Parque del Retiro
  Parque de el Buen Retiro
Los orígenes del Parque del Retiro se remontan al reinado de Felipe IV, en el sigo XVII, cuando por iniciativa del Conde Duque de Olivares se construye un palacio real.
Desde ese momento y hasta 1764, momento en que la sede se traslada al Palacio de Oriente, el palacio real de el Buen Retiro fue sede de la corte durante los reinados de Felipe V, Fernando VI y Carlos III.
Durante el reinado de Carlos III se construye en este recinto el Observatorio Astronómico y se crea la Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro. Este rey fue el primero en permitir el acceso de los ciudadanos al recinto, siempre que cumpliesen con la condición de ir bien aseados y vestidos. Durante la invasión francesa, en 1808, este palacio real fue prácticamente destruido tras ser utilizado por las tropas francesas como cuartel general de su ejército.
Con la llegada al trono de Fernando VII, el Retiro comienza a ser restaurado. Se construye el embarcadero del estanque que es el eje en torno al cual gira la vida del parque, y la Casa de Fieras, que cumplió las funciones de zoológico hasta la construcción del actual Zoo de la Casa de Campo.
Con Isabel II se plantaron nuevas superficies de arbolado y se trasladaron algunas estatuas desde el Palacio Real.
En 1868, con la llegada de la Primera República, el parque dejó de ser recinto real para ser propiedad del municipio de Madrid y el acceso fue libre y sin restricciones.
A principios del siglo XX, el parque perdió parte de su superficie para construir en ellos el Palacio de las Telecomunicaciones y parte del Paseo del Prado.
El 8 de Febrero de 1935 fue declarado Jardín de Valor Histórico Artístico.
Palacio de Cristal
Este edificio de hierro y vidrio, fue construido en 1887 a imitación de los de Inglaterra, por Ricardo Velázquez Bosco, como invernadero de plantas exóticas para una exposición sobre Filipinas, por iniciativa del entonces Ministerio de Fomento. Es, sin duda, uno de los mayores atractivos del parque del Retiro a lo que contribuye su perfecto enclave, a orillas de un estanque.

La vida cultural es otro referente del parque. El Palacio de Velázquez, el de Cristal y la Casa de Vacas, son habituales del circuito de exposiciones en la ciudad.

Se puede practicar el remo, pasear disfrutando de la variada oferta de mimos, barquilleros, músicos o teatro de marionetas, e incluso tomar el sol.