuridad de la medianoche que se extiende casi hasta que el gallo canta, al alba.

Entre la espada y la pared

Estar en una situación delicada, sin una salida aparente, como los antiguos espadachines que se encontraban entre la espada de su oponente y la pared contra la que habían sido acorralados.

Era de noche y, sin embargo, llovía

Es una absurda frase proverbial con la que se hace burla a los que dicen cosas incongruentes. Su creador habría sido el costumbrista y satírico Antonio Neira de Mosquera.

Éramos pocos y parió mi abuela

Frase aplicada para expresar la presencia de gran cantidad de personas o hechos inesperados cuando y donde menos se lo espera. La referencia a la abuela está basada en el hecho de la infrecuencia de los embarazos en las mujeres que son abuelas.

Errar es humano; perdonar es divino

Es una frase proverbial que alude a la falibilidad del ser humano, pero al mismo tiempo, reconoce que el don de perdonar es digno de un Ser superior, Dios, por lo que cuando el hombre perdona, debería sentirse más cerca del Creador.

Escoba nueva barre bien

Nadie duda de esta afirmación, por eso se la aplica en referencia a la persona que comenzó a desempeñarse recientemente en una tarea. Un nuevo empleado, por lo general, en los primeros días trabaja arduamente y es capaz incluso de quedarse a hacer horas extras. Con el tiempo, al igual que la escoba que ha sido desgastada por el uso...

Ese es el quid de la cuestión

Frase usada para señalar dónde está el punto esencial o central de un problema o cuestión. El término latino quid (que debe pronunciarse /kid/ y no /kuid/) significa "qué cosa".

Esperar la cigüeña

Modismo utilizado para decir que una mujer está embarazada. La procedencia hay que buscarla en la mitología escandinava y está basada en las sanas costumbres de esta ave monógama, vive siempre en el mismo nido, protege mucho a sus descendientes y cuida de igual manera a sus padres. Por otra parte, en Europa, su reaparición anual es considerada símbolo de buen augurio.

Esquivar el bulto

Eludir la responsabilidad, no comprometerse con algo.

Estar a dos velas

Es lo mismo que estar sin parné, sin dinero. La procedencia de esta frase es incierta. El folclorista José María Sbarbi en su obra Gran diccionario de refranes, comenta acerca de esta expresión "Como en las iglesias, después de terminadas las funciones religiosas, se apagaban todas las luces menos 2 que quedaban delante del sagrario, y como éstas alumbran poco para el espacio tan grande de aquéllas (las iglesias), puede decirse que quedan tristes y medrosas y, por lo tanto, se compara con el ánimo del individuo que no tiene dinero". Al experto José María Iribarren esta explicación no le convence y sitúa el origen del dicho en las timbas y partidas de naipes antiguas, donde el banquero solía colocarse entre un par de velas. En este supuesto, dejar al banquero a dos velas o quedarse a dos velas equivaldría a dejarle sin un céntimo.

Estar a la luna de Valencia

El dicho se aplicaba antiguamente a la gente que tenía que dormir fuera de las murallas de la ciudad por llegar tarde.

Estar alunado

Estar de mal humor, enojado con motivo o sin él. La expresión tiene origen en la influencia que la luna ejerce sobre la conducta de las personas y las cosas.

Estar como pez en el agua

Sentirse cómodo en un lugar o en una situación.

Estar con un pie en el cajón

Estar a punto de morir, como las personas que padecen largas y penosas enfermedades y cuyo final es previsible.

Estar curado de espanto

No asustarse, ni escandalizarse por nada de lo que pudiera ocurrir u ocurrirle, a causa de la experiencia acumulada, como si "ya lo hubiera visto o vivido todo".

Estar en bolas

Equivale, literalmente, a estar desnudo y, metafóricamente, a quedarse sin ningún recurso para afrontar gastos o sin conocimiento para responder a determinada cuestión. El origen es la palabra bolas que en germanía significaba "feria" o "mercado público", con lo que la expresión estar en bolas equivalía a "exponerse públicamente".

Estar en capilla

Hallarse alguien en el trance de pasar una prueba difícil o de conocer el resultado de algo que le preocupa. El rey Felipe II fue el primero que dispuso que en las cárceles se habilitaran capillas para que los reos condenados a muerte pudiesen confesarse y comulgar el día anterior a su ejecución.

Estar en la cuerda floja

Permanecer en una situación delicada, comprometida o sometido a una amenaza en la realización de un asunto. La comparación surge de la actividad de los equilibristas o volatineros que realizaban exhibiciones caminando sobre una cuerda o alambre no tenso, muchas veces a varios metros de altura.

Estar en las Batuecas

Significa estar distraído, tener el pensamiento en cosa diferente de la que se trata. También es sinónimo de ignorancia y simplicidad. Las Batuecas es un valle de la provincia de Salamanca (España) que linda con las Hurdes. Se trata de un enclave paradisíaco entre dos estribaciones de la sierra de Francia, cercado por montañas y con una vegetación exuberante. En tiempos pasados, sus habitantes tenían fama de salvajes. Eran llamados los beocios de España, o sea, los ignorantes o estúpidos de España. Hace 150 años, decir que uno se había criado en las Batuecas era ponerle al nivel de un cafre. Antiguamente corrían por la Península Ibérica mil fábulas sobre este valle, desde que sus habitantes andaban desnudos hasta que adoraban al diablo. Una vieja tradición aseguraba que las Batuecas habían permanecido en el olvido durante siglos, hasta que una doncella y un paje de la casa de Alba descubrieron el lugar. Para algunos, el fabuloso hallazgo tuvo lugar en el reinado de los Reyes Católicos. Según otros, ocurrió durante el mandato de Felipe II. El padre Feijoo contribuyó de forma decisiva a desmontar las leyendas sobre las Batuecas con su obra Fábula de las Batuecas y países imaginarios.

Estar en Babia

La comarca leonesa de Babia era el lugar al que iban los reyes de León a descansar. Cuando el rey estaba en Babia, no quería saber nada de la corte.

Estar en un brete

Estar en un aprieto, permanecer acotado. El brete es una especie de cerco por donde transita el ganado vacuno y sólo le permite dirigirse hacia donde lo guía el camino, pero también era un cepo de hierro que se ponía a los reos en los pies, para que no pudieran huir.

Estar entre dos fuegos

Es una frase equivalente de la expresión entre la espada y la pared (ver), por la que se advierte de la situación comprometida de alguien que se encuentra cercado por el peligro.

Estar hasta el tope

En el lenguaje del marino, la palabra tope designa el punto más alto de cualquier mástil y particularmente, de los masteleros o palos menores que se colocan sobre la cabeza de los mayores. Pero también recibe el nombre de tope el vigía que va ubicado en lo alto de la arboladura. De ahí, que en la jerga naval, para hacer alusión a la sobrecarga ocasional de un buque se diga "que el barco va (o está) hasta el tope". La expresión, por analogía, pasó al uso popular para hacer referencia a todo lo que se halla cargado excesivamente e, incluso metafóricamente, se la utiliza para dar a entender la situación límite a la que ha llegado una persona.

Estar loco como una cabra

Equivale a estar muy loco, chiflado. La comparación proviene de la actitud de las cabras o de las crías que destetaron (dejaron de mamar) y andan por los montes dando saltos y efectuando movimientos bruscos que, para el ser humano, resultan totalmente inexplicables.

Estar sobre ascuas

Estar sobresaltado, inquieto, esperando una noticia o respuesta Como las ascuas son materias sólidas penetradas por el fuego, sin llamas -algo así como las brasas-, la expresión alude a la inquieta sensación de estar pisándolas.

Estirar la pata

Una de las tantas formas de hablar de la muerte, en este caso, haciendo clara referencia a la acción de extender las piernas, propia de quienes fallecen.

Echar con cajas destempladas

En el pasado, cuando un militar incurría en delito de infamia y los superiores disponían separarlo del Cuerpo, se procedía a destemplar ("destruir la concordancia o armonía con que están templados los instrumentos musicales") el parche de las cajas o tambores y, redoblando así sobre ellos, se realizaba la degradación pública del acusado. Asimismo, de esta manera -con el acompañamiento de cajas destempladas o desafinadas- eran conducidos los reos condenados a muerte al cadalso donde iban a ser ajusticiados. En la actualidad, la expresión echar con cajas destempladas se aplica para despedir a alguien (sin necesidad de que sea exclusivamente militar) de determinado lugar, pero acompañado de acritud y malos modos, cuando no con gritos e insultos.

El hilo de la vida

De acuerdo con la mitología griega, las Parcas o Moiras -diosas de la Vida y de la Muerte- estaban representadas por tres hermanas, hijas de Nix, que era una personificación de la Noche Clotho, Láchesis y Átropo.  Estas eran las ejecutoras del destino que regulaban la vida de cada mortal con la ayuda de un hilo y tenían repartida la tarea Clotho se encargaba de hilarlo; Láchesis o Láquesis lo enrollaba y Átropo, la implacable, lo cortaba cuando la correspondiente existencia llegaba a su fin. El hilo de la felicidad estaba hecho de lana blanca; el de la desgracia era de lana negra y aquellas personas en cuya existencia habían alternado los buenos momentos con los aciagos, estaba formado por una mezcla de ambas lanas. De manera que, en realidad, se trataba del hilo del sostén de la vida y de él dependíamos todos los mortales. De ahí nació la expresión el hilo de la vida, utilizada hoy con sentido metafórico, para dar a entender lo frágil, débil y quebradizo de nuestra existencia.

El oro y el moro

Esta es una locución bastante difundida en nuestro lenguaje coloquial y, por lo general, se la usa para ponderar el precio y el aprecio (a veces, bastante exagerado) de una cosa o persona. El origen del dicho fue un hecho de armas protagonizado por un grupo de caballeros jerezanos durante las guerras de la Reconquista. Sucedió que, durante una incursión afortunada, estos caballeros lograron capturar a unos cincuenta moros notables, entre los que se encontraban Abdalá, el alcalde de la ciudad malagueña de Ronda y un sobrino de éste, llamado Hamet. El alcaide obtuvo muy pronto su rescate, mediante el pago de una fuerte suma de dinero, pero no así los demás -ni siquiera su sobrino Hamet-, pese a los enérgicos requerimientos del propio rey Juan II de Castilla. Los caballeros -y particularmente, la esposa de uno de ellos- exigían la entrega de cien doblas (monedas castellanas de oro) por la liberación del cautivo. En virtud de esto, el rey ordenó que Hamet fuese trasladado a la Corte, pero debido al forcejeo entre el soberano y los caballeros por el cobro del rescate, la malicia del pueblo no tardó en acuñar la frase quedarse con el oro y el moro, aplicada a la aparente intención negociadora (en su favor) del rey. Con el tiempo, el dicho comenzó a aplicarse para censurar a toda persona que pretende retener más de lo que le corresponde por derecho, y así es como lo usamos en la actualidad.

El que se fue a Sevilla, perdió su silla

Cuentan que durante el reinado en Castilla de Enrique IV de Trastámara, un sobrino de don Alonso de Fonseca -arzobispo de Sevilla- fue a su vez designado arzobispo de Compostela, pero suponiendo el tío que, a causa de las revueltas que agitaban Galicia, a su sobrino le costaría mucho tomar posesión de su cargo, se ofreció para adelantarse a Santiago para allanarle las dificultades, pero a cambio, le pidió a su sobrino que lo reemplazase en los negocios de su sede en Sevilla. Efectivamente, así se hizo y con el mejor resultado, de manera que una vez que don Alonso, concluida la gestión, regresó a Sevilla, se halló con la desagradable sorpresa de que su sobrino se resistía a abandonar la sede que regenteaba, alegando que el arreglo había sido permanente. Para reducirlo, se hizo necesaria la intervención del Papa y hasta la del propio rey Enrique. El joven, una vez que regresó a Santiago, terminó preso y sentenciado a cinco años de condena por otros delitos, pero su carrera continuó y llegó a ocupar los más altos cargos eclesiásticos, teniendo que ceder su arzobispado a su propio hijo. De aquel suceso, muy comentado en su tiempo, nació el dicho que seguramente en su origen debió ser el que se fue "de" Sevilla, perdió su silla y no como lo conocemos hoy, el que se fue "a" Sevilla, perdió su silla, porque en realidad, don Alonso no fue a Sevilla sino a Santiago de Compostela, para lo cual debió irse de Sevilla y... dejar su silla.

El tiempo de las vacas gordas

Según cuenta la Biblia (Génesis), cierta vez el faraón tuvo un sueño singular e inquietante vio cómo siete vacas gordas eran devoradas por otras tantas vacas extremadamente flacas. Desconcertado por tal visión, convocó a los adivinos y agoreros más afamados del país, pero ninguno de ellos supo interpretar satisfactoriamente la pesadilla. Ante tal circunstancia, hizo comparecer ante sí a José, hijo de Jacob y Raquel, que se hallaba en prisión y éste le explicó que las siete vacas flacas simbolizaban "los siete próximos años, que serían de abundancia y prosperidad", mientras que las siete vacas flacas representaban la "escasez y penurias que harán que se olvide toda la abundancia de la tierra de Egipto durante otros siete años, y el hambre consumirá la tierra". Con el tiempo, la frase el tiempo de las vacas gordas adquirió el valor de aludir a cualquier período de prosperidad material, pero con la advertencia implícita de que a ese período habrá de sucederle otro de necesidades y apremios.

Entrar con el pie derecho

Esta es una expresión que desde hace mucho tiempo solemos utilizar para significar el comienzo favorable de una empresa, aunque comúnmente se sostiene que la locución es una forma residual de alguna práctica supersticiosa. Lo cierto es que tiene su origen en la rúbrica de los Misales donde, por motivos arcanos se prescribe que el celebrante, una vez comenzado el introito y al disponerse a subir las gradas del altar, debe iniciar su marcha con el pie derecho, esto es, entrar con el pie derecho. Curiosamente, esta costumbre se ha mantenido a pesar de su procedencia pagana. Por extensión, comenzó a aplicarse el dicho para referirse a la acción que prenuncia la buena suerte necesaria en la iniciación de una tarea y su culminación con éxito.

Estar a la cuarta pregunta

Antiguamente, en los interrogatorios judiciales, era de fórmula realizar cuatro preguntas al imputado ¿tenemos salud?, ¿tenemos ingenio?, ¿tenemos amores? y la temida cuarta pregunta ¿tenemos dinero? Aparentemente, los novatos iban contestando afirmativamente a todo, salvo cuando oían la cuarta pregunta. Cuando la indagación concernía a persona desheredada o indigente, ésta, naturalmente respondía siempre negativamente, declarándose pobre de solemnidad y si el juez, deseoso de aclarar la situación, insistía por ese lado, el interesado podía abstenerse o, mejor dicho, estar a la cuarta pregunta. La expresión, con el tiempo, vino a hacerse homóloga del estado de suma pobreza o indigencia de determinada persona.

Estar en Babia

Aunque al lector le parezca mentira, Babia existe y es una apartada comarca de la provincia de León, en España, poco fértil y bastante alejada de las zonas pobladas en cuyo territorio hoy se encuentran importantes pantanos de aprovechamiento hídrico. Durante la Edad Media, al parecer, abundaba la caza en ese lugar y los reyes de León lo eligieron como punto de reposo, particularmente para alejarse de los problemas de la corte, complicada con las intrigas palaciegas de los nobles, empeñados en instaurar un régimen feudal semejante al de la Europa septentrional. Además, los reyes aprovechaban las bondades del lugar para -como diríamos en nuestros días- "desenchufarse" de la tarea estresante, que no era poca. Estas ausencias del rey motivaban a menudo la inquietud de los súbditos a quienes, cuando preguntaban por él, se les respondía evasivamente que el rey estaba en Babia. La expresión se hizo coloquial y pasó al lenguaje común para significar toda disposición de ánimo desentendida, de propósito o involuntariamente, ante cualquier tarea apremiante. Hoy en día, nosotros la utilizamos específicamente para hacer referencia a toda persona distraída o que parece ausente en el momento en que más se necesita de su concentración.

Estar en la palmera

Este es un dicho que pertenece a los argentinos y está ligado con los tiempos en que eran habituales los garitos o lugares de juego prohibidos, uno de los cuales, alejado del centro de la ciudad, albergaba una orgullosa palmera que se erguía en los fondos de la casa. Como la palmera estaba alejada del lugar de reunión de los jugadores, los que perdían o no la venían llevando bien con los números, se sentaban en el cantero que circundaba la planta y meditaban sobre la esquiva fortuna. Con el tiempo, y una vez que el lugar se hizo más y más popular, la planta también acrecentó su fama y dio origen al nacimiento del dicho estar en la palmera, en directa alusión a los que se hallaban junto a la planta porque ya habían perdido todo su capital. Posteriormente, la expresión comenzó a utilizarse en otros ámbitos en los que se debía justificar que alguien estaba totalmente quebrado económicamente.

Estar erre que erre

Este es un modismo cuyo origen no está muy definido, aunque todo hace suponer que, como suele aplicarse para explicar la actitud porfiada y tenaz de una persona en la ejecución de determinada tarea, su procedencia tiene que ver con la dificultad propia de los niños -y particularmente de los extranjeros- para pronunciar la letra erre castellana. Debido a que eso se logra mediante una ejercitación fonética tenaz y perseverante, parece lógico suponer que el dicho estar erre que erre, por analogía, provenga de esa dificultad.

Esto es Jauja

Jauja es la capital de la provincia peruana de Junín, famosa desde la época de la colonia por la fertilidad de su suelo y por los privilegiados dones de salubridad que le atribuían. Durante los tiempos de la colonización, era un codiciado lugar de reposo, sobre todo para los enfermos del aparato respiratorio, por lo que su fama se hizo legendaria y llegó a España, traída por los peruleros o emigrantes enriquecidos en aquel país. El escritor Lope de Rueda, por su parte, influido por las noticias que de esa tierra traían los viajeros, dio el nombre de Jauja a una ciudad ficticia llamada "La tierra de Jauja", en la que describe el lugar como la isla del oro en la que los árboles dan buñuelos, los ríos, leche; las fuentes, manteca y las montañas, queso. Por supuesto, la fantasía popular terminó por identificar a la ciudad de Jauja con el Paraíso, de manera que las expresiones esto es Jauja y vivir en Jauja quedaron para siempre como equivalentes de pasar una vida sin sobresaltos y con el bienestar asegurado.

Faltaría más

Es una locución de cortesía que se usa para rechazar amablemente una invitación o propuesta, sin ofender a nuestro interlocutor.

Favor con favor se paga

Cuando alguien recibe el favor de una persona, es probable que deba pagar de la misma forma, llegado el momento oportuno. Irónicamente, suele usarse la misma frase para devolver agravios y ofensas.

Fulano y Zutano

Para algunos autores, estos dos vocablos, que se usan para referirse a unas personas indeterminadas o imaginarias, derivan de la corrupción de Fabulano y Statano, que eran, entre los gentiles, dioses de los niños. El primero era invocado para que les enseñase a hablar, y el otro, a andar.

Fumar la pipa de la Paz

Tradicional hábito de los indios de Norteamérica, como señal inequívoca de tregua, que consistía en sentarse en el suelo junto a sus visitantes, formando una rueda cuyos integrantes pitaban una vez de la pipa y la iban pasando. En inglés, equivale a enterrar el hacha, otro signo de pacificación.

Gajes del oficio

Son las molestias, perjuicios o preocupaciones que se experimentan con motivo del empleo o profesión. Antiguamente, se llamaba gaje a la "paga que se percibía por un empleo determinado". Circula una deformación festiva que dice gajos del oficio, aplicado en broma a los productores de "cítricos".

Gastar pólvora en chimangos

Desperdiciar tiempo o esfuerzo inútilmente. El chimango es un ave de rapiña propia del Río de la Plata cuya carne no es aprovechable debido a su dureza y feo sabor.

Gastar saliva

Hablar inútilmente.

Gato con guantes no caza ratones

Es obvio que un felino calzado de guantes no podría lograr capturar ninguna presa. Aplicada en la vida cotidiana, la expresión advierte que debemos estar preparados adecuadamente para realizar determinada actividad y de no hacerlo así, fracasaremos en nuestro emprendimiento.

Gato encerrado

Los gatos eran bolsas para guardar el dinero que se llevaban encerradas, es decir, ocultas entre la ropa.

Genio y figura hasta la sepultura

No es fácil cambiar de modos de pensar, vivir y actuar. La persona que nace con ciertas características, difícilmente las altere a lo largo de su vida.

Ha corrido mucha agua bajo el puente

Significa que ha pasado mucho tiempo. Como el agua corre debajo de los puentes desde tiempo inmemorial, se compara el paso del tiempo con la cantidad de agua que ha corrido por ese lugar.

Hablando de Roma, el burro se asoma

Expresión que se aplica para justificar la coincidencia de la aparición de una persona, justo en el preciso momento en que se la estaba mencionando.

Hablando se entiende la gente

Frase que justifica el empleo persuasivo de la palabra para evitar que los conflictos lleguen a mayores.

Hablar a calzón quitado

Decir la verdad, sin eufemismos, como quien se desnuda (quitarse los calzones) ante otra persona, esperando la misma actitud de ella.

Hablar bien... no cuesta nada

Invitación a que las personas utilicen nuestro idioma como corresponde, tratando de evitar el uso de términos vulgares y soeces. A propósito de esto, en la Argentina circula la versión vulgar festiva hablar bien, no cuesta un carajo... y reporta un beneficio de la gran p...

Hablar hasta por los codos

Hablar demasiado, sin sentido, muchas veces sin saber lo que se dice. Lo de los codos se agrega porque esa persona, además, suele gesticular con sus manos mientras habla y habla...

Hablar por boca de ganso

Según Sebastián de Covarrubias, experto en frases proverbiales y refranes, con el vocablo ganso eran llamados, por alusión, "los pedagogos -o ayos- que crían algunos niños, porque cuando los sacan de casa para las escuelas, u otra parte, los llevan delante de sí, como hace el ganso a sus pollos cuando son chicos y los lleva a pacer al campo". Estos ayos o gansos ejercían una función a la par educativa y pedagógica, por lo general tan rígida como dogmática. No es pues de extrañar que obligaran a los niños a su cargo a que repitiesen las ideas y juicios que habían aprendido del preceptor. De ahí nació el dicho 'hablar por boca de ganso', con el que se suele apostrofar a quien repite lo que otro ha sugerido.

Hacer alarde

Hacer ostentación, ufanarse de algo. La expresión proviene del árabe al hard, equivalente de "revista de tropas". Antiguamente, en el ámbito militar, se utilizaba la palabra alarde para designar la parada o desfile militar en que se pasaba revista a los soldados y sus armas.

Hacer buenas migas

Fomentar la amistad y el buen trato entre dos o más personas. La comparación surge de la calidad homogénea que deben tener la miga de dos panes utilizados para preparar un plato llamado, precisamente, migas (pan picado, humedecido con agua y sal, rehogado en aceite muy frito y condimentado con ajo y pimentón).

Hacer causa común

Unirse a otra u otras personas para obtener un mismo fin.

Hacer el campo orégano

Facilitar las cosas, dejar el terreno liso para determinada actividad. No hay nada más prolijo que un campo florecido de orégano, debido a que esta planta -cuyo significado en griego es «adorno»- deja el campo hermoso, liso, suave y perfumado.

Hacer hincapié

Insistir en algo de lo que se afirma, recalcar una idea. La palabra hincapié, está formada por el verbo hincar ("apoyar una cosa en otra como para clavarla") y el vocablo pie, es decir que equivale a apoyar el pie.

Hacer la pata ancha

Podría provenir de la expresión porteña copar la parada, propia del juego de naipes, por la que se admite la posibilidad de responder por una apuesta; aplicada en la vida cotidiana, tiene un significado similar.

