Esta es una historia que escribí algún día para algún fanzine… Y me gustó, así que decidí publicarla…
Nomo familiar
Por increíble que parezca, apareció un nomo. En el parque, mientras yo leía el periódico sentado en un banco, las palomas, que comían pan duro, volaron asustadizas cuando apareció. Justo lo contrario que él. Era una figura de no más de 40 cm de altura. Se acercó al banco y me preguntó si podía sentarse. Yo le dije: -“Por supuesto!”- Y me retiré hacia uno de los bordes para hacerle hueco. Por supuesto, seguí leyendo el periódico mientras el mostraba grandes habilidades para la escalada. Yo apenas podía concentrarme en lo que leía. Me preguntaba si sería verdad que había una criatura semejante al lado mío. Le miré y le sonreí falsamente, como quien piensa que está alucinando. Para mi sorpresa, me preguntó si yo era de por allí, que no me había visto nunca por el parque. Pero sin saberlo, en ese momento nació una gran amistad, que terminaría con la total y completa dependencia hacia aquella diminuta forma.
Me contó su historia, cómo se había escapado de un circo que llegó a la ciudad hacía ya mucho tiempo, y la forma tan mísera de la que había estado viviendo todo este tiempo. También me describió al detalle la vida de fama que había tenido, y la familia que había dejado atrás por escapar de la monotonía y la falta de libertad. Su historia me entusiasmó, y le invité a vivir a mi casa.
De alguna manera que no alcanzo a entender, él llenó la soledad de mi casa. Cuando llegaba a casa, no necesitaba encender la televisión, llamar a los amigos, charlar con los vecinos, o comprarme una mascota traicionera. Charlábamos juntos durante horas. Por su parte, el se encargaba del cuidado de la casa. Hacía la comida, me preparaba el desayuno, encendía la calefacción antes de que yo entrara a casa… y los viernes limpieza general!
Me sentía feliz, y con tiempo libre. Tal vez fuese eso lo que me llevó a conocer a Laura. Con ella traspasé una nueva frontera, y sin querer fui dejando de lado al nomo. Le abandoné, o le vendí, por una aventura que con el tiempo pareció no tener ni pies ni cabeza. Y no me di cuenta de su desaparición hasta que pasó lo que tenía que pasar: ella me dejó. Dijo que ya no era la persona a la que había conocido.
Esa experiencia me dejó fuera de combate. Tardé demasiadas pastillas y cervezas en recuperarme. Fueron más días y noches que lo que reza la canción de Sabina. Pero al final levanté cabeza de nuevo. Pensé en buscar al nomo, pero seamos sensatos… Dónde encontrarlo?! De cualquier manera, ni siquiera hizo falta empezar. Limpiaba zapatos por unas cuantas monedas justo delante del kiosco. Nuestro reencuentro fue efusivo, y por supuesto regresó a mi hogar después de aceptar mis disculpas.
Quise recompensarle, y por ello dediqué todo mi empeño en alegrar su estancia. Colaboré para que él también se sintiese libre. Compartíamos las tareas, el hogar y el baño. Incluso dormíamos en la misma habitación, aunque en camas separadas. Una mañana, cuando mi vida parecía haberse vuelto estable, no escuche sus profundos ronquidos al despertarme por la mañana. Lo encontré subido en una silla, mirando al patio desde la ventana del salón. Le pregunté que era lo que hacía, pero no me respondió. Al acercarme, comprobé que se había convertido en una estatua de jardín. Aun no entiendo lo que sucedió, pero le concedí un último deseo: lo instalé en el mejor sitio del jardín.
Esta se la dedico a Zasyb, que es la culpable de que la haya escrito, jejeje. Aunque probabablemente pasen días hasta que alguien la lea por primera vez. Insto al que lo haga que por favor déje un comentario, aunque sea : “Primero”…
ISE
(Hearing: Follow the city lights - Dover)