Trabajo a Turnos



 

 

 

El trabajo a turnos se puede organizar de las siguientes maneras:

·        Sistema discontinuo: el trabajo se interrumpe normalmente por la noche y el fin de semana. Supone, pues, dos turnos, uno de mañana y uno por la tarde.

·        Sistema semi-continuo: la interrupción es semanal. Supone tres turnos, mañana, tarde y noche con descansos los sábados y los domingos.

·        Sistema continuo: el trabajo se realiza de forma ininterrumpida. El trabajo queda cubierto todo el día y durante toda la semana. Supone turnos de mañana, tarde y noche.

Dentro de las razones determinantes del desarrollo del trabajo a turnos, van desde lo puramente económico hasta el cumplimiento de las necesidades sociales. Los motivos para adoptar el trabajo a turnos pueden depender de:

·        La naturaleza del proceso de producción, es decir, por razones de carácter técnico. Algunos procesos de índole física o química deben llevarse a cabo de manera continua; caso de fundiciones, industrias químicas, refinerías de petróleo, etc.

·        La demanda social. Las empresas de servicios deben estar disponibles todo el día. Estas necesidades afectan principalmente a sectores de primera necesidad (hospitales, bomberos, fuerzas de seguridad del estado, etc.) y también a otro tipo de servicios como hoteles, transportes, gasolineras, etc.

·        Razones económicas. La  tecnología evoluciona cada vez más rápidamente por lo que, con el fin de amortizar el capital invertido en equipos y maquinaria es necesario sacar el máximo rendimiento antes de que quede sobrepasada por otra maquinaria más avanzada, creándose la necesidad de realizar un trabajo ininterrumpido.

 

En 1978, en la I Conferencia Mundial sobre Estrés en el trabajo, celebrada en Ginebra, ya se alertaba sobre los múltiples efectos del trabajo a turnos, tanto sobre la vida familiar, social, profesional y de salud del trabajador: El trabajo a turnos es un problema de salud y de calidad de vida.

En esta Conferencia se presentó un estudio de aproximadamente treinta meses en el cuál se muestra, de la forma más clara posible, los efectos del trabajo por turnos, tarde, noche, rotativos, en el bienestar físico y mental de los trabajadores en los países más industrializados, pero que podría servir perfectamente para el resto de los trabajadores en otros países.

Los primeros datos de este estudio fueron tomados de 1200 enfermeras y un número similar de cocineras y celadores de hospitales. Se elaboraron cuestionarios a través  de investigaciones en los archivos sobre accidentes y salud.

Los campos de investigación abordados fueron sexo, edad, estado civil, indisposiciones, patrones de alimentación y perfiles psicológicos.

Estas investigaciones confirmaron otros estudios realizados en Europa sobre el trabajo a turnos donde quedó comprobada una mayor dificultad de adaptación al horario de trabajo experimentada en trabajadores a turnos que en trabajadores en jornada normal, entendiendo por jornada normal horarios de 8 a 18 h. con descanso de 13 a 15 h para comer. Los trabajadores por turnos rotativos, al mudar frecuentemente de turno, encuentran mayor dificultad en ajustar sus ritmos biológicos a los patrones de sus horarios de trabajo. El trabajador por turnos rotativos corre diferente riesgo de salud comparado con trabajadores de jornada normal.

El análisis de los cuestionarios indicó, entre otras cosas, que los trabajadores por turnos se adaptarían mejor si:

El trabajo por turnos no fuese tan neurotizante.

Sus horarios de trabajo les satisficiesen.

El trabajo a realizar les agradase.

Contrastada la literatura sobre el trabajo a turnos se puede concluir que muchos de los trabajos realizados son experimentales y dirigidos al análisis de la relación entre el trabajo por turnos y los patrones de salud y bienestar de los trabajadores. Estos estudios comenzaron en 1927, pero solamente ganaron impulso después de la II Guerra Mundial. En los años 70 las técnicas de investigación se volvieron más comprensivas y sofisticadas lo que posibilitó llegar a una serie de conclusiones que serán relatadas en sus correspondientes apartados.

3.  EFECTOS DEL TRABAJO A TURNOS.

3.1 Sobre la salud.

Los efectos del trabajo a turnos sobre la salud es el punto fundamental sobre el que recaen todos los estudios sobre este tipo de horarios. Es muy difícil mantener durante un largo periodo de tiempo un modo de vida que está en contradicción con cierto número de ritmos fisiológicos  (fig. 1).

 

Las condiciones de trabajo constituyen un determinante muy directo del estado de salud de las personas. La aparición de enfermedad profesional o de accidente de trabajo, entra en íntima relación con las condiciones de riesgo en que se desarrollen las actividades laborales. Al planificar la prevención deben tenerse en cuenta todas aquellas circunstancias que entrañan riesgo para la salud psicofísica, en un sentido más amplio que la enfermedad profesional o el accidente. Por este motivo, se estudian las llamadas enfermedades derivadas del trabajo. Su importancia se debe a que si no se interviene sobre las condiciones de trabajo que las desencadenan, su progresión incapacitante, llega a determinar el llamado envejecimiento laboral prematuro. Numerosos estudios se han realizado al respecto. Se destaca como ejemplo la publicación de la O.I.T. (P. Cazamian) donde se hizo mención de que cada 15 años de trabajo nocturno ocasionan un envejecimiento prematuro de unos 5 años.

 

La influencia del horario de trabajo, y especialmente en los trabajos a turnos, supone un agravante directo sobre las condiciones de riesgo laboral preexistente por:

-             Con el aumento del tiempo horario, aumentan las probabilidades de exposición a agentes físicos, químicos o biológicos, con los consiguientes efectos sobre la enfermedad profesional.

-             El aumento de fatiga laboral, por sobrecarga de trabajo (inadecuación de ritmos, tiempos, periodos de descanso, etc.) convierte a la persona en más vulnerable a la enfermedad o al accidente de trabajo (fatiga crítica).

 

La desactivación que experimentan las funciones orgánicas y psíquicas, estando en su periodo más inferior por las noches, incrementa ese estado de fatiga al intentar superar esa limitación. Las alteraciones de los ritmos:

-             Ocasionan directamente diferentes patologías. Estas enfermedades aparecerán en mayor o menor intensidad, y variedad, en función de las tareas que entrañe el tipo de trabajo, los riesgos, y el propio sistema de organización. La actividad preventiva debe detallar en cada uno de estos aspectos.

-             Afectan el sueño: por el cambio de horarios, y por el hecho de tener que dormir durante el día donde el sueño es menos reparador. Al despertar se encuentra  una sensación de malestar. A partir de los 40 años se puede padecer insomnio.

-             Aparece fatiga, tanto muscular como mental. La fatiga muscular puede  recuperarse con periodos de descanso adecuados, pero la mental únicamente se recupera con el sueño (específicamente con el periodo MOR del sueño, que es superior en horario de noche, e inferior en el resto).

-             En relación con la fatiga aparecen también: cefaleas (dolor de cabeza), vértigo, deficiencias oculares, trastornos auditivos......

-             Lesiones cardiovasculares: sobre todo coronarias: están en estrecha relación con el estrés familiar y social  por el desajuste en la inadecuación de los horarios respecto a las demás personas de su entorno. Se detecta además u incremento de noradrenalina.
Diversos estudios referencian un aumento de morbilidad cardiovascular en el personal que trabaja a turnos.

-             Alteración de los índices fisiológicos: afecta a la frecuencia cardiaca, tensión arterial, el consumo de oxigeno, la temperatura, etc. Es muy importante tenerlo en cuenta si el trabajo supone una exposición a riesgos físicos y/o químicos (por ejemplo, productos tóxicos), ya que da lugar a un incremento de riesgo de la enfermedad profesional.

-             Trastornos ginecológicos y hormonales: es importante considerarlo a los efectos especialmente de las alteraciones de la menstruación, fertilidad, lactancia....

-             Patología gastrointestinal: surge una gran variedad en correlación con los horarios alternos.
Entre las dispepsias, se destaca la incidencia de ulcus gastroduodenal. Las úlceras son el prototipo de enfermedad psicosomática (por disfunción del Sistema Nervioso Central, concretamente en el Hipotálamo).

Derivan de un conflicto  entre los ritmos orgánicos (hipotálamo) y los ritmos laborales. Estudios experimentales mediante la interrupción del sueño a animales de laboratorio (ratones) mostraron que se ocasionaba la úlcera. Parece ser que los trabajadores/as que trabajan a turnos rotativos presentan una incidencia de ulcus, del doble al triple que los de jornada diurna normal (Andersen 1957). Afecta fundamentalmente a partir de 5 años de trabajo a turnos. También se añade la relación con la alteración de los ritmos del apetito.

-             Trastornos nerviosos: neurosis, ansiedad, depresión.