Hacer la pera

Incumplir, dejar a alguien esperando.

Hacer la vista gorda

Significa no querer ver algo, fingirse ciego, cuando en realidad uno ha observado todo perfectamente.

Hacer leña del árbol caído

Aprovecharse de la desgracia ajena para caer sobre alguien y agravar más aún el castigo recibido o la desgracia sufrida por esa persona.

Hacer oídos sordos

No querer escuchar, no prestar atención, sobre todo cuando se trata de quejas o reclamos de una persona.

Hacer pucheros

Es el típico gesto que hacen los niños antes de largarse a llorar. Aparentemente, la expresión proviene de la época de los romanos, en la que solían besar a los niños levantándolos por las orejas, igual que levantaban las ollas que contenían el puchero, tomándolas de las asas. Esta acción provocaba dolor y llanto en los pequeños, quienes lo expresaban con esa inconfundible mueca.

Hacer rancho aparte

Alejarse del resto una o más personas y permanecer aislados. El rancho es la comida que suele darse a los soldados y a los presos, por lo que la expresión alude a los soldados que preferían comer apartados de sus compañeros.

Hacerle la cama a alguien

Preparar una trampa para provocar que una persona caiga en ella. Según algunos, el término cama sería una interpretación de "sepulcro".

Hacerle morder el polvo a alguien

Vencer, derrotar física o espiritualmente a alguien, humillarlo. El modismo se basa en un antiguo rito de los caballeros del Medioevo quienes, cuando se sentían mortalmente heridos en batalla, tomaban un puñado de tierra y lo mordían simbólicamente, a la manera de un postrer beso a la madre Tierra.

Hacerse añicos

Literalmente, equivale a "quedar destrozado"; en sentido figurado, se aplica a la persona que está física o moralmente destruida. El término añicos proviene del árabe y designa los pequeños pedazos o piezas en que se divide una cosa que se rompe.

Hacerse el chancho rengo

Disimular, fingir un defecto que no se tiene, sobre todo, para eludir la responsabilidad de una tarea o trabajo encomendado.

Hacerse el remolón

Intentar evitar o dilatar la realización de una tarea que nos fue encomendada y que no es de nuestro agrado. La palabra remolón quiere decir "flojo, perezoso".

Hacerse el tonto

Disimular, tratar de pasar inadvertido.

Hacerse humo

Evadirse, escapar de una situación antes que enfrentarla; desaparecer como lo hace el humo en la atmósfera.

Hallarse en estado interesante

Es una forma elegante de decir que una mujer está embarazada.

Harina de otro costal

El costal es la bolsa en la que se guarda la harina antes de ser transportada al lugar de distribución para su venta. La expresión se usa, en la conversación, para diferenciar claramente un tema de otro.

Hasta aquí llegó mi amor

Frase terminante que se utiliza para expresar el enojo de alguien por una situación que se ha tornado insostenible. Con ella, quien la dice anticipa su propósito de abandonar un lugar, un emprendimiento, un trabajo.

Hasta que la muerte nos separe

Frase que establece la indisolubilidad del sacramento del matrimonio y que integra la fórmula del ritual que en la Iglesia Católica pronuncia el sacerdote y en otras, los propios contrayentes. La locución se basa en una frase bíblica (Mateos, 10, 9) que dice el celebrante Que el hombre no separe lo que ha unido Dios.

Hasta que las velas no ardan

Hasta muy tarde. Todos sabemos que las velas suelen arder por muchas horas, incluso toda una noche, por eso, la locución quiere expresar la idea de una larga duración, como cuando se habla de reuniones festivas, de entretenimientos o jornadas de trabajo muy intensas.

Hay gato encerrado

Existir una causa o razón oculta o secreta, que permite sospechar la presencia de manejos espurios. El origen parece ser una costumbre de la Edad Media, por la que solían confeccionarse monederos hechos en cuero de gato, que se llevaban ocultos entre las ropas (de ahí, lo de "encerrado").

Hay mentiras piadosas

Dicen que no hay nada más desagradable que la mentira; sin embargo, en algunos casos -enfermedades terminales, delicadas situaciones con niños- suele hacerse uso de lo que se llama «mentiras piadosas», o sea, mentiras que tienen una justificación.

Hay que comer para vivir y no vivir para comer

Viejo aforismo de la "Rethorica ad Herennium", de Cicerón, dedicado a quienes creen que en la vida sólo hay que pensar en comer y comer, en lugar de usar la comida como una forma de alimentar el organismo para seguir vivos.

Hay ropa tendida

Su origen es el argot carcelario y originariamente, cuando los reclusos estaban conversando sobre algún tema que era solamente de su incumbencia y no querían que los guardas se enterasen, al acercarse alguno de los vigilantes, decían ojo... hay ropa tendida, dando a entender que era el momento de cambiar de tema. Con el tiempo, el dicho pasó al uso popular y suele utilizárselo como llamada al silencio o a la discreción cuando, en medio de una reunión donde se hallan niños o personas de cierta sensibilidad, alguno de ellos pudieran escandalizarse por lo que podría ser dicho en ese momento.

Haz el bien sin mirar a quién

Las obras buenas deben hacerse desinteresadamente.

Hecha la ley, hecha la trampa

Así como casi todas las reglas tienen su excepción, las leyes padecen la existencia de un recurso que permite el incumplimiento de la norma legal. Por lo general, la frase se aplica para justificar la falta de ceñimiento a una disposición.

Hecho un cascajo

Estar físicamente impresentable, decrépito. Como la palabra cascajo define todo lo que resulta de la rotura o restos de cualquier elemento (piedras, ladrillos; cáscaras de frutas secas; vajilla; muebles viejos, etc.), la comparación es válida.

Hilar fino

Analizar con sumo cuidado, sin perder ningún detalle de lo que se está tratando, como si uno estuviera realmente hilando de esa manera.

Hogar, dulce hogar

Famosa frase traducida del inglés, tomada del estribillo de la canción compuesta por el autor neoyorquino Howard Payne, incluida en el musical La doncella de Milán.

Hombre prevenido vale por dos

La persona que obra con precaución lleva ventaja sobre la que no lo hace.

Hoy por ti; mañana por mí

Frase que se usa a manera de acuerdo espontáneo y por la cual el que solicita ayuda de alguien, promete retribuir el favor de la misma manera cuando le sea requerido.

Hueso duro de roer

A la manera de los animales que roen huesos para alimentarse, el hombre aplica este dicho para justificar lo difícil de una situación.

Hundirse el barco

Pasar por una situación muy delicada, como cuando realmente se hunde una nave.

Hablar por boca de ganso

Si usted, estimado lector, supone que este dicho tiene que ver con el animal que todo conocemos como ganso... se equivoca. Antiguamente, los hijos de los nobles y de los ricos eran formados y educados por una especie de monitor o ayo llamado, precisamente, ganso. Estos gansos o ayos ejercían una función educativa y pedagógica, por lo general rígida y dogmática, es decir, algo equivalente a lo que hoy llamamos "enseñanza enciclopedista". De manera que, los niños repetían casi memoriosa y literalmente lo que habían escuchado de boca del ganso, y como casualmente estos gansos solían caminar por los caminos de palacio seguidos por los niños en fila india -tal como marchan los gansos con sus crías- la tradición popular se encargó de acuñar la frase hablar por boca de ganso, para dar a entender que alguien repite lo que otro ha dicho, como si fuera propio, pero sin el correspondiente discernimiento. Otro factor que ayudó a confundir el "ganso-ayo" con el "ganso-animal" es el hecho de que el ganso es un animal que tiene fama de tonto, ya sea por su escasa inteligencia o por el sonido de su voz gutural, elementos que han dado origen a la expresión "la risa abunda en la boca de los gansos", generalmente aplicada a la persona que se ríe tonta y constantemente, sin motivo.

Hacer Capitán Araña

Hubo una época, en que la agitación emancipadora desencadenada en los territorios españoles de ultramar, obligó al gobierno a reclutar grandes cantidades de hombres de la Península, para hacer frente a aquellos movimientos de insurrección. Una de las figuras de ese reclutamiento iba a ser -sin duda- un tal Capitán Arana o Araña, personaje de origen oscuro, pero que llegó a desempeñar su tarea con diligencia y eficacia extraordinarias. Pero, sucedió que a la hora de embarcarse él mismo, desapareció como tragado por la tierra. El hecho despertó los más variados comentarios y, desde entonces, la expresión ser (o hacer de) Capitán Araña, que embarca a otros y él se escapa, se aplica para calificar la conducta de quien, tras inducir a otros a realizar una tarea dificultosa, personalmente se abstrae de participar del trabajo.

Hacerse agua la boca

Es por todos sabido que la presencia de un manjar apetitoso no sólo despierta el deseo de saborearlo, sino que activa de manera automática la secreción de las glándulas salivales, ubicadas en nuestra boca. Tanto es así, que a veces, la sola mención de un plato determinado es suficiente para producir ese efecto; y lo mismo sucede cuando estamos presenciando una película o un programa de televisión y en la pantalla se nos presenta un delicioso platillo automáticamente, nuestras glándulas salivales comienzan a secretar su líquido. Este fenómeno que más de una vez hemos experimentado, da origen a la frase que metafóricamente utilizamos para aludir a algo que nos produce esa sensación de saborear cierto manjar. Pero, atención, la expresión hacerse agua la boca no se limita a la ingestión y saboreo de una comida, sino que se extiende al sentido figurado y suele aplicárselo en referencia a un hecho muy deseado y de inminente realización, aunque no tenga relación alguna con la comida.

Hay (o no hay) moros en la costa

La historia relata que, durante varios siglos el Levante español (la zona mediterránea que abarca Valencia y Murcia) fue objeto de frecuentes invasiones por parte de los piratas berberiscos (habitantes de la región noroeste de África, entre el Mediterráneo y el Sahara). Los pueblos que vivían en la ribera, a causa de ello, se encontraban en constante zozobra y para prevenir el peligro, se levantaron a lo largo de la costa numerosas atalayas de mampostería ciega, a las que se ascendía por medio de escalas de cuerda que luego eran retiradas. Desde lo alto de esas torres se vigilaba el ancho horizonte y, no bien se avizoraban las velas de las naves berberiscas, el centinela de turno comenzaba a gritar "¡hay moros en la costa!". Sonaba entonces la campana, se encendían las hogueras de señal y la gente - alertada- se preparaba para la defensa. El sistema perduró hasta muchos años después, cuando se firmó la paz con los reyes de Berbería, pero el proverbial grito de ¡hay moros en la costa! pasó a ser expresión de uso familiar para advertir a alguien sobre la presencia de quien representa cierto peligro, o bien no conviene que escuche algo de lo que estamos diciendo. En sentido opuesto, se usa la expresión antónima no hay moros en la costa, para dar a entender que no existe peligro inminente para una persona que debe realizar determinada tarea.

Herrar o quitar el banco

Cuenta la leyenda (¿o la historia?) que un herrero obtuvo cierta vez, a través del pedido de un permiso especial a sus vecinos, el privilegio de instalar sus elementos de trabajo -potro, bramadero, etcétera- en medio de la calle. Pero después, por razones que se desconocen, aunque se supone que debido a la distracción que le causaba permanecer casi todo el día en medio de la calle, el buen hombre no ejercía su profesión, con lo cual, sin rendir ninguna utilidad a la sociedad, los pesados aparejos seguían entorpeciendo la circulación por la calle de la población. Por supuesto, esta actitud irritó a los vecinos quienes finalmente acabaron por conminar al artesano a herrar o quitar el banco, frase que se hizo proverbial para señalar cualquier disyuntiva en virtud de la cual una persona es obligada a cumplir con los deberes de un cargo o función, o bien, a renunciar a ello.

Ir de la Ceca a la Meca

Transitar de una parte hacia otra, de acá para allá. Los lugares que se mencionan son la Ceca, lugar donde se acuñaban monedas y la Meca, topónimo de la ciudad santuario de todos los musulmanes, ambos lugares que señalan -respectivamente- matices materiales y espirituales.

Ir de mal en peor

Pasar momentos de zozobra. Se podría comparar con la frase salir de Guatemala y caer en Guatepeor.

Ir por lana y volver trasquilado

Ser sorprendido con un resultado inesperado, opuesto al que uno esperaba. La comparación surge del acto de trasquilar -«cortar el pelo a algunos animales»- y, según cuenta la tradición, la frase original habría sido ir como el carnero encantado, que fue por lana y volvió trasquilado, en referencia a un carnero que se metió en un rebaño ajeno y tuvo que volver al suyo, trasquilado.

Irse a las manos

Lisa y llanamente, pelear, acudir al recurso de la agresión física, sin siquiera intentar la persuasión de la palabra, o luego de haber agotado esa instancia.

Irse cantando

Alude a la actitud de quien se retira de un lugar tratando de pasar inadvertido (por eso, lo de "silbando bajito") ya sea por haber cometido un grueso error ante otras personas o luego de haber recibido un reprimenda.

Irse con la música a otra parte

Emigrar, partir, irse a otra parte, como cuando el músico es despedido de un lugar porque molesta y debe dirigirse hacia otro destino.

Irse de picos pardos

Antiguamente la ley obligaba a las prostitutas a vestir un jubón con picos o ribetes de color pardo. LA CARAVINA DE AMBROSIO. Era un bandolero andaluz del siglo XIX, tan inofensivo que su carabina ni siquiera tenía pólvora.  De ahí que originalmente la expresión irse de picos pardos significara irse con una mujer de la vida. Hoy, sin embargo, el modismo se usa como sinónimo de diversión y juerga, pero no necesariamente con mujeres de mala fama.

Ir de punta en blanco

Esta expresión, que en la actualidad solemos utilizar para elogiar la elegancia y pulcritud de la vestimenta de alguna persona, tiene su origen en los antiguos usos de la caballería. En ese tiempo, en cambio, el dicho se aplicaba a los caballeros que solían llevar todas las armas del arnés desnudas y listas para el combate y como estas eran de acero bruñido, centelleaban al sol con una blancura resplandeciente, es decir, los caballeros iban de punta en blanco. Esta expresión es la misma que da origen a la frase armas blancas, aludiendo a que son cortantes, en contraposición con las llamadas armas negras, que eran las que se utilizaban en la práctica de la esgrima y que no eran cortantes ni punzantes; asimismo, eran también llamadas armas negras las que permanecían envainadas. Por analogía, con el correr del tiempo, el modismo ir de punta en blanco vino a aplicarse también al acto de vestir suntuariamente -ya sea de uniforme o etiqueta- y con el máximo esmero, tal como lo hacen en la actualidad muchas personas.

Irse por los cerros de Úbeda

En la época de la Reconquista, Fernando III, el Santo, contó con la ayuda de un noble caballero para asistirle en la toma de Úbeda, hacia el año 1234. Parece ser que el noble se presentó después de efectuada la toma de la villa jienense, poniendo como disculpa que se había perdido por los cerros de Úbeda. Así surgió esta locución, que se usa para decir que alguien está extraviado o perdido.

Juego de manos, juego de villanos

Advertencia sobre los peligros de abusar del manoseo entre dos o más personas, por lo cual, se puede terminar a los golpes, a la manera de los villanos, en alusión a los primitivos habitantes de las villas.

Juntarse el hambre y las ganas de comer

Estar juntas dos personas de iguales defectos o características.

Juventud, divino tesoro

... ya te vas para no volver, terminaba diciendo la frase nostálgica de Rubén Darío, extraída de un verso del poema "Canción de otoño en primavera".

La Biblia en verso

En el año 1839, nació en Igualada (Barcelona) un hombre llamado José María Carulla, que se destacó por ser abogado, servidor del papa Pío IX y fecundo versificador que, entre otras cosas, fue fundador y director del periódico "La civilización" y célebre polemista católico. La Santa Sede lo distinguió con la Cruz de Mérito, en reconocimiento a su ambicioso empeño en trasladar el texto en prosa de la Biblia (o parte de ella) a la forma en verso. Desafortunadamente, la ardua tarea de versificar tan magna obra fue mucho más dura para él, que evidentemente no había sido favorecido por Dios en el reparto de talentos, particularmente en el arte de la poesía. De manera que, el resultado del esfuerzo -concretado en setenta y tres gruesos volúmenes- terminó por ser un fárrago inaudito de rispideces que durante mucho tiempo fue motivo de broma en todos los cenáculos literarios y tanto fue así, que desde entonces, el dicho la Biblia en verso se usó como equivalente de todo aquello que, por su desprolijidad y confusión, resulta difícil de digerir.

La carabina de Ambrosio

Ser la carabina de Ambrosio significa no servir para nada. ¿Pero quién fue el tal Ambrosio del dicho proverbial? No se sabe. Una leyenda poco fiable dice que Ambrosio era un mísero labriego que vivió a principios del siglo XIX. Debido a que las faenas agrícolas no le marchaban bien, el hombre decidió cambiar los aperos de labranza por una carabina y echarse al monte. En su nuevo oficio de bandolero y salteador de caminos tampoco consiguió fortuna. Ambrosio era un hombre menguado de carácter y tan bonachón que a cuantos caminantes detenía lo tomaban a broma. El pobre caco echaba la culpa de sus desdenes a la carabina que portaba, ya que no infundía respeto.

La caridad bien entendida empieza por casa

Lo natural es pensar en las necesidades propias antes que en las ajenas.

La casa invita

Frase que sirve para indicar que el dueño de casa se hace cargo de los gastos de una reunión o agasajo. La procedencia de esta expresión son los bares y pubs de Europa y Estados Unidos en donde sus propietarios invitan a los clientes con una ronda de bebidas.

La cuestión es pasar el rato

Frase que habría difundido el comediógrafo español Eusebio Blasco, con motivo de la respuesta de un señor llamado Sáinz Pardo, Sanz Pardo o Sáenz Pardo, a quien le preguntaban, precisamente, cuál era su nombre y habría respondido Mire... Sáinz Pardo, Sanz Pardo o Sáenz Pardo da lo mismo... la cuestión es pasar el rato.

La cuadratura del círculo

Famoso problema irresoluble que, sin embargo, generó en el pasado abundante literatura.

La culpa no es del cerdo, sino del que le da de comer

No debemos culpar a ciertas personas por sus fallas; muchas veces, la responsabilidad no es de ellos, sino de quienes les dan las órdenes que ellos deben cumplir.

La curiosidad mató al gato

Frase usada para criticar la curiosidad humana y está basada en el hecho de que el gato doméstico suele ser víctima de trampas mortales, precisamente por ser tan curioso.

La espada de Damocles

Según cuentan Horacio en una de sus "Odas" y Cicerón, en sus "Tusculanas", Damocles era cortesano de Dionisio I, El Viejo (siglo IV, AC), tirano de Siracusa, a quien envidiaba por su vida aparentemente afortunada y cómoda. El rey, con el propósito de escarmentarlo, decidió que Damocles lo sustituyera durante un festín, pero para ello dispuso que sobre su cabeza pendiera una afilada espada desnuda suspendida de una crin de caballo. De esta manera, Damocles pudo comprender lo efímero e inestable de la prosperidad y del lujoso modo de vivir del monarca. La frase la espada de Damocles se utiliza desde hace mucho tiempo, para expresar la presencia de un peligro inminente o de una amenaza.

La excepción hace (o confirma) la regla

Casi todas las reglas -particularmente las de ortografía- tienen una excepción que sirve para confirmarlas.

La fe mueve montañas

Frase bíblica que sostiene que cuando alguien posee una fe inquebrantable, puede lograr lo que se propone, por más difícil que sea el emprendimiento, incluso movilizar una montaña.

La gota de agua orada la roca cayendo no dos veces, sino siempre

Es la frase que con mayor claridad simboliza la perseverancia, debido a que efectivamente, una gota de agua puede, con el correr de los siglos, llegar a modificar la roca. Lo mismo una persona que persiste en su actitud, puede alcanzar el fin perseguido.

La gota que colmó (o rebasó) el vaso

Se aplica para calificar lo que viene a colmar la medida de la paciencia y la comprensión. Cuando la persona usa esta expresión quiere decir que ya no soporta más una situación.

La imprudencia es la hija de la ignorancia

Una crítica a dos defectos del hombre, por la que se desprende que quien es ignorante, puede cometer -como lógica consecuencia- imprudencias irreparables. En inglés, equivale a los tontos se animan donde los ángeles no se aventuran.

La letra, con sangre entra

Dicho que se aplica cuando se le quiere hacer comprender una cosa a alguien, dando a entender que cualquier sacrificio es bueno para que esa persona entre en razones. Lo de "sangre", es metafórico aunque válido.

La ley es pareja para todos

No debe haber excepciones para nadie respecto del cumplimiento de la ley. Si todos cumplen con ella por igual, mejores serán los resultados obtenidos por la acción de la Justicia.

La mar en coche

Locución festiva utilizada luego de una enumeración en la que se ha incluido gran cantidad de elementos, muchas veces de carácter suntuario, para destacar las comodidades de que disfruta determinada persona. Nuestra investigación nos llevó a concluir que podría provenir de la expresión Lamarr en coche, en alusión a la célebre actriz de Hollywood Hedy Lamarr (nacida en Viena como Hedwig Kiessler) famosa por su vida suntuosa.

La mentira tiene patas cortas

Con la mentira no se puede llegar lejos. Siempre, tarde o temprano, se descubre la verdad.

La necesidad tiene cara de hereje

Cuando alguien padece necesidades, no conoce de leyes ni razonamientos y actúa por impulsos, ignorando las normas, como hace el hereje con las creencias religiosas.

La noche se hizo para dormir

Frase alusiva a la conveniencia de aprovechar las horas de la noche para descansar, para luego no andar durante el día padeciendo las consecuencias de haber trasnochado.

La ocasión hace al ladrón

No todas las personas practican el hurto, no todos son ladrones, pero esta frase afirma que en muchos casos, aun la persona que habitualmente no roba, si se le presenta la ocasión, puede ceder a la tentación.

La parte del león

Es una reminiscencia de la fábula de Esopo "El león y el onagro" (una especie de asno salvaje). Según cuenta el fabulista griego, los dos animales colaboraban en una jornada de caza hasta que cobraron una pieza y llegó el momento del reparto, en la que el león llevaba la voz cantante. Lo primero que hizo fue dividir el animal en tres partes y comenzó a efectuar el reparto la primera parte era para él, por ser el rey; la segunda, también para él, en su condición de "socio a partes iguales" y, a llegar a la tercera, se detuvo, miró al onagro y le dijo "Si no te vas de acá, la vas a pasar muy mal". Posteriormente, el modismo quedarse con la parte del león pasó a expresar el abuso de poder y la falta de equidad en el reparto, cuando uno se asocia con alguien más poderoso.

La procesión va por dentro

Habla de la aparente serenidad de alguien, aun cuando sabemos que íntimamente, esa persona está pasando un momento delicado. Por fuera, es una persona medida, serena e incluso puede aparecer divertida, pero por dentro, seguramente está seria -como se marcha en las procesiones- porque está sufriendo.

La renguera del perro

El perro es uno de los pocos animales que pueden fingir una renguera, cuando se ve comprometido. Por extensión, la frase se aplica a la persona que suele simular un malestar con tal de librarse de una responsabilidad.

La risa abunda en la boca de los gansos

El ganso es un ave ingenua cuyo sonido -el graznido- aparece como una «risa tonta». Hay personas que están continuamente riendo sin motivo aparente, por eso, el dicho compara esa risa superflua con la de los gansos y como entre nosotros, la palabra «ganso» tiene una connotación peyorativa...

La ropa sucia se lava en casa

Es una frase equivalente de sacar los trapitos al sol (ver), por la que se sugiere tratar de solucionar los problemas en la intimidad de la familia o empresa, sin necesidad de exponerlos públicamente. La locución pertenecería a Napoleón Bonaparte y habría estado dirigida al vizconde Lainé que criticó públicamente al gobierno de Napoleón.

