Se
reservan chalets en la luna
Los
expertos más optimistas hablan del 2007, los más realistas citan
el 2020 como fecha posible para la primera aldea lunar: una base
selenita que podría acoger a siete astronautas, y que sería como
un apeadero para, en el futuro, dar el salto a otros planetas.
Vivir
en la luna ya es técnicamente factible. Falta la voluntad de los
Gobiernos. Mientras tanto, ya hay agencias de viajes que venden
adosados con vistas a la Tierra.
Han
pasado casi 31 años desde que la humanidad fuera capaz de poner
al hombre en la luna. El compromiso de una nación y el empecinamiento
político de un presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy,
en 1961, hizo posible, después de mil y una humillaciones, que
uno de los sueños más recurrentes del hombre se hiciera realidad
antes de que terminara la década, en 1969. Dicho y hecho. Se había
dado el famoso "gran paso para la humanidad". Un paseo
lunar tan fotogénico como célebre que disparó la imaginación calenturienta
de muchos, e impregnó casi todos los rincones del viejo planeta
Tierra de políticas, sociales, televisivas, y cinematográficas
euforias espaciales.
Estados
Unidos había conseguido arrancar a la URSS el maravillado privilegio
de poner un hombre en nuestra anhelada Luna. El satélite más querido
de la humanidad, con su influjo, su cara oculta, sus mares, sus
ciclos, sus circos de Platón o Copérnico, su aureola, su luz cenicienta...
Tres décadas después, y a pesar de los años de encarnizada lucha,
con fondo de telón de acero entre las dos potencias mundiales,
la Luna continúa sola, pequeña y siempre oscura a tan sólo 384.403
kilómetros de aquí.
Del
interés político al científico...
Tras el espectacular éxito del Apolo XI, aquel famoso 24 de julio
de 1969, que disparó el entusiasmo por el todavía en blanco y
negro televisor, sobrevino una época más bien gris y desilusionante.
La ambición norteamericana de gran potencia, que ya soñaba con
dar otro golpe de efecto, se topaba con la realidad que ya empezaban
a enviar las sondas Mariner: Marte, el planeta rojo, era sinónimo
de planeta seco, irrespirable, gélido, inhóspito... y ¡tan lejano!
Poco
después, en la URSS comienza a gestarse el proceso que culminaría
con la Perestroika. La ascendente carrera espacial, animada por
la guerra fría que tan buenos frutos había dado a base de costes
más que astronómicos, se empezaba a desvanecer y a enfriar aún
más, si cabe. El interés político dio paso al más pausado y abaratado
interés científico.
Colonias
lunares, ¿para cuándo?
La NASA asegura que, en estos momentos, es técnicamente posible
establecer asentamientos permanentes en la Luna. Sólo falta un
pequeño detalle: la decisión y firme determinación de los Gobiernos
capaces de conseguirlo. Los expertos más optimistas hablan del
2007, los más realistas citan el 2020 como fecha posible para
la primera aldea lunar: una base selenita que podría acoger a
siete astronautas, y que sería como un apeadero para, en el futuro,
dar el salto a otros planetas. La Agencia Espacial Europea tiene
en marcha el programa Iniciativa Luna Europea, que se desarrollará
en cuatro fases, y culminará con el establecimiento de la primera
base lunar permanente. No hay fechas. Sólo la previsión de que
se haga realidad de aquí a 25 años.
Pero
antes de que las colonias lunares sean un hecho, es necesario
superar un buen puñado de obstáculos. Lo más importante es reunir
más datos sobre la composición de la Luna y estudiar cuáles serían
los lugares más adecuados para establecer la primera ciudad. Lo
que parece claro es que habrá que utilizar los recursos naturales
propios del satélite para edificar buena parte del complejo, ya
que el traslado de material desde la Tierra tendría costes absolutamente
prohibitivos.
Una
vez resuelto el tipo de material a utilizar, quedan aún incógnitas
realmente importantes por resolver: ¿De dónde obtener el oxígeno
necesario para respirar? ¿Cómo conseguir una gravedad similar
a la terrestre? ¿De donde obtener los alimentos? ¿Seremos capaces
de vivir sin ver la luz del sol?
Adosados
con vistas a la Tierra
La Estación Espacial Internacional (ISS), que servirá de base
intermedia para una futura colonia en la Luna y para campo de
pruebas durante periodos prolongados, todavía tardará en entrar
en funcionamiento. No hay planes concretos para volver a pisar
la Luna, y la llegada del hombre a Marte puede dilatarse hasta
bien entrado el siglo XXI. Sin embargo, ¡ya se pueden comprar
casas en el mar de la Serenidad! DreamWeaver
Studios ofrece en Internet la posibilidad de reservar una
parcelita en la Luna por sólo 19,99$, unas 2.600 pesetas. Se puede
elegir entre chalés de seis, cinco o cuatro dormitorios. El viaje
trasladaría a las familias hasta la Luna en tan sólo ocho horas.
Sólo hay que rellenar una orden de inscripción y, a cambio, te
envían documentación completa que describe las actividades de
ocio y tiempo libre disponibles en la Luna, dónde cenar (menús
incluidos) y una fotografía de las vistas que tendrá el futuro
hogar espacial.
Otras
empresas como Spaceadventures
no llegan hasta la Luna, al menos, de momento. Pero ya reservan
plazas para los futuros vuelos suborbitales que tienen previsto
realizar entre el 2003 y el 2005. Por algo más de 12 millones
y medio de pesetas ofrecen una experiencia única a bordo de una
nave espacial que se elevará a 100 kilómetros de la Tierra, superando
la altitud oficial que da comienzo al espacio.
Susana
Velasco 16.08.00