-             Efectos en la terapéutica con medicamentos: porque la acción de un medicamento depende de la hora del día, modificando su eficacia (crono farmacología). También depende de la propia persona, en cuanto a sus  características de “matutino” o “vespertino”. Y de la época del año, porque se han demostrado variaciones circanuales de los medicamentos. Los ritmos de las comidas tienen una estrecha relación con la absorción del medicamento. Se entrelazan por otra parte otras cuestiones, porque intervienen  los efectos en correlación con la función orgánica: por ejemplo, según el momento del día en que el umbral del dolor es más bajo (noches), un analgésico precisará administrarse con mayor dosis que cuando el umbral está más alto (día).

 

Las consecuencias de las actividades de trabajo, transcurren desencadenando un proceso de envejecimiento laboral prematuro. Paralelamente con la edad, queda más expuesto a las agresiones que supone el trabajo a turnos. Con el envejecimiento, disminuye la amplitud de los ritmos biológicos, y hay una mayor irregularidad tendiendo a acelerarse la oscilación intrínseca del reloj circadiano. Por eso la persona de más edad, tolera peor las alteraciones por los cambios de turno rotatorios. Es decir, la intolerancia progresiva se debe fundamentalmente a las alteraciones del reloj circadiano, más que por el cambio de régimen de vida por la edad. Existe una degeneración celular (disminución del tamaño y número de neuronas del cerebro), y con ello, una disminución de la longitud y amplitud de los ciclos.

 

En efecto, el cuerpo se encuentra en su máxima capacidad durante el día; en un sentido, una especie de computadora electroquímica en el cerebro (Hipotálamo) pone en marcha los procesos del cuerpo que activa durante el día y hace más despacio en la noche (los desactiva).

El regulador del cuerpo es el cerebro que afecta a la temperatura, el pulso, la presión sanguínea, la actividad cerebral (ritmos electroencefálicos), respiración, absorción de oxígeno, química de la sangre, secreción de hormonas (hormonas que responden al estrés, entre otras). El sueño es la actividad predominante en estos periodos de desactivación (en la noche) y el sueño ayuda a restaurar el cuerpo y el desgaste cerebral del día. No obstante, el sueño, con relación al cuerpo se caracteriza por ser de mayor calidad en la noche que en el día y, si bien es posible dormir en el día, es difícil y menos terapéutico y reparador. Así pues, el sueño tiene una dimensión en el tiempo. Si a esto le unimos que la gente que duerme durante el día tiende a dormir dos horas menos que el que duerme por la noche, vemos que estas funciones fisiológicas desarrolladas por la noche se ven perturbadas por muy grande que sea la capacidad de adaptación de un individuo (fig.2).

Por otra parte, las consecuencias nocivas del trabajo nocturno también se manifiestan en el sistema digestivo y el sistema nervioso.

 

3.1.1. Manifestaciones digestivas.

El deterioro de la salud física puede manifestarse, en primer lugar, por la alteración de los hábitos alimentarios, y más a largo plazo, en alteraciones más graves, que pueden ser gastrointestinales, neuropsíquicas y cardiovasculares.

Las personas necesitan al menos tres comidas diarias, algunas de ellas calientes, con cierto aporte calórico y tomadas a una hora más o menos regular. El horario de trabajo afecta a la cantidad, calidad y ritmo de las comidas.

Las alteraciones digestivas manifestadas a menudo por las personas que trabajan a turnos se ven favorecidas por la alteración de los hábitos alimentarios: la calidad de la comida no es la misma, se suelen tomar comidas rápidas y en un tiempo corto e inhabitual. Desde el punto de vista nutricional, los alimentos están mal repartidos a lo largo de la jornada y suelen tener un alto contenido calórico, con abuso de ingesta de grasas. En el turno de noche, además, suele haber un aumento del consumo de café, tabaco y excitantes, factores que pueden ayudar a la aparición de dispepsias. La calidad de los alimentos se ve alterada (aumento de grasas, comidas rápidas, alcohol, etc.), así como el aporte equilibrado de elementos (exceso de lípidos y falta de glúcidos/hidratos de carbono), cuando el ritmo metabólico es más bajo.

Los ritmos alimenticios responden a la necesidad del organismo de rehacerse. El trabajo a turnos supone, a menudo, aplazar una comida o incluso saltársela (generalmente el desayuno después del turno de noche).

Las alteraciones debidas a la desincronización de los ciclos circadianos digestivos pueden verse agravadas por el hecho de que los trabajadores suelen comer a disgusto por comer fuera de hora, sin la familia.

Las alteraciones más frecuentes que pueden darse en estos tipos de trabajo son:

·        Dispepsia. (enfermedad crónica caracterizada por digestión imperfecta)

·        Gastritis.

·        Colitis.

·        Pirosis (ardor de estómago)

·        Digestiones pesadas.

·        Flatulencia.

·        Úlcera de estómago

·        Aumento de peso/obesidad por modificaciones cualitativas de los alimentos (más grasas, bocadillos, alcohol, etc.) y cuantitativas (exceso de lípidos y falta de glúcidos e hidratos de carbono.

 

                                               Factores causantes de dispepsia.

§         Alteración  de los ritmos biológicos normales.

 

§         Abuso de alimentos ricos en grasas.

 

§         Cambio de horario habitual de las comidas.

 

§         Aumento del consumo de bebidas alcohólicas.

 

§         Mayor consumo de tabaco y estimulantes para  combatir el sueño.

 

§         Falta de sueño y descanso.

 

§         Falta de adaptación.

 

§         Causas psíquicas.

 

 

 

 

Según los resultados expuestos en la I Conferencia Mundial sobre Estrés en el trabajo:

a)      Un 20 % de los trabajadores manifestaron problemas con la alimentación.

b)      El prevalecimiento de la falta de apetito es menor por la mañana y mayor en el turnos rotativos.

c)      La interrupción de la vida social del trabajador por turno, fomenta el aumento del consumo de bebidas alcohólicas, café y cigarrillos, contribuyendo a la aparición de problemas gastrointestinales.

Otras investigaciones mostraron que el 43% de los trabajadores por turnos tomaban alguna forma de remedio para los problemas digestivos, y que el 74% de estos trabajadores disfrutaban mejor sus comidas cuando el trabajo era realizado en el turno de mañana.

 

3.1.2. Manifestaciones cardiacas y circulatorias.

Puesto que el cuerpo funciona durante un estado desactivado en la noche, tiene menos capacidad de trabajo. Se disminuyen las aptitudes físicas y los tiempos de respuesta son más lentos, las personas no ven tan bien ni piensan tan rápidamente ni con tanta exactitud. Esta lentitud expone a los trabajadores a mayores peligros de accidentes graves y aumenta la probabilidad de mayores errores en su trabajo. Todo esfuerzo por la noche exige más a un ser humano de manera que el equivalente total de trabajo por la noche requiere mayores esfuerzos que en el día.

Así las personas utilizan más energía y recursos vitales en la noche, mientras que la calidad inferior del sueño que obtiene en el día, hace poco probable que se reparen los daños a la salud. Por lo tanto, si el esfuerzo en el trabajo nocturno es mayor, el corazón deberá adaptarse a ese esfuerzo aumentando su ritmo para hacer frente a las demandas del organismo.

 

3.1.3.  Efectos psicológicos generales y lesiones psíquicas.

Son evidenciadas una gran cantidad de alteraciones en el proceso físico, tales como: temperatura, pulso, presión sanguínea, orina y funciones endocrinas. La adaptación del metabolismo puede llevar de tres días a tres semanas, dependiendo de la persona. Puede ocurrir en los trabajadores por turnos una inversión del ciclo duerme/despierta, lo que acarrearía una modificación en los ritmos fisiológicos y psicológicos, siendo posible que individuos que no se adapten inmediatamente a esa inversión prefieran trabajar en turnos rotativos rápidos a turnos rotativos lentos, como es el caso de los controladores del tráfico aéreo.

Estudios de laboratorio identificaron un número básico de funciones psicológicas que interfieren en el metabolismo y desempeñan un papel directo sobre la eficacia del desempeño en las tareas durante los horarios de mañana y de noche, indicando que la capacidad del trabajador (medidas hechas de la capacidad respiratoria, de la producción de monóxido de carbono y del esfuerzo cardiaco), intensidad sensorial y actividad neuromuscular son perjudicadas durante el turno de noche, probando que el trabajo realizado durante la noche era inferior al realizado en el turno de mañana.

 

La incidencia de enfermedades psíquicas es 2,5 veces superior en los trabajos a turnos que en los diurnos. El aumento de morbilidad nerviosa por fatiga de las personas que trabajan noches, es debido a la alternancia de los horarios, y al hecho de realizar noches, que es un agravante en sí mismo, puesto que afecta especialmente a quienes realizan turnos de noche específicos.

El trabajo nocturno es más fatigante, porque se realiza en periodo de desactivación (periodo en que disminuyen las capacidades de la persona), a la vez que el sueño es menos reparador porque se realiza en las horas de activación. La circunstancia más determinante es la alteración biorrítmica del sueño por tener que dormir de día. Esto es lo que desencadena la llamada Neurosis del Trabajador/a Nocturno. Antes de aparecer la Neurosis surge un estado intermedio "pre-neurótico" que se manifiesta por una perturbación del sueño.

