CASTILLO DE ALFÀNDEC o DE MARINYÉN
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BENIFAIRÓ
DE LA VALLDIGNA (1.700 hbts) fue en sus orígenes una
alquería islámica, que como el valle donde se encuentra, conocido
entonces como de Alfàndec o de Marinyén, dependía jurisdiccionalmente de
Alzira. Tras la caída del
Castillo de Bairén en 1240,
estas tierras se rindieron voluntariamente a Jaime I, quien mantuvo a
sus pobladores y respetó sus bienes hasta que su participación en la
revuelta de al-Azraq motivó la consiguiente represión y la donación del
señorío a sus caballeros Domingo de Teylla y Ferrer Matoses, aunque se
mantuvieron en parte los habitantes musulmanes, junto con nuevos
colonos. Posteriormente volvería a la Corona, detentando la propiedad los monarcas o sus familiares, como la ex-emperatriz griega Constanza. Finalmente, en 1298 Jaime II otorgó el señorío de todo el valle al monasterio cisterciense de Santa María de la Valldigna, que acabó dando nuevo nombre a esta subcomarca, y en cuya propiedad -reforzada tras la expulsión de los moriscos en 1608 y la otorgación de Carta de Repoblación ese mismo año- se mantuvo hasta la abolición de los señoríos. El CASTILLO DE ALFÀNDEC o DE MARINYÉN es uno de los símbolos de las tierras de la Valldigna, ya que por su estratégica situación domina su paisaje y sus evocadoras ruinas han sido objeto de varias tradiciones y leyendas. También es conocido como "Castell del Barranc" o "Castell de la Reina Mora", ya que la imaginación popular lo sitúa como escenario del suicidio por amor de una reina musulmana que se precipitó al vacío desde sus muros. Considerado inexpugnable en su tiempo, se ubica a 240 mts. de altura en la ladera noroeste de un peñón de fuertes pendientes casi innacesibles sobre los Barrancos del Castell y del Raboser, en la parte meridional del valle y a unos 3 kms. al sureste de Benifairó. Desde el pueblo se puede acceder hasta los pies de la fortaleza por un camino asfaltado que parte de la calle del Castell. También se puede llegar hasta este punto desde la vecina Simat por un camino que arranca de los muros del Monasterio de la Valldigna. A partir de aquí hay que continuar a pie por una senda de duro y zigzagueante ascenso que ha sido habilitada por el Centre Excursionista de Tavernes. El castillo, uno de los mayores de la zona, es de fundación musulmana, y se construiría probablemente entre finales del s. XI y principios del s. XII. Su función original debió ser la de servir de refugio y protección a los habitantes de las alquerías próximas, así como centralizar la recaudación de impuestos. Tras la Reconquista perteneció a la Corona, bien directamente o a través de parientes de la Casa Real, hasta que en 1298 Jaime II lo cedió junto con todo su territorio a la orden cisterciense fundadora del Monasterio de Santa María de la Valldigna. Es a partir de entonces cuando empieza para la fortaleza su época de mayor esplendor, siendo refortificado y ampliado con nuevas estancias y dependencias. El castillo tuvo especial importancia durante las Guerras de la Unión con Castilla del s. XIV, cuando sirvió de refugio a los monjes ya que los musulmanes de la zona se aliaron con el monarca castellano. A partir de entonces el uso de la fortaleza entró en declive aunque siguió cumpliendo funciones de defensa y refugio durante los siglos siguientes, hasta que tras la expulsión de los moriscos en 1609 perdió su importancia estratégica y entró en un rápido proceso de abandono y ruina, acrecentada por lo remoto de su emplazamiento y la utilización de sus materiales para la construcción de edificios agrícolas. Así pues, el castillo se halla actualmente en ruinas, aunque aún pueden distinguirse claramente sus estructuras pertenecientes a las dos épocas en que fue ocupado. La parte inferior se corresponde con la primitiva puebla musulmana, con un primer recinto amurallado con restos de torres adaptado a la abrupta orografía, al que se accede por puerta de arco rebajado y en el que todavía pueden apreciarse diversas dependencias construidas a base de tapial. El segundo recinto o superior es que fue más profundamente reformado en época cristiana y especialmente por los monjes cistercientes para su uso y refugio. De estas reformas quedan numerosos vestigios: potentes torres y gruesos muros de mampostería, arcos góticos de buenos sillares, dos aljibes y sobre todo una capilla gótica en la parte meridional, construida entre los siglos XIV y XV, y cubierta con bóveda de crucería. |
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Página WEB municipal: http://www.benifairo.org |
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