HUERTO
COFRADÍA DE NUESTRO SEÑOR EN LA ORACIÓN DEL HUERTO
 
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FUNDACIÓN

 

La Cofradía se fundó en 1942, recogiendo las antiguas tradiciones de las corporaciones de labradores y ganaderos aragonesas. En el siglo XIII existían las Cofradías del Santo Espíritu y de San Simón y San Judas, gremiales, compuestas por labradores y ganaderos. De éste oficio eran los fundadores que el 13 de agosto de 1942, acordaron hacerse cargo del paso de la Oración del Huerto en la Semana Santa de Zaragoza. Sus Estatutos fueron aprobados por el arzobispo Doménech el 20 abril del año siguiente

 

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APUNTES HISTÓRICOS

 

1942. Fecha de fundación

1943. Primera salida procesional desde la iglesia de las Franciscanas del Paseo de la Independencia.

1944. Sede en Nuestra Señora de Altabás

1954. Cambio de sede a Nuestra Señora del Portillo

1972. Piquete de veinte tambores

1974. Admisión de mujeres en la Cofradía

1976. Creación de la Hermandad tamboril

1982. Primera salida procesional del Cristo de Getsemaní desde el Convento de las RR.MM Franciscanas de Jerusalén en la Romareda

1993. Celebración del cincuenta aniversario de la primera procesión. Restauración del Paso Titular. Incorporación de la Sección Montada

1997. Remodelación del piquete

2000. Nuevo Guión realizado por las Hermanas Concepcionistas de Miedes

2004. Primera salida procesional de Jesús de la Oración

 

SEDE

 

Iglesia de Nuestra Señora del Portillo

 

NÚMERO DE COFRADES

 

381

 

SECCIÓN DE TAMBORES

 

84

 

GUIÓN

 

Representa el Santo Cáliz, orlado por una palma y una rama de olivo

 

HÁBITO

 

Consta de túnica y tercerol marrones. Capa beige. Guantes blancos. Zapatos y calcetines negros. Cinturón de cuero del cual pende un rosario de cuentas de madera

 

ADVOCACIÓN

 

Tras la Ultima Cena, Jesús y sus discípulos se retiraron a orar al Huerto de los Olivos. El episodio es recogido por Mateo (26, 36-46), Marcos (14, 32-42) y Lucas (22, 40-46). San Juan sólo lo recoge brevemente, abundando más en las posteriores escenas del Prendimiento. Es un instante dramático para Jesús. Sus discípulos quedaron dormidos y El, en la soledad, tuvo que enfrentarse al dilema de su doble naturaleza: el humano deseo de no padecer y el divino de conseguir la Redención de los hombres con su sacrificio. Ruega al Padre envuelto en un sudor sanguinolento: “Padre si es posible pase de mí éste cáliz”, en éste momento comienza la Agonía de Jesús (según el término griego cuyo sentido es “combate” “lucha”), mas se rehace prontamente: “mas no se haga Mi voluntad sino la Tuya”, siendo reconfortado por un Angel El Huerto de los Olivos, llevaba por nombre Getsemaní, cuyo significado es “lagar de aceite”. Está en el valle del Cedrón, justo a los pies del Monte de los Olivos.

 

PASOS

 

La Oración del Huerto (Francisco de Borja y Félix Burriel, 1913). Es un paso que recuerda a Salzillo, a la imaginería murciana. De dimensiones considerables no obstante. En él se observa a Jesús, de rodillas, que es reconfortado por un querubín quien le ofrece el cáliz de la amargura. Mientras, tres figuras que representan a San Pedro, San Juan y Santiago dormitan tras el olivo. Las expresiones de las figuras están muy conseguidas, así como la disposición y estructura espacial. Tras la reciente restauración se ha recuperado la hermosa policromía. Bellísimas las facciones de Cristo y del angelito. También es de destacar la cuidada ornamentación del paso, con un exorno floral muy delicado y una excelente iluminación.