Entre los síntomas de una Depresión, se detecta el sueño desorganizado (también alteraciones en las secreciones de hipotálamo y hormonas adrenocorticales, que demuestran la relación con las alteraciones de los ciclos  sueño- vigilia). La medicación antidepresiva regula paulatinamente los ciclos del sueño y los ritmos hormonales, de esta forma mejoran los síntomas. Puede hablarse de la depresión como "una enfermedad de los ritmos". Son muy frecuentes las alteraciones psiquiátricas por alteraciones de los ritmos. En el desencadenamiento de la enfermedad intervienen mecanismos circadianos.

La neurosis del trabajador/a a turnos, está impuesta por el horario y precede a la depresión neurótica.

En las primeras fases del sueño (sueño profundo y sueño paradójico) hay un equilibrio entre la secreción de hormonas anabolizantes y las catabolizantes. El sueño profundo toma el papel de anabolizante, es decir, de recuperar las reservas y reducir la fatiga, de descanso (por eso el ejercicio físico aumenta su duración, porque se necesita más). Pero el sueño paradójico, toma el papel de catabolizante (cuando la persona está  "soñando"), muy necesario para recuperar la fatiga mental.

Los trabajadores/as a turnos, duermen a la semana entre 5-7 horas menos que los demás. En esta reducción del sueño, por la alteración horaria del momento en que duermen disminuye fundamentalmente el sueño de tipo paradójico (el necesario para el descanso intelectual o mental). La supresión del sueño paradójico desencadena la Neurosis. Pertenece al tipo de las llamadas "pseudoneurosis de situación", porque son debidas a las condiciones de trabajo y no por un conflicto endógeno de la persona, aunque sus variantes dependan de los rasgos de la personalidad. Los síntomas característicos son:

-             Se siente cansancio (astenia) sobre todo por las mañanas, con variaciones diurnas del estado de ánimo.

-             Alteraciones en las secreciones hormonales.

-             Padece insomnio de diferentes tipos, pero con quejas de somnolencia diurna por esta causa.

 

Los trastornos del carácter son del tipo agresivo o depresivo (pueden aparecer episodios de ansiedad, fases maníacas, etc.). Otras alteraciones, y dependiendo de las características personales, hacen referencia a "temblor de manos", "crisis de angustia", "embotamiento de la conciencia", "reducción del sentimiento de bienestar", etc.

Diversos autores mencionan los efectos estresantes que provoca un trabajo a turnos achacándolos a tres orígenes:

-             Por la alteración de los ritmos.

-             Por la fatiga y la alteración del sueño.

-             Por las alteraciones de su vida privada y social.

Estos agentes estresantes actúan individualmente o asociados, creando efectos adversos sobre el trabajador/a. Dependen también del tipo de trabajo y de la capacidad individual para superar los problemas. La evolución de los síntomas depende del grado de satisfacción en el trabajo y del grado de consciencia que se tenga en percibir estas alteraciones. En gran medida, interviene una "selección natural", porque muchas personas sienten que no pueden continuar realizando turnos y lo han dejado antes de que les afecte. Hay opiniones acerca de que afecta más a mujeres, cuando desempeñan responsabilidades añadidas por cargas familiares, pero siempre depende del rol que desempeñe cada uno en la familia, pues existe la misma predisposición con independencia del sexo.

Al establecer relaciones con las características de la personalidad, mediante  test psicológicos, parece haber una tendencia a ser extrovertido en el grupo de los “madrugadores” y, sin embargo, se marca la tendencia a la introversión en los “trasnochadores”, que justifica una situación propensa a la depresión en quienes trabajen por las noches. Surgen opiniones contradictorias, cuando existen colectivos de personas de características extrovertidas que les gusta trasnochar. Por lo tanto, el trascurso de una alteración psíquica depende de los caracteres individuales de cada persona.

Los síntomas se pueden manifestar en los primeros meses de trabajo nocturno. Después, pueden atenuarse por el hábito, o al revés, se encuentran solicitando de inmediato el traslado a un puesto diurno. Pero también, no es raro que estos síntomas se presenten de una manera tardía, es decir, después de 10 ó 20 años de trabajo a turnos. Esto está vinculado de alguna forma a los efectos del envejecimiento, porque los turnos crean una intolerancia progresiva a largo plazo. Este es uno de los motivos por los que se plantea un cambio de puesto de trabajo, aunque clínicamente, en una fase ya instaurada de las lesiones, tampoco puede garantizarse una mejoría. Las mayores dificultades sobre la salud en general, surgen a partir de los 45 años. El 90% de los trabajadores a turnos intentan dejar este sistema de trabajo antes de su jubilación.

 

3.1.4.  Los trastornos del sueño.

Hoy en día sabemos que la actividad rítmica es una de las propiedades fundamentales de la materia viva. Así, en el hombre, la mayoría de las funciones fisiológicas siguen un ritmo circadiano (es decir, unas veinticuatro horas de duración) y dependen unas de otras de manera muy compleja. Esta complejidad y coherencia de funcionamiento aseguran al organismo un máximo de eficacia. En el hombre las horas correspondientes a la máxima actividad y fuerza muscular se sitúan durante el día. Por tanto no se pueden considerar aisladamente los problemas de sueño, sino el conjunto vigilia más sueño y sus variaciones durante las veinticuatro horas (fig. 3).

El desarrollo del sueño es bien conocido gracias a los estudios electroencefalográficos. El electroencefalograma consiste en captar, por medio de electrodos colocados en la caja craneana, las ondas eléctricas producidas por la actividad nerviosa en el interior del cerebro. Se ha podido demostrar así la aparición de cada uno de estos ritmos correspondientes a una profundidad del sueño particular.

La profundidad del sueño varia de forma regular y forma olas sucesivas (sueño de ondas lentas  dividido en estadios de uno a cuatro y sueño paradójico o sueño MOR – sueño de movimientos oculares rápidos -). Cada  90 – 120 minutos sobreviene una etapa de sueño paradójico, durante el cuál se desarrolla una intensa actividad cerebral.

Es en ese momento cuando se producen la mayoría de los sueños. Este ritmo de 90 – 120 minutos es una constante que resulta muy estable a lo largo de toda la vida adulta. Pero el sueño no es un fenómeno estable. La primera mitad es más favorable al sueño de ondas lentas; la segunda mitad es más favorable al sueño MOR. Estos datos biológicos nos hacen concluir que el trabajo a turnos modifica el ritmo, la cantidad y la calidad del sueño (fig. 4).

Un efecto inevitable del trabajo por turnos es la reducción del horario de sueño (de 7,5 a 6,5 horas), cuando el trabajo es realizado en el turno permanente, pero solo de mañanas. Durante el periodo de cambio de turno a las noches, su periodo de sueño seria todavía más afectado, cayendo a 5,5 horas.

En estudios realizados en Japón se constató que la orden de rotación de los turnos tiene gran efecto en la cantidad de horas de sueño de los trabajadores. No fue descubierta ninguna diferencia significativa en la cantidad de horas de sueño por noche en los trabajadores de turnos fijos, pero se descubrieron grandes diferencias en la cantidad de horas de sueño de los trabajadores que cambian de un turno a otro. Este último grupo aparentemente dormía más cuando trabajaba de tarde y dormía menos cuando trabajaba de noche.

Una serie de estudios al final de la década de los 60 reveló que los patrones de sueño son atípicos durante el día, observándose que el número de horas de sueño era menor para los trabajadores por turnos rotativos cuando los mismos dormían en horarios diferentes a los normales  – periodos que comenzaban desde las 24 h. hasta las 6 h. -.

Uno de los mayores motivos de reclamos hechos por quienes duermen en horas no convencionales es el ruido. He aquí un dato estadístico: el 79% de los que dormían de día eran perturbados por ruidos.

 

Diferentes causas.

La importancia de los problemas de sueño no es difícil de probar. En las sociedades industrializadas se observa un incremento de los trastornos del sueño por:

·        El consumo de los medicamentos para dormir y el incremento del número de consultas relativas al sueño en los hospitales.

·        Las frecuentes quejas mencionando trastornos de sueño en cada vez más extensas categorías de trabajadores. Las condiciones de vida que están en los fundamentos de estas quejas son múltiples:

-                                   No solamente la variación de horarios debidos al trabajo a turnos, sino el ser éstos irregulares y anormales: Trabajo de noche, matinal o tarde.

-                                   También los empleos con fuertes tensiones: atención sostenida durante largo tiempo, gran carga mental. Ejemplo: telefonistas, procesos continuos, atención sostenida a alarmas, procesamiento de la información,.......

 

 

El sueño de los trabajadores a turnos.

