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La raza negra en Chile, página 2

La segunda ruta de acceso partía desde Buenos Aires, pasaba por Cuyo hasta llegar a Mendoza y de allí cruzaba la cordillera hasta el valle del Aconcagua, donde los negros eran derivados a Santiago o Valparaíso. Esta ruta, más directa que la anterior y muchas veces compuesta por "mercancía ilegal", era bastante más barata. Muchos comerciantes chilenos la utilizaron incluso para vender esclavos en el Perú.

Valparaíso fue en el siglo XVIII un importante puerto esclavista. Por ejemplo, en 1783 se embarcaron 2.180 negros rumbo al Callao. Francoise Frézier, un ingeniero galo que en 1712 visitó nuestro país, nos deja una importante descripción de lo que era por entonces esta ciudad marítima: "Al pie de la fortaleza, en una quebrada muy chica, está la aldea de Valparaíso, compuesta por un centenar de pobres casas, mal dispuestas y de diferentes niveles (...) De ciento cincuenta familias que puede haber, apenas se cuentan treinta blancos, el resto se compone de negros, mulatos y mestizos".

En Santiago la barriada de Guangualí (hoy calle Manuel Rodríguez"), tenía su "corral" donde el marqués de la Casa Real confiaba al mulato Roque el rol de "martillero" de los esclavos que traía desde Argentina.

Si bien en 1811 nuestro país prohibió la esclavitud gracias a la ley de "Libertad de Vientres" dictada por don Manuel de Salas, siete años después aún se podía leer la siguiente gacetilla en un periódico metropolitano: "Se vende un mulato de 22 a 24 años de buenas costumbres y en precio cómodo; el que lo quiera comprar véase con don Felipe Santiago del Solar".

Cuando el Ejército Libertador llegó a Chile en 1817, dos batallones (7° y 8°) estaban compuestos en su totalidad por negros africanos y criollos reclutados por San Martín en la Argentina. Según el historiador alemán Eckart Kroneberg: "Los más valientes, los más audaces hombres del General tienen la piel negra, porque San Martín ha comprado la libertad a estos esclavos africanos con las múltiples donaciones recibidas, para reforzar con ellos su Ejército Libertador. Estos negros aceptan gustosos la nueva esclavitud que, en caso de triunfar, los llevará a la libertad. Componen la primera fuerza de ataque y están ubicados delante de la artillería".

Estos infantes africanos mostraron su valentía en la batalla de Chacabuco, acontecimiento fundamental para nuestra definitiva emancipación de la corona española. Conducidos por sus jefes respectivos, Conde y Cramer, estos dos batallones fueron los encargados de enfrentar cuerpo a cuerpo las líneas enemigas y alzarse con la victoria. Dos años después, los tenemos luchando en la batalla de Maipú. Historiadores de la talla de Benjamín Vicuña Mackena, Francisco Antonio Encina y Barros Arana, coinciden en señalar el importantísimo rol que estos africanos jugaron en nuestra independencia.

Con el inicio de la República, la población africana comenzó a diluirse en el mestizaje. Gracias a la abolición completa de la esclavitud dictada en 1823, Chile pasó a ser la segunda nación en el mundo, después de Dinamarca, en tomar esta resolución. De esta manera, la minoría africana, que habitaba principalmente las ciudades de Santiago, Quillota y Valparaíso, comenzó a mezclarse con indios, gitanos y europeos, aportando parte de su herencia en la conformación étnica y cultural de nuestro pueblo.

Sin embargo, todavía nos queda una historia por contar. Un acontecimiento que se inicia en 1929 cuando la ciudad de Arica definitivamente se anexa a nuestro país. Allí, en la provincia de Tarapacá, una gran cantidad de afrodescendientes comienzan a vivir bajo jurisdicción chilena. Es la Arica negra. La del valle de Azapa, los carnavales y la Cruz de Mayo. Un lugar donde tener la piel oscura no es anécdota, sino una razón por la cual sentirse orgulloso.

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