La sartén por el mango

Tener el poder, manejar las decisiones. La frase es además, el título de una obra de teatro escrita por el destacado actor Javier Portales y el nombre de una canción de la genial compositora María Elena Walsh, cuya letra dice que hay quienes tienen la sartén por el mango... y el mango también. En inglés, equivale a estar sentado en el asiento del que maneja.

La suerte está echada

Frase tomada del latín alea jacta est, expresión que, según Suetonio, fue pronunciada por Julio César cuando se decidió a pasar el río Rubicón (hoy, Fiumicino). Se la emplea para referirse a una decisión extrema que se adopta luego de haber meditado sobre sus probables consecuencias.

La sopa boba

La que daban a los pobres en los conventos. Hoy, vivir de la sopa boba es llevar una vida a expensas de otros.

La tercera, era la vencida

Expresión de tono optimista que asegura que, luego de haber fracasado en dos intentos, la próxima vez se logrará lo propuesto, por lo que se exhorta a la persona a perseverar en su esfuerzo. El origen parece estar en el vocabulario de la lucha cuerpo a cuerpo (y en otras clases de enfrentamientos), en la que el luchador que derribaba tres veces a su adversario ganaba, aunque algunos sostienen que, primitivamente, se consideraba ganador al que mejor se desempeñaba en un total de tres juegos. Como vemos, siempre era el número tres el elegido. En el ámbito de la Justicia de los siglos XVI y XVII, en la práctica procesal del derecho penal, se establecía la muerte al tercer robo, con lo que para el reo, al igual que para el luchador, la tercera, era la vencida.

La unión hace la fuerza

Lema que figura en el escudo de armas de la República de Bélgica y expresa la idea del esfuerzo mancomunado, del que se realiza en forma colectiva, uniendo las individualidades en procura de un logro.

La vida comienza a los cuarenta

Vieja afirmación que adjudica al hombre de esa edad la madurez necesaria para -en base a su experiencia- comenzar a disfrutar de la vida.

Las águilas no cazan moscas

Proverbio de origen latino que solía ser utilizado desde la época de los romanos, para expresar que el hombre superior no debe perder tiempo en pequeñeces.

Las armas las carga el Diablo

Advertencia sobre el uso de armas de fuego. Existe una versión vulgar que la completa con la frase ... y las descargan los tontos, en directa alusión a las personas descuidadas que suelen provocar graves e irreparables accidentes.

Las apariencias engañan

En inglés, equivale a no juzgues un libro por su tapa y es la mejor definición para no caer en el error de juzgar equivocadamente a una persona a través de su apariencia.

Las cuentas claras conservan la amistad

Frase utilizada particularmente cuando hay una deuda o aclaración de cuentas de por medio. En ella, se asegura que los amigos han de mantener la relación en tanto y en cuanto no haya deudas de dinero pendientes.

Las cosas claras y chocolate espeso

Cuando desde América, el monje español fray Aguilar envió las primeras muestras de la planta de cacao a sus colegas de congregación al Monasterio de Piedra, para que la dieran a conocer, al principio no gustó, a causa de su sabor amargo, por lo que fue utilizado exclusivamente con fines medicinales. Posteriormente, cuando a unas monjas del convento de Guajaca se les ocurrió agregarle azúcar al preparado de cacao, ese nuevo producto causó furor, primero en España y luego en toda Europa. En esos tiempos, mientras la Iglesia se debatía sobre si esa bebida rompía o no el ayuno pascual, el pueblo discutía acerca de cuál era la mejor forma de tomarlo espeso o claro. Para algunos, el chocolate se debía beber muy cargado de cacao, por lo que preferían el chocolate espeso, o sea, "a la española"; para otros, el gusto se inclinaba por la forma "a la francesa", esto es, más claro y diluido en leche. Los ganadores, finalmente, fueron los que se inclinaron por el chocolate cargado, por lo que la expresión las cosas claras y chocolate espeso se popularizó en el sentido de llamar a las cosas por su nombre. Entre nosotros, circulaba hace algunos años la variante las "cuentas" claras y el chocolate espeso, usada en relación con las deudas (sobre todo de dinero) que suelen mantener las personas. Las cuentas del Gran Capitán Indudablemente, el rey Fernando, el Católico, fue un monarca que, junto con su esposa Isabel, sentó las bases de la grandeza de España. Cuentan los cronistas de la época que, además de sus dotes de político eminente, el rey tenía cierta recelosa inclinación por el control de los gastos. Así, una vez le pidió a don Gonzalo Fernández de Córdoba, llamado el Gran Capitán, las cuentas detalladas de los gastos durante las victoriosas campañas de Italia que culminaron con la conquista del reino de Nápoles. Don Gonzalo, dueño de un gran sentido del humor pero al mismo tiempo, molesto por lo que consideraba una mezquindad después de haber conquistado un reino para su soberano, respondió al rey con las famosas "cuentas", exorbitantes e irónicas, que la leyenda se encargó de magnificar, en la que figuraban conceptos tan variados como extraños. De manera que, una vez llegado al país, don Gonzalo se encargó de confeccionar una lista semejante a esta Por picos, palas y azadones, cien millones de ducados... por limosnas para que frailes y monjas rezasen por los españoles, ciento cincuenta mil ducados... por guantes perfumados para que los soldados no oliesen el hedor de la batalla, doscientos millones de ducados... por reponer las campanas averiadas a causa del continuo repicar a victoria, ciento setenta mil ducados... y, finalmente, por la paciencia de tener que descender a estas pequeñeces del rey a quien he regalado un reino, cien millones de ducados... Ciertas o no, estas cuentas del Gran Capitán corrieron de boca en boca y llegaron a nuestros días como expresión irónica de toda justificación de gastos desorbitados, incoherentes y arbitrarios.

Las desgracias nunca vienen solas

Justifica la seguidilla de inconvenientes sufridos por una persona, como si el destino se hubiera ensañado con ella.

Las palabras se las lleva el viento

Proverbio que se basa en el concepto de que lo único seguro es lo que está escrito aplicado sobre todo a contratos y promesas de trabajo o algún tipo de bienes, dando a entender que lo que simplemente se promete por medio de las palabras puede no ser cumplido después.

Las paredes oyen

Es un modismo que procede de Francia, del tiempo de las persecuciones contra los hugonotes que culminó en la histórica "Noche de San Bartolomé" o "Noche de los cuchillos largos", episodio sangriento de las luchas religiosas que asolaron Francia en la segunda mitad del siglo XVI. El hecho fue promovido por Catalina de Médicis y el duque de Guisa quienes instigaron a los católicos a llevar a cabo una matanza de hugonotes (seguidores de Calvino), la noche del 24 de agosto de 1572. Según algunos historiadores, en aquellos tiempo, la reina Catalina de Médicis mandó construir, en las paredes de sus palacios, conductos acústicos secretos que permitieran oír lo que se hablaba en las distintas habitaciones, para así poder controlar cualquier conspiración en su contra. La frase las paredes oyen, con el tiempo, pasó a ser utilizada como señal de advertencia acerca de lo que se dice en determinado momento y lugar.

Las ratas son las primeras en abandonar el barco

Es una frase que expresa la realidad cuando un barco zozobra, son las ratas las primeras que se arrojan al agua. Por eso, el proverbio, trasladado a la vida práctica, se aplica a las personas de bajos sentimientos que huyen ante la primera dificultad y no se enfrentan con el peligro y abandonan a quien deberían acompañar en momentos difíciles.

Le das la mano y se toma el brazo

Frase crítica que se aplica a la persona que comete exceso de confianza, sobrepasando los límites impuestos por el buen gusto y la discreción.

Leer entre líneas

Saber interpretar lo que se dice, aun cuando no esté explícitamente dicho en el texto. La expresión también suele usarse en referencia a lo que se manifiesta en forma oral.

Levantar cabeza

Recobrarse o reestablecerse luego de una enfermedad o de haber pasado un momento económico difícil. Salir de la pobreza.

Ley draconiana

Esta expresión se aplica a las leyes o circunstancias excesivamente severas. Su origen se encuentra en las leyes de Dracón, primer legislador ateniense que vivió a finales del siglo VIII a. de C. Dracón, célebre por la crueldad de sus leyes, recibió el encargo del emperador de Grecia de redactar el código criminal ya entonces vigente sólo por la tradición. Es pues de suponer que la crueldad de Dracón, más que personal, fuera el fiel reflejo de la época bárbara e inhumana que le tocó vivir. La legislación draconiana castigaba casi todos los delitos con la pena de muerte. Popularmente se decía que las leyes de este legislador no estaban escritas con tinta, sino con sangre.

Liar los bártulos

Este modismo, que hace referencia a los preparativos necesarios para emprender un viaje, una mudanza u otra empresa, nace en la figura de Bártolo Sasso-Ferrato (1314-1357), jurisconsulto italiano y consejero del emperador Carlos IV. Sus obras, comprendidas en 13 volúmenes, sirvieron de base de estudio, durante 3 siglos, a los estudiantes de toda Europa. Los estudiantes de Derecho de la Universidad de Salamanca tomaban sus notas de la obra del ilustre tratadista, y una vez concluida la clase, ataban los apuntes por medio de cintas o correas. Al conjunto de estas notas se la conocía familiarmente como bártulos. De aquí que en el argot estudiantil la tarea de reagruparlos y atarlos una vez utilizados viniera a llamarse liar los bártulos.

Lágrimas de cocodrilo

Por motivos que se ignoran o quizá porque la imagen del reptil ha estado siempre ligada a hechos misteriosos, muchas son las leyendas que se cuentan acerca de la conducta del cocodrilo, algunas de ellas relacionadas con su actitud ante sus presas. Desde tiempos remotos, se sostenía que el saurio, para atraer a sus víctimas emitía un extraño e insinuante gemido. Otros autores añadían que, una vez devorada la presa, el temible reptil lloraba sobre los despojos de su comida, quizás afligido porque el festín hubiese terminado tan de prisa y no falta quien asegura que suele comerse a sus propias crías, desconociendo en este caso que la hembra acomoda a los más pequeños dentro de sus fauces para llevarlos al río, donde luego los suelta para que comiencen a nadar por sus propios medios. Asimismo, se sabe que las famosas lágrimas de cocodrilo son una secreción acuosa que mantiene húmedos los ojos del animal, fuera del agua, pero no tienen nada que ver con el llanto, debido a que las glándulas salivales y las lacrimales de este animal están situadas muy cerca unas de las otras y por eso, se estimulan constantemente, lo que hace que al animal mientras llore mientras come. Todo esto, sumado a la fantasía popular sirvió para dar origen a la expresión lágrimas de cocodrilo, con la que se alude al dolor fingido de alguien ante cualquier suceso desgraciado, dolor que no es tomado en serio por ninguna de las personas que lo contemplan.

Llámale hache no saber ni jota

Hemos reunido dos dichos en una explicación, debido a que ambos tienen relación con letras de nuestro alfabeto. Hasta el siglo XVI, la letra "h" en nuestro idioma, tenía un valor fricativo laríngeo y se la pronunciaba casi como una jota, lo que hoy solemos decir una "hache aspirada". Pero, al hacerse átona por pérdida de ese sonido, cayó en menosprecio de la gente sencilla, de donde, como consecuencia nació el modismo llámale hache, como equivalente en el lenguaje familiar de es lo mismo, da lo mismo una cosa que otra, o sea, que da igual la presencia o ausencia de la letra hache. Entre nosotros, se la usa como expresión de justificación similar a la que dio origen al dicho. La letra "j" proviene de las lenguas primitivas del Medio Oriente, como el hebreo, el caldeo y el siríaco, y era la más pequeña de esos alfabetos, por lo que su nombre llegó hasta nosotros como equivalente de cosa pequeña o insignificante. En la escritura hebrea, por otra parte, la iod -o sea, la jota- participaba como rasgo inicial de todas las demás letras. De ahí que el modismo no saber ni jota alude a la extrema ignorancia de alguien en una cosa determinada y así es como lo utilizamos en la actualidad.

Llamarse Andana

Antiguamente, la persona que había cometido delito y alcanzaba a refugiarse en una iglesia (o antana como se la llamaba en germanía) quedaba fuera del alcance de la Justicia, siempre y cuando permaneciese en ese lugar. Asimismo, cuando a un malhechor se le preguntaba su nombre durante un interrogatorio, aludiendo al derecho de asilo, respondía Me lamo Antana. Con el tiempo, por un proceso lógico del término, antana, vino a transformarse en andana, de donde la frase hecha llamarse Andana acabó por ser expresión de ese raro derecho de asilo, que la ley reconocía y admitía. Por afinidad, el modismo pasó posteriormente al lenguaje común como equivalente de eludir o excusarse de obligaciones o de cumplir castigos.

Llevar al huerto

Se dice desde que la Celestina consiguió llevar a Melibea al huerto en que esperaba Calixto.

Llover a cántaros

El cántaro es una vasija grande de barro o metal, por eso, las lluvias intensas son calificadas de esa manera, como si desde el cielo, alguien estuviera arrojando el contenido de millones y millones de cántaros.

Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre

La expresión se utiliza para recriminar la falta de firmeza de un hombre en sus actitudes. La frase la pronunció la madre de Boabdil -último rey moro de España- cuando éste se detuvo llorando sobre un montículo (llamado desde entonces "El suspiro del Moro"), a contemplar por última vez la ciudad de Granada. Según fray Antonio de Guevara, la frase habría sido justa cosa es que el rey y los caballeros lloren como mujeres pues no pelearon como caballeros.

Llorar sobre la leche derramada

Cuando a alguien se le derrama leche que ya ha hervido, no tiene sentido lamentarse. Aplicado en la vida cotidiana, este proverbio aconseja no quejarse luego de sucedida la desgracia.

Lo barato sale caro

Muchas veces, pagamos muy poco por algo que nos es imprescindible, pero con el tiempo ese objeto nos demuestra que su calidad es realmente inferior al producto que nos hubiera resultado más caro.

Lo bueno, si breve, dos veces bueno

Clásico proverbio de Gracián, en el que se demuestra el valor de ser breve, conciso y, sobre todo, preciso en nuestras manifestaciones tanto orales cuanto escritas.

Lo conocen hasta los perros

El dicho alude a la figura de don Francisco de Chinchilla, alcalde de Madrid a fines del siglo XVIII. Este buen señor acostumbraba a presentarse en los mercados, acompañado de sus alguaciles y guardias, al menor signo de disputa o riña, logrando -con su sola presencia- calmar los ánimos de los presuntos contendientes, de manera que la calma volvía a reinar en el lugar. También se cuenta de don Chinchilla que, en cierta oportunidad, con el propósito de mejorar las condiciones de salud de los madrileños, dictó una ordenanza que autorizaba a los alguaciles a matar a pedradas a todos los perros abandonados y vagabundos. La orden fue cumplida al pie de la letra y muy pronto se pudo ver por las calles Madrid un gran número de lapidaciones de perros vagabundos. Y llegó a tal punto la cuestión, que la gente comenzó a decir que los animales realmente conocían a su verdugo, ya que con la sola presencia de don Chinchilla, los canes empezaban a aullar y salían corriendo. Con el tiempo, la expresión lo conocen hasta los perros se aplicó para dar a entender que alguien es muy popular.

Lo cortés no quita la valiente

Se puede ser atento y comprensivo con una persona, sin dejar de ser exigente con ella.

Lo mejor es enemigo de lo bueno

Cuando se pretende la excelencia, suele dejarse de lado la eficiencia, por eso el dicho que parece un contrasentido.

Lo mismo digo

Frase hecha que tuvo su origen en los velatorios, entierros y funerales de fines del siglo XVIII a la hora de expresar el pésame. Una vez que el primero de los asistentes expresaban su condolencia a los deudos del muerto, para no repetir conceptos, los que seguían en la fila pronunciaban esta frase.

Lo pasado pisado

Es una invitación a olvidar lo que sucedió hace tiempo, como si se sugiriera a la persona dar vuelta la página para no quedar atrapado por los recuerdos, no importa si buenos o malos.

Lo prometido es deuda

Es una invitación a cumplir con lo que se promete, debido a que muchas personas no le dan a su palabra el valor que corresponde. Se supone que la palabra de una persona debe valer tanto, que el solo hecho de prometer algo significa contraer una deuda. Aunque a alguno le parezca mentira, hubo una época en que esto se cumplía y no eran necesarios los contratos.

Lo que abunda no daña

Expresión familiar que prefiere el exceso de cosas buenas sobre la carencia de ellas. Entre nosotros, circula la forma mejor que sobre y no que falte, con idéntico valor.

Lo que cuesta, vale

Podría considerarse a esta frase el complemento de lo barato sale caro, ya que cuando una cosa es considerada cara por su valor monetario, debe reconocerse que en la misma medida, ese objeto debe tener más valor que otro.

Lo que es moda no incomoda

Frase que sirve para justificar el uso de cualquier prenda de vestir o adorno, debido a que cuando es «moda», es decir, lo usa la mayoría de las personas de determinado grupo social, a nadie le importa si es lindo o feo, si le queda bien o mal, etcétera.

Lo que Natura no da, Salamanca no presta

Frase con la que -supuestamente- los encargados de administrar los bienes de la célebre Universidad de Salamanca le negaron ayuda a Cristóbal Colón, quien luego la recibió de los reyes Fernando e Isabel. La expresión se aplicó posteriormente para justificar, en una persona, la carencia de algún talento, como si dijéramos que lo que no se trae de nacimiento, no se obtiene con la práctica.

Lo que se hereda no se hurta

Cuando una persona hereda algo de un familiar, se dice que le corresponde, que no lo robó. Esta frase se aplica, generalmente, para hacer referencia a algunas virtudes heredadas de un antecesor.

Lo que viene fácil, fácil se va

Es una crítica al poder, el éxito o la riqueza que se obtienen de una manera fácil, sin esfuerzo. De la misma forma que se lograron, se pueden perder.

Loro viejo no aprende a hablar

Por más que una persona pretenda cambiar de hábitos a una edad avanzada, no va a lograr mayores progresos, debido a que por lo general, el ser humano adquiere a lo largo de su vida, hábitos y costumbres difíciles de erradicar.

Los amantes de Teruel

Leyenda del siglo XIII que narra el amor imposible entre Juan Diego Martínez de Marcilla e Isabel de Segura. Varios autores, como Tirso de Molina, la recogieron en sus obras. Se suele añadir la coletilla "tonta ella y tonto él".

Los amigos de mis amigos son mis amigos

Afirmación que aplica el carácter transitivo en las relaciones humanas. En realidad, la frase alude a la confianza que nos merecen nuestros verdaderos amigos en cuyas amistades confiamos como si fueran ellos mismos.

Los de afuera son de palo

Es una invitación al silencio y a abstenerse de intervenir, para las personas que son ajenas a una discusión, conflicto o juego, debido a que no tienen parte activa en la cuestión. Ser de palo (o su equivalente ser de madera, por lo inerte de este material) representa la idea de la marginación total de una o varias personas en un tema. Paradójicamente, la expresión ser "del" palo se difundió últimamente como equivalente de "pertenecer a la misma actividad, profesión, ideología política o preferencia deportiva".

Los últimos serán los primeros

Promesa de las Sagradas Escrituras (Mateo 20, 16) para quienes se sienten postergados en este mundo, por la cual se les asegura que dejarán de ocupar ese lugar cuando se encuentren ante la presencia del Creador.

Mal de muchos, consuelo de tontos

No podemos consolarnos ante una desgracia evitable, justificándonos diciendo que eso les sucede a muchos otros.

Mandar a freír espárragos

Entre nosotros, equivale a insultar a una persona, "mandándola" a un lugar muy alejado, aunque en realidad, la idea original debería ser otra, debido a que los espárragos no se fríen, por lo que se supone que la expresión estaría destinada a "mandar a una persona a cumplir con algo imposible". En inglés, por su parte, el sentido sería "anda a tirarte al lago". Entre nosotros, existen las variantes anda a freír churros y anda a freír buñuelos. Mandar al otro mundo Matar, eliminar a una persona.

Mambrú se fue a la guerra

Es el título de una canción popular compuesta por los franceses durante la guerra de la Independencia, suponiendo que había muerto su archienemigo John Churchill, duque de Marlborough, militar inglés que había participado también en la Guerra de Sucesión española. La pronunciación popular del difícil nombre Marlborough dio origen a la palabra Mambrú, con la que se tituló la canción que primero fue cantada por los soldados y patriotas franceses. El tema pasó muy pronto al olvido, hasta que la nodriza del delfín francés, contratada por María Antonieta -esposa de Luis XVI- comenzó a arrullar al niño con esta canción, lo que causó mucha gracia a los reyes y muy pronto, todos la entonaban en el palacio de Versailles. Por influencia de los Borbones, en España volvió a difundirse la canción y recobró su popularidad, sobre todo, entre las niñas, que la cantaban mientras jugaban a la rayuela. En nuestro país, Mambrú se fue a la guerra identifica una de las canciones infantiles más populares desde la época de la Colonia.

Mandar a la porra

Antiguamente, en el ámbito militar, el soldado que ejecutaba el tambor mayor del regimiento llevaba un largo bastón, con el puño de plata y mucha historia detrás, al que se llamaba "porra". Por lo general, este bastón era clavado en un lugar alejado del campamento y señalaba el lugar al que debía acudir el soldado que era castigado con arresto "Vaya usted a la porra", le gritaba el oficial y el soldado, efectivamente, se dirigía a ese lugar y permanecía allí durante el tiempo que se mantenía el castigo. Posteriormente, fue cambiada la forma de castigo, pero la expresión mandar a la porra quedó en el uso del lenguaje del pueblo con un matiz netamente despectivo.

Mantenerse en sus trece

Este es otro de los dichos sobre cuyo origen hay opiniones encontradas. Mientras algunos sostienen que proviene de la obstinación con que el antipapa español Pedro de Luna, durante el cisma de Occidente, mantuvo sus derechos al trono bajo el nombre de Benedicto XIII, para otros es simplemente un modismo residual de cierto antiguo juego de naipes, en el que, a la manera del que nosotros conocemos como el siete y medio, la cantidad de tantos máximos para poder ganar el juego era "quince". De esta forma, sucedía con mucha frecuencia que el jugador, al alcanzar ocasionalmente los trece puntos y por temor a pasarse de la cantidad ideal, se rehusaba a pedir otra carta y se plantaba en ese número. Sea cual fuere el origen del dicho, la expresión mantenerse en sus trece ha pasado al lenguaje popular como sinónimo de terquedad y persistencia porfiada en mantener una opinión o en cumplir una tarea determinada.

Mañana será otro día

Frase usada como consuelo o amenaza ante la adversidad y también como pretexto para no hacer una cosa en el día de la fecha, originada en un cuento que narra la historia de un tuerto que salió de noche a recoger espárragos y como no veía nada, desistió y exclamó -a manera de excusa- mañana será otro día.

Marchar a la francesa

Durante el transcurso del siglo XVIII, existía entre las personas de la alta sociedad francesa una moda que consistía en retirarse de un lugar en el que se estaba realizando una reunión o velada, sin despedirse, sin siquiera saludar a los anfitriones. Llegó a tal punto este hábito, que era considerado un rasgo de mala educación saludar en el momento de la partida. No se objetaba, por ejemplo, que la persona mirase el reloj para dar a entender las circunstancias por las que ella debía retirarse, pero de ninguna manera se veía con buenos ojos que el asistente saludase antes de ausentarse. Esta costumbre, en Francia dio origen al dicho sans adieu (sin adiós), que el lenguaje coloquial español acuñó en la forma marchar a la francesa, pero en este caso como equivalente de reprobación del comportamiento de alguien que, sin despedida ni saludo alguno, se retira de una reunión.

