Odiseo: Rumbo al Pasado, 1,
Abril 2001
Depósito Legal: MA-691-2002
ISSN: 1579-5705
ARQUEOLOGÍA DEL PAISAJE EN LA DEPRESIÓN DE RONDA (MÁLAGA) DURANTE LA
PREHISTORIA RECIENTE
Miguel Juan Crespo Santiago
Resumen: Durante
toda la Prehistoria Reciente los grupos no tuvieron la misma noción del
territorio, no se movían en él, ni lo explotaban, ni organizaban de la misma
manera. Fueron muchos los aspectos, que influyeron en esta concepción, desde el
medio ambiente hasta la mentalidad de cada grupo. Eso se refleja en sus
asentamientos, cultura material y rituales funerarios.
Las sociedades nunca han organizado el territorio por donde se movían de la misma manera, son muchos los motivos causantes de estos cambios en la concepción el territorio. Un claro ejemplo se puede observar en la depresión de Ronda durante la Prehistoria Reciente. Las sociedades nómadas neolíticas y megalíticas que se movieron por esta zona tenían dos concepciones distintas del territorio, el motivo principal es su mentalidad, religión y organización social, pero todo unido a otra serie de motivos, entre los que el medio ambiente va ha tener un papel fundamental. Luego se producirá un tercer cambio importante con las poblaciones sedentarias del Bronce. Sin entrar en detalles, en la depresión de Ronda se llevaron pautas territoriales similares a casi toda la cordillera subbética.
PALEOAMBIENTE DE LA
DEPRESIÓN DE RONDA
La serranía de Ronda se encuentra en la parte
occidental de la provincia de Málaga. Este complejo montañoso no está
constituido por una única unidad sino que está subdividido en varias zonas. Una
de esas zonas es la llamada Depresión de Ronda rodeada de montañas no muy
elevadas pero con disposición muy continua y con estrechos pasillos. Esta
Depresión tiene acceso a la bahía de Algeciras a través de los ríos Genal y
Guadiaro, a Cádiz por el río Guadalete, hasta el valle del río Guadalquivir por
el norte y a Andalucía oriental a
través del surco intrabético hacia Antequera. Esta superficie de 1.000 Km2
hace que la Depresión sea un lugar de paso natural y de comunicación entre la
costa y el interior.
La Depresión ofrece una zona apta para la
agricultura por las capas de arcillas y limos que poseen sus suelos. Pero
también hay otra composición de suelos más calizos aptos para los asentamientos
en los bordes de la cuenca. En lo que respecta a la vegetación la Depresión
poseía una bosque mixto en el que predominaban los árboles caducifolios, hoy
casi desaparecidos, que necesitaban suelos profundos y húmedos. Todos estos elementos hacen de la Depresión
un lugar apto para el desarrollo de actividades agrícolas (Aguayo 1989-90).
En la zona hay que destacar la presencia del cerro
Malaver-Lagarín, uno de los principales enclaves de suministro de sílex, no
solo de la Depresión sino de toda la zona circundante. Para terminar con las
fuentes de suministro hay que destacar el papel que tuvieron cerro de Anicarón,
los ríos Guadalete y Guadalporcún y el arroyo Vaquero para el suministro de
materia prima para útiles pulimentados. De las costas malagueñas y gaditanas
proceden cantos, conchas, etc. (Aguayo 1991 a,b)
NEOLÍTICO
El Neolítico en Andalucía abarcaría entre el V
milenio y el III milenio a.C. De este periodo en la Depresión resalta la gran
cantidad de yacimientos localizados sobre todo en tierras fértiles. Las
sociedades neolíticas se asentaron por toda la Depresión. Hay numerosos
asentamientos al aire libre en zonas llanas, cerros suaves, vaguadas y en las
mismas tierras de cultivo. Estos asentamientos poseen una tecnología de
tradición epipaleolítica, desarrollando una economía más simple y móvil en el
que la agricultura de rozas sería complementaria a la ganadería. En el
Neolítico Medio las sociedades se suelen asentar más en zonas al aire libre
junto a las tierras de cultivo, en estos asentamientos se pueden ver cerámica
decorada, a la almagra, con decoraciones incisas, asas, lengüetas, pitorros,
etc. Hay hachas y azuelas de piedra pulimentada y abundantes útiles de sílex y
adornos. Los asentamientos en cuevas y abrigos rocosos se dieron en la
Depresión en todas las épocas (desde el Paleolítico hasta la edad del Bronce) (Aguayo
1989-90). Hay preferencia por los asentamientos al aire libre, aunque las
cuevas también se utilizan. Este mismo fenómeno también ocurre en Granada en el
yacimiento de La Molaina (Saez 1981). En la misma Depresión durante el
Epipaleolítico ya se documenta asentamientos al aire libre, el yacimiento de El
Duende. El fenómeno de la mal llamada “cultura de las cuevas” en Andalucía no
se da en la Depresión, como se puede observar por la gran diversidad de
asentamientos al aire libre.