 

Nuestro Señor de la Agonía del Huerto de Jerusalén . (Anónimo, siglo XVII). No suele procesionar éste Cristo habitualmente, haciéndolo una réplica de Francisco Rallo. No obstante es una talla de gran devoción, y aunque pueda parecer no excesivamente bella, tiene tras de sí una hermosa historia que la convierten en una de las imágenes más características y admiradas de la Semana Santa zaragozana. Representa a Jesús en Getsemaní, de rodillas, con los brazos hacia el Padre, orando. Impactante la expresión del rostro, rozando el tenebrismo, realzada dicha expresión con peluca natural, castaña y larga. Se cuenta que en el antiguo convento de las Madres Franciscanas del paseo de la Independencia, ocurrieron hechos milagrosos siglos atrás. Las monjas poseían un extenso huerto que colindaba con una vieja rúa en la que proliferaban gentes de la más baja estofa; calleja de meretrices y de sórdidos lupanares. Una monja del convento, por nombre Sor Antonia, de conocida familia zaragozana, tuvo una visión. Se le apareció un espíritu que le encargó la construcción de una capilla en el huerto bajo la advocación de la Oración en Getsemaní; con ello desaparecería la depravación y el vicio de la calle contigua. La familia de Sor Antonia, muy rica y devota, dotó a la comunidad con una capilla esplendorosa, mas no por ello desaparecieron los golfos y prostitutas. A la monja se le volvió a aparecer el espíritu y le exhortó a construir una capilla humilde, carente de oropeles y riquezas. Así se hizo y las promesas del espíritu se cumplieron abandonando el lugar aquél ambiente tan poco recomendable. Cierto día unos hombres llamaron por el torno del convento; cuando acudieron las monjas, no había nadie, pero encontraron la imagen de Jesús en Getsemaní. La misma que hoy se puede venerar en el Convento de las RR.MM Franciscanas de Jerusalén en la Romareda

 

Jesús de la Oración (Manuel Martín Nieto, 2003) Hermosísima la imagen de este nuevo paso que procesionó por primera vez el Martes Santo de 2004 sustituyendo a la anterior peana. Es llevado en andas por ocho cofrades y es una aportación extraordinaria a la Semana Santa de Zaragoza

 

SALIDAS PROCESIONALES Y RECORRIDOS

 

Martes Santo. Salida a las 21,15 horas de la iglesia de Nuestra Señora del Portillo, recorriendo: plaza del Portillo, Conde Aranda, Coso, Alfonso I, Manifestación, y plaza del Justicia, finalizando en la iglesia de Santa Isabel

 

Jueves Santo Salida a las 19,15 horas del Convento de las RR.MM Franciscanas de la calle Jerusalén, recorriendo: Jerusalén, Eduardo Ibarra, Violante de Hungría, Pedro Cerbuna, Cortes de Aragón, cruzar Avenida Goya, Cortes de Aragón, Hernán Cortés, Puerta del Carmen, César Augusto, Capitán Portolés, Azoque, plaza de Salamero, Teniente Coronel Valenzuela, Coso, Alfonso I, Manifestación y plaza del Justicia, finalizando en la iglesia de Santa Isabel.

 

