|
'El
Profeta' es el disco de debut de Bijou, un álbum repleto de temas
completamente instrumentales que revelan unas capacidades muy importantes
en sus integrantes pero sobre todo un gusto exquisito en la composición.
La cual, por otra parte, se caracteriza por el eclecticismo de tendencias
y sobre todo por la originalidad a la hora de plasmar lo que es su carta
de presentación, sin ahondar en un estilo único o predominante.
Lo cierto es que hay pocos grupos en el panorama musical español
en lo que a rock progresivo se refiere que dejen claro su alta personalidad
propia. A continuación, hagamos un análisis detallado de
los siete cortes del disco.
'Los
albores del fuego imperecedero'
El arranque
es sin duda el más atractivo que se ha escuchado en años.
Es cierto que no se puede negar que uno se acuerda enseguida de los teclados
mágicos de Jordan Rudess, pero es genuino y auténtico, muy
propio. Bijou arranca el disco de debut con un tema precioso y preciosista,
medido a cada nota, cada tramo. Desde su melodía central, exquisita
y sentimental a los solos de guitarra melódica, pasando por el
continuo buen-hacer del teclado de Rubén García. El mejor
tema del disco probablemente, no tanto incidiendo en gustos personales,
sino atendiendo a criterios puramente técnicos y estéticos.
Es una obra maestra de ingeniería musical. Un "Red" de
la música española.
'El
camino a casa'
Más
metálica y dura, esta pieza tiene como protagonista el sonido más
guitarrero unido a destellos chirriantes de teclados. Llama la atención
la inclusión de riffs muy propios del hard rock -gracias al uso
de la stratocaster- y un mejor sonido de la batería, mucho más
envolvente en la base rítmica. Se nota que es una composición
de uno de los dos guitarristas de la banda, Nacho Morán.
'Encuentros'
De nuevo
se retoma el inicio pianístico al más puro estilo Rudess,
muy sinfónico y clásico. En este caso destaca sobre manera
la atmósfera creada por los teclados de Rubén García,
que firma el tema conjuntamente con el bajista, Alberto Mateos. La melancolía
y el blues inmerso en las notas de la guitarra principal dejan su huella
para calificar esos "encuentros". La técnica de Rick
Wakeman al más puro estilo Yes de los años 80 se puede apreciar
en fases de la composición con los teclados de Rubén. El
cierre de nuevo se precia exquisito con sonidos más 'rudessianos'.
'Imakinación'
Por primera
vez en el tema el bajo de Mateos cobra mayor protagonismo y en 'Imakinación'
es clave para la instrumentación. No se puede dejar de advertir
influencias en este tema desde Pink Floyd a la música más
'hardrockiana'. Y. J. Malmsteen y su teclista más celebrado, Jens
Johanson, también están algo presentes. Todo esto para ensalzar
el gusto de Bijou, que incluso alardea de melodías hispanas al
enlazarlas con las más sajonas. Pieza de fusión, eclecticismo
y progesión musical. ¡Hasta se llega a sentir una orquestación
de música de cámara! No puede haber mejor título
para este cuarto corte...
'Triste
euforia'
Melancólico
corte que evoca a los Pink Floyd más tristes de los 70 y a los
Triana de "El Patio". En 'Triste euforia', Bijou demuestra otra
cara de sus capacidades en lo que a la composición se refiere,
y lo hace con un sobresaliente. De nuevo el peso lo lleva Rubén
García, que confirma su maestría. No por ello se obvia que
el resto del grupo está a un gran nivel, pero sin ocultar el vuelo
mágico de los teclados. El final épico es para recordar
siempre. Gracias por otros momentos musicales a los que recurrir.
'Sueño
en la noche de los tiempos'
Con redoble
de baquetas empieza este sexto corte, que es una amalgama de tonos jazz,
blues y soul, que sin duda deben formar parte de las influencias musicales
de la banda. Es una composición que firma en solitario su bajista
Mateos, que se atreve con el tema más dispar del álbum.
De hecho protagoniza unos acordes muy buenos con su instrumento.
'El
profeta'
Sin duda
que el plato fuerte del disco es esta suite que da nombre al mismo. Se
compone de tres piezas: 'El reino de la nada', 'Recuerdos de invierno'
y 'En mi voz', firmadas por el conjunto al completo.
Pronto de descubre como una composición que progresa sobre sí
misma, sin volver casi nunca a terreno pasado, sin retomar melodías.
De nuevo tenemos que llamar la atención por el pasaje de teclados
ambientales en 'El reino de la nada', que clama a la épica de este
título que nos narra una historia de un profeta. La ausencia de
letras nos impide conocer el destino y las intenciones del grupo, pero
sin duda se sigue una lógica narrativa. Después se insiste
en riffs guitarreros algo machacones y repetitivos para dar paso a alegres
acordes 'hardrockianos', hasta con sonido a lo 'Hammond' en los teclados.
Es la parte de la suite más perdida y sin destino claro. Sobre
la mitad de la misma, se alcanzan unos avances importantes y la magia
de Rubén rescata el interés narrativo tras un insistente
coleo de riffs duros de guitarra. Y lo hace con unos pasajes propios de
un piano clave barroco, al estilo de Wakeman en sus increíbles
composiciones de ambientación medieval.
El cierre es 'En mi voz', que comienza calmada de temperamento y sin demasiada
ilación con lo anterior. No reincide en el error de repetir hasta
la saciedad los mismos acordes, sino que progresa continuamente con distintos
tipos de melodías. En unas destaca el teclado, en otras el bajo
o las guitarras.
Se echa de menos un final más épico o más arreglado,
ya que la impresión final al captar la esencia de esta suite es
el paso de un conjunto de impresiones muy contenidas en el que Bijou no
ha querido dar una nota más alta que otra.
En
conclusión, 'El Profeta' es una gran obra instrumental muy bien
construida de forma que el oyente nunca echa de menos el instrumento humano
-la voz- y tiene la habilidad de entremezclar estilos superpuestos sin
alterar la coherencia global del disco. Da cabida a la composición
de todos sus miembros y sin duda el peso más importante lo llevan
los teclados, quienes junto a las guitarras pueden calificarse de los
actores principales. No por ello queriendo significar que los demás
son meros acompañantes. Sin duda, la banda cree en un conjunto
que funciona a la vez y lo hace muy bien, y por eso no es menosprecio
para nadie resaltar la magia que los teclados se llevan en 'El Profeta'.
Esperemos que este profeta lo sea en su tierra, no como los bíblicos,
y que nuestro país haga un hueco a este excepcional grupo, que
está en la línea de otros como Psicotropia o Bartok, que
se componen de chicos muy jóvenes con savia nueva y con una cultura
musical impresionante.
|