Una proporción considerable de los trabajadores sometidos a horarios alternantes o irregulares presentan trastornos de sueño. Esta proporción es muy significativa comparada con trabajadores que presentan los mismos trastornos y hacen “horarios normales”: el 60% de los trabajadores a turnos, frente al 11% de los trabajadores en jornada normal, presentan estos trastornos.

 

Duración del sueño.

Los trastornos del sueño se traducen primero en una reducción importante de la duración del sueño, y ello cualquiera que sea la combinación de horarios. Esta reducción del tiempo de sueño, antes de constituirse como un trastorno permanente (en la vejez), se manifiesta como una consecuencia inmediata del trabajo de noche, que impone el dormir de día: el sueño de noche es el único que permite sobrepasar seis horas de sueño por término medio

-                                   Que su reducción se manifiesta como una consecuencia inmediata del trabajo nocturno o de una entrada al turno de mañana.

-                                   Que el problema de la recuperación, y por tanto, del reposo es un problema esencial.

-                                   Que es preciso, de todas formas, el considerar esta recuperación como una compensación que, en el mejor de los casos, permite restablecer una duración media aceptable de sueño.

-                                   Que las normas de entrada al trabajo son determinantes del número de horas de sueño, pues la hora de acostarse se encuentra condicionada esencialmente por la vida familiar.

 

Calidad del sueño

Los trastornos del sueño no se limitan a la reducción de su duración. Se traducen igualmente por perturbaciones importantes en el desarrollo del sueño que hay que poner en relación con la calidad de éste. Se pueden apreciar estas perturbaciones por medios electroencefalográficos.

Existe una diferencia de calidad entre el sueño de noche y el sueño de día: el intervalo va desde las 23 h. a las 5h. en el que, por término medio, conlleva el sueño más completo y útil, precisamente el que impide el trabajo nocturno.

El déficit, principalmente en el sueño paradójico, en caso de sueño de día, es un déficit acumulativo. No olvidemos que en la fase de sueño paradójico es la que permite la recuperación de la fatiga mental, por tanto podemos llegar hasta el momento que denominamos fatiga crónica, que tiene repercusiones de tipo nervioso (dolor de cabeza, irritabilidad, depresión), enfermedades digestivas (falta de apetito, gastritis,) y del aparato circulatorio.

La compensación de la fatiga nerviosa consecutiva a las tareas mentales o de vigilancia es especialmente mejor durante el sueño nocturno que durante el diurno.

El trabajo nocturno necesita, para un mismo rendimiento, un mayor gasto fisiológico y, sobre todo, nervioso.

En este orden de cosas, también la edad es un factor de rigidez y de menor facilidad para compensar los déficit o sobrecargas.

 

3.1.5.  Insomnio.

He querido dedicar un apartado exclusivo para el insomnio por considerar que, dentro de los efectos del trabajo a turnos sobre la salud, éste es uno de los principales problemas o quejas de los trabajadores sometidos a este tipo de horarios. Concretamente este problema de iniciación o mantenimiento del sueño se da al terminar el turno de noche, en las noches siguientes, cuando se vuelve a un horario de sueño, digamos habitual, y también en el comienzo del turno de mañanas.

Este trastorno puede tener consecuencias negativas para la seguridad en las empresas si pensamos que hay labores que requieren gran atención y cuidado y que, una distracción o un golpe de sueño, puede producir daños a instalaciones, equipos y trabajadores.

 

En líneas generales, el insomnio puede definirse como la ausencia crónica de habilidad necesaria para poder iniciar y/o mantener el sueño. El trastorno puede consistir en la dificultad para quedarse dormido (insomnio de iniciación) o en la incapacidad para mantener el sueño durante toda la noche (insomnio de mantenimiento), en este caso tanto por la ocurrencia de frecuentes interrupciones como por el hecho de despertarse muy temprano y no poder volver a dormirse. Ambos tipos de dificultades, de iniciación o de mantenimiento, pueden presentarse separada o conjuntamente.

Los sistemas del insomnio pueden aparecer esporádica o transitoriamente, pero es la cronicidad de los mismos la variable que define la presencia del insomnio como enfermedad. Algunas de sus principales características son los siguientes:

Ø      Latencia de tiempo en conciliar el sueño de 30 minutos o más y/o interrupciones de sueño durante la noche también de 30 minutos o más.

Ø      Patrón de sueño irregular a lo largo del día (a menudo, las personas insomnes duermen durante el día en lugares y horas diferentes a su cama y al horario en que deberían hacerlo).

Ø      Cansancio durante el día que afecta al rendimiento personal, laboral y al estado emocional.

Ø      Preocupación respecto a no dormir y miedo a no poder hacerlo. Expectativa de incapacidad para dormir y de falta de control sobre la conducta.

Ø      Reacciones emocionales de distinto tipo (por ejemplo, enfado por no poder conciliar el sueño, irritabilidad general, ansiedad ante nuevos intentos).

Ø      En la cama, realización de ineficaces esfuerzos activos por conciliar el sueño, en muchos casos con la convicción de que serán inútiles, acompañado de pensamientos negativos y reacciones emocionales adversas al “comprobar” que uno no es capaz de quedarse dormido.

Algunos especialistas han señalado la importancia de distinguir entre insomnio primario y secundario. En el insomnio primario, la dificultad de dormir constituye la única manifestación de anormalidad, mientras que en el insomnio secundario es el resultado de otros trastornos fisiológicos y/o psicológicos (problemas gástricos, estrés, trastornos afectivos, etc.)

El tratamiento más tradicional del insomnio es de tipo farmacológico (sedantes), pero sus resultados, sobre todo a largo plazo, no son muy satisfactorios. Los fármacos no contribuyen a modificar los patrones de conducta deteriorados que suelen estar presentes en el insomnio crónico, obligando a la persona insomne a depender de la medicación y, más aún, a incrementar la dosis progresivamente para mantener los beneficios. Por tanto, la falta de resultados positivos estables aconsejan otras alternativas terapéuticas.

En esta dirección la intervención comportamental ha sido investigada y aplicada con resultados prometedores en los últimos veinte años, siendo su principal objetivo la modificación de la conducta deteriorada de dormir, con vistas a conseguir un comportamiento de sueño apropiado.

La conducta de dormir no es una conducta voluntaria, aunque las personas podamos llegar a controlar, en una medida importante, la posibilidad de dormir o no dormir en un momento determinado. El problema del insomne es que no duerme cuando desea hacerlo y que, en muchos casos, ha perdido un ritmo constante del sueño, con graves perjuicios para su salud y su funcionamiento normal cotidiano.

 

Modificación comportamental del insomnio.

Dentro de las estrategias de intervención para aliviar este trastorno destacaremos las siguientes:

 

Entrenamiento en relajación y respiración:  La razón que parece justificar la utilización del entrenamiento en relajación para el tratamiento del insomnio, es que puede contribuir a modificar el patrón de respuesta disfuncional que presentan las personas insomnes, activando en varias fuentes:

a)      Desarrollando una habilidad que puede ayudar a la reducción de la sobreactivación que puede producirse en el momento de intentar dormir.

b)      Proporcionando a las personas una alternativa cognitiva a los pensamientos interferentes que pueden presentarse en la cama, ya que deben concentrarse en los ejercicios de relajación, y ambas actividades mentales son incompatibles.

c)      Facilitándoles, cuando están en la cama y no pueden dormirse, una forma alternativa de comportamiento funcional que, probablemente, contribuye a incrementar su percepción de control y autoeficiencia.

En cuanto al entrenamiento en respiración para el tratamiento del insomnio existe un procedimiento que puede ser utilizado por los pacientes insomnes en el momento de acostarse y que permite modificar la presión parcial de los gases a nivel alveolar, de modo que en un breve lapso de tiempo se produzca la somnolencia característica de la presión de CO2.

 

Biofeedback:  Este procedimiento puede definirse, básicamente, como una técnica de autocontrol de respuestas fisiológicas, en la que mediante la información constante que se le proporciona al sujeto sobre una determinada respuesta que se desea someter a control voluntario, éste tiene la oportunidad de aprender a controlar, gradualmente, los procesos acerca de los que se les informa.

En relación con el tratamiento del insomnio, el procedimiento más utilizado ha sido el biofeedback electromiográfico frontal, mediante el cual el paciente recibe información visual y/o auditiva sobre el nivel de tensión del músculo frontal con la finalidad de que consiga relajarlo, asumiéndose que esta relajación se generalizará a las restantes partes del cuerpo. De esta forma, se pretende reducir la activación elevada que interfiere en el sueño, al igual que cuando se utiliza el entrenamiento en relajación.

 

Control del estímulo:  El control del estímulo consiste en prescribir a la persona el seguimiento de una serie de instrucciones cuya finalidad es conseguir: a) debilitar la asociación entre determinados estímulos que están presentes en el momento en el que se intenta dormir y la conducta de no poder dormir (insomnio) u otras conductas favorecedoras del problema; b)  fortalecer la relación entre estos estímulos antecedentes y la conducta deseada de dormir y c)  eliminar la asociación entre la conducta de dormir y otros estímulos en cuya presencia se desea conciliar el sueño.