Como se puede observar la variedad de asentamientos
y el elevado número de ellos hace que las sociedades neolíticas tengan una
forma de organizar el territorio distinto a las sociedades megalíticas y del
Bronce. Los grupos neolíticos comparte un espacio común, se mueven constantemente
y no crean estructuras fijas ni parcelan el territorio (Márquez 1998). Estos
grupos serían nómadas o semisedentarios que se irían asentando en zonas
fértiles para desarrollar una agricultura complementaria a su dieta (Ferrer
1997), sería una agricultura simple, abrirían un espacio en el bosque para
cultivar y luego se irían. Esta agricultura de rozas no se puede practicar en
el mismo lugar más de dos años, es necesario dejar que la tierra de abone
(Barandiarán 1999). Esta agricultura de rozas y la ganadería (base económica
fundamental) van a ser que se produzca esa movilidad y diversidad de
asentamientos y para ello es necesario que los grupos se muevan en un
territorio común, sin delimitaciones intergrupales.
Con respecto a la explotación de recursos se observa
que la industria del sílex es un 30% laminar, casi todas lascas y laminas de
pequeño tamaño, sin preparación del núcleo para su extracción y un alto
porcentaje de piezas con córtex. La presencia de laminas procedentes de núcleos
piramidales se dará en momentos más avanzados del Neolítico. Enclaves como el
cerro Malaver aún no se empezó a explotar, el sílex se recogía de los ríos y de
la superficie, se extraían las piezas directamente, sin preparación, es decir,
de primera extracción (Aguayo 1989-90). En lo referente a la piedra pulimentada
se observa una preferencia de rocas ígneas y metamórficas sobre las rocas
sedimentarias. La Depresión está compuesta por rocas sedimentarias, por lo que
la materia prima para las piedras pulimentadas se trajeron desde fuera de la
Depresión, la mayoría parecen provenir de entornos próximos (40-50 km) (Aguayo
1991a).
El periodo calcolítico en Andalucía se da entre el
III milenio y el II milenio a.C. desde
el megalitismo hasta el comienzo de la tecnología del Bronce. La problemática
de un origen autóctono del magalitismo o si éste viene de Portugal es otra
cuestión que no se tratará aquí. Sólo nombrar los llamados asentamientos tipo
“silos”, la problemática de la interpretación es difícil y no es la finalidad
de este artículo. Estos “silos” para que sean verdaderos lugares de
almacenamiento de alimentos (Carrileo 1982) tienen que estar registrado los
restos de cereal, poseer una cubierta para que el cereal se conserve y una estructura de asentamientos
más estable junto a un mayor número de útiles. Hasta que estos datos no se
confirmen va a ser difícil analizar la función de estas estructuras. No se
puede descartar que tengan la función de un lugar de reunión de los grupos
constructores de dólmenes como se da en el sur de Inglaterra, Galicia y
Portugal; por la estructura circular y abierta de estas estructuras. Es lógico
pensar que estas sociedades se reunían en lugares concretos (Márquez 1998).
Este periodo se caracteriza en la Depresión por la
disminución de yacimientos y la aparición de enterramientos colectivos en
dólmenes. Se produce un cambio en la forma de organizar el territorio con
respecto a los grupos neolíticos. Ahora los grupos se van a dividir el
territorio, para ello lo van a articular entorno a los dólmenes (Márquez 2000).
Estos lugares de enterramientos, que van a servir de unión intergrupal para su
levantamiento en los que se entierran solo miembros de un grupo, van a ser
también marcadores de territorios. Los grupos de este periodo, que son nómadas,
se van a mover en un territorio extenso pero delimitado. Las uniones
intergrupales van a ser claves para la movilidad. El número de dólmenes excavados hasta el momento es escaso, toda
la zona estaría peinada de dólmenes. Se puede observar en los documentados
actualmente la presencia de dólmenes tanto en zonas de tierras llanas, mesetas
y montañas. La movilidad es los grupos no variaría, el motivo de la disminución
de yacimientos en este periodo en la depresión se debe a los rastros que dejan
los poblados, documentándose en su mayoría enterramientos en dólmenes más que
asentamientos. Estos grupos han estructurado muy bien el territorio, moviéndose
por zonas donde hayan establecido alianzas intergrupales (Márquez 2000). La
mayor o menor capacidad de cada grupo para establecer estas alianzas va a
establecer diferencias a la hora de hacer el dolmen; pero no hay desigualdades
en los enterramientos, el rito es de inhumación igual para todos. Estas
sociedades serían sociedades igualitarias articuladas en clanes, donde no hay
diferencias sociales.
