La Razón digit@l - Religión - El cardenal Rouco agradece al Opus Dei su apoyo a los sacerdotes diocesanos sábado 22 de junio de 2002


El cardenal Rouco agradece al Opus Dei su apoyo a los sacerdotes diocesanos




Monseñor Rouco elogió la figura del Beato Josemaría Escrivá
Álex Navajas - Madrid.-
La Jornada Sacerdotal organizada el pasado jueves por el Opus Dei se clausuró con notable éxito, logrando alrededor de 400 participantes. El cardenal arzobispo de Madrid, monseñor Rouco Varela, pronunció la última conferencia en el seminario de la capital, y elogió el papel del pronto San Josemaría Escrivá de Balaguer, para quien la fraternidad sacerdotal «constituyó uno de sus mayores desvelos y afanes apostólicos». «Preocupado por la santidad del sacerdote secular ¬añadió el cardenal de Madrid¬, él mismo fundó la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz como asociación de sacerdotes diocesanos destinada a promover la santificación según el espíritu y la praxis ascética del Opus Dei». Además, el arzobispo de Madrid recordó la importancia de que la pertenencia a una asociación sacerdotal sirva para reforzar la unión del presbítero con el obispo, y no para debilitarla. «En este ámbito específico de fraternidad, los sacerdotes hacen suya la vocación propia del Opus Dei, robusteciendo sus vínculos de pertenencia y unidad con el presbiterio diocesano y el obispo», apostilló. El apoyo espiritual y humano que todo sacerdote necesita para ser fiel ha de venir, en primer lugar, de su obispo, según explicó monseñor Rouco, ya que a él corresponde mantener, fomentar y velar por la unidad de los cristianos, pero también procede de sus hermanos sacerdotes.

Celibato sacerdotal

Monseñor Rouco subrayó la importancia y necesidad del celibato sacerdotal, por el que los sacerdotes «renuncian a una familia» para «poseer, ya en esta tierra, padres, madres, hermanos y hermanas, hijos e hijas, en número mayor que aquél al que renunciamos». Ante la soledad que sienten muchos sacerdotes, el cardenal de Madrid alabó a las asociaciones sacerdotales, porque ayudan a los presbíteros a «mantener los compromisos asumidos, buscar consejo y ayuda ante las dificultades personales y pastorales; y a fomentar lazos de amistad y de comunión». «Dichas asociaciones no pretenden suplantar ni la responsabili- dad del obispo en todo lo que concierne a la vida y ministerio del presbítero ¬afirmó el arzobispo de Madrid¬, ni menos aún dotar a los presbíteros de otros fundamentos de vida espiritual que no sean los que dimanan del sacramento del Orden».
   La Jornada Sacerdotal contó con otro invitado excepcional, que pronunció una ponencia por la mañana: el cardenal Darío Castrillón, Prefecto de la Congregación para el Clero.
   El cardenal colombiano, citando al Beato Josemaría, dijo que «el sacerdote tibio, ése es el gran enemigo de las almas». El cardenal Castrillón, uno de los purpurados con más peso en la Santa Sede, se lamentó, refiriéndose a los casos de pederastia en los EE UU que «con este problema, a los curas del mundo nos ha caído un elefante encima». El cardenal definió el sacerdocio como una «tarea noble y bella», sin la cual «no sería posible la presencia de Dios en el mundo». Sobre el fundador del Opus Dei, de quien se celebra el centenario de su nacimiento, señaló su ejemplaridad «como sacerdote secular, pues en su vida gastada al servicio de la Iglesia, ha sabido amar al mundo con la caridad de Cristo».