 

Tipo de instrucciones que la persona insomne debe seguir en    la aplicación de la    técnica      “Control del estímulo”.

              

§         No realice en la cama ninguna actividad que no sea dormir (no vea la televisión, no coma, no piense en problemas o cosas que debe hacer, etc.) La actividad sexual es la única excepción a esta norma.

 

§         Si pasados 15 minutos desde que se metió en la cama con la intención de dormir, no lo ha conseguido, levántese y váyase a otra habitación.

 

§         Si, siguiendo la norma anterior, ha tenido que levantarse y trasladarse a otra habitación, una vez en ésta realice alguna actividad relajante como leer o escuchar música. Regrese a la habitación únicamente cuando vuelva a sentir que tiene sueño.

 

§         Si, una vez en la cama, sigue sin poder dormir, vuelva a realizar la misma operación anterior.

 

§         Si, tras quedarse dormido, se despierta durante la noche y permanece 15 minutos sin conciliar de nuevo el sueño, lleve a cabo las instrucciones anteriores.

 

§         No duerma durante el día.

 

 

Restricción del tiempo de sueño:  La restricción del tiempo de sueño consiste en limitar el tiempo que la persona dedica a dormir y a estar en la cama, con el objetivo de que se produzca una privación de sueño que favorezca la conducta de dormir en el tiempo restringido disponible, aumentando éste, progresivamente, en la medida en que se vaya consiguiendo una mayor eficiencia del sueño.

Al igual que en la técnica del control del estímulo, la aplicación de la restricción del tiempo de sueño incluye que el paciente no duerma durante el día ni en otro lugar diferente a su cama y que se levante ineludiblemente a una hora predeterminada. Además se limita el tiempo que puede estar en la cama, estableciéndose, inicialmente, un periodo inferior al que habitualmente suele dormir (si, por ejemplo, suele estar en la cama 8 horas, de las que duerme 6 horas se puede comenzar restringiendo el tiempo en la cama a 5 horas).

La correcta aplicación de esta estrategia requiere que la persona esté dispuesta a mantener el tiempo restringido, explicándole bien el razonamiento que justifica esta medida.

 

Estrategias cognitivas:  Las estrategias cognitivas para el insomnio apenas han sido contempladas en los últimos diez años, pero, en la actualidad, constituyen una alternativa que cada vez adquiere mayor aceptación e importancia. En líneas generales, la aplicación de estas estrategias puede centrarse en dos grandes objetivos:

a)           El control de la actividad cognitiva interferente en momentos concretos; fundamentalmente, cuando la persona está en la cama y no puede dormirse; o, durante el día, en presencia de “estímulos de riesgo”, cuando el paciente no debe dormir.

b)           La modificación de creencias, actitudes, expectativas y/o valoraciones perjudiciales sobre cuestiones muy relevantes en relación al problema; tales como: las conductas de dormir y no dormir y sus posibles consecuencias; el uso y efectos del tratamiento, el control que se tiene sobre la situación, etc.

 

Respecto al primer objetivo, diversas estrategias han sido utilizadas con la intención de eliminar la actividad cognitiva disfuncional en la cama. Entre ellas se encuentran: 1) el uso de la imaginación para desviar la atención de los pensamientos disfuncionales que impiden que el sueño se produzca; 2) la concentración en una actividad monótona favorecedora del sueño e incompatible con la actividad cognitiva interferente; 3) las autoinstrucciones que ayudan a que la persona permanezca relajado mientras intenta dormir o que contribuyen a que recuerde cual es el objetivo concreto y 4) la detención del pensamiento para eliminar drásticamente los pensamientos interferentes.

El uso apropiado de estas estrategias cognitivas de afrontamiento, en el momento de meterse en la cama para intentar dormir, debe considerarse de suma importancia, si tenemos en cuenta la frecuencia y la trascendencia de la actividad cognitiva disfuncional en este momento.

En cuanto a la utilización de estas estrategias para controlar la actividad cognitiva que puede favorecer la conducta de dormir en presencia de “estímulos de alto riesgo” no deseados, éstos pueden ayudar a controlar momentos difíciles que pueden resultar trascendentes en la noche (por ejemplo, dormir después de comer).

Con respecto al segundo gran objetivo, determinadas creencias, actitudes, expectativas y valoraciones disfuncionales pueden influir en la disposición de la persona a reaccionar de forma perjudicial, y por ello, la importancia de detectar y modificar estas cogniciones.

Las creencias y actitudes disfuncionales, casi siempre bastante estables, pueden propiciar la aparición de expectativas erróneas y perjudiciales respecto a lo que va a ocurrir y favorecer la interpretación, también sesgada y disfuncional, de lo que sucede, influyendo en ambos casos al desarrollo y consolidación del insomnio. Por ejemplo, si en una persona predominan las creencias de que “no puede dormirse” y que al día siguiente “no va a rendir en el trabajo” es muy probable que desarrolle una expectativa concreta en esta línea y que interprete toda la información a su alrededor también en esta dirección; así, ya en la cama, si no se duerme, enseguida, y sin dar tiempo para ello, concluirá que no puede dormir y no rendirá lo suficiente en el trabajo y ante cualquier síntoma de cansancio en éste lo tomará como consecuencia de no haber dormido suficiente.

 

Higiene del sueño:  El objetivo de esta técnica es que la persona con este tipo de problema adquiera hábitos saludables que favorezcan el sueño; para ello se le informa convenientemente sobre las conductas favorecedoras y perjudiciales y se le ayuda a planificar y a llevar a cabo las medidas pertinentes.

Algunas de estas medidas suelen coincidir con las instrucciones características de otras estrategias de intervención (por ejemplo, levantarse siempre a la misma hora por la mañana con independencia  del tiempo que se haya dormido; no dormir durante el día; no estar en la cama más tiempo del necesario para dormir), y otras se refieren al funcionamiento más general del paciente.

Lógicamente, es importante que se le explique a las personas el razonamiento que subyace a cada medida y que, además, se les ayude a planificarlas y realizarlas. En definitiva, mejorar la higiene sobre el sueño no se limita a que las personas insomnes reciban una serie de instrucciones para que las sigan, sino que abarca su formación, cuanto más amplia mejor, sobre las cuestiones que  pueden perjudicar o beneficiar la conducta de dormir; y, posteriormente, la adaptación de las normas a seguir a las circunstancias específicas de cada paciente.

 

 

 

 

             Sugerencias más habituales en los programas de higiene del sueño   

 

§         Evitar la cafeína ya desde la tarde; y evitar el consumo de alcohol antes de    intentar dormir.

§         Reducir el número de cigarrillos.

§         Hacer ejercicio con regularidad, pero evitarlo en las horas más cercanas al momento de irse a dormir.

§         Realizar actividades que ayuden a reducir la activación del organismo, antes de intentar dormir (por ejemplo, leer, ver televisión).

§         Evitar las comidas y cenas pesadas (de difícil digestión).

§         Reducir el consumo de líquidos después de cenar (evitando tener que ir al cuarto de baño durante la noche). En todo caso, tomar un vaso de leche (contiene triptófano y puede ayudar a conciliar el sueño).

§         Establecer determinados comportamientos rutinarios que puedan llegar a asociarse con la  conducta de dormir (tomar un vaso de leche, tomar un baño de agua caliente, ponerse el pijama, practicar algunos ejercicios de relajación, leer un rato).

§         Cuidar el ambiente de la habitación. Evitar ruidos, evitar reflejos de luz de la calle o de otras habitaciones de la casa, y controlar la conducta del compañero/a de cama si ésta se comparte.

 

 

 

Tratamientos combinados:  La combinación de dos o más estrategias, con objetivos específicos diferentes, puede resultar muy apropiada en numerosos casos y, de hecho, hoy en día, la intervención en este contexto se basa, fundamentalmente, en la aplicación de tratamientos combinados. Lo interesante de estos tratamientos no es ofrecer múltiples técnicas para que alguna actúe favorablemente, sino provocar una interacción beneficiosa entre los diferentes efectos de cada una de las estrategias que componen el “paquete terapéutico”.

 

3.2 Sobre el comportamiento.

3.2.1.  El rendimiento y la seguridad.

Las funciones orgánicas como: la velocidad de cálculo, capacidad de reaccionar a los estímulos, la actividad psicomotriz, la capacidad de concentración mental, la apreciación subjetiva del estado de alerta, la destreza manual, la fuerza muscular, etc.,  experimentan variaciones circadianas (oscilantes durante el día), encontrando su punto óptimo en horario diurno, y sus funciones más bajas en periodo nocturno. El periodo óptimo se encuentra entre las 8 de la mañana, y las 6 de la tarde. Por lo tanto, el trabajo a turnos, y muy especialmente el trabajo nocturno, se aleja de los horarios considerados óptimos para la adecuada efectividad de estas funciones.