En la Depresión hay dólmenes de galería mayormente,
suelen tener planta rectangular, otros ovalados, algunos suelen presentar una
estructura segmentada, otros poseen un atrio en la entrada, también hay dólmenes
de corredor y otros de planta trapezoidal. Entre ellos destacan las necrópolis
de Encinas Borrachas, la de las Angustias, el sepulcro del Moral y el dolmen de
los Gigantes (Márquez 2000).
Con respecto a la explotación del territorio se
observa un mayor predominio de la ganadería. La agricultura se intensificaría
hacia la mitad del II milenio a.C. cuando en toda Andalucía central se produce
un aumento de piezas de hoz, es aquí cuando se puede hablar de intensificación
de la agricultura (Márquez 1998), en momentos campaniformes. Se observa un
mayor dominio en la explotación de sílex. Se comienzan a explotar cerro
Malaver-Lagarín, en las faldas oeste, sur y suroeste, donde se han documentado
talleres de sílex, dólmenes y asentamientos (Aguayo 1997). La industria lítica
cambia, empiezan a aparecer hojas de núcleos crestas, grandes hojas fabricadas
para el comercio y un mayor aprovechamiento del sílex. Se observa la
introducción de elementos de cobre, en un principio escaso y doméstico que poco
a poco va adquiriendo mayor presencia en el registro arqueológico.
Las cuevas se seguían ocupando, una prueba de ello
son las pinturas negras de Cueva de la Pileta, estas pinturas esquemáticas han
sido fechadas en este periodo. Son figuras hechas en líneas y círculos negras formando motivos en zig-zag,
antropomórficos, ángulos, puntos, retículas y los más abundantes son las
pectiformes. Hay paralelismos en otros yacimientos de la Península Ibérica
(Sanchidrian 1991).
No se observan asentamientos amurallados en la Depresión,
en la Península Ibérica se puede ver en este milenio una cohetaneidad de
asentamientos con y sin murallas (Castro 1996), pero esto no se da en la
Depresión esta el II milenio a.C. con el Bronce.
El campaniforme procedente de Carmona (Sevilla) seguramente, tendría características muy similares; y daría un cambio en la forma de enterramientos y articulación del territorio. Los enterramientos cambiarían a ser individuales y a dejar los dólmenes. Se cambiaría toda la estructuración del territorio. Este cambio es reflejo de otros cambios.
Edad
del Bronce
El periodo del Bronce se daría en Andalucía entre el
II milenio y el I milenio a.C. En la Depresión de Ronda se observa una
disminución muy grande de asentamientos. Destacando tres yacimientos Acinipo,
casco antiguo de Ronda y Silla del Moro, con una cronología que llega hasta
época bajoimperial romana (Aguayo 1989-90).
Los asentamientos cambian en esta época, los grupos
se asientan en lomas amesetadas, construyendo poblados estables, a veces
amurallados. Estos poblados controlan las zonas cercanas, produciéndose una
agrupación de asentamientos. Esta es la explicación del reducido número de
asentamientos en la Depresión, los grupos se han convertido en sedentarios y se
han agrupados en grandes poblados. La actividad económica se basa
principalmente de la agricultura, este cambio va a provocar un dominio del
territorio cercano, se van a establecer pequeños asentamientos ocasionales en
zonas cercanas. En este Bronce Inicial se produce un cambio importante en los
grupos de la Depresión de Ronda, las jefaturas se generalizan y van a controlar
todo el territorio. Con respecto a los enterramientos se van a practicar
inhumaciones individuales en los poblados o aprovechando los dólmenes con un
ajuar pequeños, pero sin hacer distinción social entre los difuntos.
Acinipo será el poblado de mayor importancia en la
Depresión. Se pueden observar cabañas de planta oval muy irregular, adaptadas a
las terrazas escalonadas del poblado. Está protegida por gruesos muros. Del
casco antiguo de Ronda y de Silla del Moro solo están publicado los estratos
protohistóricos. Estos tres poblados dominarían toda la Depresión. Los niveles
publicados de estos dos últimos yacimientos corresponden a épocas
protohistóricas y bajoimperiales romanas (Aguayo 1987).
Desde Acinipo se controlaba toda la zona fértil de
la Depresión, se establecieron asentamientos estaciónales de poca duración para
la explotación directa de estas zonas fértiles. Siendo Acinipo el centro de
toda la zona, con un desarrollo de las jefaturas muy notable. Se controlaría el
comercio, la producción, etc. Ya en la edad del Hierro con la llegada de los
fenicios será un centro comercial importante (Aguayo 1989-90).
En estos momentos la Depresión tiene una
organización social de jefaturas con todas las características que define
Francisco Nocete: alto grado de intensificación económica, rápido aumento
demográfico, ordenación jerárquica del territorio, tipología de los
asentamientos en función regional del trabajo, situación jerárquica de la
división del trabajo, control del comercio externo y delimitación del
territorio (Nocete 1984). Ahora en el Bronce se rompe la igualdad que existió en las sociedades
megalíticas de la Depresión de Ronda.
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