El cardenal Rouco agradece al Opus Dei su apoyo a los
sacerdotes diocesanos
Monseñor Rouco elogió la figura del Beato Josemaría Escrivá |
Celibato sacerdotal
Monseñor Rouco subrayó la
importancia y necesidad del celibato sacerdotal, por el que los sacerdotes «renuncian a
una familia» para «poseer, ya en esta tierra, padres, madres, hermanos y hermanas, hijos
e hijas, en número mayor que aquél al que renunciamos». Ante la soledad que sienten
muchos sacerdotes, el cardenal de Madrid alabó a las asociaciones sacerdotales, porque
ayudan a los presbíteros a «mantener los compromisos asumidos, buscar consejo y ayuda
ante las dificultades personales y pastorales; y a fomentar lazos de amistad y de
comunión». «Dichas asociaciones no pretenden suplantar ni la responsabili- dad del
obispo en todo lo que concierne a la vida y ministerio del presbítero ¬afirmó el
arzobispo de Madrid¬, ni menos aún dotar a los presbíteros de otros fundamentos de vida
espiritual que no sean los que dimanan del sacramento del Orden».
La Jornada Sacerdotal contó con otro invitado excepcional, que
pronunció una ponencia por la mañana: el cardenal Darío Castrillón, Prefecto de la
Congregación para el Clero.
El cardenal colombiano, citando al Beato Josemaría, dijo que «el
sacerdote tibio, ése es el gran enemigo de las almas». El cardenal Castrillón, uno de
los purpurados con más peso en la Santa Sede, se lamentó, refiriéndose a los casos de
pederastia en los EE UU que «con este problema, a los curas del mundo nos ha caído un
elefante encima». El cardenal definió el sacerdocio como una «tarea noble y bella»,
sin la cual «no sería posible la presencia de Dios en el mundo». Sobre el fundador del
Opus Dei, de quien se celebra el centenario de su nacimiento, señaló su ejemplaridad
«como sacerdote secular, pues en su vida gastada al servicio de la Iglesia, ha sabido
amar al mundo con la caridad de Cristo».