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...tras
las escuelas literarias, que han querido darnos una visión
deformada, sobrehumana, poética, enternecedora, encantadora o
soberbia de la vida, vino una escuela realista o naturalista que
pretendió indicarnos la verdad, nada más que la verdad y toda la
verdad.
Guy de Maupassant |
Como dice Mª José Toña en su monumental tesis "Función
actancial de los elementos en los cuentos de Maupassant", [
...la obra de Maupassant ha sido habitualmente etíquetada bajo el
nombre de "naturalista" aunque su ortodoxia dentro de ese
movimiento literario no parece evidente. Estudios más serios lo hacen
converger en el punto de unión del realismo de Flaubert, del
naturalismo de Zola y del positivismo de Comte...].
Aún estando de
acuerdo con esta tesis y partiendo del hecho de que todo encasillamiento
dentro de un género conlleva siempre un implícito margen de error, en
el caso de Maupassant cabe decir que este margen se torna casi abismo
cuando se analizan sus cuentos, tal fue su diversidad. De todos modos y
por dar continuidad al aspecto divulgativo del presente trabajo, da remos
a continuación unas breves características del naturalismo como
movimiento literario al que nuestro autor fue afín en muchas de sus
narraciones.
El
naturalismo fue un movimiento nacido en torno a Emile Zola cuyo objetivo
era reproducir la realidad con una objetividad perfecta en todos sus
aspectos, tanto los más sublimes como los más vulgares.
Según Zola las bases teóricas de la novela naturalista se
resumen en el "estudio del temperamento y las modificaciones
profundas del organismo bajo la presión del medio y las
circunstancias".
Antitético
al espiritualismo y al optimismo ideológico de la cultura romántica,
en el naturalismo se sub raya la dependencia del hombre de las
condiciones ambientales y denuncia los límites concretos de su personalidad
ética. Se desplaza toda la atención no tanto hacia la
naturaleza, anulada por un pesimismo opuesto al optimismo ilustrado, como
hacia la sociedad entendida como un mecanismo de atropello y de
embrutecimiento del individuo.
Es fundamental la hipótesis de la enfermedad y el mal como producto del
deterioro y distorsión de las estructuras sociales.
En el naturalismo se niegan los principios estéticos tradicionales para
proponer una revolucionaria equiparación entre lo "bello" y
lo "feo". Se reivindica lo que la gran literatura
aristocrática y burguesa había rechazado durante siglos.
ue considerada esta nueva novela como la representante de las clases
bajas, la pequeña burguesía y el proletariado, convencionalmente marginado
del dominio elitista de la literatura.
Todas
las afirmaciones teóricas anteriores tienen su antecedente en la obra
de los hermanos Goncourt pero es con Emile Zola cuando el naturalismo
alcanza una poética más original y pasa de ser el modo de una
discusión literaria a la categoría de auténtica escuela.
Los naturalistas entienden el arte como "documento humano" y
se le pedía la misma nítida imparcialidad de los más recientes de
las técnicas entonces de moda, la fotografía.
Entre
los más destacados escritores naturalistas aparte del gran maestro que
fue Zola, caben citar a los componentes del "grupo de Medan" ,
que en su colección Las veladas de Medan, y presididos por Zola,
sentaron el manifiesto naturalista. Fueron Leon Hennique, Henry Céard,
Paul Alexis, Joris-Karl Huysmans y Guy de Maupassant, sin olvidarnos de
los hermanos Goncourt como los introductores del movimiento
Fue en el periodo 1880-1882 cuando la cultura
española entró en fructífero contacto con el naturalismo. En 1881 se
publico La desheredada de Pérez Galdós, primera novela
española con clara influencia naturalista, y la crítica de esta
novela, escrita por Clarín, podría considerarse como manifiesto del
movimiento en España. En realidad no puede hablarse de un naturalismo
español en sentido estricto, pero el esplendor de la novela en el
decenio de los ochenta, sólo puede explicarse teniendo en cuenta el
ejemplo del naturalismo francés. Los autores españoles sienten una
especial dificultad para conseguir la impasibilidad narrativa; cabe, sin
embargo, aplicar la denominación de naturalistas a autores como
Galdós, Pardo Bazán, Clarín y el catalán Oller. Con
posterioridad sus huellas seguirán presentes en obras como algunas
novelas de Blasco Ibañez sobre la región valenciana, o en el grupo
ruralista catalán, cuya obra más representativa es Solitud de
V. Catalá.
Aunque resulta difícil hablar de un movimiento
naturalista en los países hispanoamericanos, pueden señalarse
fácilmente autores con clara influencia del naturalismo francés: los
argentinos Cambaceres, J. Martel y, más adelante Gálvez; los chilenos
Orrego Luco y Edwards Bello; los mexicanos F. Gamboa y Aruela, en sus
primeros libros; el cubano C. Loveira, el uruguayo Magariños Solsona,
el puertorriqueño Zeno Gandía, el venezolano M. E. Pardo y otros.
Para recabar más información sobre el naturalismo como movimiento
literario, recomiendo el libro de Emile Zola: "El naturalismo"
(Ensayos, manifiestos y artículos polémicos sobre la estética
naturalista). Ediciones Península. Barcelona 2002. Traducción de Jaume
Fuster.
También es interesante el prólogo que Maupassant
hace en su novela "Pierre et Jean", donde da las pautas de su
estilo literario. Para leer dicho prólogo, hágase clic aquí
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Emile Zola
Nació
en París en 1840 y falleció en la misma ciudad en 1902. Su primera novela fue Teresa Raquín, 1867 .También concibió un
ciclo de novelas donde se sometía a examen a todos los extractos de la
sociedad titulada Los Rougon-Macquar, serie que comprende 20
volúmenes y comienza con La fortuna de los Rougon (1871) para
finalizar con El doctor Pascal (1893). De este ciclo cabe
recordar títulos tan significativos como El vientre de París
(1873) sobre la dura realidad popular de la ciudad; La taberna
(1877)
basada en la plaga social del alcoholismo; Nana (1880) ambientada
en la
buena sociedad burguesa;da y luchas
sociales en un distrito carbonífero; La bestia humana (1890). Concluida
esta serie publicó la trilogía Las tres ciudades: Lourdes (1894), Roma
(1896) y París (1898) en polémica con la iglesia católica y sobre las
supersticiones en las que se basa la fe religiosa.Murió mientras dormía por las emanaciones de una estufa de gas, aunque
hubo sospechas de que fue asesinado, este extremo nunca fue confirmado
del todo. Para resumir diremos que mientras las corrientes estéticas y
decadentes que entonces dominaban la literatura parecían no darse
cuenta siquiera del problema social, Zola afrontó el conflicto
fundamental de su tiempo la lucha entre la clase propietaria y el proletariado, representándola de forma vibrante, verosímil y despiadada
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