JESÚS DE LA ORACIÓN
 
Colaboración
 
FRANCHO ALMAU
 
JESÚS DE LA ORACIÓN
 
 Me siento hermano de Nuestro Señor en la Oración del Huerto porque soy cristiano, porque lo pide mi Fe. Fe que siento por este Misterio Doloroso, el primero y de los más difíciles en la vida de Jesús. Soy uno más en esta “Gran Familia” que es la Semana Santa. Procuro vivir intensamente en estos ocho días las celebraciones que realizamos sobre los Misterios de la Vida de Cristo: su Pasión, su Muerte y Resurrección. Me resulta complejo escribir sobre los sentimientos hacia mi hermandad que me ha visto crecer día a día física y espiritualmente. Ya he pasado más de una década acompañando a Nuestro Señor de la Oración y no percibo las mismas sensaciones que al principio, pues con los años mi admiración, respeto, fe y devoción se han visto acrecentados. Nuestro paso titular, la Oración en el Huerto, fue realizado en 1913 por el escultor Francisco de Borja. Jesús orante, suplicante, angustiado y desolado, es reconfortado por un ángel con cáliz en mano; mientras Santiago, Pedro y Juan, tres de sus apóstoles que le acompañan al huerto de Getsemaní, esperan adormilados bajo un olivo. El Martes Santo, desde el interior de la iglesia del Portillo, este paso espera su salida procesional y yo, nervioso, espero junto a él. Para mí es un honor acompañar a Jesús de la Oración desde las filas de la sección de instrumentos, tocando el tambor intensamente. Desde el primer día pertenezco a esta sección. Aún no he percibido lo que se siente acompañándolo desde otras, aunque supongo que todos lo vivirán por igual, con la misma intensidad. Este día tan importante para la cofradía, antes de salir a las calles zaragozanas, mientras guardamos silencio en el interior de la iglesia del Portillo, noto más intensos los latidos del corazón. Las piernas me tiemblan y siento un cosquilleo que recorre todo mi cuerpo. Estas sensaciones se acrecientan cuando por megafonía suena: “¡Abajo terceroles!”. Cada rostro, ya anónimo, guarda silencio en su fila. Se encienden las luces del paso; todos los focos apuntan a una sola figura: Jesús. Es la hora Todo está ya preparado. Es entonces cuando se abren las puertas del Portillo y se oye un leve murmullo del exterior. Todos mis nervios están en su mayor auge, nerviosismo que no perderé hasta bien entrada la noche. Ha comenzado la procesión. Jesús ya reza en Getsemaní. Todo va transcurriendo según se ha previsto, Conde Aranda, Coso Alto... Al entrar en la calle Alfonso I comienza la recta final, por fín Manifestación y plaza de San Cayetano. La procesión está llegando a su fín y Jesús de la Oración da sus últimos pasos al son de los tambores y bombos hasta postrarse, en espera, frente a su casa. Los instrumentos comienzan de nuevo a sonar. Todos juntos echamos el resto mientras Jesús, lentamente, abandona las calles zaragozanas y cruza las puertas del atrio, perdiéndose en esa monumental portada barroca de San Cayetano. Se me llena el corazón, se humedecen mis ojos. Jesús se recoge en su hogar, casa de Dios, casa de todos. Estoy seguro que todos los cofrades zaragozanos experimentamos emociones muy parecidas al finalizar nuestras procesiones. Sólo ellos pueden comprender mis sensaciones, sensaciones cofrades que siempre permanecerán latentes dentro de nuestros corazones. El Cristo de Getsemaní, talla anónima del siglo XVII, propiedad de las RR.MM Franciscanas Clarisas de Nuestra Señora de Jerusalén, fue procesionado por primera vez en 1983 por dieciséis cofrades a hombros. En 1984 ya salió a las calles la réplica interpretativa del escultor Paco Rallo, por encargo de la hermandad, puesto que el original presentaba un grave estado de deterioro en anclajes y policromía. Cristo de Getsemaní, Cristo orante, suplicante, obra de gran expresividad, compleja talla y minuciosa policromía, de pelo natural y ropajes de terciopelo bordados con hilos de oro. Siempre que tengo la oportunidad de admirarlo me paro frente a El, pongo la mirada y el corazón, me esfuerzo en entender el sentido y sentimiento de esta imagen. Ese sudor grana que recorre su rostro. Rostro doloroso, ojos piadosos que reclaman una explicación, el porqué de lo que siente, lo que le espera y le acecha. Quizás sea esta Gran Imagen que atrapa mis impresiones, el mayor de los motivos de mi devoción hacia este misterio, el primero de los dolorosos en la vida de Jesús Francho Almau Trujillo (Hermano de la Sección de Instrumentos de la Cofradía de Nuestro Señor en la Oración del Huerto)
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