Guía
femenina para tener relaciones sexuales con perros
NOTA:
EL TITULO DE ESTA GUIA DEJA CLARO EL TEMA DEL QUE SE TRATA. SI
LA IDEA DE RELACIONES ENTRE UNA MUJER Y UN PERRO TE OFENDE, MAS
VALE QUE LO DEJES AQUI, PORQUE SE TRATA DE ESO, Y SOLO DE ESO
Y EN DETALLE.
La
fantasía y el placer bestial
Según
mi experiencia personal, hacer el amor con un perro es muy estimulante
y con frecuencia puede llegar a ser hasta más excitante que hacerlo
con un hombre.
Hay
estudios psicológicos que afirman que más de tres mujeres de cada
cuatro han fantaseado alguna vez con algún tipo de relación con
animales. ¡A qué si!
Créeme
que no es una cosa de gente rara; el pene de un perro te aportará
algo especial. No tengas miedo de sentirte rara; yo no he perdido
el gusto por las relaciones con los hombres y hasta podría decir
que me siento más fuerte y segura, más dueña de mi cuerpo de lo
que estaría si no tuviese la posibilidad de disfrutar casi todos
los días, con esos amigos tan simpáticos como son los perros.
Hay
un punto más en el que no sé si habrás pensado. Muy pronto las
mujeres empezamos a preocuparnos por la edad. Aunque sigamos siendo
deseables para los hombres, sabemos que el tiempo pasa más rápido
que para ellos en el aspecto físico.
A
mí personalmente me encanta saber que siempre habrá un perro (o
varios) dispuesto a hacerme disfrutar mientras desata sus instintos
y descarga su abundantísimo esperma en mi interior.
¿Quién
soy yo? Me llamo Olga R. y vivo cerca de Zaragoza. Tengo 44 años,
he tenido varias parejas, estoy casada desde hace 12 años y tengo
3 hijos. Mis relaciones con los perros es sólo un aspecto de mi
vida íntima, uno de tantos. Y tengo la suerte de compartirlo con
mi marido, el cual nunca ha puesto ninguna dificultad a todo esto
(incluso disfruta acompañándome en ocasiones). Naturalmente no
pregono esto por ahí: ni mis hijos ni casi nadie de mis amistades
sabe nada de esto, como tampoco saben con qué frecuencia o en
qué postura hago el amor con mi marido.
Mis
relaciones sexuales con perros empezaron cuando tenía 18 años.
Seguidamente
voy a hablar de las relaciones sexuales que una mujer puede tener
con perros en varios aspectos: sexo oral (Cunnilingus) y penetración
en varias formas.
Sexo
oral con perros (Cunnilingus) Llamamos sexo oral con un perro
cuando éste utiliza su lengua para lamer las zonas genitales de
la mujer. Toda mujer que ya lo ha experimentado con un hombre
(o una mujer) sabe que es agradable si la persona lo hace bien
(aunque parece que no siempre lo es para quien lo hace o hay quien
se cansa en exceso). Con un perro no es exactamente igual.
La
lengua de un perro es muy diferente de la humana. Tiene músculos
muy potentes y nunca se cansará de usarla. También su tacto es
distinto. Si un perro te ha lamido (aunque sea en la mano) se
nota una rugosidad que no tiene la lengua humana. También es más
larga y el perro la utiliza con auténtica pasión. Para ellos,
lamer es lo más natural del mundo. Seguramente por eso, muchas
relaciones sexuales entre mujer y perro han empezado de manera
espontánea.
Si
para un perro lamer a su ama o a una persona que le inspira confianza
es normal, también es normal que la zona genital de la mujer llame
la atención. Ya tenemos todos los ingredientes.
Parece
que el aroma de los genitales femeninos es atractivo para los
perros, tal vez le recuerde algo al de las hembras de su especie,
que sólo están disponibles para aparearse muy pocos días al año.
Es
una paradoja, pero ocurre como si la entrepierna de una mujer
fuese la mayor parte del año más atractiva para un perro que la
de una perra. Voy a hablar algo de la sexualidad de los perros.
Cuando
la perra está en celo su vagina desprende un olor muy característico
y fuerte (para sus congéneres). Esa es la señal para el perro,
que se aproximará y si le es dada la ocasión montará a la perra.
Frecuentemente esto lo precede con algunos lamidos en la vagina
de la hembra. Con una mujer hay alguna similitud. Si el perro
tiene ocasión, no desperdiciará la oportunidad de lamer esa fuente
de olores que le atraen (incluso en una mujer). Si aprovechas
esa inclinación natural, podrás convertirla en una fuente de placer.