Más "cornás" da el hambre

Respuesta del torero Manuel García, El Espartero, cuando le preguntaban si no temía arriesgarse tanto en la plaza. Murió de una mala corná.

Más feo que Pico

En el siglo XIX, Picio fue un zapatero granadino condenado a muerte que, de pronto, fue indultado. De la impresión, perdió pelo, cejas y pestañas y se convirtió en paradigma de fealdad.

Más vale malo conocido que bueno por conocer

Es preferible tratar con alguien conocido a quien se le señalan los defectos y no con alguien que viene precedido de excelentes referencias, pero que aún no hemos visto desempeñarse. Más vale maña que fuerza Se obtiene mayor partido de la suavidad y la destreza que de la violencia y el rigor.

Más vale pájaro en mano que ciento volando

Es preferible conservar lo poco que se tiene y no quedarse lamentando lo que podría haberse obtenido. El uso ha apocopado la palabra ciento en cien, desconociendo que la palabra ciento sólo puede acortarse delante de un sustantivo (cien pájaros).

Más vale prevenir que curar

Podría asimilarse esta frase con su equivalente hombre prevenido vale por dos, debido a que la prevención es la mejor consejera para evitar consecuencias lamentables.

Más vale ser cabeza de ratón que cola de león

Siempre es mejor ser el primero en un lugar humilde que el último en un lugar notable.

Más vale tarde que nunca

Es una frase que sirve como consuelo y justifica la demora en llegar a un lugar o en obtener un logro.

Matar dos pájaros de un tiro

Equivale a obtener un logro por partida doble, como si uno realmente pudiera abatir a dos pájaros con un solo disparo (o con una sola piedra, como dice la versión en inglés).

Matar la gallina de los huevos de oro

Frase basada en una fábula de Esopo que cuenta la historia de un hombre que poseía una maravillosa gallina que ponía huevos de oro. Suponiendo que su interior estaría lleno del preciado metal, la mató y se encontró con la cruel realidad.

Matrimonio y mortaja del cielo bajan

En esta locución, se habla de dos sacramentos de la Iglesia católica el Matrimonio y la Extremaunción y, como tales, deben ser considerados recibidos de la propia mano de Dios. La rima festiva se ha hecho en base a que, en ambos casos, el hombre debe tomarlos como hechos del destino y acatar lo dispuesto por el Creador.

Me lo contó un pajarito

En general, las aves siempre han tenido fama de ser portadoras excepcionales de buenas y malas noticias. Tanto en la Biblia cuanto en la literatura clásica abundan ejemplos de esta afirmación que certifican la vigencia del dicho. Una de las muestras antiquísimas de esa creencia es el difundido arte de predecir el futuro por el vuelo y el canto de los pájaros (augur, augurio...). Otra, más cercana en el tiempo, está representada por el uso de las palomas mensajeras, que han prestado siempre valiosos servicios a las tareas de información y comunicación. Todo ello explica la antigüedad de la frase me lo contó un pajarito, con la que solemos ocultar risueñamente el conocimiento del origen de alguna noticia llegada a nosotros de manera confidencial.

Mear fuera del tarro

Irse de una cuestión, salirse del tema, como quien realmente orina fuera del recipiente.

Mear fuera del tiesto

En la mayoría de las regiones españolas, un tiesto es un vaso de barro cocido que sirve para criar plantas. Pero en Castilla también equivale a orinal. Así pues, mearse fuera del tiesto significa orinarse fuera del orinal y, en sentido figurado, salirse de la discusión, y hacer o decir un despropósito.

Media naranja

Equivale a la esposa (o novia) o al esposo (o novio), uno respecto del otro. El origen podría ser el hermoso mito de la aparición de los dos sexos humanos, según lo cuenta Platón, por el que al principio el ser humano era sólo uno, asexuado, que vivía en perfecta armonía. Pero, un día desobedeció a los dioses y éstos lo castigaron separándolo en dos mitades (como a una naranja) hombre y mujer, y los condenó a vagar eternamente buscando la otra mitad para recuperar su completa felicidad.

Mejorando lo presente

Locución que, a modo de cortesía, se usa para alabar o hablar bien de alguien que se encuentra presente en ese lugar.

Memoria de elefante

En realidad, dicen que la memoria del elefante no es muy buena, debido al tamaño de su cráneo, pero que sí recuerda muy bien a la persona o cosa que le ha hecho daño. De ahí, la aplicación de la frase.

Menos averigua Dios y perdona

Frase que expresa la idea de que, hasta el mismo Dios perdona a quienes somos pecadores, sin necesidad de conocer nada más que nuestro arrepentimiento, por lo cual nadie puede exigirnos saber más de nosotros. La frase habría sido la respuesta de un diácono al cura -célebre éste, por su gran apego a las monedas- quien una vez le preguntó de dónde había sacado dinero para hacer las compras para la parroquia.

Menos lobos

Un andaluz llamado Pinto decía haber visto una manada de l00 lobos. Sin creer el relato, sus amigos le decían "¡Menos lobos, tío Pinto!". El hombre fue rebajando la cifra hasta reconocer que sólo había visto la cola de un animal.

Mens sana in corpore sano

Aforismo latino extraído de la Sátira X, de Juvenal, cuyo significado es alma sana en cuerpo sano y señala la ventaja de una buena salud del cuerpo para gozar de un buen espíritu. La locución completa es oremos para que haya una mente sana en cuerpo sano.

Meter la mula

Hacer trampa, tratar de engañar a alguien, con una treta. El origen de la frase se remonta a la época en que los cargamentos de cereales y forrajeras se trasladaban en mula y, cuando llegaba el momento de pesar la carga, el productor o su representante introducían en la balanza -además del cargamento- la mula que lo portaba, para así aumentar el peso total.

Meter la pata

Equivocarse, cometer errores, generalmente, por torpeza o descuido, como cuando alguien «mete» literalmente la pierna en un agujero, grieta o zanja.

Meter violín en bolsa

Equivale a la expresión irse con la música a otra parte y se aplica en referencia a la bolsa en la que el violinista guardaba su instrumento.

Meterse en camisa de once varas

La locución tuvo su origen en el ritual de adopción de un niño, en la Edad Media. El padre adoptante debía meter al niño adoptado dentro de una manga muy holgada de una camisa de gran tamaño tejida al efecto, sacando al pequeño por la cabeza o cuello de la prenda. Una vez recuperado el niño, el padre le daba un fuerte beso en la frente como prueba de su paternidad aceptada. La vara (835,9 mm) era una barra de madera o metal que servía para medir cualquier cosa y la alusión a las once varas es para exagerar la dimensión de la camisa que, si bien era grande, no podía medir tanto como once varas (serían más de nueve metros). La expresión meterse en camisa de once varas se aplica para advertir sobre la inconveniencia de complicarse innecesariamente la vida.

Meterse en la boca del lobo

Entrar en un lugar que representa un serio riesgo para nuestra integridad, como si realmente uno hubiera metido la cabeza dentro de la boca del lobo. En inglés, se usa el león para el mismo dicho.

Mezclar la hacienda

Entreverarse las amistades de alguien con otras que pertenecen a distinto estrato social, actividad profesional o preferencia ideológica, como si realmente la hacienda de uno se mezclara con la de otro.

Mientras hay vida, hay esperanza

Podríamos decir también la esperanza es lo último que se pierde y estaríamos afirmando una de las frases más optimistas y positivas que existen en nuestra lengua.

Mira quién habla

Frase utilizada para recriminar a quien señala o critica en los otros, defectos que él también tiene.

Modestia aparte

Expresión usada a modo de justificación, cuando uno habla bien de sí mismo, para no pecar de inmodesto.

Mojar la oreja

Frase que simboliza el reto a pelear con alguien. Por extensión, la expresión se utiliza para aludir a cualquier acción de desafío, real o simbólica. El gesto procede de una parodia sacrílega del ritual del bautismo por el que el sacerdote mojaba la oreja del niño, mientras exclamaba "¡Ábrete!", ordenando simbólicamente que se abrieran los oídos para escuchar las verdades de la fe.

Montar en cólera

Estar enojado, con mucha rabia, con ira. "La" cólera -no "el" cólera, la enfermedad- es sinónimo de "ira, enojo, enfado".

Morderse la lengua

Es una frase que expresa la idea de mantenerse callado, no hablar, sobre todo cuando es imprescindible permanecer en silencio para no comprometer a alguien o no cometer indiscreciones. Literalmente, si nos mordiésemos la lengua, no podríamos hablar; por eso, la sugerencia de hacerlo antes que decir una palabra.

Morir con las botas puestas

Equivale a morir en pleno trabajo y la comparación surge de la característica de los soldados que morían en la guerra en medio de la lucha y con el calzado puesto.

Moros en la costa

Divulgaron el dicho las milicias populares que se dedicaban a frenar los ataques de los piratas berberiscos.

Mosquita muerta

Sirve para designar a la persona de ánimo o temperamento apocado, pero que suele sacar provecho de su situación, a través de actitudes poco frecuentes en ella.

Mostrar la hilacha

Descubrir la verdadera personalidad de uno, mostrarse tal cual es, exponiendo los defectos de que se adolece, como si uno realmente estuviera en la intimidad de su casa vistiendo ropas de entre casa en las que se ven las hilachas de la costura.

Mover cielo y tierra

Revolver todo, agotar hasta el último recurso para conseguir algo, como si realmente "moviera" el cielo y la tierra.

Muchas manos en un plato hacen mucho garabato

Cuando muchas personas tienen injerencia en un tema, el resultado no puede ser positivo.

Mucho ruido y pocas nueces

Expresión tomada del título de una pieza clásica de William Shakespeare, que se aplica a la situación en que se produce mucho alboroto sin ningún resultado positivo.

Muerto el perro, se acabó la rabia

Frase digna del razonamiento de Perogrullo por la que se expresa que una vez que se extinguió la causa que producía un efecto, éste desaparece, lo mismo que sucede al morir un perro enfermo de rabia la enfermedad deja de existir.

Música celestial

En tiempos remotos, era muy debatido el tema de la existencia o no, de tres clases de música la instrumental, conocida por todos; la música humana, que reflejaría la armonía entre el cuerpo y el espíritu y la música celestial o mundana, también llamada "música de las esferas", considerada inaudible para los sentidos, pero que estaba determinada por la velocidad y distancia de los astros. Incluso, se llegó a afirmar que las siete notas de la escala musical se correspondían con los siete planetas del sistema Solar, mientras que las doce consonancias o series de acordes equivalían a los doce signos del Zodíaco. Para algunos, hasta se volvió motivo de preocupación averiguar si en el Cielo se cantaría esa música. Todas estas quiméricas conjeturas acabaron por dar origen a la expresión música celestial, que con el correr del tiempo se aplicó para desdeñar -por vanas e inútiles- aquellas promesas que se hacen envueltas en palabras sonoras y engañosas.

Nada del otro mundo

Se supone que una cosa «del otro mundo» sería algo digno de sor-prender y conmocionar a los habitantes de este planeta, por eso, cuando se trata de algo que no alcanza ese nivel, usamos esta frase.

Nadar contra la corriente

Avanzar en la vida en el sentido contrario al que van todos, pelear para conseguir algo, luchando contra todas las graves dificultades, como si uno tratara realmente de avanzar en el río pero haciéndolo no a favor de la corriente.

Nadie diga, de esta agua no beberé

Frase que afirma que ninguno está libre de que le suceda lo que a otro semejante, por lo general, aplicada cuando se trata de consecuencias negativas para la persona.

Nadie es héroe para su ayuda de cámara

Según algunos, la expresión pertenece a los Ensayos, de Montaigne; para otros, habría sido pronunciada por Madame Carnuel, aludiendo a lo difícil que es conservar el prestigio de la intimidad. En nuestra lengua, circula la forma nadie es un señor delante de su criado.

Nadie es perfecto

Una de las frases más veraces de nuestra selección, por la cual se justifica la falibilidad del ser humano que, por más que se considere sin defectos, siempre habrá de demostrar que no es perfecto.

Nadie es profeta en su tierra

Expresión tomada del Evangelio según San Lucas, IV, 24, que en la actualidad suele aplicarse a toda persona que logra un éxito profesional fuera de su país, muchas veces habiendo sido ignorado en él.

¡Naranjas de la China!

Se usa para negar lo que otro acaba de afirmar. Viene de la época en que el pueblo no creía que las naranjas procedieran de tan lejano lugar.

Ni chicha ni limonada

Ni una cosa ni la otra, permanecer indefinido. La chicha es una bebida alcohólica obtenida de la fermentación del maíz con azúcar, mientras la limonada -como todos sabemos- se extrae del limón. Por lo tanto, el dicho alude a lo que no es ni una cosa (bebida alcohólica) ni la otra (bebida refrescante).

Ni ebrio ni dormido

Expresión que se habría originado en un episodio vivido por el general Belgrano, al hallar a un centinela que se había quedado dormido luego de una borrachera. Desde entonces, habría dictado una norma por la que se establecía que "ningún vigía podía estar ni ebrio no dormido en su puesto". Posteriormente, la locución pasó a ser sinónimo de terminante negativa ante cualquier hecho.

Ni están todos los que son, ni son todos los que están

La frase está tomada de una cuarteta de Ramón de Campoamor, por la que se asegura que muchas veces, en los manicomios no están internados todos los que deberían estar y los que sí están, a veces, no merecerían estarlo.

Ni fu ni fa

Ni una cosa ni la otra; no tener definición. Podría equivaler a ni chicha ni limonada.

Ni lerdo ni perezoso

De una manera rápida, decisiva, sin tardar tiempo. Generalmente, se usa como elogio a alguien que ha tomado una decisión trascendental.

No abrir el paraguas antes de que llueva (o antes de tiempo)

Si bien es aconsejable prevenir los males, no es conveniente ser excesivamente precavido, pecando de obsesivo.

No basta que la mujer del César sea honesta... ...también tiene que parecerlo

dice el proverbio. Según cuenta Plutarco en sus "Vidas paralelas", un patricio romano llamado Publio Clodio Pulcro, dueño de una gran fortuna y dotado con el don de la elocuencia, estaba enamorado de Pompeya, la mujer de Julio César. Tal era su enamoramiento, que en cierta oportunidad, durante la fiesta de la Buena Diosa -celebración a la que sólo podían asistir las mujeres- el patricio entró en la casa de César disfrazado de ejecutante de lira, pero fue descubierto, apresado, juzgado y condenado por la doble acusación de engaño y sacrilegio. Como consecuencia de este hecho, César reprobó a Pompeya, a pesar de estar seguro de que ella no había cometido ningún hecho indecoroso y que no le había sido infiel, pero afirmando que no le agradaba el hecho de que su mujer fuera sospechada de infidelidad, porque no basta que la mujer del César sea honesta; también tiene que parecerlo. La expresión, con el tiempo, comenzó a aplicarse en todo caso en el que alguien es sospechado de haber cometido alguna ilicitud, aun cuando no hubiera dudas respecto de su inocencia.

No caber ni un alfiler

No quedar un lugar libre, ni siquiera para estar de pie, como suele suceder en algunos partidos clásicos de fútbol, en ciertas carreras de caballo y en algunos recitales musicales.

No cambiar de caballo en medio del río

Es un consejo práctico para el hombre de campo es contraproducente intentar el cambio de montura en medio del río. Pero, aplicado a la vida cotidiana, este refrán aconseja a las personas no variar la forma de encarar los proyectos y mucho menos, cambiar a sus colaboradores en momentos cruciales.

No cantar victoria antes de tiempo

En inglés, equivale a no contar los pollos antes de que estén empollados, con lo que se advierte claramente la necesidad de ser prudente en la consideración de los logros y no darlos por obtenidos antes de tiempo.

No dar el brazo a torcer

No ceder, no darse por vencido, por analogía con la acción de los pulseadores, que tratan de mantener firme su brazo ante la resistencia del oponente que intenta doblegarlo.

No dar por el pito más de lo que el pito vale

No adjudicar a las cosas más valor del que realmente tienen.

No dar puntada sin nudo

Para coser, es necesaria tanto la aguja cuanto el hilo, pero si al hilo no se le hace el nudito típico en su extremo, se escaparía por el ojo de la aguja. Por eso, la referencia a que la persona es muy cuidadosa en su accionar. La frase sufrió la deformación no dar puntada sin "hilo".

No decir esta boca es mía

No hablar palabra, permanecer callado. A veces, se la utiliza como sinónimo de prudencia, para no decir algo de lo que podamos arrepentirnos luego.

No dejó títere con cabeza

Todos sabemos que los títeres son figuras hechas en pasta, madera u otro material que, revestidas y adornadas caprichosamente, se accionan con hilos mediante algún artificio manual. En la actualidad, los títeres son un espectáculo para niños, pero en otras épocas, las representaciones se hacían también para recreo de los adultos, lo que explica que el célebre Don Quijote haya podido arremeter como lo hizo, contra el retablo del maese Pedro, en el que -en efecto- no dejó títere con cabeza. La expresión quedó en el lenguaje popular para calificar el destrozo que, por motivos airados, se hace de algo o alguien involuntaria e indiscriminadamente, aunque por analogía, la frase puede aplicarse también en el caso en que no haya ningún daño material, sino una severa reprimenda manifestada en forma oral contra una o más personas.

No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy

Habla de la conveniencia de hacer las cosas en el momento actual y no postergarlas para mañana, debido a que nadie puede predecir lo que habrá de suceder en el futuro.

No es moco de pavo

El dicho tiene origen en la jerga de germanías, es decir, el habla española propia del hampa de los siglos XVI y XVII. En esta jerga, los rufianes y ladrones llamaban moco al trozo de cadena que quedaba después de robar el reloj de bolsillo de la víctima, que era conocido como pavo. Así, cuando éste iba a sacar su reloj para ver la hora, se encontraba entre sus dedos aquella especie de moquillo, bailando fláccido en el interior del bolsillo. La frase 'no ser moco de pavo' se usa hoy para dar a entender a alguien que el valor y estimación de una cosa es más importante que lo que él considera.

No es nada lo del ojo

Según cuenta la tradición, alguien, como consecuencia de una riña callejera, tuvo la mala suerte de resultar herido en el rostro y perder uno de sus ojos. Entonces, lo recogió en su propia mano y comenzó a correr por las calles de la ciudad, en busca de ayuda. Mientras iba a toda velocidad por la vía pública y para darse valor ante la gente que lo miraba con preocupación por tan grave accidente, iba diciendo ... no sufro nada... no pasa nada... en realidad, no es nada lo del ojo... Claro, esta afirmación ante tan grave hecho, cayó muy bien en el jocoso espíritu popular y la gente, tomando al pie de la letra la expresión, la completó diciendo no es nada lo del ojo... y lo llevaba en la mano, cuya parte final suele omitirse. Posteriormente, parece ser que la escena volvió a repetirse, esta vez protagonizada por el célebre torero Manuel Domínguez "Desperdicios", toreando en la Plaza de Puerto de Santa María, en 1857. De todas formas, la locución quedó en el uso popular para subrayar burlonamente la actitud de quien, ante un grave trance, trata de minimizar la urgencia de una situación.

No es oro todo lo que reluce

A veces, las apariencias engañan. El oro, todos lo sabemos, brilla como muchos metales, pero no todo lo que brilla es metal precioso. En la vida, sucede algo similar no todo es como nos parece.

No es tan fiero el león como lo pintan

Modismo utilizado para expresar que, aun cuando algunas personas tienen fama de duras, malas o agresivas, llegado el momento, suelen tener actitudes propias de una buena persona.

No está muerto quien pelea

Expresión que -a la manera de mientras hay vida, hay esperanza- alude a la fuerza que pone una persona que, aunque se encuentra casi derrotada por la adversidad, sigue dando pelea.

No faltaba más

Locución de cortesía, utilizada para aceptar una disculpa o gentileza, como si dijéramos "¡no hacía falta que se molestara por mí!".

No hay dos sin tres

Tomando el número cabalístico "tres", se creó este dicho que refleja la constante relación entre la cifra y los hechos del hombre. Es como estar esperando la invariable llegada de la tercera vez.

No hay mal que dure cien años

Por más que una persona esté padeciendo una mala racha, su supone que ésta no debería durar mucho tiempo.

No hay mal que por bien no venga

Frase conformista que justifica el padecimiento de un mal o daño actual, suponiendo que detrás de cada mal o daño hay una esperanza de futuro mejor, que hace olvidar el mal momento pasado.

No hay mejor defensa que un buen ataque

Frase aplicada en el ámbito deportivo -particularmente, en el fútbol- por la que se afirma que la mejor manera de defenderse es atacando y consiguiendo marcar goles y, de esta manera, restarles importancia a las probables deficiencias defensivas.

No hay nada nuevo bajo el sol

La locución alude a que ya ha sido dicho todo y su origen estaría expresado en un pensamiento de Salomón, luego tomado por el comediógrafo Terencio.

No hay peor sordo que el que no quiere oír

La sordera es un mal físico lamentable y la persona hipoacúsica lo sufre y supera como puede. Pero, hay algo peor el sordo que no quiere oír, o sea, la persona que no padece esa enfermedad y que pudiendo escuchar, ignora lo que se le está diciendo.

No hay que jugar con fuego

Advierte sobre el peligro de las empresas riesgosas al compararlas con el manipuleo del fuego. En este caso, la persona que lo hace, puede sufrir quemaduras; en el anterior, puede "quemar" sus posibilidades.

No hay tu tía

En la medicina antigua, el hollín que resultaba de la fundición y purificación del cobre (óxido de cinc) era procesado para transformarlo en ungüento, al que le atribuían excepcionales virtudes curativas para determinadas enfermedades de la vista. El ungüento era llamado -según la región de que se tratara y del elemento del que derivaba- tutía, atutia o atutía y parece que era muy citado por los publicistas de la época, debido a sus aparentes buenos resultados en los tratamientos de las enfermedades oculares. Fue tal el prestigio de esta panacea que el lenguaje popular, basándose en ello, terminó por acuñar la frase -algo deformada, por cierto- no hay tu tía (como si en realidad, se tratase de la "tía" de alguien), para dar a entender que algo, por su dificultad o por su obstinación e intransigencia, es imposible de resolver.

No llegar la sangre al río

Significa que una situación complicada no tuvo finalmente las graves consecuencias que se preveían.

No mezclar aserrín con pan rallado

Frase aplicada a las personas que suelen mezclar temas que no tiene relación entre sí, en una misma conversación. La comparación surge de la idea de confundir el pan rallado con el aserrín, por lo similar de su apariencia.

No pega ni con cola

Ser una cosa totalmente incongruente, no tener sentido, ser de tal manera inadecuado que -en sentido figurado- ni siquiera con la ayuda de algún pegamento podría encajar.

No pegar un ojo

No poder dormir en toda la noche, estar desvelado.

No pincha ni corta

No decide, no tiene poder, no resuelve. No es una cosa ni la otra, es indefinido. La frase es la última parte del dicho, como la espada de Bernardo, que ni pincha ni corta, usado antiguamente en España.

No por mucho madrugar amanece más temprano

Por más temprano que nos levantemos, no vamos a lograr adelantar los relojes de la naturaleza. Aplicado a la vida cotidiana, significa que no debemos apresurarnos en nuestras decisiones.

