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Amar es
una actitud interior |
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Muchas
personas creen que es fácil amar y que solo
necesitan encontrar,
a alguien
quien amar. Peor aún, piensan que el problema está
afuera y que lo que necesitan,
es hallar a
alguien que los ame.
El amor,
siendo algo tan importante, pensamos que hay que
dejarlo a la deriva,
que ya se
aparecerá el hombre o la mujer de mi vida.
Lo curioso, es
que no operamos de la misma forma en otros ámbitos:
Por ejemplo, si
quieres ser el mejor estudiante de tu clase, sabes
que no lo dejas a la deriva. Cuestionas, investigas
y pruebas formas de estudio para aprender y ser el
mejor.
Si quieres ser el
mejor bailarín de salsa, tienes que experimentar,
equivocarte muchas veces y quedarte con tus mejores
pasos.
Y en el amor, que
es la meta que muchos anhelamos, creemos que solo
debemos acostarnos en la hamaca y mecernos. El amor
llegará solito. Pensar que solo necesito una persona
por la que sienta amor, equivale a pensar que voy a
ser un magnífico guitarrista sin estudiar los
principios básicos para tocarla, y que solo necesito
la mejor guitarra. Y cuando la tenga…. ¡voy a tocar
la quinta sinfonía de Beethoven!
Ilógico ¿verdad?
En el amor,
primero tienes que comprender los principios básicos
y la naturaleza humana.
¿Por
donde empiezo?
Debes empezar por
ti. Muchas veces juzgas a tus candidatos o parejas,
por lo que has observado en tu familia. Por ejemplo,
piensas que si tu papá trata mal a tu mamá, es así
en todas las relaciones. Y por eso dices que el
matrimonio no es para ti. Si tu tía Juana te dice
“Mira mi niña, los hombres solo lo que quieren es
acostarse contigo” vas a ir con esa etiqueta y con
esos lentes vas a ver a todos los hombres.
“Mira hijo, las
mujeres son interesadas, con dinero ¡hasta baila el
perro!” y como hombre, piensas que las mujeres solo
piensan en tu billetera. Si tienes una baja
autoestima, producto de la falta de atención de tus
padres desde la niñez, vas a ir a una relación con
la etiqueta de que no mereces ser amada,
inconscientemente te saboteas, y cuando un hombre te
trata bien, piensas que tiene muy mal gusto por
haberte elegido ¡y lo acabas dejando! Eres hija de
la mala vida, no cabe duda…
También, la falta
de autoestima, hace que no desees pelear con tu
pareja “para que vea que soy un amor” lo que no
sabes, es que al no platicar acerca de las
diferencias, estas se van acumulando en un
“costalito” invisible que llevas a tus espaldas y
ocurre que un solo problema menor, hace que ya no
soportes la carga, le arrojas el costal a la cara ¡y
le lees la lista de navidad!
Tu pareja se
quedará sorprendida por el pequeño problema por el
que te enojas. No es el pequeño problema. Es el
cúmulo de todos, y que con uno más ya no aguantaste.
Pero también
puede ocurrir que tengas tu costalito, y que tu
pareja ni siquiera te de la oportunidad de
arrojárselo. Se va de tu vida antes ¿por qué? Te
guste o no, los problemas son la sal de la vida. Si
no hay diferencias y diálogo, tu pareja se aburre,
no encuentra ninguna emoción en ti, ya que a todo
dices “si” y se va ¡pero si yo le aguantaba todo! me
vas a decir. No debiste hacerlo. Tu pareja te
hubiera agradecido más que le dijeras lo que no te
gustaba de la relación, para que trabajaran juntos
en ella.
Por eso, debes ir
al encuentro del amor con total apertura ante la
vida. Debes liberarte de las cadenas de las
experiencias del ayer. Porque si juzgas con los
lentes del pasado a tus parejas, no te permitirán
apreciar la gran oportunidad que tienes en estos
momentos ante ti.
Dicen que, de vez
en cuando, pasa un centímetro cúbico de la suerte
delante de nosotros. Que debemos estar alerta para
que, cuando este aparezca justo delante de nuestros
ojos, atraparlo y no dejarlo ir.