El carácter de fatiga que entraña superar esta disminución de las capacidades de la persona, al tener que permanecer en actividad, disminuye aún más su capacidad psicofísica. Esta situación se traduce en un incremento del número de fallos o errores, que disminuyen aún más su rendimiento, y que en un momento dado, pueden comprometer la seguridad de la persona, manifestándose en accidente (fatiga crítica). El aumento del número de errores, tiene lugar especialmente por la noche, hacia las 3 de la madrugada. Otros estudios muestran que el periodo peor es el comprendido entre las 3h y las 4h de la madrugada;  (como ejemplos típicos de accidentes nocturnos se han citado el de Chernobyl, de Bhopal, accidentes en minería...

Según algunos estudios realizados, en el trasporte terrestre se detecta una mayor accidentabilidad entre las 4h y las 6h de la mañana. Otros estudios indican una alta incidencia de accidentes entre los conductores de tren y autobús al iniciar el turno de mañana a tempranas horas.

Otro de los momentos característicos de disminución del rendimiento es el llamado “bajón tras la comida” que cronológicamente se sitúa hacia las 14h de la tarde, y que afecta especialmente en trabajos que exigen concentración mental (por ejemplo, en tareas de vigilancia).

Las lesiones sobre la salud aparecen a largo plazo generalmente, pero la disminución del rendimiento por fatiga, pueden ser detectado de forma más inmediata. Es por lo que se estudian diferentes métodos y procedimientos. En este sentido, se analiza la velocidad de respuesta que se ha utilizado para el estudio de rendimiento laboral. Los resultados indican que la velocidad de respuesta toma su punto más rápido y óptimo a las 15,30 horas, manteniéndose en valores altos hasta las 21 horas; por tanto a partir de esta hora el rendimiento en la tarea disminuye. Por ello hace falta considerar los requisitos de las tareas en el turno de noche, modificando la distribución de las mismas acorde con los momentos adecuados a cada una de ellas.

La distribución de las tareas en un equipo, del mismo modo, debe ser compatible con la capacidad real de las personas en el momento de realizarlas. Por ejemplo, la detección de señales, la rapidez de reacción, o un manejo matemático simple, siguen un ritmo (parecido a la temperatura corporal) con su punto óptimo hacia las últimas horas de la tarde. Sin embargo, cuando la tarea requiere un trabajo cognitivo o intelectual importante es mejor realizarla por la mañana.

Diversas publicaciones indican que el coste de la disminución de la calidad del sueño se traduce, en términos para la empresa, en una disminución de la calidad y cantidad  del producto. En lo que respecta a quienes trabajan en un sistema organizativo que sature las posibilidades humanas a un horario o ritmo fatigante, supone el deterioro progresivo de la salud, la enfermedad, o la cronificación de la fatiga, o de forma inmediata el sufrimiento cotidiano aflora a la superficie manifestándose en la cribada casuística del accidente.

Hay opiniones acerca de que por las noches no surgen tantos accidentes como era de prever porque cuando se realizan trabajos nocturnos, y muy especialmente cuando se trata de actividades peligrosas existe un mayor grado de responsabilidad, como conscientes de la disminución de la capacidad. Pero la seguridad de la persona no puede depender de su destreza individual, adecuándose los dispositivos necesarios para suplir las limitaciones humanas no pudiendo admitir posibilidades de error con tales consecuencias.

Los recientes estudios realizados indicaron que:

-         En trabajos superiores a 8 horas, se triplicaba el riesgo de accidente para el mismo tipo de trabajo.

-         Un alto índice de accidentabilidad en horario nocturno (la tercera parte de todos los accidentados).

-         Cuando el accidente había ocurrido en estos horarios, las consecuencias de grave o mortal se duplicaron.

-         La accidentabilidad toma aumento en relación con  el ritmo y la carga de trabajo. El envejecimiento laboral supone mayor riesgo de accidentabilidad. La fatiga laboral por exceso horario duplicó los accidentes al regreso a casa (in itinere), respecto a los de jornadas inferiores a 8 horas.

 

3.2.2  El absentismo.

Hay menos absentismo entre los trabajadores a turnos que entre los trabajadores a jornada normal. Esto proviene por el hecho de que al estar a turnos aumenta la responsabilidad del trabajador, al tener éste que garantizar el relevo y si no es así, perjudicaría al compañero que debería de salir y, por esta razón tendría que prolongar su jornada. Sin embargo, fijándonos únicamente en los accidentes graves, se constata que éstos son mucho más frecuentes en la jornada nocturna. Esto se explica por la disminución de reacciones y reflejos frente a situaciones excepcionales.

También se constata el hecho de que el absentismo de los trabajadores a turno aumenta conforme avanza la semana de noche. Esto pone claramente en evidencia que hay una acumulación de fatiga conforme avanza la semana nocturna.

 

3.3 Sobre la vida familiar.

La mayor parte de los estudios, subrayan los efectos negativos del trabajo a turnos sobre la vida familiar, que puede ser en casos extremos totalmente desorganizada; como, por ejemplo, el hombre y la mujer, trabajando en turnos diferentes.

Pero dejando al margen estos casos pocos numerosos, es cierto que la alternancia en los horarios perturba especialmente los ritmos de vida y las costumbres domesticas, ya sean de las comidas, de los momentos de reposo y los momentos de reunión con los hijos; la ausencia de la familia se siente especialmente en fiestas típicas como Navidades, Semana Santa y otro tipo de acontecimientos familiares.

El problema sexual, poco tocado en los estudios del trabajo a turnos, también resulta trastornado con este tipo de horarios y se resiente la armonía de la pareja, sobre todo, si los dos trabajan.

En todos los casos se perturba la organización de la vida familiar, pues el trabajador a turnos se ve obligado a adaptar las costumbres de su familia a su horario de trabajo o seguir un ritmo independiente del de su familia. Asimismo, la desaparición de parte de los fines de semana como descanso, degrada aún más la situación.

 

3.4  Sobre la vida social.

Las actividades de la vida cotidiana están organizadas pensando en las personas que trabajan en horarios habituales: puesto que el ser humano es diurno, la sociedad es una cultura diurna, cuyas actividades cotidianas siguen una programación social por bloques temporales; por ejemplo, entre media noche y las seis de la madrugada la mayoría de las personas duermen (inclusive tres de cada cuatro trabajadores que trabajan de noche); las tardes, las noches o los fines de semana se emplean para la interacción familiar y social.

Ciertos momentos tienen más valor que otros, ya sea porque se dedican a actividades consideradas más importantes, ya sea porque pueden ser dedicados a numerosos tipos de actividad. En consecuencia, trabajar no significa sólo renunciar a una cantidad de tiempo, expresada en número de horas trabajadas/número de horas libres. El tiempo libre se valora también en función de su situación a lo largo del día o de la semana. El tiempo libre se valora en cuanto que permite realizar una serie de actividades de orden personal y doméstico, desarrollar intereses y talentos personales y facilitar la relación con los demás (fig.5).  El trabajo a turnos, especialmente el turno de noche y el de tarde, dificulta estas actividades e incluso la relación diaria debido a la falta de coincidencia con los demás. Las dificultades se dan en el ámbito familiar, ya que se limita la vida de pareja, el papel de “padre” o “madre”; aparecen problemas de coordinación y de organización (horarios de comida, silencio durante el día, etc.); y existe menor oportunidad de vida social al disminuir la posibilidad de participar en actividades sociales o de coincidir con amigos o familiares. El tiempo de ocio se dedica a actividades individuales.

Por ello, algunos autores califican el trabajo a turnos de atípico, ya que las personas se encuentran desfasadas en relación con el resto de la sociedad, lo que hace que pueda parecer una sensación de vivir aislado y de que no se es necesario para los demás, creando un sentimiento de inferioridad o culpabilidad que dificulta la aceptación del horario nocturno.

 

3.5  Grado de satisfacción – insatisfacción hacia los turnos.

Como en todas las parcelas de la vida, y el trabajo rotativo o a turnos no es una excepción, hay personas que por diversas circunstancias, aceptan de mejor o peor grado este sistema de trabajo.

El grado de satisfacción es, generalmente, una función directa del periodo de tiempo en el trabajo por turnos, y la satisfacción con este tipo trabajo parece estar inversamente relacionado al nivel técnico y educacional de los trabajadores. También existe más preferencia para los turnos rotativos rápidos que para los periodos más largos, independientemente de la edad. Mientras la rápida rotación es preferida a la lenta, turnos fijos son más deseados que los rotativos.

Aunque el tópico no haya sido estudiado a fondo, hay evidencia de que algunos trazos psicológicos y reacciones emocionales están relacionadas al trabajo por turnos; la satisfacción con el trabajo decae en el momento en el que el nerviosismo sube; con un promedio del 35 al 50% de trabajadores con problemas de irritabilidad, nerviosismo y temperamento agresivo. Se ha descubierto que cuantas mayores dificultades siente el trabajador por tunos en sus funciones, menor es su autoestima y mayor ansiedad.

