CALVARIO
COFRADÍA DE JESÚS CAMINO DEL CALVARIO
 
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FUNDACIÓN

La Cofradía de Jesús Camino del Calvario se fundó en el mes de febrero del año 1938. Fueron los
porteadores del paso de dicha advocación que padecieron los sucesos de la Procesión del Santo Entierro de 1935, quienes acordaron fundar la
Cofradía en
la capilla de San Antonio de la Basílica del Pilar. Fueron dieciocho los hermanos fundadores. Ese mismo año,
el Jueves Santo,
realizaron su primera salida procesional desde Santa Isabel al Hogar Pignatelli, participando al día siguiente en la
Procesión
General del Santo Entierro

APUNTES HISTÓRICOS

1938. Fundación de la Cofradía y primera salida procesional. Sede en Santa Isabel
1939. Primera salida procesional con hábito. Cuarenta hermanos constituyen la cofradía, que pasa a ser filial
de la Hermandad
de la Sangre de Cristo
1941. Cambio de día de salida procesional al Miércoles Santo. Primera celebración de la Ceremonia del
Encuentro junto a la
Hermandad de San Joaquín y de la Virgen de los Dolores. Bendición de su segundo paso titular “La Tercera
Caída”
1946. Cambio de sede a la iglesia de San Gil
1962. Creación de la Sección de Tambores
1969. Cambio de sede a la Basílica de Santa Engracia
1987. Procesión de las Tres Caídas el Lunes Santo

SEDE

Basílica de Santa Engracia

NÚMERO DE COFRADES

827

SECCIÓN DE TAMBORES

210

GUIÓN

Representa la Cruz orlada por la Corona de Espinas

HÁBITO

Túnica blanca. Capirote y capa granates. Cíngulo rojo. Zapatos y calcetines negros, guantes blancos. La Sección Infantil y
los hermanos de bombo sustituyen el capirote por tercerol asimismo granate

ADVOCACIÓN

La advocación de Jesús Camino del Calvario es la parte central del Vía Crucis, y acaso, la más
intensa. La contemplación
pausada de Jesús maltratado era un objetivo definitivo de la Orden Franciscana para que la gente asumiera la magnitud
del sacrificio de Cristo.
La iconografía del siglo V ya muestra a Jesús con la Cruz a Cuestas, pero es una cruz pequeña, Jesús
la lleva sin aparente
sufrimiento (Tablilla de marfil en una arqueta del British Museum de Londres). La historia va más en consonancia con la manera
franciscana de relatar los suplicios de Cristo, pues según la ley romana, los ajusticiados debían portar la
Cruz ellos mismos
al lugar de la definitiva ejecución.
El pseudo Buenaventura expone: “El Monte Calvario en donde Cristo fue crucificado, distaba de la puerta de la ciudad cuanto
éste nuestro convento de la puerta de San Germán, por lo cual se reconoce que el camino que el Señor
tuvo que recorrer con
el peso de la cruz era excesivamente largo. Habiendo caminado algo más se encontró de tal manera fatigado y quebrantado que
no pudiendo llevar más la cruz la depuso. Mas aquellos malvados no queriendo diferir por más tiempo su muerte,
temiendo que
Pilato revocase la sentencia, pues había manifestado la voluntad de darle libertad, obligaron a un hombre a llevar la cruz
y al Señor aliviado así de su peso lo condujeron atado como un ladrón al lugar del Calvario” (“Meditación
para la hora de
tercias”).
Durante la Edad Media, el Vía Crucis se componía exclusivamente de siete estaciones. En el siglo XVII, el predicador
italiano
Leonardo de Porto-Maurizio las elevó a catorce, son las actuales que recordamos a continuación:
I Jesús condenado a muerte
II Jesús con la Cruz a Cuestas
III Primera Caída
IV Encuentro de Jesús y su Madre
V Ayuda el Cirineo a llevar la Cruz
VI La Verónica enjuga el rostro de Jesús
VII Segunda Caída
VIII Jesús consuela a las piadosas mujeres
IX Tercera Caída
X Jesús despojado de sus vestiduras
XI Jesús clavado en la Cruz
XII Expira Jesús en la Cruz
XIII Descendimiento de Jesús
XIV Sepultura de Jesús
Del tránsito de Jesús desde el lugar de la condena hasta el Gólgota, se ocupan los cuatro evangelistas
(Mt 27,32; Mc 15,20;
Lc 23,26 y Jn 18,13) pero es en los evangelios apócrifos en donde más se resalta la penuria y
sufrimiento de Jesús, sobre todo en la versión B latina de las Actas de Pilato, recopiladas por Tischendorf;
en ellas se especifica
que nada más conocer la sentencia contra Jesús, los judíos comenzaron a golpearle con varas (hechas con
nervios de toros),
puños y pies, otros le escupían e insultaban. Según el mismo apócrifo Juan iba siguiendo el cortejo
pero se fue pronto a avisar a María la Virgen; acompañados los dos por Marta, María, Magdalena y Salomé se fueron deprisa
a la calle de la Amargura en
donde vieron pasar a Jesús.

PASOS

Jesús con la Cruz a Cuestas (Tomás Llovet, 1818) Hasta el año 1958 acompañaban al Señor cuatro figuras que fueron retiradas
para lograr un mayor efecto estético y resaltar la figura de Jesús. Imagen impactante se asienta sobre un tronco
piramidal habitualmente adornado con flores rojas o moradas. El resultado es un paso sobrio y elegante.

La Tercera Caída (Talleres Castellana de Olot, Gerona 1941). La composición de la escena recuerda la obra que bajo la misma
advocación, realizó Rafael y que se puede admirar en el museo del Prado. Compuesta en su inicio por ocho figuras,
fueron suprimidas
dos en 1966.