Si sabes además mostrarle cómo debe hacerlo, podrás convertirlo
en un compañero de ratos agradabilísimos, generoso como sólo un
perro puede serlo. Hay varias maneras de estar situada mientras
un perro te lame la entrepierna.
Tumbada
Es
lo más sencillo y te permite tener todo el control de la situación.
También
puedes ver todos sus actos. Es absolutamente cómodo; puedes ponerte
totalmente tumbada en el suelo o en la cama, con la cabeza del
perro entre las piernas. Para guiarle y que pierda toda reticencia,
podéis acariciarlo, mientras permanece así, mostrándole que no
os oponéis a ello, sino al contrario. La sensación que un perro
te causa cuando te lame ahí es indescriptible. Su rugosidad húmeda
y cálida acariciando los labios de la vagina, chupando el clítoris,
tiene sólo un lejanísimo parecido con lo que se puede vivir con
un humano. Sólo la que lo ha probado lo sabe...
No
tengáis problema en separar las piernas lo más posible; así le
daréis un mayor acceso a vuestra intimidad, separando los labios
de la vagina y dejando el clítores expuesto.
Si
vuestros jugos le gustan (lo que suele ocurrir) se entusiasmará
intentando ir más adentro con la lengua. En ese momento, lo único
que hay que hacer es disfrutar y dejarse llevar.
Si
además pones un cojín o almohada bajo las caderas, el acceso que
tiene es más directo.
Otra
variante es tumbada en la cama pero los pies en el suelo. Insisto
en que en todos estos casos vosotras controláis todo. Si el perro
os intentase montar, sería muy fácil impedírselo.
Basta
con juntar las piernas.
Más
atrevida: a cuatro patas
Es
tremendamente agradable. Pero es claramente más atrevida si estáis
empezando. Es muy, muy fácil que el perro no tarde en intentar
montaros en cuanto os vea en esa posición. Para ello le basta
con su instinto, aunque no haya montado nunca a una perra... o
a una mujer.
Si
te atreves en esta posición sin querer que te monte, pero lo intenta,
la única solución es arrodillarse, de forma que tu vagina quede
fuera de su alcance. Si por la razón que sea, decides probar a
cuatro patas, te diré que una ventaja que tiene esta posición
es que así no tiene acceso sólamente a la vagina, sino también
al ano, que normalmente te lamerá generosamente y con total placer.
Y te puedo decir que es una experiencia estupenda, sobre todo
si se combina con los lametazos en la vagina y separas las piernas
lo bastante como para que pueda acceder bien a todo tu trasero.
Por otra parte, pocas son las mujeres que han podido experimentar
ese tipo de caricias en el ano con un hombre. Aquí tengo que advertiros
que debéis extremar la higiene en ambos puntos. Además de proteger
al perro te proteges a ti misma, porque con su lengua podría dispersar
en tu vagina bacterias provenientes del ano, llevándote tal vez
a una infección vaginal. Esto no es porque sea un perro: es algo
que conocen bien los hombres y mujeres que practican la penetración
anal.
Lo
habitual es que un perro se pase un buen rato lamiendo la vagina
de una mujer y no es nada extraño que pueda llevar varias veces
al orgasmo a ésta. Si hay suerte, te puede llevar a tanto placer
como ningún hombre pudiera hacerlo con su lengua. Un inconviente
puede surgir si el perro manifiesta excesivas ganas de montarte
y tú quieres seguir disfrutando de sus lamidas. Hay algún truco
para aumentar su interés por esto: poner azucar (aunque así se
entretendrá en las zonas más exteriores de la vagina) o hasta
miel (de esta manera es posible hacerle llegar más adentro, si
así te apetece). A veces tiene su gracia extenderse algo de miel
por la piel de las piernas, pechos, etc. de modo que te llene
el cuerpo de deliciosos lametazos.
Alguna
información sobre la sexualidad canina
Creo
que siempre conviene que sepas algunas cosas de la sexualidad
del perro, especialmente si estás pensado en tener una relación
de penetración con él. Para empezar, hablaremos un poco de su
pene.
Muchas
mujeres tienen ideas equivocadas y piensan que es inmenso o por
el contrario lo ven pequeño, según conozcan más o menos de perros
o según qué razas han visto.
Ocurre
que las diferencias son tremendas según razas y mezclas. En esta
tabla verás que los tamaños van desde mucho más pequeño que el
humano hasta más grande.
Raza
Long. Diámetro Cocker 5-6 1,5-2 Galgo 6-7 1,5-2,5 Bulldog 6-12
2-3 Dálmata 8-12 2-3 Collie10-13 2-3 Labrador 11-15 2,5-3 Setter
12-15 3-4 P. Alemán 12-17 3,5-5 Gran Danés 13-20 4-6 HOMBRE 12-18
3-6
Se
puede decir que el tamaño del pene en erección está bastante relacionado
con el de la raza del perro. Claro que en esto hay bastantes excepciones.
