BOCCACCIO
Escritor,
poeta, hombre de vasta cultura, Giovanni Boccaccio es, con Dante
y Petrarca, uno de los padres de la lengua italiana, el vulgar,
como entonces se llamaba, en contraposición al latín.
Nacido
en Florencia (ó en Certaldo; las crónicas de entonces no son
muy claras a este respecto) en 1313, Boccaccio tuvo una vida
intensa, siempre difícil y turbulenta. el mismo, en obras
autobiográficas, acentuó la incertidumbre sobre su lugar de
nacimiento, diciendo que haba nacido en Paris y que era hijo
natural de la hija de un rey. Esta versión, que se debe sin duda
sólo a la fantasía de Boccaccio, ha sido descartada
definitivamente, pero contribuye no poco a ilustrar el personaje,
destacando su imaginación y su capacidad para transfigurar la
realidad, velándola con la fantasía.
Boccaccio
pasó su infancia en Florencia, donde estudió bajo la guía de
Giovanni da Strada. A los quince años, en 1328, fue enviado por
su padre a Nápoles para trabajar en el Banco de los Bardi, la
compañía que dominaba el mundo financiero y controlaba la
economía de la corte de los Anjou. Pero aquel mundo era poco
apropiado para el soñador Boccaccio que, seis años después,
comenzó los estudios de derecho canónico. Mientras tanto,
completamente fascinado por la literatura, estudiaba los
clásicos, los poetas y los cantos populares. Frecuentó la mejor
y más culta sociedad napolitana y se enamoró de Fiammetta, a la
que algunos han identificado con Maria d'Aquino, hija natural de
Roberto de Anjou, que le inspiraria algunas de sus obras
fundamentales. Está por demostrar si Fiammetta existió
realmente o si fue más bien otra transfiguración poética de
Boccaccio. Tampoco en este caso las crónicas proporcionan una
información suficiente. Entre tanto, había empezado a escribir
La caza de Diana (1334), las Rimas, el Filacoio (1336) y el
Filostrato <1338>. En 1340, la quiebra de los Bardi le
obligó a volver a Florencia, donde tuvo que enfrentarse a
enormes dificultades económicas que, sin embargo, no le
impidieron escribir. De los años 1340 a 1345 son sus obras
Teseida, A meto, A morosa visión, Elegía de Madonna Fiammetta y
Ninfal fiesolano.
La
peste. En 1345, Giovanni Boccaccio comenzó a viajar. Hasta
1346 residió en Rávena, en la corte de Ostasio da Polenta yen
1347
se trasladó a Forli con Francesco degli Ordelaffi. Tras volver a
Florencia en 1348, fue testigo de la epidemia de peste que, con
todo su horror y su séquito de muerte y desesperación, le
inspiró el Decameron. En esta obra, auténtica piedra de toque
de la lengua italiana, Boccaccio imagina que, precisamente para
escapar de la peste, algunos jóvenes y algunas muchachas se
refugian en una finca fuera de Florencia. Aquí, a. lo lamo de
diez días (decamerón significa en griego (diez días), los
jóvenes cuentan varias historias. Tres fuerzas protagonizan
estos relatos. La primera es la inteligencia de los hombres,
hacia la que Boccaccio siente una profunda admiración. La
segunda es la fortuna, que favorece o dificulta los proyectos
de los personajes, los enriquece y los arruina, los separa y los
reúne. La tercera, en fin, es el amor. En el Decamerón tienen
cabida todos los matices de la pasión, desde los más bajos a
los más refinados.
En
1349 murió el padre de Boccaccio, y la situación económica del
escritor se hizo todavía más difícil. En aquellos tiempos no
bastaba, evidentemente, con ser autor de éxito para asegurarse
el sustento. Algunos encargos honoríficos hechos por Florencia,
como una embajada a los señores de Romaña, y el cargo de
camarlengo ante Luis de Baviera, no mejoraron su situación
económica. En l354 fue enviado a la corte papal de Inocencio VI;
en 1365 y en 1367 a la de Urbano V en Aviñón y en Roma.
También emprendió dos viajes a Nápoles, la ciudad a la que le
ligaban los mejores recuerdos de su juventud; Cuando Niccoló
Acciaiuoli, buen amigo suyo, napolitano y alto funcionario de la
corte de Anjou, le invitó a volver a Nápoles, Boccaccio
aceptó. Pero pronto se retiró definitivamente a Certaldo.
En
1350 había conocido a Francesco Petrarca, hacia quién sintió
una constante amistad, muy próxima a la veneración. Fue
precisamente esta amistad la que hizo nacer en él un sentimiento
profundamente religioso que le impulsará a pedir y obtener las
órdenes menores. La última obra narrativa en italiano, el
Corbaccio, es un testimonio directo de la agitación interior del
escritor.
Esta
actitud repercutió en sus últimas obras, todas en latin: De
genealogía deorum gentilium, Bucolicum carmen, De claris
mulieribus, De casibus illustrium virorum, De montibus, silvis,
fontibus, lacubus, fluminibus, atagnis seu paludibus et de
nominibus maris. Giovanni Boccaccio murió en Certaldo en 1375.
La muerte de su amigo Pretarca, ocurrida un año antes, había
dejado en él un vació que nada podía llenar.