Alguna persona
decía que no ha vivido 25 años, sino que ha vivido
el mismo día durante 25 años.
Y tú ¿Has vivido
10 relaciones diferentes o la misma relación 10
veces?
Porque si repites
una y otra vez las mismas experiencias, significa
que hay algo en ti que tienes que liberar. Significa
que juzgas a las personas con tus experiencias del
ayer. Ábrete a la posibilidad, desde el fondo de tu
corazón, de que esa persona puede ser diferente. Y
conócela. No trates de ver características de otras
parejas en ella.
Por ejemplo, tuve
una novia que quise mucho. Pero tuvo muchas parejas
antes de mí y me veía a la luz de sus experiencias
del ayer. En cierta ocasión le di un regalo, porque
tenía ganas. Y me dijo “me da la impresión de que
eres como mi ex novio Jorge, él me quería comprar
con obsequios” ¿¿?? Fue la cara que puse.
Yo siempre he
querido que una mujer me aprecie por lo que soy. No
comprarla con regalos, porque no sería un amor
sincero. Tampoco, por mi dinero. Me quedaba claro
que me veía con los lentes de sus experiencias
pasadas. No se había ocupado en conocer al verdadero
Leonel. El colofón llegó cuando, semanas antes de
terminar, me dijo “mi ex novio Alberto me dijo que
por él no había problema, que aunque tuviera novio
(yo) podíamos seguirnos viendo, tener intimidad…”
Bueno, yo asumí que había “rechazado” esa
proposición indecorosa y que por eso me lo estaba
compartiendo.
Aunque ahora me
queda la duda de si la rechazó. Cuando terminamos
¿Qué crees? Me dijo “te propongo que nos veamos
cuando tengamos ganas” lo que para mi traducido era
“quiero verte cuando tenga ganas”, pero cuando
siguió hablando… ¡me quedé estupefacto! ¡me estaba
haciendo exactamente la misma proposición indecorosa
que su ex novio Alberto le había hecho a ella!
Guardé silencio. No respondí nada. “Bueno, si tu
quieres…”. Seguí sin responder nada. Estaba
decepcionado. Comprendí que ella nunca me había
conocido como soy. Estaba tan ocupada en sus
problemas y sus deseos egoístas, que nunca me
conoció. Si lo hubiera hecho sabría de antemano que
esa proposición indecorosa me era inaceptable. Mi
novia lo tiene todo. Mi amiga… solo mi amistad.
Obviamente
rechacé su oferta.
Moraleja: tienes
que cambiar desde el fondo de tu ser. Dejar de
juzgar a tus parejas o candidatos por
características físicas del hombre ideal, que son
más producto de la mercadotecnia que de la realidad.
Deja de ver experiencias del pasado en tu relación
de hoy. Una persona puede tocar tu alma y no tiene
nada que ver con tu tipo de hombre o mujer ideal.
Tampoco, con las malas experiencias del ayer. Tiene
que ver con la sintonía de dos almas que se
encuentran y se reconocen. El cuerpo es solo un
vehículo. Y cuando limpies tu alma de bloqueos,
verás la vida como es y a tus parejas como son.
Verás a las claras sus defectos y sentirás amor por
ellas.
Comprensión e
interés sincero por la vida de tu pareja, es
esencial para experimentar el amor verdadero. Si
dominas este arte, serás como un guitarrista que no
importa la guitarra que tenga entre sus manos ¡hará
salir de ella melodías de ángeles! Muchas de
nuestras parejas que rechazamos por razones
superficiales, fueron aceptadas y son felices con
otras personas que las ayudaron a superar sus miedos
y sacaron música de ellas. No sabías que el problema
era tu falta de habilidad para extraer las mejores
melodías de su corazón.
Ya lo sabes.
De ahora en
adelante, quítate los lentes oscuros, libérate de
las cadenas del pasado ¡y extrae las mejores
canciones del corazón de tu pareja!

 
Leonelnerk ~ 2006


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