El mambo "reinventado" por Pérez Prado, fue creado por el compositor habanero Orestes López y la orquesta de
charangas de
Arcano y sus maravillas, que titularón un danzón con el nombre de "Mambo". La cronica cuenta que en 1938, el
violoncelista
Orestes López compuso el danzón "Mambo", que llevaba en la parte final una variación acelerada y alegre
del tradicional ritmo
habanero. La nueva forma de ver la música en Cuba creada por López dio origen a lo que hoy se conoce como el
mambo. Dámaso
Pérez Prado, quien nació en Matanzas el 11 de diciembre de 1916, se apoderó del ritmo y le puso su propio
sello para lo cual
creó temas y arreglos. Fue tal el arrollador triunfo del mambo, la mejor música bailable del momento, que en
1955 la asociación
de criticos norteamericanos declaró a la orquesta de Pérez Prado la más popular del año y la RCA
Victor le otorgó el disco
de oro por "cerezo rosa". Pérez Prado viajó a Mexico donde fue patrocinado por Mariano Rivera Conde, director
de la RCA Victor,
quien llevó su voz por la radio, los escenarios y los sets de cine para lograr difundir las revolucionarias concepciones
del
rey del mambo. En 1949, cuando Pérez Prado, empezaba a crecer como artista en Mexico, retomó lo realizado por
López y le hizo
algunas variaciones, dandole un giro total a la creación de 1938. Ya era un mambo diferente, más ritmico, más
largo, más estridente
y bailable. Para los instrumentos era una mezcla, algo incoherente, de trombones, trompetas, saxofones, tambores y piano.
Quien sabe si Lou Bega ahora en 1999, a los 50 años de este acontecimiento quiere repetir la misma historia con su
version
del Mambo numero 5. Pérez Prado alcanzó éxitos sin precedente con "cerezo rosa", "que rico el mambo",
"mambo # 5", "lupita"
y su orquesta con sus propios arreglos, obtuvo tambien resonantes triunfos con interpretaciones de "historia de un amor",
"maria bonita", "quien será", "guaglione", "patricia", "moliendo café", "caballo negro", etc. El mambo ingresó
a Colombia
en la decada del 50 y para este entonces Dámaso Pérez Prado ya era un idolo en todo el continente. Alguna vez
en sus grabaciones
emitió un gritico por lo cual lo regañarón, pues consideraban que era un sonido ilogico para el acetato.
Ese aahhh o uuhhh
más tarde identificaria una de las principales caracteristicas en la música del rey del mambo y al mismo tiempo
de este ritmo.
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