No querer más Lola

Lola era una marca argentina de galletitas de principio de siglo, famosas por el cuidado puesto en su elaboración, llevada a cabo con los mejores ingredientes y sin ningún tipo de agregado artificial, lo que las convirtió en las preferidas de los grandes médicos especialistas que las recomendaban para la inclusión en las dietas de sus pacientes, sobre todo los que no podían ingerir alimentos convencionales. Tanto fue así, que en los sanatorios, clínicas y hospitales comenzaron a incluirlas en la alimentación de enfermos de toda clase. Cuenta la tradición que, estando de visita alguien en un sanatorio de la ciudad de Buenos Aires y mientras recorría junto a un amigo las instalaciones del nosocomio, fue a dar a la puerta de la morgue, de donde precisamente salía un enfermero empujando una camilla que portaba un cadáver. Ante tal escena, el visitante, luego de mirar pasar al macabro cargamento, giró, miró a su ocasional acompañante y le dijo Ese, no quiere más Lola..., aludiendo obviamente a la condición del fiambre, que ya no comería ni esa ni ninguna otra marca de galletitas. Con el tiempo, la expresión vino a significar que alguien desiste en su intento por alcanzar un logro que se le presenta inaccesible o, lisa y llanamente, abandona una tarea.

No saber a qué santo encomendarse

Estar desorientado, sin saber a quién acudir. En la fe religiosa, cada persona acude al santo de su devoción o a aquel cuya particularidad le ofrece al creyente mayor confianza.

No saber ni jota

Según el diccionario, no saber una jota o no saber ni jota se aplica a toda persona que es muy ignorante en una materia determinada. Este modismo alude a la letra jota y a sus antecesoras, la iod hebrea y la iota griega. Así nos lo cuenta el lingüista García Blanco en su obra Filosofía vulgar. El folklore andaluz (1882-83) "Era y es la iod hebrea, caldea y satírica la letra más pequeña de las 22 que usaban aquellos idiomas; era además en hebreo el principio o el primer trazo de toda letra, como puede verse en cualquier diccionario o gramática de aquellas lenguas la jota española o castellana es la iota griega en cuanto al nombre, y ésta es la iod hebrea. Decir, pues, no sabe ni jota equivale a decir no conoce ni sabe la más pequeña letra, no sabe hacer el primer perfil o trazo de ninguna letra pequeña, es un ignorante."

No se ganó Zamora en una hora

Se ganó en siete meses. Los que estuvo la ciudad asediada por Sancho II, que fue traicionado al final por Bellido Dolfos. La ciudad volvió a manos de la reina Doña Urraca.

No se puede escupir al cielo

Proverbio que señala lo vano del insulto o la ofensa al Creador y que, por extensión, se aplica a todo acto de rebelión o descontento hacia las personas que están por encima de nosotros. Cuando uno escupe hacia arriba, ineluctablemente la saliva vuelve a caer y, por lo general, en la propia cara del que escupió. Lo mismo sucede con las cosas en la vida.

No se puede estar bien con Dios y con el Diablo – No se puede estar en la procesión y tocando la campana

Ambas frases aluden a la misma situación, es decir, que no se puede servir a dos amos, que no se puede estar en dos lugares al mismo tiempo, a menos que uno sea Dios.

No ser moco de pavo

Tener una cosa importancia y valor. No se refiere, obviamente, a ninguna secreción de la nariz del pavo sino a una especie de apéndice carnoso y eréctil que tiene el pavo sobre el pico; también se llama moco de pavo una planta amarantácea. De cualquier forma, en ninguno de los casos el moco de pavo tiene alguna utilidad y de ahí la expresión.

No ser santo de mi (su) devoción

No sentir ninguna simpatía por alguien, no soportarlo, todo lo contrario de lo que uno siente por determinado santo.

No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que procede de la boca de Dios

Expresión tomada del Evangelio según San Mateo, IV, 4, que muchas personas suelen utilizar parcialmente, al decir no sólo de pan vive el hombre, omitiendo la segunda parte, quizá la más importante.

No tener dónde caerse muerto

Expresa la idea de pobreza total, indigencia, a tal grado que la persona no podría siquiera darse el "lujo" de morirse.

No tener gollete

Carecer de sensatez o de buen sentido. El gollete es la parte superior de la garganta por donde se une a la cabeza.

No tener pelos en la lengua

Hablar las cosas claramente, sin ningún tipo de temor. Se supone que, si tuviéramos pelos en la lengua, nuestra habla se vería dificultada.

No tener uña pa’ guitarrero

No estar capacitado para determinada actividad. Es sabido que, para una mejor ejecución de la guitarra, es necesario tener además de ágiles manos, buenas uñas para poder puntear bien las cuerdas (de ahí, que algunos toquen con púa), por eso, quien no las tiene no puede ser un buen guitarrero. En la vida, sucede lo mismo.

No tenerlas todas consigo

Este modismo que solemos utilizar frecuentemente como justificación de la suerte adversa de una persona, proviene del lenguaje de los naipes, en el que el hecho de no estar en posesión de las cartas necesarias para afrontar una mano con probabilidad de fortuna, provoca la consiguiente incertidumbre del jugador. Hay quienes relacionan la locución no tenerlas todas consigo con el hecho de acudir a la batalla sin las armas necesarias para la lucha. Lo mismo sucede con otras expresiones equivalentes, como llevar las de ganar y llevar las de perder, que se refieren -respectivamente- a la expectativa razonada de obtener éxito en un empleo, o de no tenerlo.

No tienes abuela

Con esta expresión irónica se censura a la persona que se alaba mucho a sí mismo y está tomada de la costumbre de las abuelas de elogiar desmedidamente a sus nietos.

No todo es soplar y hacer botellas

La elaboración de botellas, desde tiempos remotos, está basada en la habilidad del artesano para soplar el vidrio, pero a pesar de lo difícil de la labor, siempre se supuso que, comparando el resultado final (la botella terminada) con la forma de elaborarlo (soplar), era muy sencillo "soplar y hacer botellas". Paradójicamente, la expresión pasó a utilizarse para advertir sobre lo dificultoso de cierta tarea por emprender.

No valer ni la bula de Meco

Meco es un pueblo cercano a Alcalá de Henares, en la provincia de Madrid. En cierta oportunidad, el papa Inocencio VIII, en recompensa por los servicios prestados al papa y a la Corte romana por Iñigo López de Mendoza, segundo conde de Tendilla y señor de Meco, expidió una bula (documento pontificio autorizado por la firma del papa, en tinta roja). En ella, el Sumo Pontífice otorgaba una serie de favores para los habitantes de Meco y varios pueblos vecinos, que entre otros, les permitía saltarse determinados preceptos del ayuno de los viernes y de algunos otros anuales. Había sido el propio conde quien solicitó al papa la exención, en atención a que Meco y las otras localidades, al estar situadas en el centro de la península, no podían abastecerse de pescado fresco y por lo tanto, no podrían cumplir con el ayuno preceptivo. Todo ello, motivó que la expresión no valer ni la bula de Meco adquiriera carácter proverbial para subrayar la situación de quien, en un apuro extremo, no encuentra salida ni protección posibles.

No valerle a uno ni la paz ni la caridad

En la Edad Media, existía en Castilla la Archicofradía de la Caridad, creada por María de Aragón, primera esposa del rey Juan II de Castilla, cuyo cometido consistía en asistir piadosamente a los necesitados y a los reos condenados a muerte desde que estos entraban en capilla hasta que eran conducidos al cadalso. Generalmente, eran ejecutados en la horca, pero existía una regla que establecía que, si por casualidad la soga se cortaba o fallaba eventualmente un mecanismo durante la ejecución y en ese momento, un hermano de la Cofradía alcanzaba a tocar o cubrir con su capa el cuerpo del condenado antes de que interviniese el verdugo, entonces el reo se libraba del ajusticiamiento y su pena era conmutada por la de prisión perpetua en una cárcel del norte de África. Por supuesto, esta regla daba lugar a numerosos hechos de corrupción protagonizados por familiares de los condenados, funcionarios y verdugos, que en más de una oportunidad a cambio de sobornos, corroían la cuerda de la horca para que en el momento de la ejecución, ésta cediera ante el peso del condenado. Esto dio lugar a que se dictaran normas para poner coto a la maniobra y fue entonces cuando se acuñó la frase a este no lo salva ni la paz ni la caridad, en relación a la Cofradía que no podría hacer nada por el reo. El dicho, posteriormente comenzó a aplicarse a todo aquel que, por hallarse en situación de extrema adversidad, no tiene posibilidades de escapar al castigo.

Nobleza obliga

Frase proverbial atribuida al duque de Levis en su libro "Maxims et réflexions". Durante mucho tiempo, solía aplicarse como prueba de reconocimiento a un buen gesto o a un triunfo del ocasional adversario.

Nombrar la soga en la casa del ahorcado

Expresa la inoportunidad de mencionar personas o hechos delante de quien puede sentirse molesto por esa mención.

Nunca es tarde cuando la dicha llega

La felicidad de un logro, por más que haya tardado mucho en llegar, debe hacernos olvidar de los sinsabores. Circula una versión de este refrán -nunca es tarde cuando la dicha «es buena»- que es una redundante deformación de la original la «dicha» no puede ser «buena» ni «mala».

Nunca segundas partes fueron buenas

Crítica abierta a las imitaciones o continuaciones de obras que, en su primera parte lograron éxito, pero en la segunda no lo obtuvieron, por diversas razones.

Obras son amores y no buenas razones

Los resultados son los que mandan y no las razones que se esgrimen para justificar un fracaso. La frase podría equipararse con la expresión el camino del Infierno está lleno de buenas intenciones.

Ojo por ojo, diente por diente

Fórmula de la Ley del Talión (Éxodo, XXI, 24) por la que se insta a la venganza.

Ojos que no ven, corazón que no siente

Las penas que están lejos o no son percibidas se sienten menos que las que se tienen a la vista.

Otro que bien baila

Expresión irónica con la que se establece la comparación entre una persona y otra que adolece de los mismos defectos.

Otro gallo cantaría

En las últimas horas de vida de Jesucristo, cuando estaban en el Cenáculo, el Señor había dicho a Pedro que él lo negaría tres veces antes de que cantase el gallo dos, al amanecer. Por supuesto, Pedro negó que tal situación fuese a cumplirse, pero quizá por la flaqueza humana del apóstol, el hecho se cumplió y Pedro negó tres veces consecutivas que conocía al Maestro. El curso de los hechos que condujeron a Jesús al Gólgota engendró en los creyentes el sentimiento de que otro habría sido el desenlace de la historia sagrada si el valor de Pedro no hubiese flaqueado. De ahí, que la expresión otro gallo cantaría se aplique para dar a entender que, de haberse planteado de otra manera, las cosas habrían resultado diferentes. Entre nosotros, circula la variante otro gallo le cantara, con idéntica función.

Pagar con la misma moneda

Devolver el favor, retribuir a alguien una actitud anterior. Puede referirse a hechos buenos - corresponder a una gentileza- o a hechos desagradables -tomarse desquite de una ofensa-.

Pagar el pato

Padecer una pena o castigo, sin merecerlo o por culpa de otro. El origen hay que buscarlo en la burla que hacían los viejos cristianos a los judeoespañoles debido al "pacto" (deformado irónicamente en la forma "pato") que habían hecho estos con Dios.

Pagar justos por pecadores

Hacer recaer la responsabilidad de una culpa sobre los inocentes.

Pagar los platos rotos

Ser castigado injustamente por un delito que no cometió.

¡Palabras, palabras, palabras!

Frase con la que, en la obra de Shakespeare, Hamlet responde a Polonio, cuando éste le pregunta qué está leyendo (acto II, escena I). Luego, la expresión se aplicó a la verborragia o a la utilización de palabras sin sentido.

Pan con pan, comida de zonzo

Alude a lo aburrido de las cosas de idénticas características, lo mismo que si una persona comiera pan y, para acompañarlo, también pan.

Pan para hoy y hambre para mañana

Locución que se usa para justificar las decisiones que aseguran la resolución momentánea de un asunto, aunque las posibilidades para el futuro sean poco favorables, como si uno tuviera asegurado el pan pero solamente para el día presente, sabiendo que no alcanza para el futuro.

Pan y circo

Frase tomada del latín panem et circences, expresión del poeta romano Juvenal quien, en sus Sátiras criticaba la corrupción en Roma en los tiempos de César. Actualmente, sirve para ilustrar las únicas aspiraciones de las masas populares.

Papita p’al loro

Expresión de triunfo, sobre todo en lo referente al resultado exitoso de una inversión en la que quien la dice ha salido muy beneficiado. Está dicha en lenguaje rural que equivale a papita pa(ra e)l loro, en donde la palabra "papita" (diminutivo de "papa") tiene el valor de alimento para el ave.

Para hacer una tortilla, hay que romper varios huevos

Para obtener lo que deseamos hay que hacer sacrificios; sin esfuerzo no hay manera de alcanzar logros, lo mismo que sin romper algunos huevos no sería posible preparar una tortilla.

Para pelear se necesitan dos

Podríamos usar la frase cuando uno no quiere, dos no pueden, porque expresa claramente la imposibilidad de enfrentamiento entre dos personas cuando una lo elude.

Parar el carro

Literalmente, frenar a alguien, con una respuesta cortante o una reacción inesperada, como cuando se detenía un carro, impidiendo el avance del caballo.

Parar la olla

Aportar para la comida en una casa, llevar lo necesario para la alimentación de la familia. Era costumbre, antiguamente, acostar la olla cuando no se cocinaba o en las épocas malas, pero cuando se cocinaba, la olla volvía a "pararse" para mantener la comida caliente.

París bien vale una misa

Frase atribuida a Enrique IV, cuando le fue exigida su conversión al catolicismo para poder ser rey de Francia. Con el tiempo, la expresión se aplicó para justificar la realización de una tarea desagradable con el objeto de alcanzar un logro.

Partir es morir un poco

Frase que expresa el dolor de la partida y provendría de las palabras iniciales de un poema del poeta francés Edmond Haracourt.

Partir la diferencia

En una controversia, significa ceder cada una de las partes, algo de lo que le corresponde por derecho, con tal de lograr un acuerdo.

Partir por el eje

Equivale a dejar a alguien inutilizado, prácticamente arruinado, como cuando a un vehículo se le parte uno de los ejes y queda totalmente imposibilitado de funcionar.

Pasar la noche en blanco

Según los antiguos usos de la Orden de Caballería, el neófito (aspirante a integrar la Orden) debía permanecer en vela toda la noche anterior a la ceremonia, cubierto con una especie de sayal blanco, que simbolizaba la pureza de intenciones que se le exigía, para poder recibir dignamente el espaldarazo ritual. El dicho de los antiguos caballeros acabó por incorporarse al habla popular como frase sinónima de "pasar la noche desvelado, sin dormir, a causa de cualquier dolor, molestia o pesar ocasional", aunque el traje de dormir o el camisón no sean precisamente blancos.

Pasar las de Caín

Padecer grandes contratiempos y sinsabores. La comparación surge de las vicisitudes que, según la Biblia, sufrió Caín luego de matar -por envidia- a su hermano Abel.

Pasarse al patio

Tomarse excesiva confianza, más de la que se le otorgó. En las casas -a diferencia de la mayoría de los departamentos- suele haber un patio al que sólo acceden las personas que gozan de la confianza de los dueños de casa.

Pasarse de rosca

Extralimitarse, excederse en lo que se dice, se hace o se pretende, como cuando la tuerca no encaja en el tornillo porque está desgastada la rosca y, entonces, "se pasa".

Pedir peras al olmo

Pedir lo imposible. El olmo es un árbol que da excelente madera, pero no peras.

Pelado por alcahuete

Frase originada en una costumbre-castigo nacida durante la Segunda Guerra Mundial, por la cual los colaboracionistas locales de los nazis eran literalmente rapados por sus compatriotas como señal de advertencia para quienes se sintieran tentados de imitar esa actitud. Lo mismo sucedía con las amantes nativas de los oficiales alemanes. En nuestro país, en la década del 50, la frase se popularizó con un sentido festivo, ignorando muchas veces su cruel origen.

Peor es nada

Expresión usada a manera de consuelo, por la que se manifiesta que uno se conforma con lo poco (o de escasa calidad) que tiene, teniendo en cuenta que podría haberse quedado sin nada. Y eso es peor. La locución peor es nada se ha convertido en una expresión sustantiva, al usársela en oraciones como él (o ella) es mi "peor es nada", casi con el mismo valor de media naranja (ver).

Perder el tren

Dejar pasar la oportunidad, como quien llega tarde a la estación y el tren que debía tomar ya partió.

Perro que ladra no muerde

Los que hablan demasiado suelen hacer poco, tal como suele suceder con algunos perros que ladran excesivamente pero nunca atacan. Por supuesto, hay excepciones.

Piano, piano, si va lontano

Es una frase de origen italiano que invita a la prudencia. Su traducción sería despacio, despacio, se llega lejos, aunque en su lengua de origen la frase es chi va piano, va lontano («el que va despacio, llega lejos»).

Pisar el palito

Caer en una trampa, sobre todo, cuando ésta fue urdida con toda la intención de hacer caer a uno. La expresión proviene de las viejas trampas para pajaritos en las que, cuando el ave literalmente pisaba un palito colocado en ellas, éste dejaba caer el resto de la trampa encima del ave.

Pisar los talones

Seguir muy de cerca, sobre todo emulando a alguien en su actividad.

Poderoso caballero don Dinero

¿Alguien duda del poder del dinero? ¿Alguno pone en duda la importancia que la sociedad actual les da a los bienes materiales? Tanto es así, que en inglés lo llaman el único monarca... El refrán español se hizo popular merced a la glosa que de él hizo el poeta Francisco de Quevedo.

Ponle la firma

Dalo por hecho, es seguro. La frase está tomada de la costumbre de firmar los documentos importantes, en particular las solicitudes de créditos personales a sola firma -muy frecuentes en los años 40 y 50- que eran avalados por la firma del interesado y su garante.

Poner cara de circunstancia

Mostrarse serio, circunspecto, a veces, fingiendo la expresión; otras, con real sentimiento.

Poner como trapo de piso (o de cocina)

Maltratar a alguien, humillarlo pública o privadamente, dejarlo con mal aspecto, tal como quedan el trapo de cocina y el de piso luego de haber sido utilizados en una tarea de limpieza.

Poner de chupa de dómine

En la portada del diario 'La Razón' del 2 de febrero de 1999 podía leerse el siguiente titular "Mónica Lewinsky pone a Clinton de chupa de dómine". El modismo poner de chupa de dómine se emplea cuando alguien habla muy mal de otra persona, con o sin razón, para causarle el mayor daño posible. La chupa era una prenda de tela que a modo de chaleco cubría el torso, con 4 faldillas de la cintura para abajo y con mangas ajustadas. Los soldados utilizaban la chupa debajo de la casaca. La expresión, que equivale a poner a alguien como un trapo, proviene del hecho de que algunas personas vestían unas chupas fabricadas con tejidos de pésima calidad. Entre los usuarios de éstas destacaban los dómines, nombre latino con el que se designaba a los profesores de gramática, que ganaban bastante poco.

Poner el arado delante de los bueyes

Es hacer las cosas al revés, de manera que no puede obtenerse ningún resultado positivo, tal como sucedería si alguien colocara primero el arado y luego los bueyes.

Poner el dedo en la llaga

La llaga es la parte más dolorosa y molesta de una herida, por lo tanto, poner el dedo en ella, significa causar mucha molestia y dolor a quien la padece. Figuradamente, la expresión se aplica a la acción de señalar e insistir en el punto que más preocupa a una persona.

Poner el grito en el cielo

Gritar exageradamente, clamar quejándose con vehemencia de una cosa, como si uno realmente gritara tan alto que su voz llegara al cielo.

Poner en tela de juicio

Dudar acerca de una afirmación hecha por otro y someterla a exhaustivo examen. En al antiguo Derecho procesal, el uso de esta locución señalaba que un asunto estaba pendiente de resolución.

Poner la otra mejilla

Consejo bíblico (Mateos 5, 39; Lucas 6, 29) por el cual se nos invita a ofrecer la otra mejilla, cuando hemos sido abofeteados en una de ellas. Metafóricamente, la expresión se utiliza para dar a entender que una persona queda a merced de su agresor, sin atinar a ninguna defensa, una vez que ha sido ofendido.

Poner las barbas en remojo

Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar, dice la tradición, a manera de advertencia sobre lo que es inminente que nos suceda cuando lo propio le ha ocurrido a nuestro vecino.

Poner las cartas sobre la mesa

Sincerarse, decir la verdad ante alguien, sin guardarse nada, como quien, en el juego de naipes juega todas sus cartas y sólo le queda ver lo que sus adversarios presentan en la mesa para saber si ha ganado o perdido.

Poner los pelos de punta

Aterrorizarse, estar extremadamente nervioso, alterado. Cuando alguien sufre un gran susto, la piel se eriza y los pelos se paran.

Poner toda la carne al asador

Jugarse el todo por el todo, no dejar nada para más adelante, como cuando quien prepara el asado pone toda la carne al fuego porque ya es tarde y, además, el fuego se está extinguiendo.

Ponerle el cascabel al gato

Atreverse a acometer una acción peligrosa o difícil. Surgió de un cuento anónimo llamado "De los mures con el gato", colección de cuentos satíricos. Posteriormente, la expresión fue popularizada por Félix María de Samaniego en "El congreso de los ratones", en la que los roedores de Ratópolis, para tratar de detener los pies de su perseguidor, el gato Miauragato, acordaron en ponerle un cascabel para prever cuando se acercaba. Pero el problema surgió cuando hubo que llevar a cabo la hazaña nadie se animaba.

Poniendo estaba la gansa

Expresión vulgar tomada de un primitivo juego infantil cuya frase completa era poniendo estaba la gansa, que era gorda y era mansa. La expresión, acompañada de un gesto hecho con la mano, invita a la persona a quien se la dice a pagar una deuda. En este caso, se asocia el verbo "poner" en dos de sus significados más comunes por un lado, en el sentido de "deponer o soltar el huevo las aves"; por otro, el hecho de "apostar o abonar una cantidad de dinero". Con el tiempo, el verbo poner o su forma ponerse tomaron el valor de "pagar con dinero".

Por arte de bilibirloque

El vocablo bilibirloque tiene su origen en el verbo birlar, que en el juego de los bolos significa tirar por segunda vez la bola. Vulgarmente, este verbo también equivale a hurtar a uno algo valiéndose de alguna intriga. En germania o caló, birlar significa estafar, y birloque o birbesco, ladrón. Se puede presumir pues que 'por arte de bilibirloque' es una frase equivalente a dejarse hurtar o estafar de repente por un hábil ladronzuelo.

Por bajo cuerda

De manera reservada, ocultándolo de la vista de los demás. La expresión está basada en una treta aplicada en un antiguo juego de pelota en el que había que pasar el balón por encima de una cuerda colocada en medio de la cancha. La trampa consistía en pasar la pelota por debajo de la cuerda, de manera que si el ardid no había sido percibido por nadie, el tramposo se adjudicaba el tanto.

Por hache o por be

Por una razón u otra. Se usa esta locución para dar entender que siempre que sucede algo, hay una causa, importante o no.

Por la boca muere el pez

Es perjudicial hablar indiscriminadamente, y el dicho nos recuerda que el pez es atrapado por la boca, al morder el anzuelo. Lo mismo le sucede a la persona que habla en exceso.

Por la plata baila el mono

Es una crítica a las personas que lo hacen todo por interés, que sólo persiguen la obtención de dinero. El origen se remonta a la época en que los organilleros y músicos ambulantes llevaban un monito para que realizara "monerías" al público. Luego de terminada la función -que podía ser musical o de adivinación- el simio pasaba a recoger las monedas en una latita.

Por la puerta grande

Lograr hacer algo exitosa, triunfalmente. La comparación hace referencia a la mayor gloria del torero quien, luego de haber realizado una faena exitosa, es sacado en andas por la "puerta grande" de la plaza de toros.

¿Por qué ves la paja en el ojo de tu hermano y no ves la viga en el tuyo?

Palabras con las que Jesús (Evangelio según San Mateo, VII, 3) censura a los que reprenden los defectos ajenos y no ven los propios.

Por un quita de ahí esas pajas

Por una cosa sin importancia, de poco fundamento.