Aunque varias investigaciones realizadas sobre el trabajo por tunos hayan demostrado más el aspecto biológico – que el social y el familiar – parece que la vida familiar de los trabajadores también es perjudicial en relación con los cambios de horarios, causando verdaderos “disturbios familiares”. La relación marido – mujer (sexual y afectiva) y padres e hijos (afectiva), se perjudica principalmente cuando el trabajo es por la noche, modificando inclusive el horario de las comidas. Algunos observadores contrastaron que, posiblemente, por causa de la presión familiar, estos trabajadores se sienten infelices afectivamente a diferencia de los que trabajan en turnos fijos. De ahí se deduce que el grado de satisfacción en el trabajo del trabajador a turnos puede estar limitado hasta cierto punto, debido a las actitudes tomadas por su familia, pues, cuando esas actitudes son positivas, la satisfacción del trabajador tiende a ser mayor y, siendo negativas, obviamente, la satisfacción es menor.

Por otra parte, los trabajadores por turnos casados prefieren más este tipo de trabajo que los solteros por vislumbrar una mayor ventaja económica para su familia.

Se sabe que la vida social del trabajador por turnos está afectada por su horario de trabajo, pues, comparados con los trabajadores de jornada normal, éstos frecuentan más reuniones, tienen una mayor convivencia familiar siendo que su relación general con la familia es mucho mejor que la de los anteriores. Esta diferencia disminuye considerablemente en pequeñas comunidades donde existe una mayor aproximación de todos los grupos de trabajadores. En estas comunidades los trabajadores a turnos acomodan sus necesidades a sus horarios de trabajo.

4. INVESTIGACIÓN SOBRE EL TRABAJO A TURNOS.

Una vez  expuesta la problemática  sobre el trabajo a turnos y sus efectos sobre los trabajadores, es el momento de presentar el trabajo de investigación realizado en una industria química, cuyo proceso es continuo, y que requiere que parte de su plantilla realice labores en horarios continuados de mañana (6 – 14h.), tarde (14 – 22h.) y noche (22 – 6h). de esta forma podemos analizar y comparar los resultados y problemática existente con lo expuesto hasta ahora.

En este trabajo de investigación se toma como muestra a 25 trabajadores, todos ellos a turnos, de diferentes edades y diferentes años consecutivos a turnos.

A estos trabajadores se les pasa un cuestionario para que lo completen, auxiliado con entrevistas para ampliar conceptos a nivel general. El cuestionario es pasado y rellenado de forma individual y nunca en grupos para evitar posibles interferencias y condicionamientos entre los trabajadores.

En el cuestionario se intenta recoger toda la problemática sobre el efecto de los turnos e intento ampliar a otros detalles o circunstancias que también considero relevantes.  

El cuestionario pasado a los trabajadores es el siguiente:

Por favor, marque con una X el número correspondiente al grado en el que es aplicable a Usted.,       entendiendo que 1 = NUNCA;  2 = RARA VEZ;  3 = A VECES ; 4 = GENERALMENTE;   5 = SIEMPRE .

 

1. Cambiar continuamente de turnos le produce nerviosismo y ansiedad___________________ 1 2 3 4 5

2. Se nota irritado, incluso agresivo con su familia cuando tiene el turno de noche ___________ 1 2 3 4 5

3. Prefiere un turno corto, 2-3 días, antes de cambiar el siguiente o el turno de la
         semana completa _________________________________________________________1 2 3 4 5

4. Cree que trabajar a turnos le impide disfrutar plenamente de la vida ___________________ 1 2 3 4 5

5. Acepta con resignación este sistema de trabajo ___________________________________ 1 2 3 4 5

6. Cree que el paso de los años a turnos deteriora su estado de salud física y psicológica ______ 1 2 3 4 5

7. Su familia tiene problemas de adaptación a su horario de trabajo ______________________ 1 2 3 4 5

8. Se ven afectadas sus relaciones sexuales ________________________________________ 1 2 3 4 5

9. Se ven afectadas sus relaciones sociales  (amigos, conocidos) _________________________ 1 2 3 4 5

10. Duerme menos de 6 h. consecutivas al salir del turno de noche _______________________ 1 2 3 4 5

11. Padece algún problema de sueño como consecuencia de los cambios de horario __________ 1 2 3 4 5

12. Tiene problemas digestivos por los cambios de horario _____________________________ 1 2 3 4 5

13. Aunque no pueda realizar otras actividades, compensa salir de turnos _________________ 1 2 3 4 5

14. Si le propusieran salir de turnos, aceptaría aunque pierda dinero _____________________ 1 2 3 4 5

15. Prefiere trabajar de jornada normal, aunque no disponga de mayor tiempo libre __________ 1 2 3 4 5

 

EDAD:                                       AÑOS A TURNO:

 

 

 

 

Primeramente se presenta la matriz de resultados para pasar a analizar los ítems uno a uno y, posteriormente analizarlos de una forma global:

                                     MATRIZ DE RESULTADOS

 

 

SUJETO

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ITEM

1

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6

7

8

9

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11

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15

16

17

18

19

20

21

22

23

24

25

Suma parcial

1

2

4

1

3

3

3

3

4

3

5

2

2

3

3

3

3

4

4

5

4

2

3

1

3

3

76

2

3

4

1

4

5

3

4

4

2

3

2

3

4

4

4

3

4

2

5

2

2

5

3

3

4

83

3

5

5

5

5

4

5

5

5

5

5

5

5

3

5

5

3

5

5

5

5

5

5

5

5

5

120

4

5

5

5

4

5

3

5

4

4

4

3

2

4

5

4

4

5

4

4

4

3

4

5

4

4

103

5

1

1

1

3

4

4

3

3

3

4

4

1

5

2

2

2

4

4

5

4

4

5

4

4

3

80

6

5

5

5

5

5

4

3

4

5

4

5

3

5

4

4

3

5

5

5

5

2

4

5

4

4

108

7

5

4

3

3

4

5

4

3

4

3

5

1

4

4

3

3

4

4

5

5

2

4

3

4

5

91

8

5

3

1

3

2

2

4

3

3

4

2

2

3

5

3

3

5

4

3

4

2

4

3

4

4

81

9

5

4

3

4

5

3

4

3

4

3

2

3

4

5

4

3

3

4

5

5

2

4

5

4

4

95

10

4

5

3

5

5

2

5

3

3

5

5

2

5

4

2

5

3

5

5

4

1

5

3

3

4

97

11

3

4

1

4

5

3

4

4

4

3

4

4

4

4

4

4

4

5

5

5

2

3

1

4

3

92

12

4

4

3

3

2

4

3

2

1

3

4

2

3

5

5

4

4

4

4

5

1

4

1

2

2

79

13

5

5

5

3

3

1

4

3

3

4

3

1

4

4

2

5

4

3

5

4

3

4

3

4

4

89

14

4

5

5

4

5

1

4

5

4

5

1

1

4

5

2

3

5

5

5

3

1

5

1

5

4

91

15

5

5

5

5

5

3

4

5

4

5

1

1

4

5

3

3

5

5

5

5

1

3

3

5

5

100

Suma

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

total

61

63

47

57

62

42

58

55

51

59

48

32

59

64

49

51

64

63

71

64

32

61

46

58

58

 

Edad

47

41

51

40

50

33

43

51

42

50

51

43

55

35

44

55

45

52

53

43

56

43

53

38

37

 

Años a

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

turnos

22

22

26

11

27

13

23

8

24

25

33

24

25

11

16

28

23

26

30

23

34

21

25

11

14

 


Antes de pasar al análisis de los ítems se debe de tener en cuenta una serie de consideraciones. El cuestionario consta de 15 ítems con 5 posibilidades de respuesta que van desde 1 =  nunca  a  5 = siempre. Como valor medio tomamos 3 = a veces.

Como el cuestionario se pasa a 25 trabajadores concluiremos que tomando el valor 3 de media por 25 trabajadores es igual a 75. Es decir, la puntuación de 75 o más en el análisis de cada ítem estudiado, es nuestro valor de referencia, entendiendo que todas las puntuaciones por encima de este valor son significativas de problemas o trastornos; y que las puntuaciones inferiores a este valor son significativas de falta de problemas y buena aceptación en el ítem estudiado.

 

Item 1. Cambiar continuamente de turnos le produce nerviosismo y ansiedad.

La puntuación obtenida es 76. Con esta puntuación concluimos        que “a veces” se tiene nerviosismo y ansiedad por los cambios de turno, pero no es algo crónico o al menos no es demasiado fundamental. Habrá situaciones  que provoquen un mayor grado de nerviosismo y, otras, no tanto. El Coeficiente de Correlación (r) es 0,05 entre años a turno y grado de nerviosismo y ansiedad.