SALIDAS PROCESIONALES Y RECORRIDOS

Lunes Santo
Salida a las 21.00 horas desde la Basílica de Santa Engracia, recorriendo: plaza de Santa Engracia, Costa, Escar, Cesáreo
Alierta, San Vicente Mártir, (entrada en el colegio de las RR.MM Carmelitas en donde se realizará la predicación
de las Tres
Caídas), San Vicente Mártir, Madre Vedruna, plaza de San Sebastián, San Ignacio de Loyola, paseo de la
Constitución, Isaac
Peral, Costa y plaza de Santa Engracia, finalizando en la Basílica de Santa Engracia

Miércoles Santo
Salida a las 21.30 horas de la Basílica de Santa Engracia, recorriendo: plaza de Santa Engracia, Costa, Isaac Peral, paseo de la Constitución, San Ignacio de Loyola, plaza de San Sebastián, San Ignacio de Loyola, Pedro María
Ric, León XIII, paseo
de la Constitución, Mefisto, plaza de los Sitios, Costa, Isaac Peral, Josefa Amar y Borbón, Coso, plaza de España, Coso, Alfonso
I, plaza del Pilar (Ceremonia del Encuentro junto a la Hermandad de San Joaquín y de la Virgen de los Dolores), Alfonso
I, Manifestación y plaza del Justicia, finalizando en la iglesia de Santa Isabel
UNA CRUZ SOBRE LOS HOMBROS
 
Colaboración
 
MARIA PILAR LERÍN
 
UNA CRUZ SOBRE LOS HOMBROS

Una Cruz sobre los hombros y un Camino por andar; tres caídas ha tenido y se ha vuelto ha levantar…Este estribillo
que escribí
hace algún tiempo para el Himno de mi cofradía, dice mucho… ¡ qué fortaleza ! ¡ qué
ánimo !, Jesucristo sufriendo hasta el
final y levantarse.

Hay tantas personas que conocemos, también las que desconocemos que tienen que soportar, no una, sino muchas cruces
de la
vida con amargura. A veces se lleva en los hombros, pero la mayoría se soporta en el alma, en el corazón,
en los sentimientos…Sólo
ayuda en su camino la fe, la fe en Jesucristo que tras su largo camino hacia el sufrimiento encuentra la Paz, la Resurrección,
la Vida.

Cada uno de nosotros, sea creyente ó no y sobre todo si sigue unos "Valores humanos" en la vida, buscamos
esa paz
que Jesús nos enseñó.

Mi primera vivencia como hermana de la cofradía fue un miércoles Santo. Me emocionó dos cosas que llenaron
mi persona: fueron
la fe que profesaban los que ahora eran mis hermanos de cofradía hacia el caminar tranquilo de Jesús con la
cruz a cuestas.
Esa fe que yo tenia ganas de vivir acompañándolo en su calle de la amargura, también, por ver la cantidad
de personas que
seguían a este Cristo, tan sencillo, tan sólo en su paso, pero tan bien acompañado en su caminar hacia
el calvario.
Mi segunda emoción fue la paz, su mirada es de sufrimiento, pero a la vez de tranquilidad, sabe y sabemos que al final
de
su trayecto y del nuestro esta la paz, esa paz que el Cirineo llenó porque en él vio a un amigo. Esa paz que
le dio la Verónica
cuando se acercó a él a enjuagarle su sudor; ¡qué agradecimiento de Jesús ofreciéndole
su rostro con sudor, lágrimas, sangre,
tristeza y sobre todo paz!, esa paz que sintió con la mirada que cada Madre da a su hijo cuando se hacen bien las
cosas.
Mis ojos llenos de lágrimas y mi corazón lleno de sentimientos me desbordaban de tal manera que me sentía
un ser indeleble,
sin fuerza, pero con mucho amor y con ganas de compartirlo.
Me gusta compartir vivir y sentir ese corazón de mis hermanos de cofradía , la aman, la viven, la sienten, es
algo suyo que
hago mío a la vez.
Un saludo, una sonrisa, una mirada, una tristeza, una alegría; todos estos sentimiento compartidos en torno a un Camino
a
una Persona que no le importó dar su vida por la nuestra. Paramos, estamos cansados, tengo sed, me pesa el tambor,
el cansancio
se hace eterno, ¿que hizo Jesús?, calló, miró, yo creo que ni otorgó, ¿ Como lo
voy hacer yo ?, quiero ser su discípulo pero
,¿ Como ? tengo tanto que aprender…
El dolor… no olvido el dolor, no sólo el de Jesucristo sino también el de sus seres queridos, su Madre,
sus amigos Pedro,
Juan, aquellas mujeres, etc, ¡que tristeza ver a su Maestro cargado con la cruz que todos nosotros le hemos puesto sobre
sus
hombros!.
He sentido que una baqueta se ha caído; claro, El también cayó , pero tropezó tres veces ó
sin fuerzas sé dejó vencer. Sólo
sé que le ayudaron una vez y ¿ Cuantos Cireneos tenemos a nuestro alrededor que ignoramos ?.
Llegamos al final del Camino de Pasión, se acaba la procesión los tambores, suenan cada vez más alto,
los pebeteros arden
con tanto calor. Todo parece con más esplendor, la puerta se abre, los pasos entran, es el final, que final el de
Jesús,
torturado, vejado y clavado en la cruz ¡no!. La fe y la paz, dos sentimientos que van ligados con nuestro caminar .
¡Te quiero
Jesús Camino del Calvario y ayúdanos en tu camino a todos los que te seguimos!

Mª Pilar Lerín
(Hermana de la Cofradía de Jesús Camino del Calvario)
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