Predicar en el desierto, como San Juan

Hablar en vano, hacer las cosas para nada, sin ningún resultado. En este caso, debemos hacer la advertencia de que cuando San Juan el Bautista predicaba en el desierto de Judea, lo acompañaba una inmensa muchedumbre que no sólo lo escuchaba y seguía sino que además, se hacía bautizar por él, con lo que queda descartada la idea de "predicar en vano".

Prender el ventilador

Equivale a hablar, contar todo lo que se sabe, con el objeto de perjudicar a una o más persona descubriendo secretos que estas personas se cuidan muy bien de guardar. La expresión completa es prender el ventilador y echar mierda para todos lados, comparando la ventilación de secretos con la actitud de acercar estiércol al ventilador para que se propague hacia todos lados.

Pueblo chico, infierno grande

Crítica a las sociedades de los pueblos pequeños, en donde todos sus habitantes se conocen y suelen propiciar grandes escándalos, precisamente por conocerse tan bien.

Pelitos a la mar

Desde tiempos remotos, el hecho de arrancarse algunos pelos de la cabeza y arrojarlos al viento ha tenido un significado de reconciliación, ya que así la hacían los griegos del período clásico (se lo menciona en la "Iliada", de Homero durante las ceremonias del rapado de corderos y el aventado de sus pelos). Y aún hoy lo hacen, por ejemplo, los niños andaluces cuando quieren sellar sus diferencias ponen los pelos en la palma de la mano y, soplando, exclaman "Pelitos a la mar", en alusión a que el viento habría de llevarse también las disputas hacia el inmenso mar, lo mismo que se llevaba los pelitos. Trasladada al lenguaje común, la frase mantiene su primitivo significado y se la usa para allanar diferencias. Entre nosotros, esa significación no tuvo jamás aplicación práctica, pero circulaba hace muchos años la variante Pelito pa’ la vieja, claro que como exclamación de júbilo luego de haber obtenido provecho en alguna operación ventajosa (cambio de figuritas, canicas, etcétera).

Picar muy alto

Esta es una expresión tomada del arte de la tauromaquia (corrida de toros), donde el acto de picar tiene mucho que ver con la habilidad del alanceador de toros. Pero, su origen nos remonta a una corrida de toros realizada en la Plaza Mayor de Madrid durante el reinado de Felipe IV, celebrando el día de su onomástico. Sucede que uno de los más destacados picadores era don Juan de Tassis y Peralta, conde de Villamediana, que también era conocido por una relación amorosa con la reina. Ese día, el conde tuvo una actuación destacada, lo que hizo que la soberana exclamara "¡Qué bien pica el conde!", a lo que el rey replicó, con toda ironía "Sí, pica muy bien... pero pica muy alto", sugiriendo lo excesivo de las aspiraciones del noble súbdito. El conde, finalmente, murió asesinado a manos de un desconocido, instigado o pagado según dicen, por algún cortesano ofendido o, muy probablemente por el propio rey, no sin antes haber salvado a la reina de un incendio producido en el palacio de Aranjuez, aunque había quienes sostenían que fue el propio don Juan el que habría provocado el fuego, para poder "salvar" a la reina. Con el tiempo, la expresión pasó al uso popular para dar a entender que alguien pone su mira en objetivos muy por encima de sus posibilidades.

Poner las manos en el fuego

Para explicar la procedencia de este dicho, hay que remontarse a la época en que se practicaba el llamado "juicio de Dios" u "Ordalía" que era una institución jurídica por medio de la cual se dictaminaba la inocencia de una persona o cosa (podía ser un libro u otra obra de arte) acusada de haber cometido algún delito, pecado o falta y de cuyo resultado se podía deducir qué juicio merecía ella de Dios. Muchas veces, el juicio de Dios se practicaba para aclarar una desavenencia entre dos personas. Originariamente, era una costumbre pagana practicada por numerosos pueblos antiguos -en particular, por tribus germánicas-, pero con la llegada del cristianismo, la costumbre fue asimilada por la Iglesia. Estos juicios de Dios tenían muchas formas de ejecución, pero las que más se practicaban eran las que consistían en el combate y el fuego, forma ésta que consistía en tomar hierros candentes o poner en la mano (u otra parte del cuerpo) una hoguera o lumbre si la persona salía indemne o con poco daño de la prueba, era considerada inocente. La frase, con el tiempo, comenzó a aplicarse, en sentido figurado, para manifestar respaldo total por alguien o algo, dando a entender que uno estaría dispuesto incluso a poner las manos en el fuego, para dar testimonio de la conducta de una persona.

Poner los puntos sobre las íes

Durante el transcurso del siglo XVI, fueron introducidos los caracteres góticos en la escritura común. Entonces, los copistas -importantísima profesión en esa época- adoptaron la práctica de poner un pequeño tilde sobre la i minúscula, para evitar que la presencia de dos de estas letras seguidas fuese confundida con una "u" (como si hoy tuviéramos que escribir a mano y en letra cursiva el término compuesto antiinflacionario). Por supuesto, esta innovación no fue bien recibida por todos los escribas y por algunas de las personas letradas, de manera que comenzaron a discrepar con la medida; tanto fue así, que para muchos, la acción de poner los puntos sobre las íes no pasaba de ser una prolijidad ociosa, propia de personas excesivamente meticulosas y maniáticas del esmero. Con el correr del tiempo, este concepto fue desplazado por el que tiene la frase en la actualidad, es decir, ejecutar todo muy detalladamente, sobre todo lo que normalmente se hacía de manera imprecisa, aunque entre nosotros suele aplicarse a la persona que siente la necesidad de aclarar determinada situación porque prefiere las cosas transparentes.

Poner pies en Polvorosa

A pesar de que no puede afirmarse con certeza, todo lleva a pensar que el origen de esta expresión alude a un hecho bélico histórico protagonizado por el rey de Asturias y León, don Alfonso III. Al parecer, este monarca estaba bastante preocupado por las incursiones de los moros en su territorio y un buen día resolvió poner punto final a las tropelías de los sarracenos, para lo cual, salió a cortarles el paso a orillas del río Orbigo, en una región conocida como los Campos Palestinos de Polvorosa. Luego de una compleja, cruenta y exitosa contraofensiva del monarca astur, el ejército islámico debió dispersarse en fuga desordenada, de donde la conocida expresión poner pies en Polvorosa comenzó a aplicarse con valor de huida brusca y precipitada. Otras versiones, un poco menos documentadas, remiten el origen de este dicho -en sentido figurado- a la polvareda que levanta alguien cuando huye; también aluden a que en el lenguaje de los delincuentes (germanía) se llama polvorosa a la calle. En la actualidad, aunque un poco menos difundida, esta expresión es utilizada en el mismo sentido.

Poner sobre los cuernos de la luna

En la Antigüedad, la locución poner sobre la luna significaba alabar, ensalzar a una persona en grado superlativo. Ya en tiempos del poeta latino Virgilio se usaba esta expresión como imagen laudatoria y los autores clásicos españoles la incorporaron con el valor que actualmente conserva. Con el tiempo, la expresión fue embellecida con el poético agregado de "los cuernos", que algunos autores creían inspirada en el texto de cierta lápida que se conserva en la universidad de Salamanca y en la que, bajo el símbolo de la media luna invertida, se recuerda la memoria del antipapa Benedicto XIII, don Pedro de Luna, insigne protector de esa universidad. Sea como fuere, el dicho popular poner sobre los cuernos de la luna conservó por mucho tiempo su primitivo significado de ensalzar, alabar desmedidamente a alguien.

Ponerse las botas

Hubo un tiempo en el que el calzado era signo distintivo de la clase social a la que pertenecía el individuo. Es más entre los romanos y los bizantinos existían normas muy estrictas al respecto y de hecho, esas diferencias se mantuvieron vigentes por mucho tiempo. De manera que, mientras las botas eran de uso privativo de los caballeros ricos y poderosos, el zapato bajo estaba reservado al pueblo llano. De ahí nació la expresión ponerse las botas, utilizada para poner de manifiesto el progreso de quien, por virtud de un golpe de fortuna, accedía al uso de las botas. Por supuesto, ese progreso sólo podía verificarse en un integrante de la clase baja ya que los nobles siempre habían usado botas. En la actualidad, el dicho conserva el mismo sentido, aunque en los últimos años ha adquirido -metafóricamente- un relativo valor intencional, quizá debido a las personas que medran en base a hechos no del todo claros o lícitos, por eso, en la actualidad, la frase se aplica por lo general, cuando la persona que ha alcanzado el progreso es sospechada de ilicitudes.

¡Que los cumplas feliz...!

Es la expresión proverbial que se dirige al que cumple años en ese día. El origen hay que buscarlo en una canción más antigua, Good morning to all, compuesta en 1893 por las hermanas Mildred y Patty Hill, maestras de la Kentucky Sunday School de Nueva York. La canción es hoy en día una de las más cantadas en todo el mundo.

Que me echen los galgos

Locución utilizada para expresar que alguien huye precipitidamente de un lugar, invitando a que lo persigan infructuosamente, lanzando tras de sí un grupo de galgos, perros célebres por su velocidad, pero que no suelen alcanzar a las liebres.

Que patatín, que patatán...

Frase onomatopéyica que hace referencia a la persona que habla sin sentido, dando disculpas o argumentando para no entrar en razones.

¡Que si quieres arroz, Catalina!

Esta expresión se emplea familiarmente para ponderar cualquier dificultad invencible. La procedencia del dicho es poco conocida. Una curiosa versión apunta que hace mucho tiempo vivía en tierra de León un judío converso cuya esposa se llamaba Catalina. La mujer sentía una verdadera fascinación por el arroz, hasta el extremo de que lo recomendaba como remedio universal de todos los males. Un día Catalina cayó enferma y, como rechazaba todas las pócimas y medicinas que le facilitaban, los familiares decidieron ofrecerle un plato de arroz. Pero Catalina tampoco lo quiso tomar. Para animarla, los parientes desesperados empezaron a recitar a coro, una y otra vez, la siguiente frase "¡Que si quieres arroz, Catalina!". Pero fue en vano. La mujer se negó a probar su alimento, antes predilecto, y murió.

Que te garúe finito

Locución que, a manera de saludo de despedida, suele dedicarse a quien se va, aunque casi siempre dicha con intención irónica y peyorativa para quien parte.

Qué le hace una mancha más al tigre

Como la piel del tigre está plagada de manchas, sería casi imposible detectar la presencia de una nueva; por lo mismo, en una persona que adolece de muchos defectos, uno nuevo pasaría inadvertido. Por supuesto, la frase no se limita a destacar solamente los defectos, sino cualquier otra característica de las personas.

¡Que va a haber hule!

Haber peligro grave o desgracia. Éste es el significado de esta expresión que proviene de algún cronista taurino que llamó hule a la mesa de operaciones de las plazas de toros. Parece ser que el mullido de la mesa quirúrgica estaba cubierto por un hule, especie de tela impermeable. Desde entonces, cuando hay muchas cogidas, durante la lidia se dice que fue una corrida con mucho hule. Y la expresión '¡Que va a haber hule!' se popularizó para decir que va a haber sangre y heridas, aun fuera del contexto taurino.

Quedarse a la luna de Valencia

El origen del dicho, que equivale a decir que alguien no ha podido conseguir lo que esperaba o se prometía, está poco claro. Para algunos autores, pudo surgir del hecho de que, debido al mal estado de la mar, los barcos no podían atracar en la playa valenciana para desembarcar a los pasajeros, y éstos tenían que pasar la noche en alta mar, quedando a la luna de Valencia. Otros suponen que lo de la luna es por el nombre que los valencianos daban a su playa, en razón a su forma semicircular. Hay folcloristas que suponen que la frase en cuestión se decía porque a ciertas horas se cerraban las puertas de Valencia, y los que llegaban a destiempo tenían que pasar la noche en un banco con forma de media luna o herradura que había a pie de la muralla. Sin embargo, para José María Iribarren, autor del libro El porqué de los dichos, el origen de la expresión es mucho más sencillo. 'Dejar a la luna' es lo mismo que 'dejar en blanco'; es decir, dejar a uno sin lo que pretendía o esperaba. Lo de Valencia fue añadido más tarde a la primitiva frase 'dejar a la luna'.

Quedarse algo en el tintero

Olvidar u omitir algo en determinada circunstancia y recordarlo luego, cuando ya pasó el momento. La frase proviene de la época en que se escribía con una pluma que recogía la tinta de un recipiente así llamado.

Quedarse con el pan y con las tortas

Literalmente, quedarse con todo, sin participar a nadie de lo logrado.

Quedarse con la sangre en el ojo

Guardar resentimiento por algo, mantener recelo, duda o escrúpulo de algo.

Quedarse lo más campante

No reaccionar ante un contratiempo, como si no importara, cuando lo lógico sería lo contrario. Campante equivale a «ufano, satisfecho».

Quedarse mosca

Es una invitación a que alguien se quede quieto, tranquilo, sin intervenir en un conflicto o discusión.

Quedarse para vestir santos

Es una frase destinada a la mujer que no se casó, la típica «solterona», que en una época, cuando había pasado cierta edad, visitaba con más frecuencia la iglesia y se dedicaba a las tareas domésticas de la parrroquia, entre ellas, la de coser vestidos y mantas para las imágenes de los santos.

Quedarse sin mosca

Literalmente, estar sin dinero, no tener ni un peso. La palabra mosca tuvo, desde siempre, el valor de "moneda corriente" o "dinero".

Quemarse las cejas (o las pestañas)

Leer o estudiar mucho, analizar profundamente un escrito.

Querer es poder

Expresa el poder de la fuerza de voluntad para conseguir lo que se pretende, llevando a los dos verbos a la categoría de sinónimos.

Quien bien tiene y mal escoge, del mal que le venga no se enoje

El que deja un bien cierto y seguro no debe quejarse de la desgracia que le sobreviene.

Quien escucha, su mal oye

La persona que presta atención a sus errores puede corregirlos a tiempo.

Quien hace lo que quiere, no hace lo que debe

Generalmente, nos inclinamos por hacer lo que nos da la gana y eso es precisamente lo que nos aleja de lo correcto, de nuestras obligaciones.

Quien mal anda, mal acaba

El que vive desordenadamente tiene, por lo general, un triste final.

Quién me quita lo bailado

Expresión típicamente rioplatense que hace referencia a la ventaja de haber vivido una existencia plena de alegrías y placeres, a pesar de que en la actualidad, se pasa por momentos más dramáticos. Circula la forma vulgar quién me quita lo «bailao».

Quien paga manda

Expresa el poder que otorga el dinero a quien lo posee. Podría equivaler a la frase donde manda capitán no manda marinero, aunque en este caso, se hace hincapié en los bienes materiales.

¿Quién te dio vela en este entierro?

No tener nada que ver en determinada situación, ser ajeno a lo que está sucediendo o, si bien se puede tener injerencia en algo, permanecer excluido por los demás. La expresión proviene del derecho de uso de velas en un velatorio, derecho reservado a los familiares y amigos íntimos del fallecido.

Quitarse el sombrero

La acción de descubrirse la cabeza fue siempre un gesto de respeto hacia el prójimo, particularmente, ante las señoras. Con la casi total extinción del uso de esa prenda, la expresión se mantuvo hasta nuestros días, aunque en sentido metafórico, para dar a entender el respeto y la admiración que se siente por una persona.

Quién te ha visto y quién te ve

Según cuenta el obispo de Mondoñedo, fray Antonio de Guevara, en tiempos de las revueltas de las Comunidades de Castilla había en un pueblo de Ávila un clérigo de origen vasco, partidario y ferviente defensor del líder de la revuelta Juan de Padilla, a quien señalaba desde el púlpito como "verdadero rey de Castilla, y no el tirano que ahora nos gobierna". Pero resultó que, una vez, el propio rebelde Juan de Padilla apareció con sus tropas y, tal como era la costumbre de la época, devastó las bodegas del lugar para abastecer a sus huestes. Una vez que se fue, el clérigo del lugar subió de nuevo al púlpito y habló al pueblo, pero ahora con un mensaje distinto, diciendo "habéis visto cómo pasó por aquí don Juan de Padilla y cómo sus soldados no me dejaron gallina viva, no tocino, ni estaca, ni tinaja sana. Os digo esto porque, de aquí en adelante, no deberéis rogar a Dios por él, sino por el rey don Carlos y la reina doña Juana, únicos reyes verdaderos...". Como es de suponer, la gente comenzó a aplicar la frase ¡quién te ha visto y quién te ve! para referirse al sentimiento que despierta una persona que en un tiempo fue pujante, feliz, sana o rica y ahora se encuentra débil, triste, enferma o pobre.

Rasgarse las vestiduras

Según las Sagradas Escrituras, era costumbre entre los antiguos desgarrarse las ropas en momentos de desconsuelo, como señal de reconocimiento de los errores cometidos. En la actualidad, se aplica como crítica a las personas que demuestran preocupación y arrepentimiento cuando es demasiado tarde.

Recoger el guante

Modismo que se emplea para indicar que una persona ha aceptado un desafío. Su origen hay que buscarlo en el antiguo ritual de los duelos. Para desafiar o retar a un adversario, generalmente por razones de honor, el caballero ofendido arrojaba el guante. Si la otra persona lo recogía, daba a entender que aceptaba el reto.

Roma no se hizo en un día

Las grandes empresas no pueden lograrse de un día para otro, para ello, se necesitan tiempo, paciencia y sacrificio, tal como sucedió con el crecimiento de la ciudad capital del Imperio Romano.

Saber dónde le aprieta el zapato

Este es uno de los dichos más populares de nuestra lengua y su origen se remonta a la época de los romanos. Según cuenta Plutarco en su obra "Vidas paralelas", Paulo Emilio, un patricio romano que gozaba de respeto entre sus pares debido a su sentido de la Justicia, dispuso separarse aparentemente, sin ninguna razón de Pipiria (hija de Papirio Masón), su joven, bella y virtuosa esposa, madre de sus dos hijos. Cuando sus amigos, escandalizados por la actitud del patricio, le reprochaban su proceder, éste, sonriente y señalando uno de sus zapatos, respondía -¿Han visto ustedes alguna pieza tan fina y primorosamente trabajada como esta? Pues yo, y sólo yo sé dónde me aprieta. Con el tiempo, la ejemplar respuesta pasó al lenguaje popular para ser usada como réplica, cuando se acusa a alguien de obrar con ligereza y desatino.

Saber con qué bueyes se ara

Conocer muy bien con quién o quiénes se trabaja o se está hablando.

Saber lo que es bueno

Conocer algo por propia experiencia, sobre todo lo que es positivo para uno. Solía usarse como frase intimidatoria la expresión ¡ahora vas a saber lo que es bueno, sinvergüenza...!, pronunciada inmediatamente antes de propinar una paliza a alguien.

Sacar de mentira verdad

Lograr la verdad por medio de la estrategia de usar la mentira, induciendo al interlocutor a que se sincere, casi sin quererlo.

Sacar fuerzas de flaqueza

Reaccionar, recuperarse, con el último aliento y recobrar la potencia, cuando parecía que todo estaba perdido.

Sacar los trapitos al sol

La acción de «sacar los trapos al sol» es íntima y se hace en el tendedero interno de las casas, sobre todo cuando se trata de la ropa interior de las personas. Por eso, la frase es una sugerencia a no ventilar los problemas íntimos en público.

Sacudir el polvo

Dar una paliza a alguien, castigarlo corporalmente. La expresión fue tomada de la costumbre de apalear las alfombras colgadas de un alambre o tirante, para quitarles el polvo o cualquier suciedad.

Salir a la palestra

Antiguamente, la palestra era un lugar donde se practicaban por lo general deportes y combates. Pero también tenía otros usos. La palestra, que normalmente era un patio porticado, servía de lugar de encuentro para discutir acerca de asuntos de interés y para celebrar competiciones literarias públicas. Los participantes tenían que salir a la palestra para exponer oralmente sus obras. Es por ello por lo que la frase 'salir a la palestra' se utiliza cuando una persona tiene que actuar en público en cualquier terreno.

Salir con un domingo siete

Expresión inspirada en un cuento de brujas, que califica a la persona que hace de aguafiestas en algún negocio o entretenimiento, por lo inesperado de su comentario.

Salir de Guatemala y caer en Guatepeor

Expresa la contingencia de lograr salir de una situación crítica para inmediatamente caer en otra peor. Se hace con Guatemala debido a la terminación mala; respecto de Guatepeor, pasa a engrosar la lista de los lugares inventados por el hombre.

Salir el tiro por la culata

Fracasar, resultar chasqueado, como si a un tirador realmente le saliera el tiro por la parte de atrás del arma.

Salvando las distancias

Frase usada como justificación, en los casos en que se ha efectuado una comparación relacionada con una persona o un hecho que no tiene parangón con el que se lo compara.

Salvarse por los pelos

En tiempos remotos, el oficio de marino no hacía descontar -como en la actualidad- que este profesional supiera nadar; más aún, había muchos hombres de mar que no podían siquiera mantenerse a flote en caso de naufragio debido a que la capacidad de nadar no era una condición "sine qua non" para ingresar como tripulante. De ahí que, cuando un día el jefe de cierto cuerpo de la Armada, quizá guiado por razones puramente higiénicas, dio orden de rapar la cabeza de todos sus hombres, estos se alzaron en clamor de protesta y rebeldía, llegando incluso a la superioridad, alegando que la medida atentaba contra su vida, debido a que de esa manera se les privaba, en caso de naufragio, de una forma de asidero, dado que muchas veces eran salvados de una muerte segura al ser tomados de los largos pelos de su cabeza. Este pedido formulado por los marinos fue curiosamente atendido por los superiores que, a través de una Real Orden expedida en 1809, decretaron la caducidad de la medida de exigir el pelo corto a los marinos. En la actualidad, la expresión salvarse por los pelos o la variante criolla salvarse por un pelito son usadas para dar a entender que alguien logra salir de un apuro extremo, justo en el último momento.

¡Salve César!, los que van a morir te saludan

Según Cayo Suetonio, eran las palabras que pronunciaban los gladiadores frente al palco del César, antes de comenzar los combates.

¡Sálvese quien pueda!

Expresión equivalente a una interjección que advierte sobre la inminencia de un peligro e invita a que cada uno tome la precaución de ponerse a salvo. La frase, que se originó en los naufragios de la Antigüedad, en la actualidad se utiliza en situaciones no tan apremiantes, pero sí delicadas.

Santa Rita, rita, rita, lo que se da no se quita

Es una expresión familiar originada en una doncella poco agraciada que le pidió un novio a Santa Rita de Cassia, una santa especializada en la concesión de pedidos milagrosos. Cuentan que Santa Rita le concedió el deseo, pero después, cuando el novio se arrepintió, la joven le reclamaba a la santa con esta frase.

Sarna con gusto, no pica

La sarna es una enfermedad contagiosa de la piel provocada por un ácaro y el proverbio se refiere a la molestia ocasionada por cosas voluntarias que nos producen efectos indeseables. La expresión solía completarse con la frase ... pero mortifica.

Se armó la gorda

La Revolución Unionista de 1868, a causa de la cual la reina Isabel II se vio forzada a abandonar el poder, vino precedida de un insistente rumor callejero, en el que utilizando la muy castiza expresión de la Gorda, se proclamaba a los cuatro vientos la inevitabilidad de los acontecimientos. Es decir, la gente aludía a la Gorda como un hecho consumado, como una cosa ya hecha la Gorda ya está en camino... se va armar la Gorda... hasta que, finalmente, en septiembre de ese año, verdaderamente, se armó la Gorda con el pronunciamiento militar del marino Juan Bautista Topete y Carballo en Cádiz y de Primo de Rivera en Madrid. Históricamente, el hecho tomó el ostentoso nombre de La Gloriosa, pero su duración fue efímera; no así el castizo alias que el pueblo le adjudicó La Gorda, expresión que luego extendió su uso al lenguaje familiar, cuando alguien quiere referirse a cierto hecho ruidoso o de mucha trascendencia, o bien ante una situación de extrema gravedad.