El (r) es una herramienta estadística que, como su nombre indica, nos muestra la relación entre dos variables. En este caso las variables serán años a turno y puntuación en el ítem estudiado. Una correlación perfecta sería (r = 1).

En nuestro caso concreto, como r = 0,05, concluimos que no existe correlación entre llevar más años a turnos y padecer problemas de nerviosismo y ansiedad; o también que si el problema  existe, lo padecen, igualmente, personas que llevan menos años a turno.

 

Item 2. Se nota irritado, incluso agresivo con su familia cuando tiene el turno de      noche.

La puntuación obtenida es 83. Este ítem es una continuación del anterior y, sin embargo su puntuación aumenta, destacándose la influencia del turno de noche en el estado de ánimo. El r = 0,05, por tanto el notarse irritado no es una situación que se de únicamente en personas que llevan más años a turno.

 

Item 3. Prefiere un turno corto, 2-3 días, antes de cambiar el siguiente turno o el turno de semana completa.

La puntuación obtenida es 120. Aquí el resultado es abrumador a favor de turnos cortos. Los trabajadores de este estudio conocen los dos sistemas de turnos, el de los turnos cortos y el de los turnos de semana completa, por tanto tiene base suficiente para elegir. El valor de r = 0,09.este valor nos indica que tanto personas con más años a turnos como los que llevan menos eligen este sistema de turnos cortos.

 

Item 4. Cree que trabajar a turnos le impide disfrutar plenamente de la vida.

La puntuación obtenida es 103. Esta puntuación es significativa lo que evidencia que este sistema de trabajo produce la sensación de que, en cuestión de disfrute, la vida está condicionada. El r = 0,12, tampoco se da con claridad que los trabajadores con más años a turnos puntúen más alto que los que llevan menos.

 

Item 5. Acepta con resignación este sistema de trabajo.

La puntuación obtenida es 80. En este caso la puntuación desciende con respecto a la anterior. Los trabajadores se sienten un tanto impotentes en el control del tipo de horario y como mecanismo defensivo aceptan que este es su trabajo. El r = 0,15. Tampoco es demasiado concluyente que los trabajadores con más años a turno acepten mejor este sistema de trabajo.

 

Item 6. Cree que el paso de los años deteriora su estado de salud física y psicológica.

La puntuación obtenida es 108. La puntuación es alta, concluyendo que este tipo de horarios merma a la persona tanto de forma física, como psicológica. El r = 0,17. Este coeficiente, sin ser muy alto, nos muestra indicios de que a medida que aumenta el número de años a turnos, se siente un mayor deterioro de salud.

 

Item 7. Su familia tiene problemas de adaptación a su horario de trabajo.

La puntuación obtenida es 91. Ciertamente la familia debe hacer un esfuerzo para adaptarse al horario de trabajo. El r = 0,18. Igual que el ítem anterior, hay indicios de que a mayor numero de años a turnos, mayores problemas de adaptación.

 

Item 8. Se ven afectadas sus relaciones sexuales.

La puntuación obtenida es 81. Aunque la puntuación obtenida está por encima de la media que nos hemos fijado (75), hay que ser cautos a la hora de valorar la puntuación, ya que esta pregunta es íntima, y por tanto, la respuesta puede no ser contestada con toda la objetividad exigible. El r = 0, 19. Para este valor es válido lo comentado.

Item 9. Se ven afectadas sus relaciones sociales (amigos, conocidos).

La puntuación obtenida es 95. Como vemos las relaciones sociales están afectadas por este sistema de trabajo. El r = 0,19. Para este valor nos sirve lo comentado en el ítem 7.

 

Item 10. Duerme menos de 6 horas consecutivas al salir del turno de noche.

La puntuación obtenida es 97. La salida del turno de noche no favorece el número de horas de sueño. El r = 0,20. Como en casos anteriores la correlación no es alta, pero si el problema existe, es mayor en personas que llevan más años a turnos.

 

Item 11. Padece algún problema de sueño como consecuencia de los cambios de horarios.

La puntuación obtenida es 92. Este ítem es continuación del anterior y demuestra que se dan ciertos trastornos de sueño por los cambios de horarios. Este problema se da con más frecuencia al iniciarse el turno de mañanas y al terminar el turno de noche.

El valor r = - 0,12, lo que demuestra que, sin ser muy significativo, los trabajadores con menos años a turno, padecen  problemas de sueño como consecuencia de los cambios de horarios.

 

Item 12. Tiene problemas digestivos por los cambios de horarios.

La puntuación obtenida es 79. Este valor está por encima de “a veces”, lo que demuestra que las quejas se dan en algunos turnos y no en otros. Los mayores problemas digestivos se dan en el turno de noche. El r = 0, 21. Sin ser determinante, parece que a mayor número de años a turnos, mayores las quejas digestivas.

 

Item 13. Aunque no pueda realizar otras actividades, compensa salir de turnos.

La puntuación obtenida es 89. Esta es una de las alternativas que puede tener el trabajo a turnos, ya que, al condensar las horas trabajadas, se dispone, o bien de la mañana, o bien de la tarde libre para realizar otras actividades. Aún así, atendiendo a la puntuación, no compensa el estar a turnos. El valor  = 0,21. Es válido el comentario hecho en el ítem anterior, aplicado a éste.

 

Item 14. Si le propusieran salir de turnos, aceptaría aunque pierda dinero.

La puntuación obtenida es 91. Según la puntuación, se prefiere, en muchos trabajadores de la muestra, abandonar el turno a pesar de la pérdida de dinero. En este ítem se dan ciertas contradicciones que, por otro lado pueden ser lógicas. Personas que puntúan alto en problemas de sueño, problemas de adaptación de la familia, etc., no desean abandonar el trabajo a turnos. El incentivo económico es importante, ya que los gastos que se tiene están en función de los ingresos que se reciben. El r = 0,21. Es válido el comentario hecho en el ítem anterior, aplicado a éste.

 

Item 15. Prefiere trabajar de jornada normal, aunque no disponga de mayor tiempo libre.

La puntuación obtenida es 100. Este ítem es complementario del nº 13 y demuestra que es preferible no estar a turnos, aunque el tiempo libre de que se disponga disminuya. El r = 0,21. Es válido el comentario hecho en el ítem anterior, aplicado a éste.

   

Como conclusión más importante del análisis de los ítems es que las correlaciones o puntuaciones (r) son muy bajas lo que demuestra que los problemas del trabajo a turnos no son dominantes en trabajadores con más años en este tipo de horarios, sino que también lo son de los que llevan menos años a turnos. 

 

 

Análisis global.

Una vez analizados los ítems uno a uno, procedemos a su análisis de forma global, es decir las puntuaciones totales de los 25 sujetos en el cuestionario. En este caso, una puntuación de 45 o más, que se corresponde con el valor 3 = “a veces” por 15 ítems del cuestionario, ya es significativo de problemas en los sujetos encuestados.

El valor (r) entre edad del trabajador y puntuación en el cuestionario es 0,08; por tanto es casi nula, tener más edad no significa tener peor adaptación a este sistema de trabajo.

El valor (r) entre años a turnos y puntuación en el cuestionario es –0,25; por tanto las personas con más años a turnos no tienen más problemas que los que llevan menos años a turnos.

 

El 88% de los trabajadores encuestados presenta puntuaciones superiores a 45, lo que significa que el trabajo a turnos ocasiona problemas o trastornos, tanto a efectos de salud, sociales y familiares.

 

§         El 28% manifiestan ciertos trastornos de irritabilidad en el turno de noche, a veces.
El 48% manifiestan ciertos trastornos de irritabilidad en el turno de noche, generalmente.

§         El 28% presenta problemas familiares por falta de adaptación al turno, a veces.
El 60%   presenta problemas familiares por falta de adaptación al turno, generalmente.

§         El 28% comentan verse afectadas sus relaciones sociales con amigos y conocidos, a veces.
El 64%  comentan verse afectadas sus relaciones sociales con amigos y conocidos, generalmente.

§         El 16% presenta problemas de sueño y baja cantidad de horas de sueño a la salida del turno denoche,  a veces.
El 64% presenta problemas de sueño y baja cantidad de horas de sueño a la salida del turno denoche, generalmente.

§         El 20% presenta problemas digestivos por los cambios de horarios, a veces.
El 48% presenta problemas digestivos por los cambios de horarios, generalmente.

§         El 36% considera que el trabajo a turnos influye en sus relaciones sexuales, a veces.
El 40% considera que el trabajo a turnos influye en sus relaciones sexuales, generalmente.

§         El 61% no tiene inconveniente en abandonar el trabajo a turnos, aunque ello suponga una pérdida de dinero y poder disponer de menor tiempo libre para realizar otras actividades.

§         El 88% prefiere turnos cortos (2-3 días) a turnos de semanas completas (7 días).

§         El 80%, generalmente, cree que trabajar a turnos impide disfrutar plenamente de la vida.

 

 
 

 

   
 

 

 

 

 

 

 



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