Esos momentos mágicos
donde la sensibilidad llena un mundo de color
bajo las estrellas o el sol, esbozos, trazos, pinceladas dan paso
al arte creador.
El reloj no existe,
y sin embargo las horas vuelan, pero cuando el artista está delante de
su obra, nada mas que ella lo envuelve, solo
el lienzo, los pinceles y el color forman parte de ese todo en ese momento.