Sembrar cizaña

Causar malestar con comentarios que pretenden enfrentar a dos o más personas. La comparación proviene de la parábola incluida en el Evangelio que habla de la cizaña, que es una planta nociva.

Ser carne y uña (to be hand and glove)

Habla de la verdadera amistad, de la estrecha unión entre dos personas, a la manera de las uñas unidas a la carne de los dedos. Circulan las formas vulgares ser camisa y calzoncillo y ser culo y calzoncillo, debido a la proximidad de esa prenda con la camisa y con las nalgas.

Ser de armas tomar. Ser belicoso, peleador.

 

Ser de pocas pulgas

Tener mal carácter, no soportar nada que lo incomode. La expresión surge de la idea de que nadie se aguanta la presencia de pulgas en su cuerpo por pocas que sean.

Ser de tiros largos

En la España antigua, cada quien era libre de colocar en su coche la cantidad de caballos que quisiera, pero en cambio, solamente el rey y algunos dignatarios de la Corte tenían derecho a colocar el tiro delantero a mayor distancia que los traseros, para lo cual, lo alargaban por medio de extensas correas y hubo una época en que eran tantos los alargamientos que los tirantes llegaron a medir cuatro o cinco varas (casi cuatro metros y medio). A esta clase de arreo se le llamaba tiros largos y el modismo pasó -por extensión- al lenguaje familiar para designar el vestido de gala o cualquier otro atuendo ocasional lujoso. Entre nosotros, por una deformación posterior, la expresión ser de tiros largos se aplica en el caso de las personas que soportan sin objeción largas esperas, viajes interminables o bien, se mantienen despiertos hasta horas muy avanzadas.

Ser el caballito de batalla

Ser aquello en que se destaca el que practica una actividad o ejerce una habilidad manual o artística y, por eso, lo exhibe con mucha frecuencia. La frase procede de la Antigüedad, en la que guerreros y paladines se reservaban para el día del combate, al caballo más fuerte y seguro.

Ser el chivo expiatorio

Este dicho proviene de una práctica ritual de los antiguos judíos, por la que el Gran Sacerdote, purificado y vestido de blanco para la celebración del Día de la Expiación ("purificación de las culpas por medio de un sacrificio") elegía dos machos cabríos, echaba a suerte el sacrificio de uno, en nombre del pueblo de Israel y ponía las manos sobre la cabeza del animal elegido -llamado el Azazel- al que se le imputaban todos los pecados y abominaciones del pueblo israelita. Luego de esta ceremonia, el macho sobreviviente era devuelto al campo por un acólito y abandonado a su suerte, en el valle de Tofet, donde la gente lo perseguía entre gritos, insultos y pedradas. Por extensión, la expresión ser el chivo expiatorio adquirió entre nosotros el valor de hacer caer una culpa colectiva sobre alguien en particular, aun cuando no siempre éste haya sido el responsable de tal falta.

Ser el último orejón del tarro

Sentirse postergado, sin que nadie repare en uno. El orejón -un trozo de durazno u otra fruta desecada- solía guardarse en tarros de boca estrecha, por lo que el último que quedaba era difícil de sacar con las manos.

Ser Gardel, Lepera y los guitarristas

Ser el mejor en una actividad, destacarse. Originariamente, se decía de alguien que «era Gardel» por su máxima capacidad para una determinada actividad. Con el tiempo, para perfeccionar el alcance de la expresión, se agregó al co-autor del Zorzal y a sus acompañantes en guitarra.

Ser la piel de Judas (o del Diablo)

Ser una persona muy traviesa, inquieta. Curiosamente, la comparación con Judas o el Diablo surge porque son dos exponentes máximos de la maldad, aunque suele llamarse «piel de...» a los niños traviesos, pero no a las personas visceralmente malas.

Ser más bueno que el pan (o el puré o el Quaker)

Son todas frases válidas para calificar a la persona que se caracteriza por su bondad, que no tiene maldad ni sería capaz de dañar a nadie, en comparación con el pan, alimento básico del hombre o el puré, que se da preferentemente a los bebés para favorecer su crecimiento. Respecto del Quaker, es otro alimento imprescindible en la dieta alimentaria de los más pequeños. Entre nosotros, y con el mismo valor circula la variante es más bueno que Lassie... atada, en alusión a la popular perra Collie, protagonista de una serie de TV y de varios largometrajes, famosa por su mansedumbre.

Ser más papista que el Papa

Originariamente, el dicho era ser más católico que el Papa, con lo que se daba a entender que alguien pretendía superar a todos en el cumplimiento de una ley, mandato, orden o edicto, actuando con mayor celo que si fuese el propio encargado de hacer cumplir la orden.

Ser más el ruido que las nueces

No es muy segura la procedencia de este modismo, aunque circula por España una anécdota que podría explicar el origen del dicho. Según cuenta el conde de Clonard, en 1597 las tropas españolas tomaron la ciudad de Amiens merced a una treta urdida por el capitán Hernán Tello de Portocarrero, que vistió de labradores a dieciséis de sus soldados que hablaban muy bien en francés. Estos hombres penetraron en la ciudad provistos de sacos de nueces, cestos de manzanas y un carro de heno. Apenas entraron en la ciudad, uno de los soldados dejó caer voluntariamente uno de los sacos de nueces, lo que movió a los soldados franceses a recoger las nueces del piso. Esta situación permitió a los españoles que sacaran sus armas de la carreta de heno y así reducir a las tropas locales para permitir el ingreso de una columna invasora. Posteriormente, los franceses recobraron la plaza, pero la astucia de la estratagema habrían dado origen al dicho ser más el ruido que las nueces. Con el correr del tiempo, la frase pasó a ser parte del uso popular, como manifestación de exagerada demostración de un hecho que no tiene tanta trascendencia.

Ser moneda corriente

Estar una cosa admitida y no sorprender a nadie, ser común, como sucede con la moneda de curso legal que todos conocen y nadie duda de su vigencia.

Ser o no ser

Celebérrima frase de la obra "Hamlet", de William Shakespeare, tomada luego universalmente para indicar la presencia de una duda de gran peso. La expresión se completa con las palabras esa es la pregunta (that is the question). Ser palabras mayores Ser algo de una importancia mayor de lo corriente. Antiguamente, se consideraban "palabras mayores" a las ofensas e injurias, cuya pronunciación pública daba lugar a procesos judiciales.

Ser pan comido

Significa que una cosa resulta demasiado fácil, sin complicaciones, tan sencillo como el hecho de haber comido pan. La versión en inglés contiene la variante ser un pedazo de torta y tiene el mismo valor que la de nuestro idioma.

Ser pura espuma

Aparentar más de lo que uno es. La comparación surge de algunas bebidas -como la cerveza- cuya espuma llega rápidamente al borde de la copa, pero el verdadero líquido no alcanza la mitad del recipiente.

Ser sapo de otro pozo

Pertenecer a otro lugar.

Ser un as

En nuestros tiempos, equivale a ser considerado el número uno en su profesión o actividad, en alusión al "as" de la baraja, pero antiguamente se utilizaba como insulto, pues se la interpretaba como sílaba inicial de la palabra asno. Posteriormente, durante la Primera Guerra Mundial, a causa de las acciones heroicas de los aviadores, se terminó de consolidar el sentido actual del vocablo.

Ser un bodrio

Alude a algo pesado, insulso, aburrido, según de lo que se trate y procede del término latino bodrio, equivalente de "caldo", hecho con sobras de sopas, mendrugos, verduras y legumbres.

Ser un cafre

El apelativo cafre se aplica a toda persona o situación que encarna lo opuesto a la civilización y la cultura. En realidad, se llaman cafres a los habitantes de Cafrería o País de los cafres, grupo de pueblos bantúes que habitaba la región oriental de África del Sur, en El Cabo y Natal. La Cafrería es un nombre de origen árabe con el que los geógrafos de los siglos XVII y XVIII denominaban a la parte de África situada al sur del ecuador poblada por infieles (kafir, en árabe), es decir, no musulmanes. La acepción de la palabra Cafrería se redujo gradualmente, primero a las regiones de lengua bantú, después a la zona marítima que se extiende a lo largo del Océano Índico, desde la colonia de El Cabo hasta las regiones del Zambeze y, finalmente, a zonas reducidas de esta región costera. Éstas son la antigua Cafrería británica o British Kaffaria, anexionada a la colonia de El Cabo en 1863, y la Cafrería propiamente dicha, que hoy coincide con Transkei.

Ser un cero a la izquierda

No tener ningún valor, ser inútil, lo mismo que el cero que se pone a la izquierda de las cifras, por supuesto, sin ninguna coma ni otro signo.

Si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría

La tiña era una enfermedad de la piel, muy contagiosa, por eso, se la comparaba con la envidia, debido a la "propagación" de este defecto, padecido por la mayoría de los seres humanos.

Si no puedes vencerlo(s), únete a él (ellos)

Consejo para quien no es capaz de derrotar a un circunstancial enemigo, por lo que se le sugiere buscar una alianza con él.

Si te he visto, no me acuerdo

Frase que, a manera de despedida lapidaria, utiliza quien quiere cortar una relación, debido a que no tiene deseos de mantenerla por ningún motivo. La despedida -en estos casos- es terminante y no admite reconsideraciones; de ahí, lo de "... no me acuerdo".

Si sale con barbas... San Antón

Cuenta la tradición que había una vez un pintor aficionado, quien instalado ante el caballete dando forma a un boceto de cuadro, recibió la visita de un inoportuno espectador que le preguntó qué se proponía pintar en ese lienzo. El artista, que indudablemente tenía poca confianza en sus propias dotes, respondió socarronamente -si sale con barbas, San Antón; si no... la Purísima Concepción. La ocurrencia tuvo una feliz repercusión y así pasó, de la forma proverbial al lenguaje popular, para dar a entender que se acomete una tarea sin muchas pretensiones de triunfo y, sobre todo, con indiferencia acerca del incierto resultado final.

Sin comerla ni beberla

Recibir premio o castigo, sin haber tenido nada que ver con cierto asunto. La relación con la gastronomía alude a alguien que debe pagar por una comida, sin haber ingerido líquido ni sólido.

Sin decir "¡agua va!"

En la Edad Media, el sistema de alcantarillado y la presencia del cuarto de baño en las casas de familia españolas (lo mismo que en las francesas, inglesas, etcétera) no era tan común como en nuestros días; de hecho, para satisfacer las primarias necesidades fisiológicas, las familias de entonces utilizaban bacinillas (comúnmente llamadas hoy "escupideras", porque primitivamente cumplían esa función) dentro de las cuales depositaban sus abluciones. Era algo cotidiano, entonces, que por las mañanas, las señoras de la casa recogiesen estos recipientes y vaciasen su contenido simplemente arrojando desde las ventanas su contenido (en este caso, exclusivamente líquido) a la calle, pero poniendo mucho cuidado de advertir a los posibles transeúntes del peligro inminente, para lo cual exclamaban a viva voz "¡Agua va...!". Con el tiempo, y cuando las instalaciones sanitarias progresaron, desapareció la costumbre, pero el dicho permaneció en el uso popular como sinónimo de advertencia. Claro que también surgió la variante sin decir "¡agua va!", equivalente al actuar sin la precaución de advertir a alguien sobre la acción que uno iba a acometer, muchas veces perjudicando al otro, tal como hubiera obrado una señora de aquellos tiempos que se dispusiera a arrojar el contenido de la bacinilla sin avisar...

Sin pena ni gloria

Expresión utilizada para demostrar el desinterés de una persona por el resultado de una acción o emprendimiento, como si le diera lo mismo tener que sufrir una pena que gozar de la gloria.

Sobre el pucho

Inmediatamente, ipso facto (expresión que algunos transforman en ipso pucho), como cuando alguien arroja el pucho de un cigarrillo para aplastarlo casi de inmediato con la punta del calzado.

Sobre gustos no hay nada escrito

Habla de la diversidad de gustos dentro del género humano. Obsérvese que la versión en inglés dice la comida de un hombre es veneno para otro. También existe la variante en el libro de los gustos, todas las páginas están en blanco.

Sobre llovido, mojado

Se usa esta frase en los momentos en que una persona sufre, sucesivamente, varias desgracias o males materiales, comparando esa sucesión con la seguidilla de lluvias sobre un terreno, el que luego es mojado artificialmente.

Soldado que huye, sirve para otra guerra

Es la frase preferida de los que prefieren eludir la responsabilidad antes de enfrentar los problemas. El dicho encierra una realidad incontrastable.

Sólo se vive una vez

Frase que advierte sobre lo efímero de la vida humana, muchas veces usada para justificar que lo que no se hace en cierto momento de la vida, jamás se podrá repetir. Una de las películas del célebre agente 007 James Bond -Sólo se vive "dos veces" (You only live twice)- parafrasea este proverbio.

Somos todos honrados, pero el poncho no aparece

Expresión que se usa en los casos en que, dentro de un grupo, se ha cometido alguna ilicitud y todos claman por su inocencia, como si nadie pudiera ser responsable del delito o error cometido.

Son las doce... y el pescado sin vender

Es una frase que sirve para ilustrar un momento de inacción, cuando lo que se necesita es resolver prácticamente los problemas antes de que avancen las horas. Antiguamente, el pescadero -vendedor de pescados- tenía su mercadería desde la mañana temprano y con el correr de las horas, los peces se iban deteriorando, por eso, si a las doce del mediodía no se habían vendido, el vendedor comenzaba a preocuparse. Hoy en día, merced a los modernos sistemas de refrigeración, eso no sucede, pero la frase conserva su vigencia.

Tal para cual

Podría equipararse con la frase de tal palo, tal astilla, ya que refiere a las virtudes y defectos que hermanan a dos personas.

Tanto va el cántaro a la fuente que, al final, se rompe

El cántaro es una gran vasija -generalmente, de barro- que las mujeres de la antigüedad llevaban a la fuente o al río para cargarlas con agua. Por supuesto, de tanto ir y venir desde y hacia la fuente, muchas veces se rompía debido al material de que estaba construido. En la actualidad, la frase se usa para recalcar que, ante la insistencia de una persona en determinada actitud, finalmente termina por provocar un contratiempo.

Tener agallas

Ser osado o valiente ante cualquier situación; mostrar resistencia ante la adversidad. El término agallas no se refiere a las branquias de los peces, sino a las protuberancias de la corteza de algunos árbo-les, que tienen una forma parecida a los testículos del hombre.

Tener cola de paja

Antiguamente, el dicho completo era "el que tiene cola de paja no debe acercarse al fuego", debido a que teniendo la cola de paja y al aproximarse al fuego, las probabilidades de combustión se acrecientan. En la actualidad, es una acusación a quien se siente responsable de algo que ha sucedido, sin haber recibido explícitamente el cargo.

Tener cuerda para rato

Tener mucha vida por delante o tener mucho tiempo para dedicarle a una actividad o a una persona.

Tener el rancho cascoteado/Tener la manzana rodeada

Ambas frases aluden a la circunstancia de sentirse acosado y seriamente comprometido. Tener el rancho cascoteado se usa con mayor frecuencia en el ámbito rural, debido a que menciona la clásica vivienda del gaucho; tener la manzana rodeada, en cambio, es más usada en la ciudad y la acción se compara con el procedimiento utilizado por la policía, cuando rodea la manzana para lograr la detención de un delincuente.

Tener gancho

Locución usada preferentemente en el ámbito escolar, donde se la aplica al niño o niña que, por cuestiones de simpatía personal, goza de la preferencia de su maestra o maestro.

Tener la vaca atada

Tener la riqueza asegurada, no pasar apremios.

Tener malas (o pocas) pulgas

Ser una persona de mal carácter.

Tener muchas horas de vuelo

En el ambiente de los pilotos de avión es muy importante la experiencia acumulada, y como la experiencia sólo se obtiene practicando el vuelo, es común que cuantas más "horas de vuelo" tenga un piloto, mayor será su posibilidad de progreso y reconocimiento. En sentido figurado, la expresión puede aplicarse en la vida cotidiana.

Tener muchos humos

Existía entre los romanos, la tradicional costumbre de adornar el atrio de las viviendas con los bustos y retratos de toda su ascendencia, con el objeto de demostrar la longitud y la importancia de su linaje. Estos objetos, por efecto del humo y del paso del tiempo, adquirían una coloración oscura de la que los habitantes de la casa solían ufanarse, ya que cuanto más intensa era esa pátina de ranciedad, más crecía la respetabilidad de la familia, en base a la memoria de sus ancestros. Ese es el origen de la expresión tener muchos humos que hoy aplicamos análogamente para manifestar la fea actitud de quien actúa con engreimiento y presunción inmoderados. El mismo valor adquirió la locución subirse los humos a la cabeza.

Tener ojos en la nuca

Estar muy prevenido y alerta, como si esa persona real-mente tuviera un par de ojos en la nuca y así pudiera observar lo que sucede a sus espaldas.

Tener sangre de pato

Ser muy tranquilo, pusilánime, no reaccionar ante la adversidad o ante la agresión, comparado con el pato cuya pasividad es notable.

Tener tupé

Tener atrevimiento, desfachatez, descaro.

Tener un cocodrilo en el bolsillo

Ser amarrete, "agarrado", avaro, poco amigo de poner dinero propio, como si realmente dentro de su bolsillo tuviera un cocodrilo que le impidiera meter la mano.

Tener un corazón de oro

Podría equivaler a tener un gran corazón, debido a que para nosotros, "tener corazón" tiene el valor de "ser bueno" y si además de tener corazón, decimos que es "de oro", estamos hablando de alguien cuya bondad merece destacarse.

Tener un palenque donde rascarse

Locución extraída del Martín Fierro, una de cuyas estrofas dice Hacéte amigo del juez / no le des de qué quejarse / y cuando quiera enojarse / vos te debés encoger / pues siempre es bueno tener / palenque ande ir a rascarse". El palenque es el palo grueso clavado verticalmente a la tierra para amarrar animales bravos.

¿Tengo monos en la cara?

Expresión socarrona que advierte a quien está dirigida que quien habla no es un tonto del cual todos pueden reírse, como si realmente tuviera monos en la cara.

Tiene razón, pero marche preso

Frase que se utiliza para descalificar cualquier justificación de alguna actitud equivocada de una persona, debido a que no importa lo que ella manifieste, lo mismo habrá de ser culpable de lo sucedido. Es como si le estuviera negada toda justificación.

¡Tierra, tragáme!

Locución que suele pronunciar aquella persona que, por vergüenza, quiere evitar ser visto en determinado lugar, como si en verdad deseara que la tierra lo hiciera desaparecer.

Tira y afloja

Locución que, en sentido figurado, se aplica para dar a entender que las tratativas sobre un asunto parece que se definen en un sentido, luego en el otro y así sucesivamente. El origen es un juego infantil cuyos contendientes tomaban los extremos de cintas de colores y comenzaban a tirar hacia uno y otro lado.

Tirar de la lengua

Tratar de hacer hablar a una persona para que devele secretos que nos interesan particularmente, como si uno literalmente tirara de su lengua para hacerla hablar.

Tirar la casa por la ventana

Festejar de una manera desmedida, gastar con esplendidez. El origen del modismo podría ser una costumbre de principios del siglo XIX, por la que el ganador de la lotería tiraba -literalmente- la casa por la ventana, arrojando los enseres de su hogar, indicando que comenzaba una nueva vida.

Tirar la manga

Literalmente, pedir plata o bienes materiales. La acción se la compara con el hecho de que cuando el limosnero pedía algo a una persona, lo hacía tirando de la manga de su saco.

Tirar la piedra y esconder la mano

Causar daño a otro, tratando de ocultarse para eludir la responsabilidad. El modismo parece provenir de la obra del filósofo Platón "El banquete", en la que uno de los personajes la utiliza.

Tirar la toalla

Expresión y acción propias del boxeo, por la cual los asistentes de un boxeador (segundos) arrojan la toalla, en señal de abandono de su pupilo quien está siendo sometido a una gran paliza. Originariamente, los segundos arrojaban la esponja con que se refresca el cuerpo del pugilista, pero después se optó por la toalla por ser más visible a los ojos del espectador.

Tocar de oído

Hablar u opinar sin fundamento, particularmente hablando en base a lo que otras personas opinan. Se la puede comparar con la expresión hablar por boca de ganso.

Tocar el cielo con las manos

Estar muy feliz; alcanzar la gloria, como si uno pudiera realmente llegar hasta el cielo con las manos.

Tocar el piano

Robar, hurtar, quitar con habilidad manual, imitando el movimiento que realiza el ejecutante de piano, pero en este caso, practicado sobre la billetera de la víctima y no sobre el teclado.

Tocar madera

Expresión familiar supersticiosa para alejar algún mal, consistente en dar un golpe suave en cualquier objeto de madera. Procede de una milenaria costumbre basada en la creencia de que en las vetas moradas de la madera reside el genio del Fuego y la Vitalidad.

Todo bicho que camina va a parar al asador

Es una afirmación tomada del Martín Fierro, de José Hernández y está basada en el antiguo concepto de que cualquier animal es bueno para ser asado y comido. Con el tiempo, la expresión comenzó a aplicarse en referencia a algunas personas, cuyas actitudes las hacen merecedoras de un final previsible, aunque en las décadas de los años ‘40 y ‘50, la frase comenzó a ser utilizada en tono festivo, para subrayar la noticia del casamiento de algún joven, en alusión al inevitable final de todo soltero.

Todo tiempo pasado fue mejor

Proverbio romántico que expresa una preferencia por las épocas pasadas, en comparación con las actuales.

Todos los caminos conducen a Roma

En la época de los césares, la prevalencia de Roma era tal, que todos los caminos del Imperio llevaban a la capital. Posteriormente, la trascendencia de la máxima figura de la Iglesia católica -el Papa- dio lugar a la difusión de la frase. Trasladada a la actualidad, la locución representa la idea de que hay muchas maneras de llegar a un lugar.

Todos los problemas se arreglan en la cama

Dicen muchos matrimonios que la solución a sus conflictos de pareja se halla en la cama. De los problemas extra matrimoniales, no hay tanta estadística.

Tómalo o déjalo

Pone al hombre ante la opción de aceptar lo que se le ofrece o despreciar la oferta.

Tomar la ocasión por los pelos / la ocasión la pintan calva

Son dos dichos que tienen la misma procedencia, aunque el primero es muy popular en España y el segundo, más usado entre nosotros. Los romanos personificaban a la diosa Ocasión como una mujer hermosa, desnuda y con alas, como símbolo de la fugacidad con que pasan ante el hombre las buenas ocasiones u oportunidades. Parada en puntas de pie sobre una rueda y con un cuchillo en la mano, la diosa Ocasión tenía una cabeza adornada por delante con abundante cabellera, mientras que por detrás, era totalmente calva. De manera que, al decir tomar la ocasión por los pelos, se entendía que debía esperársela de frente, cuando ella venía hacia uno, donde se tendría la oportunidad de tomarla, ya que una vez que había pasado -y al no tener pelos por detrás- sería imposible agarrarla. Con el tiempo, la expresión perdió algo de su sentido original y comenzó a ser utilizada para dar a entender que una cosa se logra más por suerte que por capacidad. Respecto de la variante (a) la ocasión la pintan calva, alude a la posibilidad inminente de alcanzar un logro y que por ninguna causa puede desperdiciarse la oportunidad.