En fin, conviene en todo caso que consideréis si el perro en cuestión
os conviene por su tamaño, aunque personalmente dudo que por exceso
pueda haber problemas, teniendo en cuenta la tremanda elasticidad
de una vagina en condiciones normales. Cuando se habla de penes
humanos muchas veces se dice el tópico de que si el tamaño no
importa, etc. Yo soy de la opinión contraria: importa mucho y
en mis relaciones con hombres siempre he disfrutado más con un
pene más grande (y sobre todo grueso) que con uno pequeño. Bueno,
pues ocurre que tratándose de un perro, eso importa menos, porque
la constitución de este pene es totalmente distinta de la del
hombre. El pene de un perro no tiene prepucio, o más bien es en
toda su longitud muy similar a la cabeza del pene del hombre,
tanto en sensibilidad como en color. De hecho, si te fijas, el
pene en su totalidad permanece cuando no hay erección cubierto
por una piel que está unida a su vientre. Todo él tiene un color
rojizo-rosado. Evidentemente aunque no haya erección y todo el
pene esté recogido en esa bolsa y ésta destaca poco de la línea
del vientre, es muy fácil distinguir el sexo de un perro. Cuando
el perro tiene una erección esa funda se retrae y el pene va apareciendo
con su color llamativo, frecuentemente de un rojo muy brillante.
Quien
ha tratado bastante con perros sabe que es algo que llama mucho
la atención, sobre todo cuando el perro muestra su erección (que
a veces surge sin saberse porqué, como pasa a los hombres) ante
algún visitante que no está tan acostumbrado a ese aspecto de
la anatomía canina. Otra peculiaridad es la forma, que en los
perros se puede decir que es en punta, sin la hendidura de los
hombres al final (donde tiene el agujero por el cual eyacula).
A diferencia de los hombres, un perro produce una gran cantidad
de jugos desde que entra en erección hasta el final del acto sexual,
independientemente del esperma. Un perro siempre tiene el pene
limpio, debido a que dedica bastante tiempo a lamérselo a sí mismo.
Por otra parte, no hay razón por la cual un perro sano pueda transmitirte
enfermedades. En ese sentido juegas, con ventaja, dado que la
mayor parte de las enfermedades que afectan a los perros no lo
hacen con los humanos y viceversa. El SIDA es un buen ejemplo.
Nunca un perro podrá transmitirte el SIDA. Y evidentemente nunca
tendrás que preocuparte de un posible embarazo, por más esperma
que descargue en ti (y ya verás que descarga mucho).
El
bulbo
Lo
más peculiar es el bulbo que aparece en la base del pene (no hay
que confundirlo con los testículos), que se va ensanchando a medida
que se aproxima el auténtico orgasmo del perro. Cuando el perro
penetra a su hembra y se agita de forma que la penetración se
hace más profunda, llega un momento en que el bulbo penetra también
y se sigue hinchando en el interior de la vagina.
De
este modo llega un momento en que el pene no sale ya, pese a que
el movimiento del pene de alguna manera continúa. Es a partir
de ese momento cuando comienza una intensa eyaculación. Digamos
que la naturaleza de los perros les lleva a permanecer así "atados"
durante un rato, asegurando que todo el esperma se deposita en
la vagina. Se persigue así facilitar la fecundación, en una especie
que a diferencia de la humana tiene pocos y breves periodos de
fecundidad.
Casi
toda la gente ha escuchado historias que nunca se sabe si son
ciertas de mujeres o chicas que han necesitado ir a urgencias
por haber quedado "atadas" a un perro. Este tipo de
historias, como vemos, tiene un fundamento real. Pero no dejan
de ser extrañas, puesto que normalmente ese momento no dura para
siempre y pasado un tiempo que puede variar, el pene del perro
saldrá sin ninguna dificultad. Todo es, pues, natural y se resuelve
sin problemas. Más bien, quienes disfrutamos al ser penetradas
por un perro disfrutamos también del rato en que permanecemos
atadas y con el bulbo ejerciendo una presión agradable (no dolorosa)
en la entrada de nuestra vagina, en las cercanías del clítoris.
Este punto es importante tenerlo claro para no llamarse a engaño.
Siempre es posible la penetración sin el bulbo, para lo que tienes
simplemente que impedir con tu mano que el bulbo entre. Esto es
especialmente fácil si la penetración se hace contigo tumbada
y no a cuatro patas. De todas maneras, estoy casi segura de que
a medida que adquieras experiencia te parecerá que el bulbo y
su acción es una de las cualidades más interesantes del perro.