Tomar las de Villadiego

Si existe un dicho popular de origen español cuyo origen es controvertido, sin duda es este que nos ocupa ahora. Sobre lo que no se tiene ninguna duda es respecto de su antigüedad, ya que se lo menciona por primera vez en La Celestina, la célebre tragicomedia de Calisto y Melibea escrita en parte por Fernando de Rojas, donde se hace referencia a las "calzas de Villadiego". Pero los estudiosos no se ponen de acuerdo acerca de su procedencia para algunos, alude a un determinado tipo de calzones -calzas- que se confeccionaban por entonces en el pueblo burgalés de Villadiego; para otros, evoca la figura del aventurero que llevaba ese apellido, quien por alguna razón que se desconoce, se vio obligado a escapar precipitadamente de determinado lugar. Existen otras versiones no menos contradictorias, una de las cuales sostiene que se refiere a las alforjas que se fabricaban en la ciudad de Villadiego, aludiendo a que éstas son lo primero que se toma cuando se huye de un lugar, pero en realidad, se trataría de las calzas, que sí son lo primero que uno toma en su huida. Pero sea como fuere, el significado de la frase tomarse las de Villadiego tiene en todos los casos el mismo sentido huir, salir en estampida por efecto de una contingencia súbita e imprevista.

Tomar a pecho

Tomarse alguna cosa muy en serio, con total responsabilidad. Si se trata de algo realmente trascendente, la frase vale como estímulo; si se trata de «tomarse a pecho» alguna broma, es algo criticable.

Tomar el pelo

Lisa y llanamente, cargar a alguien, hacerle burlas, sin llegar a la ofensa grave.

Tomar el toro por las astas

Ocuparse de solucionar un problema de manera personal y efectiva. Cuando se quiere derribar al toro sin elementos extraños, la única solución es tomarlo por las astas; con las dificultades sucede algo parecido.

Traer a colación

Introducir un tema dentro de otro similar al que está siendo tratado. Antiguamente, se llamaba colación a la conferencia o debate que hacían los miembros de una congregación religiosa.

Tropezar dos veces con la misma piedra

Es una crítica a la reincidencia. Es difícil que alguien tropiece dos veces con la misma piedra; de hecho, dicen que el hombre es el único ani-mal que lo hace. Se supone que también debe de ser difícil que alguien se encuentre dos veces con el mismo grave problema.

Tarde piaste

Generalmente, cuando oímos una queja, pedido de auxilio o justificación algo tardíos, de manera que resulta prácticamente imposible atender, solemos utilizar irónicamente el dicho tarde piaste, integrado por el adverbio de tiempo y el participio del verbo "piar". En realidad, en el propio sentido de este verbo está contenido el significado del dicho, sobre cuyo origen se manejan varias versiones, aunque se coincide en lo más esencial. La más acertada habla de un par de estudiantes gallegos que, en ocasión de jugarle una broma a un tercero, apostaron a quién de los tres se atrevía a tragar un huevo cocido, de un solo trago. Aceptada la apuesta, los dos pícaros pusieron dos huevos cocidos y uno crudo, que se encargaron de dar al incauto. Este tomó el huevo y en el momento de pasar por la garganta del joven, el pollito pió, lo que hizo que aquel exclamara... ¡tarde piache! (forma gallega de decir ¡tarde piaste!). En la actualidad, lo seguimos utilizando con el mismo sentido que en sus orígenes.

Tener buena (o mala) sombra

No importa si el origen de este dicho es andaluz o gitano, el caso es que proviene del valor que se da en esas latitudes -tan intensamente bañadas por el sol- a la sombra, especialmente durante los rigores del verano. Efectivamente, la sombra cumple allí un papel de primer orden y ello explica que el pueblo andaluz -siempre tan ocurrente- haya venido a atribuirle incluso valor sicológico, al decir buena (o mala) sombra. Así, tener buena sombra se volvió sinónimo de "tener gracia, donaire, ingenio", en tanto tener mala sombra equivale a "ser pesado, molesto, inoportuno y carente de todo atractivo".

Tener buenas aldabas

Si bien no es éste un dicho muy difundido entre nosotros, su explicación merece ser incluida en esta selección, debido a que -de acuerdo con su significación- podría adaptarse perfectamente a las características de nuestra sociedad, sobre todo en nuestra época colonial. Aldaba es el nombre de la pieza de metal abatible que se instalaba (todavía hay casas que la tienen) para llamar por medio de la percusión, lo que nosotros denominaríamos un "llamador". Pues, aunque hoy este elemento ha caído en desuso debido a los cambios experimentados en la construcción de los modernos edificios y sólo se lo utiliza como motivo suntuario y decorativo, en el pasado era un adminículo inseparable de toda puerta principal de la vivienda, es decir, que no se concebía una casa de familia sin su correspondiente aldaba en la puerta. Y cuanto más caprichosas y artísticas eran sus formas, más distinguida era la mansión. El refrán primitivo dice a tal casa, tal aldaba, expresando precisamente esa idea de preeminencia que establecía la presencia de ese objeto. Del mismo modo, el dicho tener buenas aldabas, en el lenguaje coloquial significaba que esa familia contaba con amistades poderosas cuya influencia podía aportar, en determinadas circunstancias, protección o favores invalorables.

Tener el baile de san Vito

Cuando una persona se muestra nerviosa e inquieta, le decimos despectivamente que parece que tiene el baile de san Vito o sambito. El origen de esta expresión está en la invocación que se hacía en la Edad Media a San Vito -o Guiodo- contra una grave afección nerviosa que recibió el nombre de este mártir. Caracterizada por movimientos involuntarios y sin propósito aparente, esta dolencia se conoce como corea reumática o corea de Sydenham. Según la leyenda, San Vito, mártir en el año 303, sufría terribles convulsiones causadas por las torturas a las que fue sometido en Lucania (Italia).

Tener más cuento que Calleja

De las personas cuya fantasía les lleva a falsear la realidad de forma intencionada o no, se dice que tienen más cuento que Calleja. El origen de esta expresión está en la figura del editor Saturnino Calleja y Fernández (1855-1915). A la temprana edad de 20 años, este burgalés fundó en Madrid su editorial, casa que ha publicado gran cantidad de libros de carácter pedagógico y recreativo. Calleja y Fernández fue conocido sobre todo por su ingente producción de cuentos. Entre los más conocidos figuran Las tres preguntas, Testigos con alas, El tesoro del Rey de Egipto, El anillo de Ginés y Chin-Pirri-Pi-Chin.

Tener más orgullo que don Rodrigo en la horca

Cuentan que don Rodrigo Calderón, marqués de Siete Iglesias, fue protegido del rey Felipe III, pero cuando accedió al trono Felipe IV y al obtener la preferencia de éste el conde-duque de Olivares, don Rodrigo no sólo cayó en desgracia sino que fue víctima de un proceso ruidoso en el que, entre otras gravísimas acusaciones, se le imputaba el envenenamiento de la reina Margarita, muerta en circunstancias muy extrañas. Condenado a morir decapitado, don Rodrigo recibió la noticia con impresionante entereza y así subió al cadalso, mientras la concurrencia se manifestaba con rumores y, sobre todo, con admiración. El condenado, entonces, abrazó al verdugo y entregó su alma pronunciando el nombre de Jesús. Esta arrogante actitud y compostura dio origen al dicho tener más orgullo que don Rodrigo en la horca con el que usualmente se pondera la actitud de quien, incluso en las circunstancias más adversas, mantiene inquebrantable su orgullo.

Tener muchas ínfulas

En la Antigüedad, se llamaban "ínfulas" a unas tiras o vendas de las que pendían dos cintas llamadas "vittae", una a cada lado de la cabeza. Las "ínfulas" se usaban arrolladas en la cabeza a manera de diadema o corona, y solían lucirlas los príncipes y sacerdotes paganos, como señal distintiva de su dignidad. Con estas "ínfulas" se adornaban también los altares y -en algunas ocasiones- las víctimas que eran llevadas al sacrificio. Pero cuantas más eran las ínfulas y mejor la calidad de su confección, más importante era considerada la persona que las portaba, por lo que, era muy común escuchar hablar de víctima de muchas ínfulas. Con el tiempo, el dicho pasó a designar a todo aquel que actúa con habitual vanidad y orgullo desmedidos y, por lo general, despreciando al prójimo.

Tener vista de Lince

Con este dicho, tenemos que admitir que se ha cometido un error histórico que se ha mantenido a través del tiempo. Y todo debido en parte a una equivocada transcripción (algo muy frecuente en nuestra lengua) así como a un acertado concepto científico que involucra a este felino. Existía un rey de Mesenia -antigua ciudad del Medio Oriente- llamado Alfareo, cuyo hijo era famoso por la capacidad visual de que gozaba, ya que era capaz de distinguir desde su atalaya en Libia, la partida de una flota enemiga desde Cartago. Y no sólo eso; se decía además, que era capaz de atravesar con su mirada toda clase de objetos sólidos. Sucedía que el nombre de este descendiente de nobles era Linceo y fue él quien dio origen al dicho popular tener vista de Lince, que era como se decía en los primeros tiempos y no tener vista de lince, como lo hacemos en la actualidad. Coincidentemente, el felino que nos ocupa ostenta con orgullo el mérito de ser uno de los animales con mejor visión entre todos los seres de la tierra, pero no fue él precisamente el que originó este dicho tan popular, usado hoy para destacar la capacidad visual de alguien.

Tirar de la manta

En el siglo XV, los judíos fueron expulsados de Navarra, salvo los que se convirtieron al cristianismo. Para distinguir las familias conversas del resto de los fieles, se colgaron en las iglesias unos lienzos, llamados mantas, con los nombres de sus miembros. La expresión 'tirar de la manta', que hoy significa revelar un secreto, se empleó en un principio para buscar en los lienzos el origen converso de una persona.

Tragar el paquete

Durante mucho tiempo, en España los cigarros puros se expendían en "atados" (y nunca mejor aplicado el término, debido a que estaban liados con una cinta) de seis unidades, desprovistos de cualquier envoltorio, lo que permitía al consumidor examinar minuciosamente el producto antes de comprarlo (observar el color, oler su aroma, contar las unidades...). Pero, sucedió que un buen día, la Compañía Arrendataria de Tabacos resolvió anular este sistema y ofrecer los cigarros guardados en estuches que mostraban el contenido sólo a través de una pequeña abertura. La innovación causó gran desagrado entre los fumadores, lo que motivó que se pusiera de moda la frase tragar el paquete, con la que se daba a entender que al usuario no le quedaba otra alternativa que aceptar como bueno -aunque no lo fuese- el tabaco empaquetado. El dicho se extendió luego al uso general, justificando toda actitud arbitraria e inconsulta.

Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar

Es una invitación al orden y a la prolijidad.

Una de cal y una de arena

Expresa la alternancia entre las cosas buenas y las malas. Tal como en la preparación de la mezcla para el revoque utilizado por los albañiles -una mano de cal (suave, lisa) alternando con una mano de arena (áspera, rugosa)-, en la vida también se suceden los hechos agradables y los amargos.

Una golondrina no hace verano

Todos sabemos que la presencia de una sola golondrina no asegura la llegada del verano, por eso, cuando sucede un hecho aislado, tampoco lo debemos tomar como la confirmación de algo.

Una mano lava la otra y las dos, lavan la cara

Habla de la necesidad de trabajar mancomunadamente, sin egoísmo. Es el equivalente de la frase la unión hace la fuerza.

Unos nacen con estrella, otros nacen estrellados

La suerte de los hombres es diversa y variada. Hay quienes son acompañados siempre por la buena fortuna y hay quienes viven continuamente en la desgracia. Generalmente, la suerte de los mortales alterna buenos y malos momentos.

Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar

Es una invitación al orden y a la prolijidad.

Vade retro, Satanás

Significa Retírate, Satanás, y según el Evangelio de San Mateo, IV, 10, Jesucristo pronunció estas palabras al vencer las tentaciones del Diablo. Posteriormente, su uso se extendió a las situaciones en las que se rechazan ideas, personas o cosas que causan repulsión.

Vale lo que pesa

Aun cuando se dice que este dicho tendría su origen en la cultura escandinava, se cree que la práctica era común a muchos de los pueblos de la Antigüedad. Existía entre algunos pueblos, una costumbre consistente en que, cuando un hombre mataba a otro, estaba obligado a pagar en oro o en plata, el peso de la víctima a sus familiares. Posteriormente, esa práctica se trasladó al ámbito religioso, de manera que los parientes de un enfermo ofrecían a la Providencia por su pronto restablecimiento, el peso de aquel en plata, cera, trigo, etcétera. El mismo significado tienen hoy las ofrendas que se elevan a la Virgen o a algún santo en los templos; asimismo, entre los ismaelitas parsi de la India subsiste la costumbre de regalar anualmente a su jefe espiritual, el Aga Khan, su peso en oro. Todos estos antecedentes dieron lugar a la creación del dicho popular vale lo que pesa, utilizado para ponderar el valor (moral, intelectual, artístico o práctico) de una persona en particular.

Vamos al grano

Locución que favorece el tratamiento de lo más sustancioso de un tema, omitiendo lo superfluo, en comparación con la parte más importante de la planta el grano.

Venderles hielo a los esquimales

Hacer algo muy difícil o realmente inútil, como sería el hecho de intentar vender hielo a quienes lo tienen en abundancia.

Venir al pelo

Ser algo muy oportuno, llegar a su debido tiempo. La comparación se hace en base a la facilidad con la que se puede peinar las pieles de los animales en el sentido en que se inclinan sus pelos, y no a "contrapelo".

Venir como anillo al dedo

Caer justo, apropiado. Se aplica cuando sucede algo en el momento en que más se lo necesitaba.

Venir con el caballo cansado

Frase propia del Río de la Plata que alude a la persona que viene a solicitar ayuda luego de haber ignorado los consejos y advertencias o los pedidos de ayuda de alguien. En el ámbito rural, el estado del caballo es imprescindible para las tareas, por lo tanto, un caballo cansado mal puede contribuir a la realización de las tareas.

Ver el cielo abierto

Cuando se presenta una ocasión propicia para salir de un apuro o alcanzar lo que se desea, se dice que la persona ha visto el cielo abierto. La expresión, que también se utiliza en plural -ver los cielos abiertos- proviene del martirio de San Esteban, que se describe en los Hechos de los Apóstoles. Mientras los agresores del mártir se empeñaban en imponerle el castigo corporal, San Esteban, elevando los ojos a las alturas, exclamó "Veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está en pie a la diestra de Dios".

Ver las estrellas

Sentir un dolor muy fuerte, debido a la sensación que sobreviene luego de sufrir una gran contusión.

Ver para creer

La frase preferida de los incrédulos, ya que muchos, cuando dudan de algo, dicen si no lo veo, no lo creo; lo triste es que muchas veces, a pesar de estar viéndolo, afirman lo veo y no lo creo.

Viento en popa

Expresión que quivale a con buena suerte y prosperidad y está tomada del ámbito marinero donde la presencia del viento desde atrás (popa) impulsa la nave hacia adelante.

Vine, vi y vencí

Frase con la que Julio César explicó al Senado su rápida victoria del Ponto, reino del Asia Menor. Durante un tiempo se la usó para señalar lo rápido de una resolución favorable en cualquier ámbito.

Vive y deja vivir

Proverbio que invita a ocuparse de los propios asuntos sin atender los de los demás y dejar que los otros lo hagan sin molestarlos. Otra de las películas de la serie del agente 007 James Bond -Vive y dejar "morir" (Live and let "die")- parafrasea esta expresión.

Vivito y coleando

Estar bien, vivo, sin daños. Se aplica especialmente cuando se quiere desmentir la muerte o enfermedad grave de alguien que se encuentra sano. Volver a las andadas Reincidir en un viejo vicio o mala costumbre.

Volver el alma al cuerpo

Recuperarse, recobrar el aliento, luego de una situación delicada, como puede ser un gran susto.

Verdades de Perogrullo

¿Quién no ha hablado alguna vez de las verdades de Perogrullo? Pero... ¿sabemos realmente quién fue este personaje, si es que alguna vez existió? No puede afirmarse con certeza quién fue Perogrullo. Para algunos, fue un personaje quimérico; para otros, una persona de carne y hueso, asturiano para más datos. Sea como fuere, lo que no puede cuestionarse es el caudal de ingenio y gracejo encerrado en las célebres "verdades" que se atribuyen a este personaje, que a la mano cerrada le llamaba puño. Estas "verdades" formaron parte de coplas, muy cuidadosamente recopiladas y un autor tan afamado como Francisco de Quevedo y Villegas las intercaló en sus prosas. La incorporación en el uso coloquial de la expresión verdades de Perogrullo (en realidad, una deformación del nombre Pedrogrullo) se debe a la necesidad de expresar aquello que por evidente y consabido se hace ocioso anunciar.

Vérselas negras

Para explicar este dicho, deberemos remontarnos a la antigua Grecia y explicar la manera en que los ciudadanos llegaban a ocupar cargos públicos. Estos se otorgaban confiando en el azar, mediante el sistema de extracción de sortes (bolas o pedacitos de madera marcados, que por otra parte, dieron origen a la palabra "sorteo") por los que se creía que se expresaba el oráculo. En este sistema, las bolas blancas simbolizaban la suerte venturosa y las negras, la suerte adversa. Esta interpretación mágica de las suertes se ha mantenido a través del tiempo y de él proviene la expresión vérselas negras, derivada a su vez de tocarle a uno la negra, con el que, en el lenguaje coloquial se señala el infortunio de alguien en cualquier cosa determinada por el azar.

Victoria pírrica

El éxito que ha supuesto grandes esfuerzos y sacrificios se conoce como victoria pírrica. La expresión tiene su origen en Pirro II, rey de Epiro (319-273 a. de C.) que luchó y derrotó a los romanos en diferentes batallas. La victoria que dio origen al dicho aconteció en la primavera del año 281, cuando su general Milo desembarcó en Tarento, ciudad griega al sur de Italia, para intentar ampliar el reino hacia Macedonia. Le siguió Pirro con un ejército formado por 25.000 hombres y unos cuantos elefantes. El cónsul romano Valerio Levino avanzó hacia las ciudades de Heraclea y Pandosia, pero al cruzar el río Siris se topó con el ejército de Pirro. Gracias a la sorpresa que causaron los elefantes entre los romanos, el rey de Epiro obtuvo la victoria en Heraclea. En la contienda perecieron 7.000 soldados romanos y Pirro perdió 4.000 hombres, entre ellos algunos de sus mejores oficiales. Al recibir la enhorabuena por esta victoria, el rey contestó "Estoy perdido si consigo otra victoria como ésta".

Vísteme despacio que tengo prisa

Seguramente, no debe de haber otro dicho popular tan cuestionado respecto de su origen, como este. En realidad, se trata de una sencilla frase, pero ha sido adjudicada a tantos protagonistas de la Historia que nadie sabe ciertamente quién tiene los "derechos de autor". Desde Carlos III a Fernando VII, pasando por Napoleón Bonaparte, todos alguna vez parecen haber pronunciado esta frase que, por otra parte, no demuestra ser ninguna genialidad y es un hecho que muchos de los protagonistas de importantes hechos históricos pudieron haberla utilizado en algún momento de su vida. No obstante, una creíble versión sostiene que fue el emperador Augusto (y por cronología, precede obviamente a los demás) quien solía exhortar a sus servidores diciéndoles "Apresúrate lentamente". Con el tiempo, la expresión habría sufrido variantes, pero manteniendo siempre la vigencia con la que llegó a nuestros días y a través de la cual se aconseja a otra persona a que actúe con calma y tranquilidad en el momento más delicado de una situación, debido a que cuando se procede apresuradamente, lejos de abreviar problemas, esa premura suele entorpecer y malograr los mejores propósitos.

¡Viva la Pepa!

La historia nos cuenta que la primera constitución española fue jurada en la ciudad de Cádiz en el año 1812. Pero dos años después, cuando se restableció el absolutismo, el rey Fernando VII la abolió, ayudado en gran medida por los Cien Mil Hijos de San Luis, nombre dado al ejército francés comandado por el duque de Angulema. Pero la abolición de la Carta Magna no sólo suspendió su vigencia, sino que quedó terminantemente prohibida la sola mención de su nombre, por lo que los liberales no podían utilizar su tradicional grito de ¡Viva la Constitución! Lejos de someterse a esa medida arbitraria, los partidarios de la constitución encontraron la forma de referirse a ella, sin necesidad de mencionarla como había sido promulgada el día 19 de marzo -festividad de San José-, la bautizaron La Pepa (recuérdese que Pepe es el hipocorístico o diminutivo cariñoso de José) y así fue como surgió el grito de ¡Viva la Pepa! para reemplazar el de ¡Viva la Constitución!, considerado entonces subversivo. Por supuesto, con el correr del tiempo la expresión habría de perder toda intención política para pasar a significar desenfado, regocijo y alboroto, tal como lo utilizamos actualmente, sobre todo para dar a entender que en algún lugar reina un total y completo desorden.

Y por casa... ¿cómo andamos?

Frase que se utiliza como un llamado a la reflexión o a la atención de alguien que suele criticar defectos en otras personas, sin detenerse a analizar cuáles son los propios. El autor de estas líneas ha parafraseado esta locución en los títulos de sus libros Y por casa... ¿cómo hablamos? e Y por casa... ¿cómo escribimos?

Y... ¿qué te puedo cobrar?

Frase propia del argentino medio, por la que expresa que el favor o servicio que acaba de hacernos está fuera de toda "tarifa oficial" y el precio lo está pensando en ese mismo momento, con lo cual, mientras transcurre ese tiempo, a los clientes nos corre un escalofrío por todo el cuerpo, hasta que sepamos cuánto nos va a cobrar. Con el tiempo, la locución comenzó a usarse ya en tono festivo, para dar a entender que no hay plata que pudiera pagar tal servicio, y de hecho, no se cobra nada.

Yo la escribo, yo la vendo

Frase que expresa la idea del autor que escribe una obra y él mismo se encarga de distribuirla para la venta. La locución se aplica en cualquier ámbito en el que el propulsor de una idea se ocupa personalmente de difundirla.

Yo... me lavo las manos

Esta frase, muy utilizada para dar a entender que uno se declara libre de responsabilidad ante cualquier hecho, debe su popularidad al gesto histórico de Poncio Pilatos, procurador romano de la región de Judea, cuando tras pronunciar sus célebres palabras "Inocente soy de la sangre de este justo", se lavó las manos como respuesta a la condena de Jesucristo, clamorosamente reclamada por la turba enardecida de Jerusalén. En realidad, el gesto de lavarse las manos era una práctica simbólica en aquellos tiempos y se utilizaba para dar testimonio de inocencia ante cualquier grave acusación. Actualmente, la expresión yo... me lavo las manos o simplemente lavarse las manos, hace referencia a la liberación de toda responsabilidad ante determinado hecho.

Zapatero, a tus zapatos

Según los testimonios de los historiadores Valerio Máximo y Plinio, el Viejo, la frase fue pronunciada en cierta oportunidad por Apeles, el pintor griego más célebre de la Antigüedad. Este artista acostumbraba a exponer sus cuadros en la plaza pública y así podía escuchar directamente la opinión de la gente acerca de sus trabajos. En cierta oportunidad, Apeles había expuesto el retrato de una persona importante de su ciudad y un zapatero que pasaba por el lugar, se detuvo a observar la obra y criticó la forma de una de las sandalias del personaje. Apeles acató la observación del zapatero, llevó la obra a su taller, la rectificó y nuevamente la llevó al lugar de exposición. Cuando el zapatero volvió a contemplar el cuadro, al ver que el pintor había acatado su sugerencia, se sintió autorizado para extender sus críticas a otros aspectos del retrato, lo que motivó que Apeles, al escuchar esos comentarios, lo encarara y le dijera zapatero, a tus zapatos. La expresión, desde entonces, se usa como consejo a quien pretende juzgar asuntos ajenos en los que no es experto.