Algunos
consejos para la penetración vaginal con perros
Hacer
el amor con un perro puede ser muy sencillo, incluso más sencillo
que con un hombre. Con un perro sería muy raro que no lo encontraras
dispuesto siempre que quisieras. De todas maneras te aconsejo
alguna cosa si decides dar el paso. Aunque te suene un poco cómico,
ponle unos calcetines fuertes en las patas, de modo que no pueda
arañarte sin querer con las pezuñas. Pon una toalla debajo de
ti de modo que su esperma y sus jugos (muy, muy abundantes) no
manchen suelo, moqueta o los muebles. Por esa misma abundancia
de jugos y esperma, tras la relación lávate si no quieres chorrear
durante un buen rato.
Ten
a mano cojines, almohadas, etc. que te ayudarán a adoptar una
postura adecuada y cómoda
Y
si decides hacerlo a cuatro patas, una mesita baja te será también
muy útil. Comienza excitando al perro (y a ti misma) facilitándole
que pueda lamerte en tu entrepierna y/o (si te apetece) acariciándole
en sus genitales. Si le masajeas el pene, hazlo por su forro y
no por el tronco del pene en sí, que es demasiado sensible. Ya
verás como en cuanto conozcas un poco la situación te será fácil
tener un hermoso pene canino dispuesto a penetrarte. Si lo has
tenido lamiéndote un rato no habrá problema en cuanto a lubricación
tuya, que por otra parte, con un perro no será problema, pues
el aportará la suya propia en abundancia. A medida que se excite
se sorprenderá como va produciendo más líquido brillante. Si no
quieres que eyacule antes de penetrarte, no le excites demasiado,
pues sobre todo si es nuevo en estas cosas no es difícil que si
lo estimulas con la mano le hagas tener un orgasmo antes de tiempo.
Claro que esto puede interesarte si lo que estás haciendo es explorar
su sexualidad antes de decidirte a convertirlo en tu amante animal.
Hazte a la idea, si ya te has decidido a la penetración, de que
el acto sexual con un perro normalmente conlleva "manchar"
un poco debido a la abundancia de jugos y esperma. Tenlo muy en
cuenta para elegir momento y lugar y para no llevarte una sorpresa
y no tener molestias por haber manchado muebles, etc. que sean
difíciles de limpiar.
Sobre
la posición para la penetración
Aquí
sí que se puede decir que los perros están en inferioridad de
condiciones con respecto a los humanos. Como van a cuatro patas,
sus posibilidades son menos. La posición del misionero, la más
típicaen relaciones hombre-mujer, es también posible entre ti
y tu perro. Y yo sospecho que la mayor parte de las mujeres preferimos
esto con los perros. Te aconsejo ponerte un par de cojines bajo
las nalgas, para facilitar un ángulo de penetración mejor al perro.
A poco que le lleves el pene a los labios de tu vagina, él sabrá
seguir el juego y enseguida lo tendrás metiendo y sacando su pene
con el movimiento tan típico que todo el mundo conoce. La forma
en punta y la lubricación facilitan todavía más las cosas. Normalmente
enseguida adoptan un ritmo rápido. Pronto deberás decidir si le
vas a dejar llegar hasta el final y meter también el bulbo o no.
Déjame que te diga que ahí está lo más interesante, así que no
le prives ni te prives de ello. Si por lo que fuera no quieres
que lo meta, impídelo delicadamente con la mano. No habrá problema
y el perro podrá eyacular en tí (si quieres) igual. El día en
que decidas que te monte con todas las consecuencias, verás como
su pene engordará hasta llenar tu vagina (especialmente en la
entrada) y podrás sentir su esperma dentro de ti. No me extrañaría
que empiece lo mejor para ti entonces. Yo es cuando siento más
fácilmente orgasmos (sí, varios normalmente) en relaciones con
perros. No hace daño (y las pocas mujeres que hayan tenido la
experiencia y con las que he hablado son de la misma opinión que
yo) y es agradabilísimo sentir esas pulsaciones del bulbo dentro
de ti.
Otra
cosa llama la atención: está muy caliente, ya que los perros tienen
una temperatura algo más elevada que los hombres. Aquí viene algo
importante: llegado este punto hay que disfrutar de la situación
y en ningún caso intentar separse, porque eso sí que podría ser
causa de daños para ti pero sobre todo para el perro (que es muy
delicado en este sentido). Yo he visto escrito que los perros
producen hasta 6 veces más de esperma que un hombre, pero me atrevería
a jurar que la cosa es todavía más clara. Cuando has terminado
tienes la sensación de estar "llena". A mí personalmente
eso me es agradable. Durante esos momentos finales del acto tu
cuerpo puede llegar a orgasmos en cadena, a una especie de frenesí.
Será
un placer animal, total, incontrolado.